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En la piel de lobo, de Alberto Bermúdez

Recomendación de lectura para este verano

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Sinopsis

Quizás fuese el deseo que formuló en medio de una misteriosa alameda, tal vez la vivencia de una traumática experiencia o que todo lo que amaba acabase extinguiéndose ante sus ojos de la manera más horrible que se pueda imaginar. Lo cierto es que acabó convirtiéndose en una persona obsesionada, irreconocible incluso para él mismo.
Miguel es un joven escritor que abandona su pequeño pueblo natal con la esperanza de ver publicados sus cuentos. Las cosas no salen como esperaba y tiene que volver junto a sus tíos adoptivos, quienes esperan que por fin se haga cargo de los negocios familiares y olvide esa manía suya de escribir. Su regreso coincide con los encarnizados ataques de una jauría de lobos a los rebaños del pueblo. Mientras se organiza una batida, Miguel intenta volver a integrarse en una vida que aborrecía, luchando por no sucumbir ante un sentimiento de fracaso que lo reconcomía por dentro. En Carmen, una vieja amiga de la infancia, encuentra un inesperado apoyo moral que le dará fuerzas para creer que el destino le brindaba una segunda oportunidad, aunque jamás imaginó el precio que tendría que pagar por ella. ¿Hasta dónde es capaz de llegar un hombre por ver hecho realidad el mayor de sus anhelos?

Comentario

 photo ELPDL_I1_zps3jaxnqqy.jpg¡No te acerques a este libro ni con un palo! Pero dónde se ha visto que uno tenga que echar mano del diccionario porque no entiende alguna que otra palabra: ¡qué vergüenza! A mis cuarenta y tantos ya no estoy hecho para tanta riqueza de vocabulario. Por no hablar de esas construcciones gramaticales que son algo más que un sujeto, un verbo y un predicado. Pero si incluso puedes encontrar metáforas, hipérboles, aliteraciones, antítesis y cosas aún peores: paráfrasis y hasta refranes. Señor autor, los usos y costumbres de los pueblos de nuestra geografía están desprestigiados y en desuso. Así como las referencias gastronómicas de los mismos. ¿Quién podría decirme que es un pestiño? Pocos de vosotros. ¿Pero quién no sabe que es un pudding o un cupcake? Pues eso. ¿A cuántos les puede resultar poco habitual que le describan una noche de Semana Santa? En cambio una de Halloween… ¿Un partida al tute o de póquer? ¡Arrastro con la sota de bastos! Es más comercial y molón conocer con meridiana exactitud cómo se recolecta el maíz en cualquier pueblo perdido de la profunda Norte América, que saber qué es un plantón de olivos. Ni que decir tiene que también es más cinematográfico (consideración importantísima a la hora de escribir una novela en la actualidad) que un personaje le pida un whisky o Bourbon al barman de un “tugurio” de Manhattan, que tomarse un vino con unas aceitunas en el bar de un pueblo. ¿No? ¿En serio quieres leer un libro en el que los personajes responden a nombres tan comunes como Miguel, Lola, Julio, Don Ángel…? Por favor, ¡que estamos hablando de un thriller! Perdón, quizás debí decir “de suspense”, como posiblemente haría el autor. ¿Qué hay de los James, John, Paul, Margaret, Escarlet o Svenson? ¡Dónde va a parar! ¡Ni punto de comparación! Pero si ni el pueblo se llama Darktown, Hillbloodtown o Eviltown. Y claro, no podía ser de otra manera, ni una referencia a las secuoyas o al famoso tumbleweed. Aquí todo son encinas, olivos, romeros, tomillos y otras muestras varias de nuestra flora que todo el mundo debería conocer. Encima resulta que un pueblo es atacado por una manada de lobos. ¿Hay alguien de la quinta del setenta y tantos que no haya visto el capítulo donde Félix Rodríguez de la Fuente deja claro que los lobos no son peligrosos? Por favor. No sé, que menos que un Azathoth, un Ghatanothoa, una horda de Nosferatus… Aunque el libro no va de lobos, ni mucho menos, tiene que ver más con la psique humana: con la locura, la obsesión, la frustración o el despecho, y de cómo un cúmulo de circunstancias pueden afectar a las decisiones o comportamientos de una persona hasta límites insospechados. No hay motosierras, ni se vierte la sangre a borbotones (al menos explícitamente), ni ruedan las cabezas por doquier, ni infestados, zombis o sucedáneos, ni tan siquiera un mísero exorcismo cristiano. Venga, que uno lleva muchos años leyendo a autores patrios que imitan perfectamente a maestros del terror como C. Barker, S. King, E.A. Poe o H.P. Lovecraft y un inacabable etcétera, no solo en el planteamiento de las historias, sino también en la forma y estilo, para que me planten delante de las narices algo que no se le parece ni remotamente. ¿Qué pretende el autor alejándose de estos cánones inquebrantables implantados desde tiempo inmemorial en nuestra impostada e importada literatura de género? Ni idea, pero quizás sea de agradecer.

 photo ELPDL_I2_zpsdphqllui.jpgEstoy intentando no escribir una reseña pseudointectualoide del libro: a lo largo de los años me he dado cuenta no le interesan a nadie. La gente quiere ver la puntuación del 1 al 10, si el libro es bueno o no para descargarlo pirata. Si tiene “calidad”, palabra maldita dentro de cualquier contexto artístico ya que, por muchas vueltas que uno le dé al asunto, no se acaba de llegar a una conclusión. En mi opinión la “calidad” se reduce a que te guste o no, así de sencillo, y todo esto depende de variables tan profanas como el momento en que leas un libro o en compañía de quien veas la película de turno, entre otras tantas. En el caso que me ocupa: he disfrutado como un cochino en un charco (expresión que podríamos encontrar perfectamente en cualquiera de los libros del autor), aunque es posible que mi entusiasmo haya quedado un tanto difuminado tras la ironía. Tengo que reconocer que siento cierta predilección por la obra del autor, aunque sea desde hace bien poco. Tanto Zoombi, el apocalipsis zombi con denominación de origen (Dolmen editorial, 2010), Mal de mares (Tyrannosaurus Books, 2013) y Muertos vivientes: orígenes (Tyrannosarus Books, 2014), que son sus trabajos anteriores a En la piel del lobo, presentan un denominador común, y es que el autor parece escribir lo que le sale de las gónadas. Lo digo por no tener un criterio comercial muy marcado: quizás discutible en el caso de Zoombi, pero incluso en ese caso fue un libro “diferente” dentro de la colección en la que se publicó. En el caso de Mal de mares y En la piel del lobo, menos aún. Por otra parte, confieso que he leído Mal de mares después de En la piel del lobo, y, como hablamos de libros, pues también aprovecho para recomendarlo fervorosamente (seas o no un lobo de mar) porque no tiene desperdicio ni siquiera la acojonante portada de Alejandro Colucci. Es un ejemplo perfecto de lo que caracteriza a los libros del autor. Como mínimo, tengo que poner en valor el esfuerzo de intentar explicar, ya no historias diferentes, sino de manera diferente, mérito compartido en la parte que corresponda a la editorial de turno. Hablando de editoriales, no me gusta comentar nada de ellas pero es justo reconocer que la edición de Dilatando Mentes de En la piel del lobo es una delicia, cosa que, tal y como está el patio, es todo un logro.

Si tuviese que escoger alguna de esas características que definen la obra de autor, me quedo con el inconfundible sabor autóctono de las mismas. No me refiero a que las tramas estén localizadas en territorio nacional (salvo Muertos vivientes: orígenes, que es un ensayo bastante curioso en una edición también espectacular), ya que algunos otros autores coetáneos también la comparten, sino porque Alberto Bermúdez ha intentado desmarcarse de la sempiterna influencia anglosajona, y bajo mi humilde opinión lo ha conseguido. Estoy cansado de leer refritos de toda la colección de, innegablemente, grandes autores de la literatura de terror de fuera de nuestras fronteras: e insisto en que no me refiero solo a los argumentos que las mentes creativas de nuestro país plantean en sus obras, que también (vaya por delante que a estas alturas de la película creo que pretender inventar algo nuevo me parece casi hasta una temeridad).

Conclusión

 photo ELPDL_Portada_zpsqazwgiyj.jpgEn la piel del lobo es un libro especialmente recomendado para los que disfruten con relatos un poquito más elaborados dentro del panorama de la literatura de género de terror o suspense, les gusten las obras con marcado acento costumbrista, busquen un cierto resabio a literatura clásica, riqueza de vocabulario o que hayan superado la fase de la “p” con la “a”… En definitiva, si eres de los que prefieren un bocata de pan de horno de leña con jamón de bellota loncheado a mano y un buen chorreón de aceite de oliva virgen, antes que un cheese and ham sandwich with ketchup, este autor es una apuesta segura. Puedes empezar por En la piel del lobo.

Lo mejor: dejando fuera de concurso consideraciones puramente formales, se trata de un producto auténtico, sin aditivos, conservantes ni edulcorantes de importación.

Lo peor: que nunca lo veremos en un lineal de una gran superficie, lugar al que acudir para adquirir la última obra maestra recientemente publicada por una multinacional… Perdón, quería decir gran editorial. Vaya, otra vez ese fastidioso tono irónico.

Puntuación

5/5

Vuestros comentarios

1. may 22, 12:00 | Ronda Norte

¿No es un poco exagerado puntuarlo como 5/5? ¿Es tan bueno como el Quijote? No entiendo esta tendencia a los extremismos, tampoco que se necesite criticar a otros escritores para ensalzar el valor de este libro.
Dicho lo dicho, me interesa, soy campeón regional de tute de Huelva y es la primera vez que en una obra de género veo siquiera citado mi deporte favorito. Me gustaría romper una lanza a favor de mezclar literatura de terror con tute. Podría ser un nuevo género llamado “tuterror” :)

2. may 22, 12:53 | Invitado Especial

Querido Ronda Norte:
Pues la única manera de saber si exagero en mi comentario es que lo compres, o lo descargues, que es lo que estarás pensando, y lo compruebes tú mismo. Para gustos, los culos. El mío disfrutó de la lectura.
No critico a ningún autor, en todo caso la manía que tenemos de imitar lo “de fuera”, en lo que se refiere a la literatura de género.
Deduzco por tu comentario que te has leído El Quijote, como todo el mundo a quien se le pregunta… Seguramente no sea tan bueno, pero sirve igual para nivelar muebles.
Gracias por tu inteligente comentario y suerte en el próximo campeonato de tute. Esperamos con ansia infinita tu aportación una vez te gastes el dinero en fomentar la cultura de nuestro país.

3. may 23, 13:57 | Davinia

Me encantó Mal de Mares, una de las mejores historias románticas que he leído. El pesar de Diego por su amada es como una losa que impacta como pocas. Por lo que leo aquí el amor juega un importante papel también, así que caeré de cabeza cuando cobre la extra de navidad de este año o a lo mejor el siguiente, o intentaré que alguien me lo deje, o buscaré por otro medios jijiji Porque al igual que estos personajes aman yo amo la literatura de este gran autor que es Alberto lo suficiente como para plantearme gastar mi dinero (o convencer a alguiem o buscar en foros) en sus romances.

¡Gracias Alberto!

4. may 24, 16:10 | Sara

Tiene una pinta estupenda. Dónde lo puedo encontrar?

5. may 24, 20:04 | Lector empobrecido

Yo lo pille en preventa directamente en la web de Dilatando Mentes. Me llego rápido y con un montón de extras (bolsa, boli, lápiz…y un ejemplar de Mal de Mares, gratis). Creo que en su web no hay gastos de envió.
Saludos.

6. may 24, 20:13 | Bob Rock

Que yo sepa el mejor sitio es por aquí: https://dilatandomenteseditorial.blogspot.com.es/2018/05/en-la-piel-del-lobo-de-alberto-bermudez.html

Aunque ya no quedan ejemplares de Mal de Mates de regalo!

Compradlo que no os defraudará!!!

7. may 27, 20:29 | Carlos Valls

Leído.
100% de acuerdo con la reseña.
Saludos.

8. may 27, 22:36 | Mountain

Yo también lo tengo, con “Mal de Mares” de regalo! Muy enrollada la gente de Dilatando Mentes. A ver cuando los puedo leer, que entre la lista por leer que aumenta cada día y el poco tiempo que tengo…

9. jun 2, 19:46 | Fran Arcos

Buenas tardes. Yo también fui uno de los afortunados de esa “preventa” y excelente trabajo por parte de la editorial: Chapeaú!

Otro asunto ya sería la novela en sí:

Una vez finalizada sinceramente encuentro pocas cosas realmente relevantes en la novela. Bermúdez escribe bien y consigue una atmósfera que atrapa y la historia se deja leer….peeero no sé, hay algo que me dice que ya he leído algo antes así. No digo que haya que inventar algo nuevo (TODO está inventado ya…), pero echo de menos cierto riesgo y como lector ya que me gasto los cuartos en libros físicos (que NO son baratos, por otra parte…) me gusta que me sorprendan y en esta ocasión no ha sido así.

Por supuesto que la nota que se le pone por aquí es muy desmesurada. Me da que pensar, ya que Bermúdez es capo importante de esta misma web y me insto a pensar que es una publicidad muy muy inflada. Es mi opinión y así debo de exponerla…

Espero que Mal de mares me diga un poquito más (a todo esto, soy de los afortunados que tiene la primerísima y totalmente autoeditada edición de Zoombi firmadita por el propio Alberto antes de fichar por Dolmen y que, bueno, historia con las que me eché unas risas pero que no da para más, sinceramente), porque sino voy a llegar a la conclusión de que este autor no es para mí.

Un saludo!

10. jun 3, 13:09 | Invitado Especial

Querido Fran:

Ayer me decidí a ver La forma del agua, con un 5/5 en esta misma web no podía fallar, y resulta que no me gustó. ¿Era una reseña o recomendación interesada? Teorías conspiratorias aparte, lo cierto es que yo tampoco me creo ya ninguna reseña, de ningún medio. Ni el prestigioso premio Minotauro, ni ningún otro. Y confío menos en nominaciones y cosas por el estilo… Y Sitges me parece una mierda, imagina.
La originalidad, al igual que cualquier otra faceta de una obra, dependerá de propio consumidor. A mí ya nada me parece original, menos aún cuando actualmente se sigue apostando por pastiches de Poe, Lovecraft y compañía. En mi caso, como intenté dejar claro, valoraba otros conceptos, simplemente por interés personal. Por encima de todos, los puramente formales (vocabulario, estilo, etc.). A estas alturas de la película, son los que más me interesan. Leer un libro que parece un guión no me dice nada.
Leyendo tu opinión, estoy seguro que Mal de mares no te va a gustar nada. No creo que sea original, faceta que pareces valorar mucho en tu caso. Además, está repleto de tecnicismos marítimos y utiliza un lenguaje de principios de siglo que puede resultar difícil de leer. Como mucho, podrás decir que está bien escrito. Pero es posible que esta recomendación responda algún tipo de interés y no sea más que el viejo truco de la psicología inversa para que lo leas.
Un saludo.

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