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Festival de Sitges 2017 (Parte 1)

Días 1, 2, 3 y 4

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Jueves 5

Ya llegó de nuevo. Ya estamos aquí. Dándolo todo. Abrazando toda clase de locuras con los brazos abiertos. Y que bien sienta.

Y más cuando la cosa empieza por todo lo alto. Guillermo del Toro, emblema del fantástico actual como pocos, presenta su última película The shape of water a modo de inauguración. Y madre mía, no se me ocurre discurso mejor con el que dar el pistoletazo de salida a un festival con un sentimiento tan arraigado como es el de Sitges. Algunos le pedirán más vuelta de tuerca a la película, pero lo cierto es que su belleza radica en su sencillez. En hablarnos de aquello que lleva hablándonos el fantástico y el terror desde su creación. Un poco más de lo mismo que iba ya La mujer y el monstruo, a la que Guillermo, claramente, le dedica este poema en clave del Hollywood más clásico y elegante. Una delicia.

Estrenamos el Retiro con Tragedy girls. Después de comer la verdad es que apetece una película de este calibre. Y da lo que promete. Las risas por las risas. Una especie de heredera de Scream a la inversa y salvando mucho… muchísimo las distancias. Muy en la onda de la ola slasher más pedorra actual a lo Scream Queens y con una sobredosis de referencias. Una peli para fans sin más pretensiones que la de pasar un rato muy, muy divertido. Yo: hastag #FAN

Tal como salimos entramos de nuevo, esta vez para la muy esperada por mí The Endless, lo nuevo de Justin Benson y Aaron Moorhead, artífices de la maravillosa Spring y la indefinible Resolution. En este caso la cosa va mucho más en la onda del mindfuck de esta última. Cuidado, por que os hará cosas feas en la cabeza. Pero la cosa es que funciona de maravilla. Inquieta sin mostrar y desprende un magnetismo extraño que no te permite escaparte pese a que tu cabeza no tenga muy claro que es lo que está pasando. Sigo manteniéndome en que la nueva ola de indie horror me tiene fascinado. Y por favor, i podéis, poneros sus anteriores trabajos antes de verla. Muy loca la carta que juegan.

Viernes 6

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Hoy hacemos un recorrido un poco a la inversa que el resto de compañeros, ya que conseguimos ticket para los pases de la noche de Annabelle Creation y The killing of a sacred deer. Y por lo tanto, nos permitimos empezar la mañana relativamente pronto con The Heretics. Que al final resulta que no hacía falta descoyuntar tanto el planning por verla, ya que de momento es la primera decepción del festival. Y eso que las expectativas estaban en punto muerto. Pero entre que la película intenta ser una cosa distinta cada diez minutos, y que a la vez no tiene tampoco claro que quiere llegar a ser; todo acaba quedando en un batiburrillo bastante dominguero, salpicada además por unas interpretaciones pobres. Una lástima.

Parece ser que este año la cosa va de cultos. Nos metemos a ver Housewife, la nueva burrada de Can Evrenol, artífice de Baskin. Y salimos contentos. Las opiniones están muy dispares entre el público. La amas o la odias. Muy poco término medio se deja ver. Yo me posiciono totalmente en su defensa, pese a que sea un trabajo con muchas cositas a pulir. Sin embargo, el conjunto termina siendo bastante único, sacando una visión del culto negro más que interesante. Lovecraft estaría encantado. Además, la película abre y cierra de forma impecable. Sin duda vale la pena arriesgarse.

Nos tomamos el mediodía con calma y aprovechamos para escuchar un rato a Guillermo del Toro hablar sobre Hitchcock en la carpa Noray (da gusto empaparse de lo que dice este hombre) y nos pasamos por la carpa del Sitges Cocoon a ver un par de cortos en VR. Night Night está la mar de curioso, pese a lo facilón y efectista.

Ya entrada la noche empalmamos los dos pases gordos del día. Más dispares imposible. Empezamos con Annabelle Creation, que como ya habréis oído es bastante superior a la primera, aunque eso no sea ninguna garantía. Sin embargo, me sorprende encontrarme con un terror de estudio mucho más festivo de lo esperado. Sin bajones de ritmo y con un tramo final en modo pasaje del terror que a mí me ha hecho disfrutar un montón. Amén de los guiños que están introducidos con mucha gracia.

Directamente nos metemos en The killing of a sacred deer, que ha generado opiniones absolutamente opuestas en el pase de la mañana. Entramos con algo de miedo, ya que vamos a sabiendas de que el ritmo de la peli no va a ser fácil y el sueño, pese a que estamos solo a día dos, empieza a llamar a la puerta. Pero que va. Lanthimos te agarra y no te suelta. Entre la belleza extraña de la composición de sus imágenes y el uso hiper extremista de la música, la película te hipnotiza que da gusto. Bueno, gusto de hecho, no es el termino más adecuado. De hecho, la película es deliberadamente incomoda. Sórdida como la que más. Ridícula. Negra. Busca la risa de un espectador que sabe que no debe reírse. Pero ahí estábamos todos, haciéndole caso. Y es que la película te lleva por donde quiere hasta el punto de hacer que aspectos aparentemente vitales para la verosimilitud de la trama, dejen de ser importantes. Incluso necesarios. Sin duda, una de las gordas del festival. Mala leche en envase de vidrio.

Sábado 7

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Nos tomamos el día con algo más de calma y empezamos asistiendo al Industry Hub para oír hablar al trio de ases definitivo: Alexandre Aja, Robert Englund y Jaume Balagueró. El tema eran las vicisitudes y complicaciones de rodar en cámaras 360 para realidad virtual, ya que tanto Aja como Englund estaban aquí para presentar el primer capítulo de su serie Campfire Creepers que, por cierto, está bastante curiosa.

Por la noche empalmamos Mom and Dad con la Muse de Balagueró. La idea era luego bajarnos al retiro a ver Anna and The Apocalypse, pero el retraso del auditori hace que sea imposible cuadrarlas las dos. Una lástima, porque la cosa pintaba divertidísima.

Por su lado Mom and Dad es, también, una divertida locura videoclipera con un Nicolas Cage elevado a la enésima potencia del surrealismo interpretativo como aliciente principal. De segundo tenemos muy mala hostia, pero algo falta de gore, pese a que la cosa funcione igual, ya que sus meros actos de vandalismo familiar te sacan la carcajada a lo bruto. Lástima que su narrativa tan y tan fraccionada termine desmereciendo el resultado final. Podría haber quedado algo más memorable, como pase mítico festivalero, de lo que finalmente ha sido.

Tras las risas nos ponemos serios con Muse, que había sido bastante vapuleada en el pase de la mañana, lo cual nos metió un poco de miedo. Lejos de ser el mejor trabajo de Balagueró, la película es más que correcta, y tiene bastantes virtudes difíciles de negar. Un pulso narrativo intenso y plagado de una maldad latente que le da un empaque más que potente. La historia engancha pese a estar narrada de forma tan convencional, lo cual es, posiblemente, su principal lastre. Su convencionalidad. De todos modos, hará disfrutar especialmente a los fans del primer Balagueró más dado al thriller con tintes de terror. Oscuro y malvado. Yo por mi parte no enciendo las bengalas, pero me posiciono a favor.

Domingo 8

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Empezamos el día con la charla sobre fantástico español a cargo de Paco Plaza, Jaume Balagueró, Carlos Vermut, Mar Targarona y Juan Antonio Vigar. Por desgracia, la cosa ha derivado demasiado en el eterno debate algo derrotista de creación vs industria, lo cual no ha sido especialmente del agrado de algunos integrantes de la mesa.

Nos hemos bajado al Retiro a por una de las más esperadas. Hoy el día pintaba bien, así que allá íbamos a por Creep 2. La primera nos sorprendió un montón, y esta secuela trata de jugar de nuevo a la sorpresa. Y pese a no llegar al nivel de calidad de su predecesora, sí que juega muy bien a la buena secuela. A torcer el concepto en busca de volver a pillar desprevenido a un espectador que ya viene preparado. Y lo consigue, esta vez, a base de un humor negro más directo que la anterior vez y con un Mark Duplass de nuevo en estado de gracia, pero con una libertad mayor.

Subimos hacia el auditori. Ya teníamos ganas de una película de terror de verdad, y esa ha sido The Ritual. David Bruckner continúa dándonos alegrías en su primer largo. Una estética cuidada al milímetro que denota una técnica depuradísima por parte de un director así de joven. Terror de bosque que consigue inquietar a base de mostrar poco más que árboles y frondosidad. Juega muy bien a ser la bruja de Blair actual, y tal vez la secuela que de verdad buscábamos. Pese a que por idea sean completamente distintas. Un gustazo ver esto en Sitges.

Y, por último, y ya entrada la madrugada, vamos con Revenge, también en el Auditori. La que apuntaba a película bestia de este año va muchísimo más allá y sorprende siendo un rape and revenge con un estilazo bestial. Una mala hostia de órdago y de nuevo una técnica tras la cámara que jamás hubiese esperado en un trabajo como este. Ecos de Winding Refn en una ambientación algo Mad Max contándote algo que podría haber rodado el mejor Alexandre Aja de Las colinas tienen ojos. Íbamos un poco para hacer la gracia y creo que he encontrado una de mis favoritas del festival.

Tráiler

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