Estás aquí: Página de inicio » Críticas » Gehenna: Where Death Lives

Gehenna: Where Death Lives

De Cartagena

Gehenna Reseña

Ver ficha completa

  • Título original: Gehenna, Where Death Lives
  • Nacionalidad: Estados Unidos, Japón | Año: 2016
  • Director: Hiroshi Katagiri
  • Guión: Hiroshi Katagiri, Nathan Long, Brad Palmer
  • Intérpretes: Doug Jones, Lance Henriksen, Patrick Gorman
  • Argumento: Los enviados de una corporación visitan un terreno en la isla de Saipán donde se construirán un nuevo resort. ¿Se darán cuenta de que esa parte de la isla está maldita?
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

 photo Gehenna_Interior_zpsuzcxeztq.jpg

“Gehenna: Where Death Lives” es otras muestra intrascendente de terror sobrenatural de bajo presupuesto. Estamos ante un pastiche en toda regla, por mucho que dicho término ponga nerviosos a editores o productores que los publican, demostrando la ignorancia sobre el producto final que ellos mismos venden. La película de Hiroshi Katagiri toma prestado de aquí y allí fragmentos y retales del cine de serie B para componer un monstruo de Frankenstein que sólo incluye como novedad una leyenda imaginaria de la isla de Saipán, antigua colonia española que terminó sufriendo lo suyo por la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. La pequeña innovación argumental nos lleva a un bunker donde cualquier atisbo de entretenimiento se pierde en un sinfín de escenas donde los personajes trastabillan en la oscuridad mientras entran y salen de plano sin más orden y concierto que el rellenar metraje como sea.

“Gehenna: Where Death Lives” es simplemente tan mediocre que poco más necesita decirse. En su defensa sólo podemos añadir que gozaba de un limitado presupuesto de doscientos mil dólares, y aun así consigue buenos maquillajes y esculturas. Evidentemente porque su director lleva años trabajando como especialista en dicha área, codo a codo con algunos de los mejores, como por ejemplo Carpenter o Winston.

Observen los créditos de apertura o el póster de la película y notarán la prominente ubicación de nombres como Lance Henriksen o Doug Jones. Estos dos íconos de género han perdido cualquier estatus entre un ponzoñoso mar de películas B, de forma que su cacareada presencia es el mejor indicio de que los productores de “Gehenna” no confían en su propia película. Henriksen, en particular, ha estado arrastrándose durante años, aunque aquí podríamos asistir a su aparición más ridícula, introducida con calzador. ¿Llega a más de 60 segundos? Resulta obvio que la escena individual de Henriksen ha sido escrita intencionalmente para poder inscribir su nombre en la lista de actores. ¿Tendrían que pagarle la tarifa diaria a Henriksen a pesar de no haber estado en el set más de 15 minutos, lo que incluye viajes al catering y camerino propio?
La empleada del personaje de Henriksen, Paulina (sí, es rubia) aterriza en Saipán para buscar un lugar donde construir un complejo turístico. La historia no necesita en absoluto de la escena, pero se comunica con Lance a través de una llamada telefónica para hacerle saber que llegó bien. Lance le da sus parabienes, cuelga y se va corriendo a cualquier otra película de monstruos que pueda rodar antes del almuerzo, probablemente agarrando otro puñado de dólares por el camino.

Mientras tanto, Paulina se reúne con su arquitecto Tyler, el fotógrafo Dave, y se dirigen a la localización junto a Alan, el intermediario, y el guía local de este, Pepe. Después de todo, vamos a necesitar un nativo para asistir a una exposición gratuita y forzada sobre el saber local y las supersticiones de la isla.
El grupo se reúne casualmente afuera de un búnker en ruinas mientras inspecciona el área. Si supieran que están en una película de terror, habrían salido pitando antes de la más que probable perturbación de un sitio funerario antiguo y sagrado en la que se van a involucrar. Sin embargo ellos se atreven incluso a ignorar las advertencias de los locales: el espeluznante y clásico chamán con una máscara imitación de carne humana, rezando mientras agita una muñeca vudú, debería ser una evidencia directa de que el mal está por hacer de las suyas.
Por supuesto, Paulina y los demás entran en el viejo búnker de todos modos. Así que Paulina y sus amigos encuentran varios cadáveres marchitos y otro anciano misterioso antes de que un terremoto repentino apague las luces y los deje atrapados dentro del refugio subterráneo. Por si fuera poco, los cuerpos han desaparecido e inexplicablemente han sido transportados a la Segunda Guerra Mundial. Esta maldición viene muy fuerte este año.

“Gehenna” utiliza esta premisa, costando su despliegue más de media hora, para construir un thriller del tipo “paranoia claustrofóbica”, y que, a su vez, tiene dificultades para transmitir dicha claustrofobia, paranoia o cualquier emoción porque dado su presupuesto adquiere el aspecto de una serie de televisión emitida por cualquier cadena autonómica sin recursos. Los brillantes filtros de luz natural configuran en exteriores una cinematografía plana que impide cosas tan obvias como que una figura tenga sombra. Los interiores funcionan en la dirección opuesta: sumergiendo al espectador bajo una oscuridad confusa, pero que aún así no puede ocultar las costuras del conjunto.
Los cinco personajes, que varían en estereotipos desde el arrogante macho alfa hasta el alivio cómico culturalmente insensible, dan vueltas y más vueltas alrededor de un escenario del tamaño de una cocina, decorado cutremente y luego decorado de nuevo con otros objetos de andar por casa para que parezcan rincones diferentes de una cueva poseedora de cero personalidad.

Mi queja no radica en el esfuerzo del equipo, por cierto tan valorable como se puede esperar de gente que exprime hasta el paroxismo cada centavo del presupuesto, pero si quieren sumergirse en la atmósfera vagamente crepuscular de la película, su imaginación tendrá que perdonar muchas fallas, porque los diálogos y las actuaciones no ayudarán a espolear tal ambiente dentro de su cabeza. Todo lo contrario, el nivel interpretativo está al mismo nivel que las tristes localizaciones de cartón piedra, por desgracia.

“Gehenna: Where Death Lives” denota en su acabado la inexperiencia como director de Hiroshi Katagiri, superando en su “evolución” de antiguo artista de efectos, cuyos créditos incluyen películas de John Carpenter, Guillermo del Toro o Steven Spielberg, a cineasta de medio pelo. Como era de esperar, breves destellos de los monstruos y apariciones son todo un bocado para el gourmet, no obstante carecen de cualquier aura de terror en detrimento de los orígenes nipones de su creador. Más allá de eso, Katagiri se encuentra en el extremo inferior de la curva de aprendizaje si hablamos en términos de marcar el ritmo correcto, seleccionar actuaciones convincentes y unir la narrativa. Más bien podríamos decir que la película le dirige a él.

Una breve lección de historia de Saipán, pequeñas dosis de leyendas únicas y una revelación final diabólica sazonan la ficción lo suficiente como para evitar que el espectador termine arrancándose los ojos, algo es algo. Si el blandísimo guión no hubiese obligado a las cinco personas confinadas en un simple corredor, de pocos metros de largo, a alejarse sin sentido los unos de los otros en repetidas ocasiones, tal vez hubiésemos encontrado una mejor progresión de la trama. Lo que obtenemos en cambio con “Gehenna: Where Death Lives” es, como ya dije antes, una cinta mediocre que no será recordada ni cuando alguien la encuentre encerrada en un bunker dentro de setenta años.

Imágenes de la película

 photo Gehenna_1_zpsgg3ik4ok.jpg

 photo Gehenna_2_zpswlcvyfiz.jpg

 photo Gehenna_3_zpsrxpzuexi.jpg

Lo mejor: Maquillajes y diseños protésicos.

Lo peor: No acaba nunca, le sobra casi una hora.

Vuestros comentarios

1. may 19, 15:05 | paulcrosnier

Si es tan mediocre no debieron darle 2 estrellas sobre 5, son muchas.

2. may 19, 18:21 | Bob Rock

Paulcrosnier.- La nota es más bien en un sentido casposo. Ya me entiendes, es mala de pelotas pero tiene un puntito divertido.

Escribe tu comentario:

¡ATENCIÓN! El formulario de comentarios utiliza un sistema de previsualización con el objetivo luchar contra el spam. Por lo tanto, tras pulsar el botón PREVISUALIZAR no olvides pulsar el botón ENVIAR para dar de alta definitivamente el comentario.