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Haze

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Haze Review

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  • Título original: Haze
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2005
  • Director: Shin'ya Tsukamoto
  • Guión: Shin'ya Tsukamoto
  • Intérpretes: Shin'ya Tsukamoto, Takahiro Murase, Takahiro Kandaka
  • Argumento: Un hombre despierta amnésico en un laberinto de estrechos pasillos de cemento.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Un hombre, herido en el estómago, vaga sin memoria por unos estrechos pasillos de cemento. La ignorancia y la confusión se funden con un sentimiento de horror que le impide recordar algo muy importante.

Hablar de “Haze” es, por obligación, hacerlo de su autor: Shin’ya Tsukamoto. Un artista todoterreno que protagoniza, dirige, escribe, produce y edita este mediometraje que suponía una vuelta seria al cine transgresor e inquietante que le otorgaron fama internacional. Probablemente alejada del terror puro, “Haze” es capaz de crear más desasosiego que el cine de género al uso, la impronta personal que deja en cada uno de sus proyectos se vuelve a teñir de gris cemento en otra pequeña oda a la alienación, como ya lo fue su obra maestra, “Tetsuo”. Sin embargo, me gustaría no entrar en detalles sobre la vida y obra de Tsukamoto, experimentado actor que ha dejado un puñado de títulos que pasarán a la posteridad, cada uno rellenará su lista como más le convenga. Se han vertido ríos de tinta sobre su influencia y estética revolucionaria, no en vano es uno de los grandes impulsores de la corriente “cyberpunk” junto a William Gibson, así que poco tengo que aportar más allá del impacto que su obra me causó siendo adolescente.

Ya en pleno siglo XXI nos encontramos con un artista más interesado en explorar otros lenguajes y atmósferas, un forense de la neurosis nipona que abandonaba el nihilismo en pro del existencialismo sin miedo a las represalias del aficionado fantástico, muchas veces encerrado en la falsa necesidad de historias sórdidas. Pero los animales salvajes no dejan de serlo por vivir en cautividad, así la rabia del director de joyas como “Tokio Fist” volvía a explotar en “Haze”, una mirada híbrida a la confusión entre la vida y la muerte, como su propio nombre indica. Un proyecto experimental que rueda con solo una cámara DV en un alarde de minimalismo que se extiende a su propio concepto. Tsukamoto se sumergió en un intenso rodaje donde la dificultad física para atrapar paisajes cerrados es superada con una naturalidad enfermiza, no apta para claustrofóbicos. Podemos poner en duda la iluminación de una red de túneles tan angosta que apenas cabe un ser humano, pero es un truco bienvenido y necesario para sentir con mayor dureza esa tumba de hormigón.

“Haze” narra piel con objetivo la claustrofóbica huida hacia delante de un hombre que despierta amnésico y herido en un laberinto de cemento. La economía de medios se extiende a la narración, otorgándole una importancia mínima a la palabra hablada y dejando que, como su protagonista, el espectador saque sus propias conclusiones sobre ese escenario agobiante y lleno de aristas tanto físicas como mentales.

Su primera mitad es obviamente una metáfora, una que se aprovecha del sonido y la intensidad de la actuación de Tsukamoto, capaz de superar la proverbial inexpresividad nipona mediante su conocimiento del arte dramático, para ofrecer una pesadilla a la que es difícil resistirse. ¿Tiene algún sentido? Sabemos que lo tiene, pero no podemos concretarlo ni interiorizarlo, sólo podemos sufrir el rechinar ambiental y las peligrosas esquirlas. Será la segunda mitad de sus 49 minutos, aunque debo notar que fue estrenada en un festival coreano en una versión de sólo 24 minutos de duración, la que abra la perspectiva de forma tanto simbólica como visual para ofrecer la panorámica completa de un drama que, para mi gusto, a su conclusión deja un sabor agridulce debido a la banalización de la pesadilla. Será cuestión de gustos, pero hubiese preferido un final menos definido, dejando que las imágenes de la “liberación” de su protagonista hubiese supuesto un final abierto a las interpretaciones. Con todo, la tristeza es una emoción tan intensa como el horror, podemos disfrutar de ambas en “Haze” sin tapujo alguno.

Digamos que esas dos mitades, marcadas por el encuentro del hombre con una mujer igualmente perdida y herida, ejercen de puente y/o espejo entre las dos caras de su filmografía, una oscura y negativa, y otra más humana como corresponde a un hombre que comienza a vislumbrar sus años crepusculares.
Pese a este tramo final mucho más dramático, el cine extremo sigue teniendo un lugar privilegiado en el corazón del cineasta japonés, como demuestra el uso de la sangre y los miembros descuartizados como telón de fondo de esa confusión donde los peces boquean buscando una liberación: ¿la muerte?, ¿la aceptación?, ¿la rendición?, ¿la piedad? Son las opciones que el hombre lleva decidiendo para afrontar su existencia desde que la razón lo sacó de las cuevas. Con Tsukamoto no importan tanto las respuestas como la forma en que hemos llegado a ellas, incluso podemos disfrutar perdiéndonos por el camino. Sólo hay que dar un salto al vacío dejando la mochila del pensamiento occidental, tan material, al borde de ese abismo de unos ochenta años de profundidad.

Obviando su simpleza argumental, “Haze” es un ejercicio narrativo a estudiar. Su lado experimental molestará a muchos: “¿ver durante media hora a un tío en calzoncillos moverse agobiado entre paredes y tuberías?”. Otros, aquellos interesados en las mecánicas del lenguaje no verbal y en los ambientes de pesadilla, sabrán ver en este laberinto una salida a sus propias inquietudes. Obligatorio disfrutarla a unos 40º de temperatura ambiental y con el sonido de fuegos artificiales de fondo.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Consigue transmitir tensión y claustrofobia en elevadas dosis.

Lo peor: Su final, sin dejar de ser metafórico y hermético, ofrece demasiada información que, particularmente, me aguó la experiencia.

Vuestros comentarios

1. ago 19, 21:55 | Elchinodepelocrespo

Realmente el ambiente opresivo es lo mejor de la peli. No es de mis favoritas de Tsukamoto, pero merece la pena verla.

2. ago 22, 07:04 | Luna

Me la recomendaron varias personas y todavia no me he sentado a verla. Pero que increible que me genere claustrofobia tan solo observando las imagenes.
Buena reseña!!

3. ago 22, 11:04 | korvec

Tiene pinta de estar bien si dispones de un mando a distancia para darle avance rápido hasta que pase algo.

4. ago 22, 19:53 | Bob Rock

Elchinodepelocrespo.- Tú que eres bastante sabio en esto del cine oriental extremo. ¿Cuál sería tu top Tsukamoto?

Luna.- Pues la tienes muy disponible en AT. Yo te la recomiendo de corazón, y como es corta, si no te gusta, no será muy traumático.

Korvec.- Pues creo que precisamente en Haze no querrás darle al forward, y cuando vaya llegado al final querrás pulsar el rewind. Su parte claustrofóbica no requiere más que algo de ganas…

5. ago 23, 00:02 | Elchinodepelocrespo

No he visto todas las de Tsukamoto, pero sería algo así:

1. A snake of June
2. Tetsuo
3. Tokyo fist
4. Kotoko

pero ya digo, algunas las vi hace ya bastantes años y alguna que otra no la he visto. “A snake of June” sigue siendo mi favorita.

6. ago 24, 12:27 | Bob Rock

Elchinodepelocrespo.- Pues me animo a poner una lista yo también. Tampoco lo he visto todo, es cierto.

1.- Tetsuo
2.- Snake
3.- Tetsuo II
4.- Tokyo Fist
5.- Bullet ballet

La verdad que, actualmente, los que no conocieron a Tsukamoto en su momento álgido lo han sobrepasado injustamente. Creo que va más allá de esa sensación, que tiene cierto sector del público, de que el cine japonés es simplemente una paranoia o tonterías incomprensibles sin ritmo.

Un saludete!

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