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Krampus, Maldita Navidad

Calcetines de regalo

Krampus Reseña

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  • Título original: Krampus
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2015
  • Director: Michael Dougherty
  • Guión: Todd Casey, Michael Dougherty, Zach Shields
  • Intérpretes: Adam Scott, Toni Collette, David Koechner
  • Argumento: Un simpático niño de pelo ensortijado rompe su carta a Santa Claus, esto invocará al terrible demonio Krampus.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

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Un niño es llevado al límite de su fe en Santa Claus por su familia política. Y así, rompiendo la carta al barbas, invoca a su versión oscura, que seguido por un escuadrón de juguetes asesinos, se encargará de llevarse a la familia del niño al Infierno.

Todos hemos recibido alguna vez un regalo que nos ha hecho maldecir al cabrón de las barbas blancas, a los tres Reyes Vagos o al Ratoncito Pérez si hacía falta. Muy joven, llegaba el día de Navidad y abrías ese bonito paquete misterioso con toda la emoción que los vivos colores de su envoltorio te provocaban. El resultado final venían a ser unos puñeteros calcetines, y la sangre te hervía jurando que el próximo año ibas a ser el nuevo Daniel El Travieso del barrio o el Torete según la edad cuando te interceptase la decepción. ¡Hay que ser muy mala gente para regalar dos calcetines de deporte en lugar de un juego del Spectrum! Con el tiempo vas obviando la decoración del papel de regalo, dándole más valor al contenido, y así te das cuenta de la importancia de tener los pies calentitos un día de lluvia, pero no deja de joder que el espíritu consumista de la Navidad siga sin estirarse y te condene a calcetines en lugar de un portátil nuevo.

Pues ni más ni menos, eso es “Krampus”: un bonito envoltorio que una vez abierto resulta que contiene una mayúscula decepción, pero una que no deja de ser práctica si analizas con serenidad el entorno en el que se mueve. Es decir, el terror fantástico está de vacas flacas, y, en lugar de sustos, ya nos podemos dar con un canto en los dientes si por la gran pantalla aparece alguna criatura medianamente bien diseñada. Todo es cuestión de rebajar las expectativas al mínimo y asumir las múltiples escenas de transición que han lastrado el resultado de la cinta.

Muchos nos las prometíamos felices cuando descubríamos que Michael Dougherty emprendía, con un digno presupuesto respaldado por una Universal a la búsqueda del taquillazo de la temporada invernal, la producción de una comedia de terror con fuerte inspiración en clásicos como “Gremlins” o “Poltergeist”. Vamos, una especie de terror para toda la familia, con temática navideña y poblada por cientos de criaturas tan extrañas como macabras. Para los despistados, Dougherty es el máximo responsable de “Truco o Trato”, cinta que muchos aficionados consideramos ya un clásico moderno. Y con esa vocación nacía “Krampus”, pero lo ha querido hacer por la vía directa, en este caso apelar a las rémoras de películas como los citados clásicos ochenteros. Además lo hacía con un arte conceptual que llamaba mucho la atención en el primer estadio del proyecto, pero le ha faltado mucha personalidad propia y mayor dosis de mala leche para resultar algo más que un simplón entretenimiento, que justo da para una siesta de media tarde.

Cierto es que la inquina con que ha sido recibida por parte de la fanaticada me parece injusta. Muchos han cargado las tintas contra ella por adscribirse al género de terror sólo de nombre. Bueno, superada esa línea roja, yo diría que, incluso, tangencia con el género más que ciertas películas muy mal premiadas actualmente: “Holy Motors”, “Turbo Kid”, “Babadook”, “Borgman”, etc. Desde aquí me gustaría defender la imaginería de “Krampus”, pues el muestrario de juguetes siniestros, muñecos de nieve ominosos y demás parafernalia sacada de un retorcido cuento navideño no se quedan cortos. Algunos diseños gustarán más, algunos gustarán menos, pero las criaturitas dan por saco durante buena parte del metraje, cosa que no podemos decir de las anteriormente citadas. También es cierto, “Krampus” propone una interesante partida de tenis emocional para el núcleo duro de aficionados al terror sobrenatural, que el diseño de producción luce irregular a lo largo de la cinta.

Los efectos especiales, la principal atracción de la función, transitan entre lo esplendido y lo cutre: una mezcla desequilibrada de efectos prácticos y digitales, con un acabado barato en tramos fundamentales del metraje. Por ejemplo, el gran reclamo comercial, ya desde sus magníficos carteles, de los cuales el mejor y más alejado de la película sería el hecho por fans y usado en nuestra reseña, sería el temible “Krampus”, la versión mórbida e hija de puta del bueno de Papá Noel. Pues veréis, el bicho impacta sólo cuando se muestra de refilón, en el momento que contemplemos su diseño sin tapujos nos echaremos a llorar por la falta de un Jim Henson que aquí hubiese hecho maravillas con un poco de felpa. Y lo mismo sucede con otros de los secuaces que la versión ultra vitaminada del Grinch utiliza para tortura a sus víctimas: unas veces se ven impactantes, otras ridículos.
Y es que todo aquí da la sensación de inacabado, como si partes concretas de la producción se hubiesen acelerado de forma antinatural. Léase la aparición de los duendes, una escena digna del peor cine casposo, pero es que tal vez “Krampus” es una serie B más de lo que pensábamos. Extraño, pues si nos fijamos en la genial secuencia de arranque de la película, a cámara lenta y bastante caustica, parece que estemos hablando de dos proyectos completamente distintos.

En cuanto a la naturalidad comentada, valga destacar su ausencia en cada una de las partes de la cinta de Dougherty. Especialmente doloroso cuando hablamos del reparto. Actores reconocidos, que no de alto caché, perdidos en unos personajes y diálogos forzados, carentes de humor, desde el minuto uno: Adam Scott (“Black Mass”) haciendo de padre entrañable hasta la diabetes; Toni Collette (“Hitchcock”), la simpática pero atacada madraza; David Koechner (secundario habitualmente cómico), ejerce de odioso cuñado paleto y bocazas, Allison Tolman (“The Gift”, “Fargo”) desperdiciada mientras deambula como hermana alienada, Conchata Ferrell (“2 hombres y medio”), interpretando el mismo papel de siempre, pero agotada y gorda como un elefante marino; y Krista Stadler, actriz austriaca que ejerce de abuela “provoca ternura y deseos de abofetearla por su particular don de lenguas”.
Muy mal, la dirección artística y el diseño de personajes podrían haber estado al cargo de un mono con sobredosis, hubiese salido lo mismo. De tal modo, los niños que pululan por la cinta asumen los diferentes tópicos de este tipo de películas. ¿Eso es malo? No por sí mismo, pero cuesta comulgar con la típica guerra primos pesados y bastardos contra los hermanos adorables y jodidamente normales/americanos. Ahí tendría que haber entrado en juego el humor negro, rompiendo los clichés a través de ideas cafres y sangrientas… sí, ya lo habéis adivinado, olvidaos de cualquier atisbo gore. Aunque es aquí donde más cautos debemos mostrarnos: es el cine del primer Zemeckis donde se mira Dougherty, no en el primer Peter Jackson, y eso ya lo sabíais antes de ver la película, bribones sanguinarios.

La verdad que el gran pecado de “Krampus” se podría resumir como: “su guión es un mojón king size”. No en vano su mensaje, si es que tiene, se sintetiza como: “cree en Santa Claus durante la Navidad o se te llevará el demonio”. De Jesusito ni rastro, ¡los guionistas han sido los osos de la Coca Cola, seguro!

Como única luz en un camino bastante intrascendente, destacar esos momentos puntuales de escalofriante ambientación gélida, muy castigados por un CGI innecesario por lo general, junto con un epílogo que sí tiene el gancho y la personalidad propia que le hemos reclamado a este proyecto desde que vivía sus fases tempranas: estupenda conclusión llena de ambigüedad. ¿Es eso suficiente? No, pero tampoco hace falta rasgarse las vestiduras, cualquier amante del cine comercial fantástico de los ochentas sabrá dejarse llevar por los momentos de calidad y desechará los tremendos bajones de ritmo, que los tiene, como herencia directa de estos tiempos que vivimos, tan malos para el cine de entretenimiento puro y duro.

Eso sí, cuando os regalen calcetines las próximas Navidades sed muy cautos con los juramentos, peor sería que te regalasen un DVD de “Krampus”…

Imágenes de la película

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Lo mejor: La ambientación de algunos tramos muy concretos.

Lo peor: Personajes y diálogos menos naturales que las tetas de Kagney Linn Karter

Vuestros comentarios

1. mar 7, 22:08 | Celtor

Muy buenas noches señor Bob y gracias por el aviso porque el sábado estuve a “un pelito de ahí abajo” de bajarla para verla con la parienta, al final nos decantamos por The House on Pine Street, me parece que ésta no va a caer, un saludo Almas Oscuras.

2. mar 9, 00:01 | Bob Rock

Celtor.- De nada Celtor, The House on Pine Street es superior como película de terror. No obstante, si no hay otra cosa que ver y te gusta el cine de criaturas (Ghoulies, Puppet Master y demás)… pues quizás te salve un rato…

Un abrazo!

3. mar 9, 00:55 | Victor P.

Hey Bob, casi estamos de acuerdo en todo. He aquí el comentario que hice en diciembre del año pasado de la susodicha película:

Amigos, vista en el cine hace un par días.
Debo advertir que para mí está algunos peldaños por debajo de “Trick´r treat”. Pero, ojo, que no me pareció mala, pero sí un poco confusa. No tiene terror, pero sí mucha comedia negra, un par de toques de suspenso y hasta drama familiar. Es como un tobogán que te hace creer que verás un tipo de película, pero que a los 15 minutos gira hacia otro estilo y así sucesivamente.
SPOILERS. Actuaciones correctas, nadie sobresale, ni la Collette (deslucido el papel de Conchata Farrel, como si siguiera actuando en “Two and half men”). Se nota la buena mano de Dougherty al ofrecer un escenario gélido, claustrofóbico; los toques de suspenso son adecuadamente suministrados cuando los tiempos muertos parecen que van a incomodar; los diablillos están bien presentados, incluso el famoso Krampus. Eso sí olvídense de la sangre (igual como en World War Z). Me pareció bien que el Krampus no hiciera concesiones a nadie, ni por cuestiones de edad ni genero (pero el final, ese final me quito todo sensación). Sobresaliente la historia del Krampus contada por la abuela de la familia en formato de historieta (no sé por qué ella hablaba alemán). Su duración de 1h 40 m. se pasa rápido.
Los puntos negativos: la fotografía, muy oscura; también movimientos de cámara muy rápidos que no se distingue lo que sucede en los momentos de acción. El guión tiene fallos evidentes conforme avanza la película, colapsando en un final bastante inesperado. Me engañó la secuencia inicial que te hace pensar que verás una crítica mordaz al consumismo navideño con dosis de terror monstruoso. Nada que ver, no esperen eso.
Punto glorioso: Ese inicio con el logo de Universal congelado.
Pienso que quienes ya no se sorprenden de nada en los últimos años en el mundo del cine de terror, esta peli les parecerá del montón y hasta una estafa. Pero si van a verla con la idea de que NO es de terror sino una mirada híbrida y pesimista sobre la navidad, puede que la disfruten tanto como yo.
2.5 de 5.
Saludos desde Lima-Perú

4. may 12, 23:48 | Skalope

Toda la puta razón tienes Bob, fue insoportable desde el segundo uno como estaban diseñados todos los personajes.
One-hit wonder señor Dougherty, ya no confiamos en usted. Llegué hasta el minuto 59, así que me quedé sin ese final ambiguo que rescatas de la crema.
Muy mala, muy mala. Pasaron 8 añazos desde Truco o trato. Tuviste todo el tiempo del mundo para preparar Krampus y nos ofreces esta basurota. Fatal!
Por cierto, el guión es del propio Dougherthy, pero necesitó la ayuda de otros 2 tipos para rematarlo. 3 tipos para semejante despropósito!?; es lamentable, no tienen escusa.

5. nov 1, 19:36 | Omar

Apenas la vi y se me hizo muy mala…

Solo rescato leves secuencias de krampus (que te hacen eterna su aparición) y adam scott que aunque acartonado, tiene un ángel que hace que caiga bien a mi gusto

2/5

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