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La Secta de la Araña

Adorando a viejos dioses

La Secta de la Araña Póster

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  • Título original: Il Nido del Ragno
  • Nacionalidad: Italia | Año: 1988
  • Director: Gianfranco Giagni
  • Guión: Riccardo Aragno, Tonino Cervi
  • Intérpretes: Roland Wybenga, Paola Rinaldi, Margareta von Krauss
  • Argumento: El profesor Withmore llega a Budapest con la intención de desentrañar el misterio de unas tablillas de hace más de 5000 años.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

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El profesor Withmore llega a Budapest con la intención de desentrañar el misterio de unas tablillas de hace más de 5000 años. Su colega y experto, el profesor Roth, ha dejado la investigación inconclusa tras el repentino miedo a ser víctima de un macabro complot.

A finales de los ochenta, una época postrera para el giallo, tal y como lo conocimos durante su máximo esplendor setentero, el cine italiano de género andaba de lleno en la explotación pura y dura, pero de vez en cuando volvía a mirarse a sí mismo, aunque sin la fuerza que murió cuando en 1982 editó “Tenebre”. Por ejemplo por allí andaban el bueno de Michele Soavi con “Aquarius” o Lamberto Bava con “Crímenes en portada”; desde luego que los tiempos de “Torso”o “El Pájaro de las Plumas de Cristal” se presentaban lejanos ante la tosquedad casposa que sus escasos discípulos les imprimían. Sin embargo, la corriente del horror sobrenatural, ese lleno de látex y colores pasados de rosca, andaba en pleno auge durante el final de la década del calentador y Susana Estrada. Sobre todo en los video clubs de los Estados Unidos, que veían reinar a Freddy y demás colegas del otro mundo entre los que encontramos desde demonios cachondos al estilo de “Ángela”, la anfitriona de “La Noche de los Demonios”, hasta la surrealista variedad de poseídos de “Terroríficamente Muertos”, pasando por los lamentables “Neon Maniacs”. Estas tendencias no eran desatendidas desde el país de la bota y así surgieron clásicos de pura cepa como “Demons”, “El Engendro del Diablo” o “Dellamorte Dellamore”, películas que pese tirar por el lado sobrenatural del género guardaban en sus entrañas algunas de las características del mejor giallo; sin embargo el tirón era escaso, la ciencia ficción post o pre apocalíptica se llevaba la palma, siendo Bruno Mattei y otros mercenarios los que se llevasen la mayor cantidad de estanterías ocupadas dentro del video club… pero esa es una historia que mejor dejar enterrada.

Una pena, porque personalmente creo que fueron esas “Demons”, “La Máscara del Demonio” (remake) o “La Secta” el canto del cisne del terror italiano, lo poquito que despuntó y a día de hoy se puede ver con cierta dignidad. De acuerdo que más bien parecían disparos sueltos de unos soldados malamente preparados dentro de una guerra que Fragassos y Fulcis llenaron de caspa, simpática pero caspa al fin y al cabo. Afortunadamente siempre podemos encontrar alguna joya dispersa, obritas muy interesantes que llevan inscritas todo el sabor de una época y de una visión de hacer cine donde imperaba la atmosfera frente a la trama, y lo hacía lo suficientemente bien como para pasar por alto sus otras carencias, asociadas por lo habitual a sus rápidos y accidentados rodajes. En este caso me gustaría hablaros de “La Secta de la Araña”, como se la conoció en España, aunque su título internacional sea “Spider Labyrinth”, y el original “Il Nido del Ragno”; elijan el que desean pero háganlo o se perderán una de esas cintas con aires lovecraftiano que son capaces de sumergirnos en una evanescente atmosfera de terror, quizás gracias a la locura de sus creadores. Y digo locura porque no nos engañemos, “La Secta de la Araña” no puede presumir de lucir una técnica depurada, ni siquiera una historia original o sorprendente. Lo único que puede es darle al espectador lo que desea cuando visiona terror italiano: una buena dosis de efectismos, violencia explicita recargada mediante unos grandes efectos de Sergio Stivaletti, escenas eróticas más gratuitas que las protagonizadas por Steven Seagal y una “adimensionalidad” narrativa digna del solitario de Providence.

Comenzamos nuestro extraño viaje acompañando al profesor Withmore, un tal Roland Wybenga que está más bien justito en su papel, que acude a Budapest para investigar las causas que han llevado a su colega, el doctor Roth, a desvincularse a la francesa del proyecto de traducción de unas tablillas de hace más de 5000 años. Hasta este punto estaremos de acuerdo en que bien podría ser el inicio de cualquier cuento escrito por Lovecraft, ¿verdad? Pero es que la historia continúa con un barrio húngaro donde cada extraño advierte a nuestro protagonista de que debe huir rápidamente del hotel donde se hospeda. El cual, en la mejor tradición de “La Centinela”, “La Semilla del Diablo” o “La Sombra sobre Innsmouth”, alberga una pléyade de habitantes amenazantes y siniestros que de sobra sabemos que intereses tienen. Digamos que la única luz que tiene el profesor Withmore, el cual asiste atónito a la muerte de su colega tras la recepción de una extraña pelota negra, sería la compañía de una becaria del doctor Roth: la espectacular Genevieve Weiss, interpretada por una deliciosa Paola Rinaldi, mala actriz pero escultural mujer que nos regalará su cuerpo sin vergüenza alguna. Y tal como muere el profesor húngaro, parece que van muriendo los pobres que intentan avisar a nuestro protagonista del funesto sino que le persigue. Típico, ¿verdad?

Los primeros compases nos son presentados como un thriller de misterio, donde también hace acto de presencia una asesina con fuerza sobrenatural y que ejerce la influencia más giallo del metraje. Quizás este prólogo se desarrolle e una manera algo morosa, pero recordemos la tradición del cuento pulp: esta lentitud es necesaria para alcanzar un climax impactante, y por muy soporífero que nos parezca el primer tramo, se justifica por el cambio radical de su segunda mitad.

Gianfranco Giagni, director de la cinta, es cuando tira por una vertiente algo singular. En el momento que la historia comienza a profundizar en la influencia de una secta maligna ejerce sobre Budapest, las escenas cuasi oníricas se empiezan a desarrollar sin ton ni son, pero otorgando en su confusión, y en su montaje caótico, una de las bases ambientales fundamentales de la cinta. Aunque Giagni no sea un director muy conocido, su filmografía se podría reducir a esta obra, podemos decir que con este su debut rompió el molde: sin ayuda de una música impactante, a diferencia de otras compatriotas la banda sonora deja bastante que desear, ni una fotografía espectacular, logra reclamar la atención del espectador usando planos directamente heredados de esa influencia giallo de la que hemos ido hablando. La escalera en espiral, las sabanas que ocultan a los asesinos… momentos efectistas que alcanzan su cúspide cuando la secta que da título a la película se revela en todo su espantoso horror. Una escena, preludiada por un descenso a unas catacumbas de cartón piedra capaz de llevar la confusión al público más estoico, que pasará a los anales del horror ya no sólo por la transformación habida y el uso de ”stop motion”, si no por lo superfluo de la misma. Si ya os comentaba que los desnudos de la película rozaban una gratuitidad vergonzante, la forma de resolver la trama, sencilla como pocas, resulta tan torpe como encantadora. Quizás agudizado su encanto por el uso, de nuevo, de recursos propios del gaillo, como la saturación cromática hacia colores más propios de un parque de atracciones.

Repaso la reseña y me doy cuenta de que quizás haya exacerbado las características más casposas de la cinta. No puedo negar que tiene su buena dosis de cutrez y bien merecería ser entendida a cachondeo. Pero al igual que pasa en otras producciones canónicas de la basura cinematográfica, como “Burial Ground” o “La Conquista de la Tierra Perdida”, la incapacidad de sus autores se ve superada por la caradura y una asombrosa facilidad para crear una ambientación sólida. Más en este caso que el relato, sin hacerlo explícitamente, bebe de fuentes lovecraftianas como sólo pocos han sabido.

Finalmente, la sensación de satisfacción que nos deja “La Secta de la Araña” bien podría emparentarla con esas obras de culto dirigidas por Lamberto Bava y Michele Soavi de las que os hablaba en los prolegómenos. Y creo que esa es la mejor recomendación que os puedo hacer, pues esos conocidos nombres son inmediatamente asociados a lo que ofrece esta pequeña joya oculta del horror italiano: un divertimento con muchos defectos pero acertado en textura y de sobrado estilo propio a la hora de conseguir entretener al espectador. Dadle una oportunidad y caeréis víctimas de la secta…

Imágenes de la película

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Tráiler

Lo mejor: El giro de su último tercio hacia el típico terror onírico italiano, con mucho latex, desnudos gratuitos e iluminación psicodélica

Lo peor: Un tramo central bastante lento y un final que a pesar de satisfactorio es demasiado predecible.

Vuestros comentarios

1. may 4, 22:20 | MASP

Jo macho! Y yo que me creía el “Rey De La Psicotronía”. Esto ya comienza a ser insuperable. De todas formas, cuando veas “Musarañas Asesinas” de 1959, y te recuperes del coma consecuente tras su visionado, nos comentas. xD

http://youtu.be/-7M23NA7vt8

Un Abrazo!

2. may 11, 20:09 | Elchinodepelocrespo

La mayoría de las pelis de terror italianas que he visto paracen escritas por un mono borracho (siempre el mismo). Esta es una honrosa excepcion. La tenía aparcada hace años y tu reseña me ha animado a verla. Debo decir que me ha gustado mucho. Sin embargo, no estoy de acuerdo en eso del onirismo y de las escenas sin ton ni son (la version que yo he visto dura 80 minutos, en imd pone que dura 120, ¿cuál has visto tú?). Me parece que todo está bastante ajustado, una trama de misterio sencilla y muy fácil de seguir, no me sentí perdido en ningún momento, cosa que me ha pasado con otras pelis italianas. Lo dicho, me ha gustado un montón, y el final ese con el niño-araña lo flipé.

3. may 11, 21:34 | Bob Rock

Elchinodepelocrespo.- Bueno, prefiero ver películas escritas por un mono borracho que muchas de esas escritas por filósofos e intelectuales de medio pelo. Esta tampoco es que parezca escrita por alguien muy coherente, si no por alguien que nadaba justo de ideas y con ganas de no salirse mucho del tiesto (supongo que por temas preupuestarios). La cuestión es que es gracioso el apellido de uno de ellos, se me olvidó comentarlo.

La que yo he visto dura 80, pero el puntazo a partir de las alcantarillas me parece bastante onírico… no hace falta que salgan plátanos bailando en una gasolinera, el onirismo, para el que escribe, no es necesariamente una ida de pinza monumental, es una frágil sensación de perdida de control… y de eso tenemos en La Secta de la Araña… un aura de malsana maldad que el cine italiano supo explotar… pero para gustos los colores…

4. may 13, 00:10 | Elchinodepelocrespo

Hola Bob,

estamos de acuerdo, yo también prefiero pelis escritas por un mono borracho a esas escritas por filósofos e intelectuales de medio pelo, sobre todo porque no tengo muy claro a qué te refieres con esto último, ¿podrías darme algún ejemplo?

Me extenderé un poco más sobre el tema del mono: viendo cine italiano de terror siempre he tenido la impresión de que se potenciaba la forma sobre el fondo, el continente sobre el contenido, o como se le quiera llamar. Es algo que he visto escrito más de una vez y que tú también mencionas aquí cuando hablas de “una visión de hacer cine donde imperaba la atmosfera frente a la trama”. Creo que Mario Bava, como forjador del cine de terror italiano, tiene mucho que ver en esto. No me extenderé en el tema, pero solo con ver “Las tres caras del miedo” se puede entender esto perfectamente: el primer fragmento va de una mujer encerrada en una habitación a solas con un teléfono, y el tercero de una mujer en un viejo caserón, si no me falla mucho la memoria. El pretexto argumental, mínimo en ambos casos, sirve para que Bava se dedique a estudiar y potenciar cada ángulo, cada encuadre, cada movimiento de cámara hasta el milímetro. El italiano era un esteta enfermizo, hasta el punto de llegar a afirmar que a veces le entraban ganas de vomitar cuando veía sus propias películas. Pues lo dicho, forma sobre contenido, o lo que es lo mismo, atmósfera sobre la trama bien desarrollada y sólida. Intuyo que todo comienza con Bava y se perpetúa en los Argento, Soavi y tantos otros (hay excepciones, por supuesto, y muchas).

Para mí, onirismo remite a los sueños, y por tal cosa aplicada a la narrativa entiendo “lógica descabezada”, es decir, sucesión de hechos sin conexión de causa—efecto, a menudo sin contexto espacio—temporal. Ejemplo de película en esta línea: “Riti, magie nere e segrete orge nel trecento”, donde los saltos en el tiempo sin previo aviso, la poco linealidad, la confusión y superposición de personajes y de acciones en planos paralelos conducen a la confusión (ejemplo de otro tipo de confusión, intencionada esta vez, originada en una trama compleja y hermética: “Le orme”). Lo que yo veo en “La secta de la araña” es más bien un cierto tono de irrealidad, es decir, una serie de hechos improbables, poco plausibles o verosímiles, como el hecho de que el protagonista se pasee con su coche por las calles desiertas de Budapest a cualquier hora del día y de la noche, algo poco probable en una ciudad tan grande y poblada como esta. Por lo demás, la trama es muy clara y lineal. No se desarrollan tramas paralelas y vamos casi siempre al lado de protagonista, todo muy directo, muy fácil de descomponer en acciones lógicas y consecuentes con el orden de la narración establecido. Prueba a hacer eso con “Le orme” o con “Riti”, es muy complicado, por eso creo que a esta peli no le sobra casi nada y no veo esa confusión de la que hablas, lo veo casi todo bastante ajustado. Un tipo viviendo en las alcantarillas es poco probable, claro, pero es muy coherente con lo que vamos viendo, que como bien señalas, sigue una estructura de giallo bastante evidente. A mí la historia me parece muy inteligente, porque el guionista ha sabido ver que para contar una buena historia de terror no hay que complicarse la vida, que eso va en detrimento de la comprensión y de la construcción de la atmósfera. Nos da la información justa, arroja algunas pistas y lo resuelva todo (o casi todo) al final de una forma tan sencilla como admirable.

En cuando al final, desde luego es torpe si tomas por final la última escena, ya de vuelta en el despacho. Pero para mí salta a la vista que es un falso final o final de relleno, el verdadero final ya lo hemos visto en las entrañas del hotel con el ritual. Y este final me parece estupendo, porque remite directamente a uno de los misterios de la cinta, que es el origen de la asesina, y debo decir que este personaje me parece genial, la estética me gustó, porque remite a una suerte de Nosferatu en femenino, y lo que implica me parece un acierto enorme, fusiona en uno solo el asesino del giallo y el ente sobrenatural del drama fantástico, dos tipos de terror aunados en una figura, epitomiza además el espíritu de la cinta: fusión de giallo y fantástico.

Creo que la cinta triunfa en su sencillez y en su eficacia. La ambientación es cojonuda, la duración la justa, el ritmo el adecuado, la mescolanza de elementos brillante y el monstruo memorable. Ya digo, me encantó.

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