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Miedo en la Medianoche

Literatura alternativa

Miedo en la MedianocheLos libros son esos objetos que llegan a tus manos de las formas más inverosímiles y en el momento que ellos consideran oportuno. Pero lo importante no es como llegan ni cuando, la cuestión es que llegan… siempre lo hacen. En esta ocasión una humilde recopilación de relatos ha salido a mi paso para rememorar tiempos jóvenes cuando, parafraseando a Karina, todo me parece mejor. Concretamente me ha trasladado hasta esos ociosos días donde un relato de Stephen King – bajo la chirriante banda sonora de los Ramones – servía para alimentar mi febril y poco exigente mente, durante cientos de piscineras tardes soporíferas.

Óscar Diezma Garduña editó este abril, junto a Círculo Rojo, su primera recopilación de relatos cortos. Pese a ser durante toda su vida un irredento aficionado a la literatura macabra, algo que enseguida se colige acudiendo al contenido de su narrativa, es ahora cuando se ha lanzado a la aventura de la auto publicación de cuentos – y es que de chiflados está lleno el mundo –; todo sea dicho, una vez acaparada alguna experiencia tras la publicación de manuales técnicos sobre informática y seguridad en importantes editoriales.

La obra con que se presenta en sociedad, contiene doce relatos – bastante cortos y accesibles –, el inicio de una novela escrita en su tierna adolescencia y un cuento, de temática zombie, más extenso y dividido en varios capítulos. En Miedo en la Medianoche encontraremos una mirada sencilla y directa al terror de consumo rápido que ya popularizó Stephen King a lo largo de su dilatada carrera y, especialmente, a finales de los setenta/principios de los ochenta.

Como si se tratase de un pastiche de la primera antología del autor norteamericano, El Umbral de la Noche (1978), el muestrario de vampiros, zombies, fantasmas, demonios y otros elementos terroríficos menos comunes (por ejemplo: la divertida máquina fotocopiadora que aterrorizó a todo un instituto o un extraño caso de “cuernos” muy literal), tiene su propio camposanto construido en Maine. Y no es el único paralelismo entre la selección de Óscar y la citada obra de King, el tono general, las situaciones y argumentos son herederos directos de los relatos primerizos del “rey del terror escrito”.

Aunque este exceso de influencia sea claramente un lastre para el disfrute del lector avezado – el cual podría llegar sentirse muy defraudado –, también resulta un soplo de aire fresco esa inmediatez, casi “amateur” o “juvenil”, tan olvidada en los tiempos que corren de sagas imposibles en extensión dado su nulo contenido.
Óscar plasma su visión, sin andarse con rodeos superfluos, y esto si redunda en beneficio de la cuidada edición típica de Círculo Rojo. Siempre, claro está, que nos acerquemos a los cuentos de esta colección buscando algo directo, sin complicaciones y asumamos los abundantes fallos inherentes a una auto publicación donde por ejemplo, la corrección ha caído en manos de su propio autor.

Que todos los relatos transcurran en Nueva Inglaterra (sí, también existe alguna pincelada “lovecraftiana” aunque poco “cthulhuidea”) podría parecernos un intento de cohesión interna que, a mi juicio, existe pero también provocada por una intencionalidad muy clara de su autor: el ciclo del miedo.

El desfile de lugares comunes dentro de la iconografía tétrica, el pequeño y breve engaño que busca un ligero escalofrío, obedecen a la voluntad de Óscar en medir el miedo según el mentado ciclo; que a efectos prácticos no es más que una escala que une los miedos intrínsecos de una persona con su estado de ánimo mientras ojea cuentos “aterradores”. En resumidas cuentas lo que siempre han buscado todos los escritores de terror; sí, incluso Stephen King, del cual sigue sus huellas el autor que hoy nos ocupa. Incluso quizás las siga demasiado en momentos puntuales. Claro que… – y esto es una suposición propia – supongo que los cuentos están mayoritariamente escritos por Óscar en su juventud; lo cual explica esa fidelidad extrema a la pluma más simplista de King, así como ciertos detalles de estilo que son necesarios pulir. Pero insisto, es mera opinión personal.

Sin lugar a dudas, viene bien revisitar ocasionalmente paisajes muy queridos a pesar de estar muy vistos. Una lectura muy adecuada para tardes ociosas de verano, mientras en el walkman suenan los Ramones y las chicas comentan el último video-clip de Madonna al borde de la siempre tentadora piscina… mejor que estudiar para septiembre, ¿verdad?

Vuestros comentarios

1. jul 21, 07:59 | elniniodecristal

A mi con la referencia a “El Umbral de la Noche” ya me lo has vendido…no puedo evitarlo, soy un fan irredento del maestro King.
Pero hay otro “libro” que me apetece mucho más que este…

2. jul 21, 11:13 | Bob Rock

Elniniodecristal.- Los libros siempre llegan… una de las conclusiones más interesantes de esta pequeña reseña ;)

3. jul 21, 17:00 | Lady Necrophage-Maria Nieves Guijarro

hmmmm interesante. Otro título que me apunto…
salu2.

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