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Motivational Growth

El sueño de la razón produce delirios

Motivational Growth

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  • Título original: Motivational Growth
  • Nacionalidad: USA | Año: 2013
  • Director: Don Thacker
  • Guión: Don Thacker
  • Intérpretes: Adrian DiGiovanni, Jeffrey Combs, Danielle Doetsch
  • Argumento: Ian Folivor es un tipo maniaco depresivo que vive recluido en su apartamento en compañía de su televisor.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

motivational Growth

Ian Folivor es un treintañero que vive recluído en su apartamento hace ya algún tiempo, a causa de su ánimo depresivo y su concepto negativo de la vida. Su única compañía, por llamarlo de algún modo, es un viejo televisor, al que llama Kent, que permanece encendido en el apartamento de forma constante y repetitiva. Un buen día, a causa del uso indiscriminado, los circuitos de Kent se apagan y es entonces cuando, privado de lo único que le reporta cierto interés, Ian opta por atentar contra su vida. A partir de ese momento, su existencia se tornará en una espiral de abrumadora irrealidad.

Motivational Growth es el debut del director, escritor y editor norteamericano Dan Thacker en el ámbito del largometraje. Hasta el momento, Thacker contaba, únicamente, con la participación a nivel de guión en varios cortos y su aportación, como asistente de producción, en múltiples proyectos televisivos de muy diversa índole. Es por eso que, tal vez, resulte algo extraño este singular aunque maravilloso debut que, sin duda alguna, es fruto de una mente privilegiada y plagada de brillantes ideas que van, más allá, de la mera transgresión.

El film ha sido objeto de diversas menciones en algunos de los diferentes festivales donde ha sido exhibido, tales como el Boston Science Fiction o el Little Rock Horror Picture Show, en los cuales obtuvo el premio del jurado a mejor película, así como punto de mira de críticas bastante positivas por parte de medios como Horrorhomework o Film Theath, ambos, portales de gran difusión en lo concerniente a cine de terror e independiente respectivamente, los cuales han destacado su brillantez y originalidad a partes iguales. Evidentemente, cuenta en su haber, de forma igual, con acérrimos detractores que la definen como “desastre incuestionable o absoluto” o “batiburrillo repetitivo de gags sin sentido alguno”. Bien sea a causa de la más feroz envidia o fruto de una verdadera admiración, lo que está claro es que el trabajo de Thacker no deja indiferente a nadie y, probablemente, seguirá dando que hablar aún durante algún tiempo, ya sea para bien o para mal.

Si en los años 70 una película como La Naranja Mecánica, obra del genial cineasta de origen norteamericano Stanley Kubrick, fue considerada por los críticos como “esperpento valleinclanesco pasado de LSD, cabría considerar, en la época actual a Motivational Growth, como “compuesto psicotrópico y adictivo que altera el estado de conciencia del conmovido espectador”, una definición que bien podría dar lugar a pensar en declaraciones del filósofo y farmacéutico Alexander Shulgin y que contrasta, a la perfección, con el talante innovador y disparatado de la elogiada producción.

A nivel de guión, hay que reconocer que Motivational Growth resulta efectista, mordaz, repugnante y mortalmente divertida a partes iguales, una de las comedias gore más deslumbrantes que se han visto en años, más aún a tenor de las diferentes producciones en ese tono que se han realizado en la actualidad tan faltas de ideas y sin otro aliciente que el humor puramente arcaico y escatológico, a fin de divertir a un público que solo busque la risa fácil sin más pretensiones (dícese “A Little Bit Zombie”). En este sentido, el film de Thacker se encuentra muy lejos de estos convencionalismos baratos, evitando, de forma bastante acertada, el incurrir en este tipo de errores garrafales que bien podrían haberle valido la inclusión en el ranquin de comedias pueriles destinadas al olvido casi instantáneo. Por eso, una propuesta de esta índole resulta todo un placer en los tiempos que corren, en los cuales no es fácil disfrutar de una producción que aporte tal cantidad de frescura a un género tan trillado.

El film está dividido en diez episodios que, de forma más o menos lógica, narran las diferentes etapas del crecimiento personal de Ian, todo ello sujeto, como no, a la libre interpretación del espectador, que es quien debe juzgar los hechos de acuerdo a su percepción. A título personal, tanto por su estructura episódica en sí como por lo absurdo y rocambolesco de algunas de sus situaciones, no pude evitar recordar, aunque de lejos, El Sentido De La Vida, de los geniales cómicos británicos Monthy Phyton. Aunque comparar estos dos films pueda parecer una disparidad total, cabe alegar que comparten ciertos paralelismos en algunas de sus digresiones filosóficas acerca del significado de la existencia y la importancia de ésta. De igual forma, ya no solo por su condición episódica, sino a raíz de la profusión de situaciones exageradamente surrealistas, el film podría considerarse como una nueva versión, en un tono menos clásico y doblemente pasado de rosca, del conocido clásico de Lewis Carroll: Alicia en el país de las maravillas, ya que la incoherencia en las situaciones que se presentan, obliga a pensar que los hechos que se están relatando suceden en una dimensión completamente diferente, llegando incluso a conseguir que el espectador se cuestione a sí mismo si los acontecimientos mostrados están sucediendo en la realidad o, simplemente, son producto de la imaginación del personaje. De todo esto se puede dilucidar que Motivational Growth es un film complejo, con una doble lectura que, para algunos, puede resultar disparatado y excéntrico.

Evidentemente, un guión destacable y una buena distribución narrativa, aún contribuyendo a ser factores importantes en lo concerniente a la valoración de una buena obra, no lo son todo. También cuentan, de manera decisiva, la inclusión de unos personajes lo suficientemente interesantes o sugerentes como para captar la atención del espectador desde los primeros minutos del metraje, y ese es otro de los puntos fuertes con los que cuenta esta singular y repugnante maravilla. Bastante apropiada, para el caso, la inclusión de Adrian DiGiovanni como Ian Folivor, protagonista absoluto de esta alucinógena historia. Acertada al extremo, en todos los aspectos, la elección de DiGiovanni como protagonista, el cual, siete años atrás, fue galardonado con el premio a mejor actor principal en el Festival de Cine de Serie B de Syracusa, a raíz de su papel, también principal, en un film titulado Treadmill, del cual circula, a través de la red, información con cuentagotas. En esta ocasión DiGiovanni vuelve a demostrar, de nuevo, su singular talento interpretativo, llegando a resultar completamente convincente en el perfil de individuo maniaco-depresivo, aquejado del síndrome de Diógenes y confinado del resto del mundo. Pero, aun a pesar de resultar tan profusamente lamentable, hay algo en el personaje que falla ineludiblemente, y no es la representación de este, bastante lograda, por cierto, ni su forma de expresar las contrariedades que le produce el mundo en sí, sino la duda y el desconocimiento ante la situación que representa. Es decir, el espectador se encuentra de cara con un ser completamente acabado, sin escrúpulos de ningún tipo en lo concerniente a su higiene personal, que solo desea alejarse de la sociedad, pero, se peguntará, cual es el motivo real para tomar tan estrambótica decisión, ya que tampoco se expresan las razones para este comportamiento. Es esta una contradicción que resta puntos al film y que consigue que, hasta cierto punto, decaiga el interés tanto por el sujeto como por sus circunstancias. Por suerte, para sopesar este considerable error del guión, entra en escena otro segundo personaje, indeciblemente más bizarro y abstracto, que cobra vida gracias a la locuaz y sugestiva voz de Jeffrey Combs (Re-Animator, The Wizard Of Gore…), como único “amigo” y, podría decirse, voz de la conciencia del desamparado Ian. Todo un sentido homenaje al cine de terror y serie b la inclusión de Combs, aunque solo sea a nivel de doblaje, en este histriónico papel, que aporta la nota de humor y sagacidad necesarias para convertir a la cinta en uno de los mayores logros en lo concerniente a este desabrido 2013.

Si a nivel tanto argumental como teatral el film reviste ya de por sí un importante atractivo, en lo relativo al terreno estético no se queda atrás, siendo poseedor de un encanto retro, colorista y vanguardista a partes iguales que contrasta, a la perfección, con el espíritu vintage de la producción. Resulta constante el uso de imágenes tipo arcade, en un claro homenaje a las primeras máquinas de videojuegos existentes en el mercado. La incesante utilización de este tipo de efectos logra conmover y desconcertar al mismo tiempo, llegando a dar la impresión de estar asistiendo a una narrativa ubicada en el ámbito de otra dimensión completamente distante y lejana. Acorde con toda esta parafernalia retro psicodélica y alucinante, cabe destacar un fondo sonoro debidamente elegido y colocado, compuesto, casi en su totalidad, por sonidos robotizados procedentes del chip SID de una Commodore 64, el primer ordenador de sobremesa desarrollado allá por el año 82.

En lo tocante a efectos visuales, la obra tampoco se queda corta, habiendo obtenido, aparte de las menciones arriba citadas, cuantiosos galardones en diferentes festivales de la talla de Los Angeles New Wave International Film Festival o Fantastic Planet Film Festival a los mejores efectos especiales. Cabe destacar, sobre todo, la utilización de marionetas amén de secuencias animadas a lo largo de todo el metraje, en lugar de un inapropiado CGI que podría haber contrastado de forma bastante negativa con el espíritu “old school” del film en cuestión.

En definitiva, una aportación excelente al cine de terror actual, secundada tanto por unos buenos actores como por una conveniente estética, banda sonora y particular estilo narrativo. Una joya disfrutable como pocas que, evidentemente, recomendaría a todo buen amante de la comedia terrorífica, que no se sentirá defraudado a ningún nivel.

Imágenes de la película

motivational Growth

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Tráiler

Lo mejor: Adrian Digiovanni, Jeffrey Combs, la alucinante estética, un largo etc...

Lo peor: La dificultad a la hora de empatizar con el personaje principal, la irregularidad en algunos tramos, lo “pasada de rosca” que puede llegar a parecer.

Vuestros comentarios

1. ago 10, 14:03 | Nerea

Pues ya tengo plan para manana por la tarde, gracias por la resena, un saludo.

2. ago 12, 20:52 | RedRum

Sin duda alguna, una de las sorpresas del año. Una joyita que ningún fan de la serieb ni de la comedia gore se debería perder, tas es así que le habría puesto más nota (concretamente medio punto más).

Buena reseña comp!
Un abrazo.

3. ago 12, 22:02 | dave

Yo me siento completamente representado por este personaje
“No quiero participar en un juego donde todos hacen trampa”
Asi que esta pelicula se me hace completamente maravillosa

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