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Nameless

"Astrolisérgico"

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Grant Morrison vuelve a firmar una obra imprescindible del noveno arte. Subversiva, despectiva, hermética, negativista, inteligente, blasfema, enigmática, profunda, terrorífica, sensual: “Nameless” es una mini serie de seis números que afortunadamente ha sido editada en nuestro país para gozo de propios y extraños, por cortesía de Norma Editorial en un lujoso tomo único de cartoné. Un producto relativamente caro, ya sabéis lo poco que duran los comics en manos ansiosas, pero dada la calidad de la edición, contiene un buen número de bocetos y portadas tanto oficiales como alternativas, y las múltiples relecturas que la obra ofrece, creo que está justificado cada euro invertido.

Unos millonarios contratan a un vagabundo psíquico, dudo en llamarlo detective, que responde a “Sin Nombre”, muy celoso cuando respecta a su pasado. La misión de este cínico y de varios astronautas más se reduce a inspeccionar un asteroide que supuestamente rozará la tierra, “Xibalba”. Además de la protección sobrenatural asegurada por la presencia de “Sin Nombre”, los astronautas portan el Hexacontágono, una llave que quizás abra los secretos contenidos en unas ciclópeas ruinas halladas en el asteroide o quizás sólo sea una invención de Arthur Machen. Mientras, en la tierra, en otro tiempo y en otras probabilidades, suceden eventos extraños, entre ellos el atroz crimen cometido por un astrólogo, que ponen en tela de juicio la cordura de todos los psiconautas que viajan hasta “Xibalba”.

Quizás no sea el mejor punto de entrada al polifacético universo del autor escocés, pero los conocedores de su capacidad para dinamitar el mundo gráfico podrán disfrutar de una de sus mejores historias recientes, la que más evidencia la auténtica naturaleza taumatúrgica del escritor. Lejos quedan los años de “Doom Patrol”, “Animal Man”, “Los Invisibles”, “El Asco” o “Arkham Asylum”; por el camino el mundo del comic ha ganado a un narrador maduro que igualmente te bombardea la cabeza con el metalenguaje anárquico de “Flex Mentallo”, la sensibilidad cinematográfica de “WE3” o devuelve la epicidad a cabeceras como “La Liga de la Justicia”.

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La creatividad no tiene límites para un artista que se reconoce primordialmente como mago, y que aquí vuelca todos sus conocimientos ocultos sin olvidarse, trágica ironía, de la levedad y necesidad de entretenimiento que requiere el medio gráfico. Por encima de la superficie encontramos una relectura de ideas previamente exploradas en “Horizonte Final” o “Dead Space”, todo espectáculo y una ratificación de que el terror y la ciencia ficción no entienden de estanqueidad, luego la red de subniveles y pasillos cegados nos llevan a conceptos tan retorcidos y complejos que podrían conformar una cosmogonía propia. ¡En tan sólo 190 páginas!

El hechicero ha diseccionado en “Nameless” mitologías oscuras, como la maya y la polinesia; la filosofía nihilista del siglo XXI, con una especial deuda hacia Ligotti; la escuela de magia “tifoniana” y un buen chute de Lovecraft, sin mencionar siquiera a una de sus deidades de forma directa. Conocidos sus excesos con las drogas y el sexo tántrico, no es de extrañar que las distintas capas en este relato, el cual se esconde tras elementos clásicos de horror –posesiones demoniacas, casas encantadas, monstruos primigenios– mezclados con elementos de ciencia ficción tenebrosa, consigan desorientar al espectador tanto como un chute de LSD. Una experiencia tabú para los amantes de la claridad y la linealidad, completamente enfrentada a las tareas de escritura que Morrison realiza para grandes cabeceras de súper héroes, así que el lector deberá estar abierto a un nivel de experimentación elevado.

La claridad y la iluminación vienen cuando dejas de luchar contras las alucinaciones y asumes la irrealidad como un mero reflejo de la realidad, una lucha de gemelos antediluvianos que su propio autor aborda mediante símbolos tan potentes como “El Árbol de la Vida” cabalísitco, cuyas esferas y caminos son desgranados con la violencia del iniciado en todas y cada una de las viñetas de “Nameless”. Afortunadamente todos estos conocimientos son puestos a disposición del lector en unas breves notas que ejercen como postfacio. Aunque en realidad, a los más atrevidos de vosotros, supondrán el prólogo para volver a abordar la obra, con estas nuevas herramientas para descubrir una simbología oculta que constituye una narración paralela, ¿puede que esta nueva historia enarbole como bandera el canto al feminismo que señala travieso el propio Morrison al final de sus notas?

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Hablamos de una obra increíblemente ilustradas por Chris Burnham (“X Men”, “Batman Incorporated”), jugando en sus composiciones con la narrativa de la pesadilla, eludiendo la linealidad mediante el uso de iconografías y técnicas tan importantes como las desarrolladas por el escritor, pintor y músico Brion Gysin, inventor de la inquietante técnica de recortes y buen amigo de William S. Burroughs, ¡imaginaos las juergas creativas de estos dos truhanes! Además, aquellos aficionados al ocultismo, aunque únicamente sea por la vía ligera de Crowley, LaVey u otros iluminados de estilo hollywoodiense, disfrutarán de decenas y decenas de referencias ocultas que crean un relato paralelo a la historia de terror de “Nameless”. La presencia constante del asteroide “Xibalba” asegura un entorno ideal para una banda sonora de invención propia creada por Garden of Delight, Merciful Nuns, Dark Side Cowboys o Fields of the Nephilim.

Volviendo a los lápices, me ha gustado especialmente el estilo crudo y elaborado de todo el conjunto, con agradables ecos de las mejores historias de Richard Corben para “Creepy” y “Eerie”, por supuesto salvando las distancias e idiosincrasia de cada dibujante. Precisamente el valor de dibujar, bajo una iluminación y colores morbosos, viñetas insultantemente explicitas hacen de “Nameless” una propuesta sin miedo a reconocer sus orígenes, que sería esa revolución profana y carnal que puso patas arriba la producción cultural de medio mundo durante los sesenta y setenta, en parte gracias a sustancia e ideas cuyo origen se remonta a Yuggoth. Aunque hoy en día hasta el más revolucionario de los creadores vea masificados sus productos, encontramos en Burnham y Morrison una extraña naturalidad que asusta ver colocada en las estanterías de galerías comerciales.

Una recomendación absolutamente sincera y entusiasta, si no te importa que una vez terminado el relato sientas que te han tomado el pelo. Tomad esa sensación como una invitación a submundos tan fascinantes como tristemente lejanos.

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PUNTUACIÓN: 4/5

Diversión: 4
Terror: 4
Gore: 4
Originalidad: 4

EDICIÓN:

Páginas: 192
Formato: Tapa dura. Color.
Año de edición: 2017
Precio: 22€
Dibujante: Chris Burnham

Lo mejor: Una experiencia necesaria, por lo desafiante de su hermetismo, para los amantes del esoterismo, Lovecraft y los rituales lisérgicos. Manual de vuelo para psiconautas.

Lo peor: Al jugar a diferentes niveles temporales y dimensionales, de manera un tanto forzada, supone un cacao que molestará a cualquiera buscando una narración clara y lineal.

Vuestros comentarios

1. dic 8, 20:09 | Supercollider

No puedo estar más de acuerdo,el loco escocés la ha vuelto a liar parda metiéndose de lleno en el horror espacialmetafisicopantemporal…ojalá siga por esa línea y Alan Moore por la iniciada en Providence o Crossed 100.

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