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Peelers

Petroleo y strippers

Peelers Reseña

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  • Título original: Peelers
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2016
  • Director: Sevé Schelenz
  • Guión: Sevé Schelenz, Lisa DeVita
  • Intérpretes: Wren Walker, Caz Odin Darko, Madison J. Loos
  • Argumento: Un club de streaptease vive su última noche antes del cierre, casualmente será el centro de un ataque zombie provocado por un petroleo mutante.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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La ex jugadora de béisbol Blue Jean Douglas cierra su pequeño club de striptease y huye para siempre. Pero sus planes dan un giro inesperado cuando un grupo de mineros de carbón se presentan a tomar una copa, y con ellos un contaminante mortal. Lo que comienza como el último brindis por el infame club terminará convirtiéndose en un baño de sangre. Con el tiempo corriendo en su contra, Blue Jean debe tomar las riendas de su local para poner fin a la propagación antes de que sea demasiado tarde y pierda lo único que ama.

Ya lo comenté durante la reseña de “Knucklebones”: hay películas dentro de nuestro querido género cuyo único cometido es el de rellenar el rato entre las obras genuinamente buenas y perdurables, por desgracia estos lapsus ven su longitud incrementada con las nuevas generaciones de cineastas. Cintas cuyo espacio ideal es el de la siesta o las reuniones con los amigos, donde tener imágenes tras la clásica nube de humo acre o vapores etílicos requiere de algo tan intrascendente como zafio. Reza un refrán español que no se le pueden pedir peras al olmo. O lo que sería lo mismo, “Peelers” es una comedia de zombies barata, descerebrada y realizada con cuatro duros. La profesionalidad no es un adjetivo que case con este proyecto, aunque también es cierto que camina lejos de los abismos amateurs. Sin embargo ninguna de sus facetas artísticas destaca en el buen sentido, con unos efectos especiales groseros en la mejor de las ocasiones, una banda sonora genérica, tanto vestuario como decorados pobretones y, redoble de tambor, actuaciones que aúpan las de Jorge Sanz al Olimpo interpretativo. Claro que juzgarla severamente sería negar las razones que nos han llevado a verla.

Es cierto que tanta infamia se combina alegremente, sin tomarse en serio a ella misma ni a los espectadores, de tal forma que “Peelers” no acusa el ritmo cansino de otras producciones cutres por el estilo. Desafortunadamente no llega a ser graciosa en casi ningún momento y eso, si hablamos de una comedia de terror, supone un lastre para terminarla, que no su agradecido ritmo siempre lleno de pamplinas. Tampoco es nueva la idea de enfrentar a un grupo de “stippers” contra un puñado de zombies, véase “Zombie Strippers”, ligeramente más divertida en mi prescindible opinión. Igualmente ya hemos visto muertos vivientes usados como método de tibia crítica ecológica, aquí llevada al chiste mediante el tópico del malvado empresario al que no le importan las consecuencias medioambientales, ni siquiera morales, de la extracción de petróleo mutante.

Así tenemos un bar de carretera regentado por una mujer de armas tomar, quizás el personaje más ridículo de todos, una imposible mezcla de Sarah Connor y la teniente Ripley con el bondadoso pero apasionado corazón de una chica sureña, feliz esposa de policía en días más brillantes y jugadora de beisbol en algún tipo de realidad paralela. La madame aborda la última noche en el local vigilando a los parroquianos de siempre: borrachos violentos, jóvenes con ganas de desvirgarse y mineros mexicanos. Podemos observar ya las características intelectuales de su director y guionista, el underground Sevé Schelenz, el cual encasilla a los mexicanos con la culta perspectiva de un cateto canadiense. Aunque su descaro, producto de la estupidez, no deja de resultar simpático, como también podemos observar en el nuevo tópico racial que representa un cocinero oriental perpetuamente enojado. Obviamente, Schelenz no se detiene en realizar profundos retratos psicológicos de sus personajes, le bastan los clichés inherentes a la serie Z de toda la vida, con un ojo puesto en la “Troma” y el otro en la “Full Moon”. También, no seamos tontos, “Abierto hasta el amanecer” es su principal influencia.

La noche continúa, y los trabajadores del local – especialmente curioso un equipo de cocina tan desarrollado cuando hablamos de un tugurio de mala muerte – abordan sus tareas con una familiaridad rayana en el comic, ¡hasta la policía se deja implicar en este buen rollo tan falso! Barman, gorila y bailarinas tienen siempre a mano la pose cínica del que ha visto demasiados amaneceres; a lo que se unen las tendencias escatológicas de las chicas. Pues el divertido añadido de la función son lluvia dorada, pezones XXL, pedos vaginales y embarazadas. Todo agradablemente cómico para no molestar a ningún alma cándida, aunque “Peelers” nunca renuncia a sus orígenes independientes mostrando desnudos parciales y ordinariez en dosis muy altas.

Tendremos que esperar un poco, quizás demasiado, a que los zombis, o infectados por un petróleo que vaya usted a saber de dónde ha salido, hagan acto de presencia, pero reconozco que sus maneras son lo suficientemente gore para justificar su inclusión en un entorno festivo como el “Brigadoon”. Una pena que, como comentaba, los efectos especiales no estén a la altura en la mayoría de momentos, lastrados por un uso del CGI bastante primigenio. Tampoco de extrañar si entendemos estar ante una producción de bajo presupuesto que ni siquiera podría competir con el canal “SciFi”*o la infra-productora *“The Asylum”. Aun con estas pegas he de reconocer los suficientes elementos subversivos en “Peelers” como para incluirla en una hipotética lista para completistas del subgénero, ya sabéis lo que opino del cine de zombis más limpio y políticamente correcto como ”Train to Busan”. Aquí, alabemos al humor negro y los desmembramientos, los tópicos sólo sirven de excusa para dar rienda suelta a los más bajos instintos del público masculino: sexo y sangre a través de la historia de superación, ejem, de la “madame” protagonista… una actriz de rostro especialmente desagradable… lo siento Wren Walker, tenía que soltarlo.

No queda mucho más por destacar, disfrutad de este recetario de tonterías si es que el cine basura os convence de algún modo. Se solicita a los visitantes que dejen cualquier exigencia en la puerta y asuman la baja calidad de los productos servidos en el local, de otro modo se prevén dolores de cabeza y otros efectos secundarios como infección de la intelectualidad o accesos de mal gusto. Chorradas aparte: muy mala, pero no insultante.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Posee algún arrebato gore y escatológico bienvenido, ¡qué esto no es arte y ensayo!

Lo peor: Empiecen a enumerar los problemas clásicos de los subproductos, ¡bien destacados!

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