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Pequeño Demonio

Gran aburrimiento

Pequeño Diablo Reseña

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  • Título original: Little Evil
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2017
  • Director: Eli Craig
  • Guión: Eli Craig
  • Intérpretes: Evangeline Lilly, Adam Scott, Clancy Brown
  • Argumento: Gary, que acaba de casarse con Samantha, la mujer de sus sueños, descubre que su hijastro de seis años puede ser el Anticristo.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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Gary es un buen tipo querido por sus compañeros de trabajo. Un tipo abnegado que quiere llevar su entrega a un nuevo estadio, casándose con Samantha, una madre soltera atractiva y vivaracha. El único problema para este idílico amor sería Lucas, el hijo de ella, un diablillo en el sentido estricto de la palabra. De padre desconocido, el chico podría ser el mismísimo anticristo, y así lo deja notar cuando transforma el matrimonio de su padrastro en un verdadero infierno mediante sus influencias satánicas.

“Pequeño Diablo” es una comedia de no horror que decepciona sobremanera teniendo en cuenta quien es su director y guionista. Eli Craig vuelve a intentar sacarnos una sonrisa a costa de los cánones del horror tras la exitosa “Tucker and Dale Vs. Evil”, tampoco merecedora de tanto culto, y el capítulo piloto de la serie “Zombieland”, un tropiezo viendo la continuidad que tuvo. Esta vez se alía con Netflix para producir un largometraje original cuyo blanco es “La Profecia”, incluso a juzgar del tráiler y las imágenes promocionales podíamos esperar una clara apuesta por la parodia directa. La mala pata es que los resultados son blancos y sosos como una tarde de domingo en misa, propios del telefilme que termina siendo esta “Little Evil” [título original], incapaz de sacar algún provecho de su premisa. Para daros una medida justa de su estilo insípido diremos que esta película está a años luz por detrás de “Este chico es un demonio” (1990), otra obra de dudoso gusto pero mucho mejor ejemplo de lo que sería llevar a un sosias de Damien a un entorno cómico.

Un servidor, en su necesidad de desintoxicarse periódicamente de la baja calidad del cine de género que le toca tragarse, apuesta periódicamente por el “spoof” como desengrasante para las arterias. Y no suelo ser exigente en semejante tesitura, hasta los chistes de “caca – culo – pedo – pis” me sirven. Cuando se trata de cebarse con el terror como motor de los gags puedo ser incluso más zafio, admito como válidas casi todas las partes de “Scary Movie” –no me culpen a mí, si no a la marihuana– y no me avergüenzo de haber visto varias veces “Reposeida”, “Pandemonium” o “Student Bodies”. Larga es la tradición es de películas cuyo mejor valor es lo bobo de sus chistes, pero “Pequeño Diablo” no podrá unirse a las píldoras de terapia ante la cruda realidad: verla supone un suplicio aunque durante su último tramo parece que la cosa se quiere animar.
Su gran pecado, en definitiva, es la ausencia absoluta de humor durante su primera hora, siendo la única “gracia” observar la cara de incredulidad del protagonista ante los desmanes satánicos de su hijastro –nada ofensivos, por cierto–. Terreno abonado para la comedia gamberra, esta hora y media termina siendo simplemente terreno abonado.

¿Qué os parece la sinopsis? Pues ni siquiera estas generalidad parecen funcionar en pantalla gracias al desvaído guión del propio Craig, que demuestra pocas dotes para el humor negro –algo que ya se dejaba ver en su carrera por mucho que digáis– y una aptitud natural para el cine familiar. No obstante hasta “Bethoven” o “Cariño he encogido a los niños” están varios peldaños de este desfile de personajes sin chispa. Pero lo digo en el sentido literal: los diálogos evitan tanto la broma explícita como la indirecta. Es decir, ¿dónde ha quedado la comedia dentro de la comedia? No se puede sustentar hora y media de humor con únicamente la premisa de su sinopsis.

Hasta aquí las advertencias –pues esta reseña no es más que otra forma de decir “ya me han hecho a mí el tacto rectal, ahorrároslo, no os va a gustar”–, ahora, en el terreno técnico, volver a señalar la mediocridad como medida, hasta “Hell Baby”, otro bodriete del mismo estilo pero con feto en lugar de niño, es más recomendable. No es que Craig sea mal director, pero le otorga un ritmo a la cinta, donde el montaje es sinónimo de prosaico, que casa a la perfección con las miles de cintas inocuas que programan las cadenas públicas durante la sobremesa. ¿Ese es el “target” de Craig? Pues que se quede allí para siempre, perdido en un mar de convencionalismos e imágenes intrascendentes. La siesta corre de mi parte.

En cuanto a los actores tampoco se puede hacer demasiada sangre. Creo que mantienen un estilo adecuado para la comedia gamberra contemporánea, sin embargo argumentalmente están fuera de contexto, afeando más si cabe la película, incapaz de decidirse por un rumbo macarra que le hubiese sentado de maravilla. En primer lugar destacaría al niño satánico de las pelotas: copiada su imagen del legendario Damien, el actor que lo encarna –el pequeño Marcelino Vinopan– tiene la mirada pero no la presencia, terminando su personaje triturado en un giro familiar más que vergonzoso. Junto a este jovencito dos actores más curtidos pero que igualmente deberían ser condenados al cine de tercera: Adam Scott como sufrido padrastro, y el que efectivamente destila un mínimo de simpatía, y Evangeline Lilly ejerciendo de madre ciega ante las maldades de su hijo. Esta última cosechando bastante éxito actualmente en el universo Marvel como “La Avispa”, espero que untada de millones ofrezca un abanico de matices mayor que la abducción mostrada en la presente, tan bien debido a la falta de química con su pareja dentro del reparto.
¿El resto de secundario? Destaca para mal Bridget Everett, no por su interpretación si no por el odioso papel –odioso literalmente– que le toca adoptar como padre transexual o algo así. Clancy Brown es el único que demuestra el tremendo carrerón a las espaldas, desde berserk inmortal a señor cangrejo, casi nada.

Concluyendo, una auténtica pérdida de tiempo que no vale ni para aliviar la tensión provocada por otros títulos sensiblemente peores. Una de esas producciones que justifican la mala prensa bajo la que habitualmente vive la comedia de horror. En este caso, olvidaos de terror alguno, el asunto es todavía más grave cuando su creador creo que sí conoce los vericuetos de la serie B y los mecanismos que la pueden convertir en una broma.

Peor que una lavativa.

Imágenes de la película

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Lo mejor: No está mal rodada del todo.

Lo peor: ¿Dónde está el humor?

Vuestros comentarios

1. sep 3, 08:36 | Art0rius

Me parece que o bien hemos visto dos películas distintas o directamente o no podemos tener más disparidad de criterios, cosa que me soprende porque normalmente con Bob Rock siempre he tenido bastante coincidencia de opinión y me he divertido mucho con sus criticas. Pero creo que con Eli Craig esta surgiendo un fenómeno parecido al de Rob Zombie: o amas su estilo o lo odias, sin termino medio.
Dejando de lado que con “Tucker and Dale…“pase uno de los ratos más divertidos en mis 20 años de idas y venidas al festival de Sitges, admito que Little Evil me pareció una película inferior a su anterior obra.
Pero eso no quiere decir que no llorara hasta la risa en algunos pasajes: soy padre y profesor, y esa crítica al niñocentrismo desaforado me robó el corazoncito por haberlo visto muchas, muchas veces tanto en padres como en instituciones (ejke mi niño no tiene culpa de nada, tooodo es culpa de su entorno, ¿pero del nene? Nunca!), ese cineasta de bodas y comuniones con infulas de Lars Von Trier, y esa escena de obertura absolutamente demencial y disfrutable….
De acuerdo, no es una película redonda. Pero tiene el suficiente golpeo y punch como para estar por encima de la media. A mi personalmente me sobran los “homenajes” a otros clásicos del terror, y el personaje de Everett es un delirio que a mi personalmente me rompe el tono. Por no hablar de Evangeline Lily que para mi tendría que haberse quedado en Perdidos y no habría molestado a nadie.

Pero lo dicho, para gustos, colores.

By Art0rius.

2. sep 4, 15:15 | Omar

Creo que la comedia con el horror son combinaciones muy arriesgadas y no siempre funcionan o funcionan para algunos y no para otros y depende mucho la actitud que se tenga para disfrutar la experiencia, o bien sacarle el máximo provecho.

Personalmente, yo soy el que odio este tipo de subgéneros,pero hablando de la película que nos ocupa puedo decir que no la consideré para nada detestable.

Tiene un par de gags simpáticos y está muy bien dirigido. El personaje de la amiga de nuestro protagonista, figurando como el compadre de fiesta y de confesiones me pareció novedoso y gracioso.

Rescatando solo lo positivo :)

2/5

3. sep 4, 21:34 | Pona

El crío es como un mini Angus Young

4. sep 5, 18:01 | Gaby

me parece que has sido demasiado agresivo en esta critica, yo recién acabo de verla y me gustó.
Se que no es la gran obra maestra, pero me hizo pasar un rato entretenido y divertido por ratos
=)

5. sep 6, 21:37 | Bob Rock

Gaby.- Pues igual. Me tocó las pelotas sobremanera teniendo en cuenta que a una comedia le suelo pedir que me haga gracias, y este no fue el caso. Pero el humor va por barrios, y mi opinión vale lo justo.

Un saludo.

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