Estás aquí: Página de inicio » Relatos de terror » Sin Clemencia

Sin Clemencia

Un cuento macabro de Beatriz T. Sánchez

Sin Clemencia grande

He sido confinado en esta prisión por haberme adueñado de algo que anhelaba con fervor. Ellos no lo saben, pero no es mi mayor castigo el reducido espacio o los constantes ecos de los desvaríos de los otros internos. Eso es una incomodidad pueril. Lo peor es haber descubierto que lo que deseaba solo lo poseí un breve instante y ahora se me vuelve a ofrecer a mis ojos sin ocasión de alcanzarlo. De nuevo tus dientes, Berenice. ¿Por qué vuelves a martirizarme, pequeña prima, con tu mustia sonrisa? Mire donde mire, estás tu y tus dientes. Con los ojos abiertos o con los ojos cerrados, permaneces delante de mi, sonriendo como aquella tarde en la puerta de la biblioteca. Berenice y los dientes. Brilla su marfil en la penumbra. Los tuve en mis manos y ahora se me vuelven a ofrecer sin oportunidad de atraparlos. Me acerco y te escondes. Tanteo en la esquina oscura, no estás, me giro, estás del otro lado del cuartito, esperando, sonriendo.

Berenice, ¿estás enfadada por lo que te hice?, ¿me lo echas en cara de este modo?, ¿te burlas de mi?, ¿de mi ansia por tus dientes? Siempre supiste de mi extraña sensibilidad. Por favor, deja de sonreír, Berenice, la sangre me hierve a borbotones. Los dientes, tus dientes. No, no te escondas, ya veo que es inútil acercarme.

El celador se asoma a la mirilla, maldito, él no es merecedor de contemplarte, él no entiende, nadie entiende lo ocurrido. No estoy loco, solo soy morbosamente sensible hacia los objetos, su superficie y cada una de sus irregularidades, sus texturas, sus contornos, como tus dientes. Desde que los vi aquella tarde en la puerta de la biblioteca, tus dientes ofuscaron mis alterados sentidos. Berenice, tenía que poseer tus dientes. ¿Comprendes porque hice lo que hice, uno a uno, colocados en su lecho de terciopelo, dentro del estuche de dentista? Uno a uno. ¿Por qué no, querida prima? En brazos del postrer sueño, acababas de ser depositada en la húmeda cripta. ¿Cómo podía yo imaginarme que aún retenías el hálito vital? No sabía que un muerto podía sangrar tanto, creo que te moviste, me arañaste, no recuerdo, solo veía los dientes. Los pequeños dientes. Berenice, no sigas martirizándome, deja de sonreír, por favor, no prolongues más tan cruel castigo.

Tu decreciente vida se encontraba en los dientes brillantes. Deseaba la vida de esos objetos, esos fríos fantasmas que dejaste delante de mi cuando te retiraste. Ellos no me abandonaron. Tenía que poseer esos dientes, esos dientes que continuas mostrándome. Ten piedad, querida Berenice. Hazme silenciosa compañía si es lo que quieres, pero no sigas sonriendo.

Berenice y los dientes, mire donde mire, no cejas en tu empeño. Te aplicas a ello con saña. Porque sabes que solo quiero tus dientes. Pues no huyas cada vez que trato de tocarte. El suplicio de Tántalo. Los blancos dientes, siempre ante mi pero fuera de mi alcance. Por favor, querida, ten piedad, Berenice.

Terrible emanación del averno, difusa compañera inevitable. Berenice sonríe, mostrándome impasible la causa de mi desgracia. Es insoportable. Los dientes, los pálidos y horribles dientes eclipsando su rostro consumido. Ese rostro devorado por la tisis que yo cubrí con el rubí de la sangre mediante el uso de unas tenazas de odontólogo. Me llevé sus dientes pero los dientes continúan aquí, en la celda, delante de mí. Berenice y sus dientes. Tengo que terminar de una vez con esta insufrible condena. Solo hay un modo, creo, de librarme de ti, Berenice, de la constante presencia de tus dientes. Aún así, será en lo último que piense al emplear todas mis fuerzas en estrellar el cráneo contra la pared.

Por Beatriz T. Sánchez

Vuestros comentarios

1. mar 9, 21:26 | Javier Alejandro

Es muy buena la narración bien desarrollada pero la verdad no se me hizo un buen final, mejor el fantasma de Berenice le hubiera arrancado los dientes.

saludos a todos las almas oscuras que trabajan en esta web, los he seguido durante un año y me sorprende las películas y libros y cuentos que publican.

2. mar 10, 08:19 | Missterror

Qué elegancia Beatriz, qué elegancia!!!

Felicidades!!!!

3. mar 11, 07:36 | koko

Al contrario de Javier, a mi me gustó mucho el final. Es frío, inesperado y desconcertante, no podía ser mejor.

saludos(:

4. mar 15, 13:46 | Beatriz

Javier Alejandro sigue a Almas por muchos años, como puedes ver hay calidad, interés e ilusión. En cuanto a tu sugerencia, yo es que también busco verosimilitud y como un fantasma es un ente psíquico, sin corporeidad, veo difícil que pueda realizar tamaña maniobra. Mi objetivo con ese final si lo ha captado perfectamente Koko.
Missterror, ese es un recurso que procuro que nunca falte en mis relatos.
A los tres, muchas gracias:)

5. mar 15, 18:55 | juli

hola! soy nueva por aqui y siempre me ha interesado este tipo de peliculas
me gustaria saber donde puedo verlas o si n es mucho pedir donde podria encontrarlas!
gracias!! :)

6. mar 16, 17:05 | Bob Rock

Juli.- Yo diría que google, nosotros no suministramos links. Ultimamente intentamos verlas legalmente.

Un saludo!

7. mar 16, 17:58 | juli

vale gracias!! ;)

8. mar 16, 18:07 | Bob Rock

Juli.- Lo dicho, google y un poco de tiempo. La mejor forma de ver cine… aunque no sea muy honesto…

9. mar 18, 09:08 | DiegoRotten

Muy buen relato, un final un tanto predecible, pero paso a ser mas importante como se iba desarrollando el relato… Felicidades.

Escribe tu comentario:

¡ATENCIÓN! El formulario de comentarios utiliza un sistema de previsualización con el objetivo luchar contra el spam. Por lo tanto, tras pulsar el botón PREVISUALIZAR no olvides pulsar el botón ENVIAR para dar de alta definitivamente el comentario.