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Tulpa

El erótico sendero del giallo

Tulpa Póster

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  • Título original: Tulpa
  • Nacionalidad: Italia | Año: 2012
  • Director: Federico Zampaglione
  • Guión: Federico Zampaglione, Giacomo Gensini
  • Intérpretes: Nuot Arquint, Laurence Belgrave, Michela Cescon, Claudia Gerini
  • Argumento: Una mujer de negocios pasa sus noches en el club de placeres sexuales llamado Tulpa. Una noche los asesinatos empiezan a sucederse a su alrededor y sus aficiones nocturnas parecen estar relacionadas.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Tulpa int

No sé como andaréis de “giallo”, tal vez no os guste este subgénero de origen italiano o siquiera lo conozcáis. Dado que vivió su mayor auge allá por las décadas de los sesenta y setenta puede que parte del público recién llegado al cine de terror, le suene a chino todo eso del “giallo”. En el caso de no ser muy aficionados a esta derivación del thriller policiaco os aconsejo desde ya mismo que deis marcha atrás y esquivéis Tulpa como la peste, porque no se trata más que de un tributo a dicho subgénero, un homenaje al lado serio y elegante del “giallo” – no estamos ante un experimento visual como Amer o Last Caress, Tulpa se adentra en la vertiente más negra y erótica de sus antepasadas –, una rendición llevada hasta las últimas consecuencias y sin ningún intento real de renovación. Obviamente, si sois amantes de este estilo, si habéis vibrado con Torso, El gato de las nueve colas o la fundamental El pájaro de las plumas de cristal, Tulpa está realizada por y para vosotros. Para aquellos despistados o recién llegados que no sepan ni de que estamos hablando os presento una serie de breves apuntes robados de la wikipedia, que además me sirven para definir milimétricamente los parámetros por los que se mueve Tulpa:

Desde el punto de vista estilístico, el “giallo” se diferencia del thriller tradicional por su tendencia a abusar de clichés psicoanalíticos y dar mucha más importancia a lo puramente formal que a la coherencia de la trama, en ocasiones una mera excusa para dar consistencia a la parte visual. Otra característica diferencial del género es una tendencia a recrearse en la violencia explícita rayando lo morboso, y que, sin embargo, suele ser tratada de un modo deliberadamente hiperrealista generando percepciones incluso oníricas. Otra faceta interesante del “giallo” es el uso, unas veces mejor, otras peor, de un recurso narrativo muy particular para descubrir la identidad del asesino, siempre omnipresente en el subgénero: el subconsciente del protagonista, siempre a flor de piel mediante la plasmación de retorcidas metáforas en pantalla, contiene la clave en forma de flashback para revelar la identidad del asesino. Así se llenaron los setenta italianos de psicópatas enmascarados, con guantes de cuero, y bellas mujeres en peligro que se movían compulsivamente en una trama falsamente enrevesada.

Federico Zampaglione, director y guionista de Tulpa y también de la irregular Shadow, comentaba que su obra podría definirse efectivamente como neo-giallo. Desgraciadamente, todavía no sé muy bien que es lo que quiere decir dicha etiqueta, aunque si me tuviese que guiar por la intuición diría que Blackaria, la fallida Beyond the Black Reinbow o Amer si pueden considerarse neo-giallos porque además de continuar los cánones setenteros se esfuerzan por ofrecer detalles propios y originales, casi siempre basados en el avance tecnológico y cultural de la industria del cine. Pero en el caso de Tulpa, tal vez por ser precisamente italiana, nos encontramos con una película que más allá de estar ubicada temporalmente en la actualidad bien podría haber viajado en el tiempo desde los setenta. Y un dato importante es encontrarnos como creador de la historia a Dardano Sacchetti, ni más ni menos que el hombre que aportó las historias de, agárrense los machos, El gato de las nueve colas, Bahía de sangre, Shock, Aquella casa al lado del cementerio, Demons y hasta Delta Force Commando entre varias docenas de títulos míticos, tanto por logrados como por malos. De hecho, la historia base que se presenta es muy, muy atractiva. Morbosa y erótica como solo un hombre criado al albur del Mediterráneo podría pergeñar:

Un exótico club de liberados sexuales regentado por una especie de monje tibetano y vigilado por un transexual cachas se convierte en el centro neurálgico de una trama donde la principal protagonista, Lisa, es una mujer de hielo cuando trabaja como broker, pero por las noches se vuelve una depredadora sexual entre las uterinas paredes del club Tulpa. Los asesinatos comienzan a sucederse alrededor de Lisa y es entonces cuando el significado del termino Tulpa se vuelve extrañamente profético: en la tradición tibetana haría referencia a una especie de esencia interior que, liberada bajo control, guía a su propietario hasta la iluminación, pero que descontrolada, frustrada, se convierte en un demonio capaz de acabar con su dueño.

No hace falta ser muy brillante, y más cuando estamos hablando de un “giallo” clásico, para darse cuenta de que ese Tulpa es el leitmotiv sobre el que sostiene la cinta. Una alegoría a las actividades sexuales que se perpetran en un submundo decadente y hedonista; y a la par de la represión sexual que obviamente se personifica en el asesino, adecuadamente pertrechado con una daga ritual tibetana como nueva metáfora fálica y represora. Y es que ya lo decía mi abuelo: “en esta vida o estás bien follado o acabas siendo un follamonas”, ¡eso es un abuelo y no el de los anuncios de Werther’s original! Aunque lo interesante sería preguntarse si hay película más allá de esas hermosas alegorías sexuales y deliciosas metáforas visuales.

Como he insistido desde el principio, solo podrás disfrutar de Tulpa si eres un amante del “giallo”, así de simple. Solo aquellas personas preparadas para un guión endeble, casi inconexo, unas actuaciones rígidas y forzadas por lo general, así como para un ritmo que navega entre lo tedioso – las escenas blancas – y lo vibrante – las secuencias rojas, ya sean eróticas o violentas –; solo esos gourmets del estilo italiano podrán llegar hasta el final con satisfacción, dejándose llevar por la poderosa y cuidada fotografía. Incluso podrán disfrutar del único hallazgo propio de la cinta, eso sí un hallazgo menor, y que vendría a ser esa vertiente erótica bastante elegante y provocativa, apoyada en un jazz suave con tintes tibetanos que resultará todo un hallazgo para mis noches de pasión.

Las actrices de Tulpa se exponen muchísimo (recientemente nos comentaba nuestro amigo RedRum que por la red abundan gran cantidad de fotos picantes de ellas, incluso su actriz principal llegó a posar desnuda para la revista Interviú), subiendo la temperatura de la cinta de una forma muy sugerente y ayudando a crear un excelente contrapunto a la violencia gráfica sin tapujos que se nos regala en cada muerte. Es la exuberante y madura Claudia Gerini la que soporta todo el peso de la cinta sobre sus hombros, muchas veces desnudos. Como Lisa se entrega totalmente y pese a tratarse de una cinta sin apenas diálogos está a años luz de sus compañeros de reparto, que como comentaba se ven bastante forzados – probablemente haberla rodada en inglés no hay asido muy acertado –. Tampoco es de extrañar esta entrega, Claudia es la esposa de Zampaglione y productora de la cinta, así mismo, su carrera avala una profesionalidad fuera de dudas aunque no se prodigue mucho en títulos terroríficos. Desgraciadamente, por mucho que ella prevalezca en la mayoría de los ochenta minutos de metraje, el resto del elenco hace perder enteros a la producción.

Otro de los problemas, y de nuevo común al “giallo” genérico, sería la severa edición a la que ha sido sometida la película. Un servidor tuvo acceso al guión original, que probablemente contase con media hora más metraje, y tras visionar el corte definitivo creo que la narración pierde bastante fuerza. No solo porque haya situaciones difíciles de explicar, como la relación entre Johanna y Lisa, si no porque se pierde uno de los encantos de este tipo de cintas: la paranoia. Me encanta pegarme todo el metraje de un thriller o slasher pensando en quien diablos será el asesino y sospechando hasta del apuntador, una de las mejores muestras la tenemos en Scream y, desde un punto de vista lúdico, en el Cluedo y su adaptación cinematográfica (¿para cuándo una del sosias “Misterio”, ¡juegazo!?). En Tulpa se da el mismo juego, de hecho lo más interesante del libreto original era ver como todos, incluso Lisa, parecen haber cometido los crímenes por uno u otro motivo. Por supuesto, acabando por ser quien menos te lo esperabas, a ese respecto ninguna pega. Me comentaba uno de sus responsables que la presentación del corte inicial durante el Frightfest, que debía rondar las dos horas, causo bastantes bostezos entre los asistentes. Sea como sea, estoy convencido de que se podría haber acortado el metraje sin quitar esos pequeños detalles donde las sospechas se hacían más profundas y divertidas.

Para ir terminando, recomendarla encarecidamente a aquellos que quieran darse un pequeño capricho visual, y de paso disfrutar con el morbo que rodea a su protagonista, sin pedirle mucho a un guión que flojea tanto a nivel de diálogos como en coherencia, por esa edición y montaje tan espartano. Además, los amantes del “giallo” se darán el gustazo de revivir, con una nueva obra, todos los títulos señeros que a muchos nos introdujeron en esto del cine de terror. A los demás, aconsejarles que “pierdan” el tiempo en otros lares. También me gustaría que aquellos que pudisteis verla en Sitges (noche temática sobre Femme Fatales) nos contaseis vuestras impresiones.

Imágenes de la película

Tulpa 1

Tulpa 2

Tulpa 3

Lo mejor: Sigue el camino de los giallos policíacos clásicos, con un guiño sobrenatural a Argento, pero con un empaque visual mucho más moderno y erótico.

Lo peor: Al seguir las pautas del giallo clásico, argumentalmente no presenta muchas sorpresas y su narrativa cojea como las de sus ancestros.

Vuestros comentarios

1. oct 12, 21:07 | RedRum

Te felicito encarecidamente Luca, gran gran crítica! y en cuanto pueda la veré aunque solo sea un giallo corriente, que es un de mis subgéneros preferidos y lo triste es que actualmente es un subgénero casi extinto.

2. nov 6, 16:59 | Masabakes

No está mal la peli pero solo quería apuntar que el dueño del club, parece un cruce entre el “vidente” Sandro Rey y Pozí!!!!

3. nov 6, 17:15 | Bob Rock

Masabakes.- Puede ver finalmente una copia y… bueno, el pozí vicioso místico es lo mejor. El guión hace bastantes aguas, probablemente por la dichosa edición. Sea como sea, la película gustará a los aficionados al giallo, de hecho me lo pasé bien… el erotismo ayudaba! bellísima Claudia!! Y el asesino… pues no, no me lo esperaba! un punto para su guionista!!

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