Este corto de procedencia estadounidense ya está completado y preparado para ese viaje intersticial que los cortometrajes underground emprenden no por el Aqueronte, si no por un río compuesto de distintos festivales, donde sus autores esperan darse a conocer y conseguir la atención necesaria para emprender proyectos de mayor calado. En el caso de este corto, como muchos otros norteamericanos, estas serán probablemente las primeras y únicas palabras en castellano que se le dediquen, pocos cortometrajes despuntan lo suficiente para que crucen el charco o la frontera tejana. Así mismo sucede con los cortos de procedencia española: pueden tener un buen resultado y llevar a sus autores al “cuasi estrellazo” (algo parecido a un accidente de avión pero con mucho más glamour) para terminar rodando películas de terror con la tierna Sasha Grey (¿algún Vigalondo en la sala?), pero más allá de recopilaciones suicidas o festivales especializados, el microcosmos de los cortometrajes suele pasar desapercibido más allá de la prensa especializada, sus autores y círculos cercanos. Al menos, a día de hoy es posible darle bastante cancha a tu obrita gracias a las nuevas tecnologías, mirad si no toda la guerra mediática que dan cortometrajes como “Tus Gritos me dan Risa”.


Entonces, ¿por qué dedicarle siquiera un espacio a este corto? Más si cabe cuando su director, Rich Robinson, es alguien completamente desconocido y de escasa carrera. Pecado mayor cuando repasamos el par de actores que lo protagonizan, Sean Bridgers y Tom Barker, tampoco es que sean sinónimo de calidad (pese a que Bridgers participase en la recomendable The Woman). Una perdida de tiempo y esfuerzo viendo que el guión lo firman otros tres desconocidos, entre ellos su propio director. Insisto, ¿por qué hablar entonces de The Graveyard Feeder? Simplemente porque me ha encantado su premisa. Cómo no enamorarte de una idea que tiene como protagonistas a un americano profundo, el podrido cadáver reanimado de su pesado padre y una criatura que come carne podrida. Además, su luminoso teaser ha terminado por convencerme de que sus responsables tendrán algo que decir en el futuro, cuando se trate de analizar a las jóvenes promesas norteamericanas. Estamos ante un argumento simpático cuya puesta en escena recurre a la comedia pura. Además, pese a que la literatura popular y el cine estén llenos de necrófagos y otros habitantes subterráneos (siendo los preferidos de los más peques de la casa los “gules”, justo después de los “Fraguels”), tal como está presentada deja un regusto original, o, al menos, especial gracias al corte hillbilly de su protagonista, así como de la banda sonora.
Seguro que no es una maravilla, pero al misterioso invitado especial de hoy le encantaría poder echar mano de este cortometraje. Tal vez en un futuro se convertirá en una de esas pequeñas joyas buscadas entre los aficionados, como “El Tren de la Bruja”, el “Frankenweenie” original, los primeros cortos de Cronenberg, “Evilio”, “Treevenge”, “Mirindas Asesinas” u otros cientos de gemas oscuras. Seguro que tu tienes tu gema/corto favorito ¿quieres decirnos cuál es?
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