Has filtrado por categoría: Clásicos del terror

Las hijas de Dracula

Tan buenorras como hijas de puta

Las hijas de Dracula

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Las hijas de Dracula

Siguiendo en mi línea de reseñar películas clásicas (así le duela a alguno) de temática vampirica, hoy es el turno del film de culto “Vampyres” (1974) de José Ramón Larraz. Película rodada en apenas tres semanas con dos actrices principales debutantes en el mundo de la interpretación y que sin embargo fue todo un éxito sorprendiendo incluso al propio Larraz que llegó a decir aquello de《…película de culto la llaman, y yo digo que a culto le quiten la t.》

Dos amantes sáficas son asesinadas en una vieja mansión. Aparentemente esta muerte trágica da lugar a que el dúo se levante por las noches para beber la sangre de los vivos. A una de sus víctimas, sin embargo, no le quitan toda la sangre, sino que lo dejan con vida, aunque bastante debilitado (y apasionado por las cualidades eróticas del dúo, especialmente de una de ellas).

Lo mejor: Fran y Míriam, el sexo, la sangre y la violencia

Lo peor: La banda sonora y por supuesto la prohibición.


La muerta viviente

El ángel sangriento

La muerta viviente

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

La muerta viviente

Hace un par de meses, en la reseña de “Labios de sangre” se generó un pequeño debate en torno a Jean Rollin y sus películas. Un servidor se quedó solo, no obstante, mi opinión fue respetada – casi – por todos.

Entiendo todo lo que me dijeron, incluso les doy la razón en algunas cosas (porque la tienen). Jean Rollin fue uno de los máximos exponentes del cine vampirico-erotico en unos años en que los desnudos estaban de moda y las pechugas saturaban los televisores. Era experto en erotismo (sobre todo en escenas lesvicas) y siempre contó con un presupuesto mínimo.

Reconozco que Rollin lo hacía lo mejor que podía. A diferencia de Franco (que le daba todo igual y rodaba de cualquier manera) él siempre intento que sus películas pasaran a la posteridad, pero la falta de presupuesto supuso demasiado lastre, reflejándose en sus filmes, por más ganas y empeño que éste le ponía.

Lo mejor: Françoise Blanchard y su lento caminar por el campo.

Lo peor: Greg y Barbara.