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Los Dias Oscuros

Loureiro sigue intentando sobrevivir al Apocalipsis Z

Plaza & Janes ha puesto a la venta Apocalipsis Z: Los Días Oscuros (a partir de ahora, Los Días Oscuros), la esperadísima segunda novela zombi de Manel Loureiro, continuación de su gran éxito Apocalipsis Z, publicado en 2007 por Dolmen.

La acción de Los Días Oscuros se inicia justo en el instante en que finalizó Apocalipsis Z: con nuestros supervivientes a bordo de un helicoptero, sobrevolando el desierto del Sahara con las reservas justas de combustible, y con destino al archipiélago de las canarias, promesa de una tierra libre de No muertos.

Tras sortear serias dificultades logísticas y algún que otro encontronazo con los temibles zombis, los cuatro protagonistas (el abogado, Pritchenko, Lucía y Sor Cecilia), son acompañados por un destacamento militar hasta la isla de Tenerife, donde serán sometidos a un férreo proceso de cuarentena a bordo de un acorazado.

Una vez logran integrarse en la nueva sociedad tenerifeña (altamente militarizada y burocratizada), descubrirán que la superpoblación, la escasez de medios (alimentos, medicamentos y combustible) y las tensiones políticas, provocan que la estancia en la isla sea de todo menos idílica.

Cabe resaltar, en primer lugar, el titánico esfuerzo de Loureiro por lograr que Los Días Oscuros funcione, prácticamente, como una obra independiente de Apocalipsis Z. Los primeros capítulos de Los días oscuros nos ofrecen un extenso y pormenorizado resumen de todo lo acontecido en Apocalipsis Z, así como una explicación del cómo, cuando y porqué el virus TSJ-Daguestán acaba barriendo a la raza humana de la faz de la tierra.

El afán de Loureiro obtiene su recompensa, hasta el punto de que presumo que debe ser sumamente sencillo enfrentarse a la lectura de Los Días Oscuros sin necesidad de haber disfrutado previamente de Apocalipsis Z.

El escenario ha cambiado: tensiones políticas (uno de los aspectos menos logrados de la novela), presencia del estamento militar (tan habitual en toda secuela zómbica), intensificación del elemento romántico, descripción de una nueva sociedad que intenta hacer frente a sus precariedades y sobrevivir al desastre (me recordó, por momentos, a La Tierra de los Muertos, la cuarta película de la saga zómbica de George A. Romero)… Pero en el fondo, la esencia y la estructura del relato siguen siendo las mismas de la primera novela. Los Días Oscuros nos plantea nuevos retos de supervivencia en los que el ingenio, la energía y el infinito instinto de conservación de los dos protagonistas principales de la novela (el abogado anónimo y su fiel escudero ucraniano) serán, nuevamente, puestos a prueba en un mundo sometido al hambre voraz de los No muertos y a la plena y rotunda estupidez de aquellos que han superado la primera criba (también llamados supervivientes), y no se les ocurre otra cosa que provocar un absurdo conflicto político en mitad de todo el horror que les rodea.

Así es, Los Días Oscuros nos sorprende con la descripción de un escenario de política-ficción que mezcla conspiraciones, traiciones, secretos de Estado (de un maltrecho Estado), sangre azul, atentados terroristas y cantidades ingentes de irracionalidad. Al principio debo reconocer que la cosa resulta graciosa, gracias al tono siempre irónico que Loureiro le imprime al relato y gracias también a la categoría de los nombres que se barajan (basta señalar que lo principales implicados en la contienda política son los “nuevos republicanos” por un lado, y los “froilos” por el otro). Incluso resulta sencillo extraer alguna doble lectura (bastante obvia) de todo este entramado político: el hombre (y no el zombi) sigue siendo el peor enemigo del hombre.

El problema llega cuando el destino de nuestros protagonistas viene estrechamente ligado al mencionado panorama político. Es entonces cuando el castillo de naipes construido por Loureiro se desmorona y nos damos cuenta de lo descabellado e inverosímil que resulta todo.

Pero, afortunadamente, Los Días Oscuros es mucho más que un inverosímil galimatías socio-político que nunca acaba de funcionar. También hay momentos en los que recuperamos al mejor Loureiro. Al Loureiro que maneja con eficacia la sencillez de sus personajes, mostrándolos siempre accesibles, empáticos, reconocibles. Vuelve a resultar muy sencillo adherirse a la cusa y la lucha de los protagonistas.
Nos reencontramos con el Loureiro que disfruta (y nos hace disfrutar) de la acción. Que vuelve a demostrarnos su facilidad para situar a los protagonistas en las situaciones más extremas, sacándolos de las llamas en el último suspiro, y logrando, a fin de cuentas, que el espectáculo no decaiga.
Da la impresión de que Loureiro se encuentra mucho más a gusto en el cuerpo a cuerpo con los No muertos que codeándose con una sociedad post-apocalíptica en la que nunca parece sentirse cómodo.

En un momento del relato, Los Días Oscuros se bifurca en dos tramas paralelas que tienen como protagonistas a Lucía, por un lado, y al abogado y Pritchenko por el otro. Mientras Lucía intenta zafarse de un par de asesinos que intentan acabar con ella en la isla de Tenerife, el abogado y Pritchenko son enviados de nuevo a la península para cumplir una misión poco menos que suicida.
Loureiro mantiene perfectamente el equilibrio entre ambas tramas, dedicándole capítulos alternativos a cada una de ellas (e incluso alternando la personalidad del narrador: mientras la historia protagonizada por Lucía está contado por un narrador omnisciente, la historia del abogado y Pritchenko regresa al formato de diario personal, con una narración en primera persona), y logrando que el conjunto del relato no se resienta y el interés por ambas historias se mantenga firme hasta el final (un final realmente turbador y que abre las puertas a una tercera entrega… me niego a pensar que la cosa acabe ahí).

En definitiva, Los Días Oscuros es una lectura que no defraudará en absoluto a todos aquellos que disfrutásteis en su momento de Apocalipsis Z. Acción, zombis, militares, unos protagonistas a los que ya conocemos y que muchos echábamos de menos, conspiraciones políticas, traiciones, lucha por la supervivencia… Quizás no esté a la altura del debut de Loureiro (tampoco cuenta en esta ocasión con el factor sorpresa que tanto benefició a Apocalipsis Z), pero creo sinceramente que sigue siendo una novela altamente recomendable, entretenida, muy fácil de leer, fácil de digerir y que hará las delicias de todos los aficionados a los Z.


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