La idea general que uno suele tener de Staten Island es la de una isla cerca de Nueva York a la que la gente suele ir al monumental parque de atracciones del que dispone, bueno, y alguna que otra conexión con la Mafia allá por los 50. Pero como todo estado-ciudad-pueblo de los EEUU, Staten Island también tiene su lado oscuro, en este caso oscurísimo.


En este documental dirigido por Joshua Zeman y Barbara Brancaccio, nos plantean la posibilidad de que alguna de las llamadas leyendas urbanas puedan ser ciertas. Allá por los 70 comenzaron a desaparecer niños en Staten Island, hasta 5, y todo el mundo se lo atribuía a “Cropsey”, un paciente mental fugado que vivía en la vieja y abandonada Willowbrook Mental Institution y que salía de noche para secuestrar a los niños. Unos decían que llevaba un gancho, otros que un cuchillo de carnicero…ya sabeis como funcionan las citadas leyendas urbanas, y con el tiempo se fue olvidando, quedando como una especie de aviso para que los niños no hicieran mucho el gamba por la noche.
Pero todo eso cambió cuando en 1987 desapareció una niña con el Síndrome de Down, llamada Jennifer Schweiger, y se hizo patente para todos los habitantes de Staten Island que tal vez si existió un “Cropsey” real, un asesino en serie que hacía lo que quería protegido por viejas habladurías.
Años después, los directores se trasladaron a su ciudad natal para contar la historia completa, incluso entrevistando al supuesto paciente fugado, sin darse cuenta de que la verdad que iban a revelar era mucho más aterradora de lo que pensaban.
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