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Amanecer de los muertos

Puesta de largo para los zombis rápidos

Amanecer de los muertos

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Debo reconocer que cuando escuché hablar por primera vez de un remake del Dawn of the Dead de George A. Romero (en España la conocimios bajo el título de Zombie), a cargo de un debutante que respondía al nombre de Zack Snyder (nadie le conocía por aquel entonces), y cuyo principal atractivo parecían ser unos zombis que corrían como liebres perseguidas por galgos, yo fui de los que se echó las manos a la cabeza y pidió, a gritos, que alguien me sirviera la cabeza del tal Snyder en bandeja. ¡A la hoguera con él por insolente y blasfemo!

Pero a pesar de todo, y como suele ser habitual en mí, la curiosidad me pudo, y allá por el 2004 me acerqué a la sala de cine más cercana dispuesto a despotricar hasta cansarme de Dawn of the Dead, rebautizada para la ocasión como Amanecer de los muertos. Tras una impresionante secuencia de inicio seguida por los primeros acordes de The man comes around, del legendario Johnny Cash, acompañando los títulos de crédito; empecé a sospechar que la había cagado. Los prejuicios volvían a ser mi perdición y me llevaron a juzgar y condenar a Zack Snyder y su “amanecer de los muertos” sin concederles ni una sola oportunidad. ¿La prueba irrefutable de mi metedura de pata? El amanecer de los zombis es una de las mejores películas de muertos vivientes que he tenido la oportunidad de disfrutar en los últimos tiempos.

“Cuando no quede sitio en el infierno, los muertos caminarán sobre la tierra”

Un grupo de supervivientes se refugian en un centro comercial huyendo de una repentina plaga de zombis que asola la ciudad.

La base argumental es la misma que presentaba la obra maestra de George. A. Romero. A partir de aquí Snyder se siente libre de hacer con su película lo que le da la gana, y esto incluye un hecho tan polémico en su momento como fue el de cambiar, de manera radical, la propia naturaleza del zombi.
El zombi de Romero es un monstruo que se resiente del rigor mortis. Lento, pesado, torpe, se siente fuerte avanzando en manada y tiene una única cosa en la mente: devorar carne humana.
El zombi de Snyder comparte el mismo objetivo, darse un festín con las vísceras de sus víctimas. Pero las formas son opuestas. Rápido, febril, ágil, rabioso. Ni siquiera necesita la complicidad del grupo. Hace la guerra por su lado. Huele la sangre y ataca (en realidad Snyder lo único que hace es trasladar al zombi clásico las peculiaridades del “infectado” que el británico Danny Boyle retrató de manera magistral en “28 días después” dos años antes, en 2002).

¿Zombis lentos o zombis rápidos? ¿Es El Amanecer de los muertos la evolución lógica y necesaria al mito zombi o se trata en realidad de una ofensa al legado de George A. Romero? Ahí va mi opinión al respecto: me da igual. Supongo que por una cuestión de simple gratitud – La noche de los muertos vivientes es una razón de peso por la que hoy me considero un devoto del cine de horror – me inclinaré siempre por el monstruo concebido por Romero; pero esto no es impedimento para que la película de Snyder me encante. Amanecer de los muertos es una película visceral, enérgica; con magníficas secuencias de acción, dosis de humor, dramatismo… Resuelve las situaciones de violencia y gore de manera contundente (ver al respecto la mencinada secuencia de inicio y los títulos de crédito iniciales, una lección magistral de como agarrar al espectador por el pescuezo y no soltarlo durante la hora y media que viene a continuación), y se beneficia enormemente de un plantel de actores que saben darle consistencia y otorgarle interés a unos personajes que, probablemente, en otras manos, no hubieran pasado del puro cliché. A destacar la labor de una sorprendente Sarah Polley y un siempre resolutivo Ving Rhames.

Cierto que quizás no disfrute de la carga social (la crítica al consumismo exacerbado) que suele atribuirse a la película de Romero. Cierto también que las libertades que se toma Snyder a la hora de ofrecer su particularísima versión del zombi moderno puede sacar de quicio a todos aquellos que defienden, hasta las últimas consecuencias, las singularidades del monstruo romeriano. Y finalmente no es menos cierto que, en su carrera desesperada por ofrecer un espectáculo pirotécnico de primer orden Snyder comete errores importantes en el guión, como por ejemplo incluir a un segundo grupo de supervivientes con un peso específico en la trama prácticamente nulo.

Pero como siempre el resultado final es lo que realmente cuenta, y en estos términos Amanecer de los muertos siempre me ha parecido un espectáculo sangriento, violento y divertido que se aparta lo suficiente de la obra maestra de Romero como para que ambas puedan convivir de manera pacífica.

Por cierto, la versión especial en DVD de la película incluye un recomendabilísimo documento que sigue de cerca el cautiverio de Andy, el propietario de la armería que inicia con el personaje interpretado por Ving Rhames un divertido y cruel juego de “parecidos razonables”.

Lo mejor: Enfrentarse a un clásico del calibre del Dawn of the Dead y salir ileso.

Lo peor: Un segundo grupo de supervivientes muy desdibujado.


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