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Zombis Nazis

Sensaciones de juventud con los Zombis Nazis de las nieves

Zombis Nazis

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Reeditamos la reseña de “Zombis Nazis”, publicada originalmente el 27 de marzo de 2009.

Reconozcámoslo, es relativamente sencillo apuntarse a una película con zombis nazis en la nieve. Yo lo hice… con los ojos cerrados. Por supuesto asumiendo el riesgo de que tan atractivo punto de partida desembocara en una basura incomestible (algo parecido a lo que me ocurrió con “Zombie Strippers”, una película con un delirante planteamiento –chicas bailando en una barra de striptease y convertidas en zombis- que acabó resultando un desastre en toda regla). Pero vayamos por partes para saber qué nos depara la noruega “Dead Snow”, sin duda, una de las películas de género más esperadas del año.

Una típica escena de persecución a modo de preámbulo sirve para dar paso a la presentación de ocho jóvenes estudiantes de medicina que deciden pasar un fin de semana de sexo y cervezas en una remota cabaña, en mitad de las montañas nevadas de Noruega (por cierto, tras el asesino psicópata de “Cold Prey” y ahora los zombies de “Dead Snow”, parece evidente que las montañas noruegas no son un destino recomendable para pasar una vacaciones en familia). La mañana transcurre tranquilamente entre personajes arquetípicos (el gracioso, el cinéfilo, el responsable, la salida…), juegos en la nieve y citas a películas de terror norteamericanas. Al caer la noche, por si unas amenazantes sombras que parecen acechar la cabaña no fueran suficientes, el forzado personaje de un montañés (a la postre, lo peor de la película) nos pone en antecedentes sobre el terrible peligro que esconden las montañas.

Con todo esto habían transcurrido prácticamente treinta minutos de metraje, y un servidor, impaciente por naturaleza, empezó a preguntarse si no me habría equivocado de película. Si realmente “Dead Snow” no era, en absoluto, la película que me esperaba. Por suerte, en esos instantes estaba cometiendo un error de bulto. “Dead Snow” fue, desde que supimos de su existencia, la película de los zombis nazis en la nieve. Así que a la ecuación le faltaba todavía una incógnita por despejar.

Cuando los zombis nazis hacen, por fin, acto de presencia, la película del noruego Tommy Wirkola deviene una auténtica fiesta, una celebración para todo buen aficionado al cine de terror. Nos espera una nerviosa sucesión de escenas que mezclan gore rabioso e imaginativo (en ocasiones, surrealista), un sentido del humor que va de lo gamberro a lo, sencillamente, delirante (el uso que le dan a cierta parte del cuerpo de un desafortunado zombi es tronchante, al igual que el pasaje con el cuervo); y, por supuesto, los reyes de la función: un batallón de zombis nazis enojados dispuestos a obsequiarnos con algunos de los momentos más gozosos y tremendamente divertidos de los últimos años (a destacar una batalla en campo abierto entre un par de desdichados y el escuadrón de zombis).

Considero un rotundo acierto que los zombis nazis no se vean, en ningún momento, afectados por ese sentido del humor que destila la película. Los zombis de “Dead Snow” jamás dejan de ser amenazadores o terroríficos. El humor no va con ellos, evitando de esta forma que su presencia cayera, por momentos, del lado de la parodia o la caricatura.

Es obvio que una película como “Dead Snow” no está exenta de defectos. Es cierto que os podría estar hablando de personajes planos, defectos del guión, personajes que parecen sentenciados (herido de muerte) para minutos después estar haciendo frente a una jauría de nazis furiosos… Incluso los fanáticos de los zombies tendrán el terreno abonado para discutir si el maquillaje de los muertos vivientes nazis es, o no, el más acertado o dudar de su capacidad para desenvolverse en la nieve con la agilidad y rapidez de la que hacen gala durante toda la película.

Pero en esta ocasión no es mi intención centrar la reseña en este tipo de detalles. Quizás me equivoque, pero creo que una película como “Dead Snow” no lo merece.

Soy un apasionado del cine de terror. Y no es nada habitual encontrarse con una película que comparte, en mi opinión, la esencia de títulos como “Abierto hasta el amanecer”, “Evil Dead 2”, “Braindead” (estas dos últimas mencionadas en la propia película), o la más reciente “Feast: atrapados”. No estoy diciendo que “Dead Snow” sea mejor o peor película que las mencionadas, y tampoco deseo establecer comparaciones; pero las sensaciones que he experimentado con “Dead Snow” me han recordado a las que tuve en su momento con las obras de Rodríguez, Jackson o Raimi (y para que nadie pueda llegar a molestarse añadiré aquello tan sobado de “salvando las distancias”). Cine hecho para ser devorado y disfrutado en compañía de tus mejores mejores. Cine de evasión en el mejor(y glorioso) sentido de la palabra.

“Dead Snow” es puro entretenimiento y desahogo. Uno de esas películas en las que resulta increíblemente fácil prescindir de sus defectos (que los hay) o de lo absurdo de su historia, y centrarnos en disfrutar de hora y media de continua diversión rebosante de momentos para el recuerdo. Una gozada tremenda… sin más.

Lo mejor: Que una capacidad para entretener y divertir a prueba de bombas nos permita, incluso, prescindir de sus defectos.

Lo peor: Que nuestra propia impaciencia provoque que los primeros treinta minutos de la película se nos hagan demasiado largos.


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