
- Título original: Looper
- Nacionalidad: USA | Año: 2012
- Director: Rian Johnson
- Guión: Rian Johnson
- Intérpretes: Joseph Gordon-Levitt, Bruce Willis, Emily Blunt
- Argumento: Año 2072, los asesinatos están prohibidos. En su lugar, los mandan a 2042, año en el que los loopers, un cuerpo de asesinos a sueldo, harán en trabajo. Joe es uno de los mejores ¿Qué pasaría si su próxima víctima fuese él?
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- 3.5/5
Me encanta la ciencia ficción. Si nos vamos hacia atrás, a los comienzos de la historia del cine, la entenderemos, quizás, como el el género por excelencia y el que nos ha ofrecido en cada década un motivo para replantearnos muchas cosas, a nivel cinematográfico y también sobre nuestra propia existencia. Entendemos que el cine moderno, lo que podemos denominar como tal por su evolución y revolución a muchos niveles, empezó en la década de los setenta. Un poco antes, en 1968, encontramos la que posiblemente sea la primera película que se introduce en esta línea. Hablo, por supuesto, de 2001: Odisea en el espacio. Stanley Kubrick dio el pistoletazo de salida a esa nueva ciencia ficción que empezaba a estar en boca de todos: público y la anteriormente, salvo excepciones, crítica rehacía. Igual que lo que significó para el cine de terror La semilla del diablo, también de 1968, ayudada por los empujones de Psicosis en 1960.
¿Por qué os suelto todo ese rollo sobre el género, la existencia y los tiempos pasados? Pues porque, a fin de cuentas y salvando las distancias, Looper ha sido creada, no tengo ni idea si conscientemente o no, para poner una nueva coma en lo referente a sci-fi moderna. Y con esto no pretendo decir que estemos ante una obra maestra del calibre de las anteriormente citadas; pero es que Matrix(1999) tampoco es Blade Runner (1982), y hoy en día ya no es necesario hacer cávalas sobre hasta dónde podría llegar: los alumnos le han salido debajo de las piedras. Tampoco necesitamos discutir sobre si Terminator (1984), Regreso al futuro (1985), Desafío total (1990) o Donnie Darko (2001), cada una dentro de sus respectivos estilos y pretensiones, deben estar al lado de aquellas grandes obras. El tiempo las ha puesto en su lugar: el olimpo de las obras visionarias. Y el que no se lo crea, que pruebe a reflexionar un rato sobre Regreso al futuro y verá como le saca mucha más miga que a Casablanca (1942).

Bruce Willis no necesita monos
“Me encanta su trabajo, especialmente en Doce monos. Es capaz de arriesgarse. Y además me encanta lo que provoca en el público, quieren que aparezca para salvar la situación y liquidar al malo. Aunque aquí no es exactamente así, hay un compás moral” -Rian Johnson
Bruce Willis nunca ha sido un tío existencial, sino todo lo contrario: su carrera ha estado reinada por la acción en estado puro. Sin embargo, hay ocasiones en las que se ha distanciado de sus (geniales) mamporros para dar vida a personajes extrañamente opuestos. ¿Quién se imaginaba al bueno de Bruce ayudando a un niño que dice ver fantasmas? No obstante, su papel más cercano al que nos ocupa, no ya en el modo sino en las intenciones, es el James Cole de la magnífica Doce monos (1995). Con este, y sin dejar de mostrarnos ocasionalmente lo bien que se le da repartir tiros, es con quién el protagonista de La jungla de cristal (1989) acomete un nuevo registro amargo-futurista para recordar. Y de nuevo, su interpretación es sensacional.
Joseph Gordon-Levitt necesita otra cara
“Si no hubiese funcionado no teníamos el dinero para arreglarlo digitalmente. Grabábamos lo que estábamos grabando y nos comprometimos con ello. Pero una vez ya vi la actuación y una vez ya vi el maquillaje junto con su voz, sus características y su forma de moverse, ahí fue cuando me relajé un poco y pensé ¡Ok, parece que esto funciona!”. -Rian Johnson
Que no se enfaden las fans del ascendente actor, pero para dar vida al joven Willis no quedaba otra que toquetear un poco de aquí y de allá. El resultado es un tanto grotesco y artificial, pero no quita que Levitt, como gran actor que, cada vez más, demuestra ser, consiga que sigamos con interés e incluso emoción su devenir. Incluso detrás de esa molesta capa de protésicos, consigue con una mirada más que tres cuartas partes de los actores de su generación en toda su carrera.
Clase magistral sobre el manejo de cocteleras
“Me encanta ‘Primer’ de Shane Carruth. Muy pequeña, muy interesante, una alucinante película pequeña sobre viajes en el tiempo. Doce monos, Regreso al futuro, ‘Los cronocrímenes’ es una maravillosa película sobre viajes en el tiempo. Y una más: Terminator”. -Acertasteis, Rian Johnson
Y para hacer un buen coctel, hay que saber mezclar los ingredientes. Johnson llegó pisando fuerte con aquella revelación minoritaria que fue Brick (2005). En la misma clase que tipos como Darren Aronofsky, Richard Kelly o Duncan Jones, estaba esperando el proyecto que le diese el empujón definitivo en la industria, sin por ello perder su autoría. Looper se acerca a la perfecta definición de cine de autor con capacidad para llenar salas. Lo ha conseguido. Su caché subirá y esperemos que elija seguir en esta senda, y no escoger el camino fácil.
El enemigo está dentro
Año 2072, los asesinatos están terminantemente prohibidos, por lo que los objetivos son enviados a través de una máquina del tiempo al pasado, al año 2042, donde existe una red de sicarios, conocidos como loopers, que se encargan de acabar con ellos y deshacerse rápidamente de los cuerpos. Uno de los mejores loopers es Joe para quien esta profesión sólo supone un trabajo muy bien pagado. Hasta que recibe un nuevo objetivo desde el futuro: él mismo.
Hasta aquí, Looper es sobresaliente. Pese a que la historia podría acabar como el típico galimatías más confuso que complejo, o más tópico que fascinante, el guión avanza con claridad abrumadora. Se agradece, en tiempos de cineastas pretenciosos que confunden la velocidad con el tocino, que haya gente como Johnson capaz de envolvernos en tramas inteligentes pero accesibles; complejas pero gratificantes. Por así decirlo, consigue de forma más sencilla y honesta lo que con cantidad de fuegos artificiales (pero ojo, también mucho talento) conseguía Christopher Nolan en Origen (2010), pese a que estemos hablando de historias relativamente diferentes, cambiando el mundo de los sueños por los viajes en el tiempo.
Después de alrededor de 45 minutos magníficos, pasamos a un paréntesis no molesto, pero sí varios escalones por debajo de las expectativas creadas hasta el momento. Es cuando el joven Joe se esconde en la granja habitada por Sara, interpretada por una excelente Emily Blunt que consigue sacar algo de jugo a un personaje poco interesante. La historia se divide entre las aburridas vivencias de Joe, joven, en la granja (y una forzada historia de amor) y las correrías y debates mentales de Joe, viejo, haciendo tiempo para que el clímax final llegue lo antes lo posible. Entretanto se nos presenta un personaje clave que tendrá mucho que ver en la nueva explosión de calidad que está cerca…
¿Cómo terminará todo esto?
Tranquilos, no vais a comeros ningún destripe. Solo diré que, tras el bajón que se produce en parte del desarrollo, asistimos a veinte minutos finales que se sitúan sin problemas entre lo mejor de este 2012. Primero, porque demuestran una habilidad exquisita por parte del equipo técnico para desarrollar efectos especiales creibles con un presupuesto ajustado (se dice que sólo ha costado 35 millones de dólares) y por una labor de montaje sencillamente tremenda. Segundo porque el enfrentamiento (interpretativo) Willis-Levitt alcanza cotas muy altas, sin olvidarnos del sorprendente chavalín Pierce Gagnon. Y tercero, y más importante, porque todo termina de la forma más coherente, elegante y satisfactoria en la que podía terminar.
El tiempo, y las revisiones, dirán si Looper está a la altura de entrar en aquel “club visionario” de la ciencia ficción.



Lo mejor: El duelo interpretativo entre Bruce Willis y Joseph Gordon-Levitt, la dinámica dirección de Johnson, el increíble provecho que se saca al presupuesto y el magnífico montaje de Bob Ducsay.
Lo peor: Que después de un comienzo arrollador y antes de un clímax que eriza hasta los pelos más escondidos, el guión da un bajón de ritmo, produciendo cierta sensación de estancamiento.
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