
- Título original: Carriers
- Nacionalidad: USA | Año: 2009
- Director: Àlex Pastor, David Pastor
- Guión: Àlex Pastor, David Pastor
- Intérpretes: Chris Pine, Piper Perabo, Lou Taylor
- Argumento: Cuatro jóvenes viajan hacia una remota playa del Golf de México huyendo de una pandemia vírica que amenaza con acabar con la raza humana.
La primera vez que escribí sobre Carriers, estando todavía la película en fase de postproducción y sin título definitivo en castellano, cometí el error de afirmar que se trataba de una, a priori, interesante propuesta de zombis/infectados.
Alguien tuvo el acierto y la amabilidad de corregirme y darme a entender que en Infectados (título definitivo en castellano) no había zombis y que, en todo caso, podíamos hablar de una película únicamente de infectados.
Pues bien, ahora por fin he tenido la oportunidad de ver Infectados y os puedo asegurar que, efectivamente, no tiene nada que ver con una película de zombis al uso. Incluso me atrevería a decir que ni siquiera estamos ante una película estrictamente de infectados (a pesar de que, cómo no podía ser de otra manera teniendo en cuenta el título de la película, infectados sí los hay).

Sin embargo creo que el meritorio salto de los hermanos Pastor al largometraje debemos contemplarlo, ante todo, como una película de supervivientes. Un, por momentos, desgarrador drama en el que vuelve a colocarse al ser humano en una situación límite de subsistencia, y en cuyas circunstancias deja nuevamente al descubierto las miserias de aquel, su crueldad, sus debilidades y, sobre todo, su fragilidad. Infectados describe un camino cuyo único destino posible es la pérdida de todo aquello que nos hace humanos, que nos hace reconocibles como tales.
El argumento de Infectados cuenta la historia de cuatro amigos (dos de ellos hermanos con una relación muy estrecha) que se dirigen hacia una playa del Golfo de México escapando de una pandemia vírica que amenaza con extinguir la raza humana.
Las carreteras secundarias transitadas por los protagonistas de Infectados nos resultan, cuanto menos, familiares. Es relativamente sencillo buscarle antecedentes o referencias, tanto cinematográficas como literarias, a la historia universal de tintes apocalípticos que nos cuenta Infectados. La originalidad, a simple vista, no es su punto fuerte.
Sin embargo los hermanos Pastor demuestran el talento necesario para convertir lo que en principio parecería todo un handicap (la falta de originalidad), en una propuesta distinta a lo que muchos aficionados al género esperábamos y no por ello menos atractiva y turbadora.
Los hermanos Pastor centran todos sus esfuerzos en las secuencias dramáticas, en las que situaciones extremas de supervivencia pondrán a prueba las convicciones morales, las creencias, la resistencia física y psíquica, y en último lugar la cordura de quiénes se ven obligados a decidir entre abandonar a los suyos y seguir adelante, o permanecer al lado de aquellos a quiénes aman y garantizarse así una muerte segura.
Son momentos de una elevadísima intensidad emocional que los hermanos Pastor acometen con decisión y aplomo. Son secuencias ásperas, secas, dolorosas, rodadas la mayoría de ellas a plena luz del sol, desprovistas de artificios inútiles que intenten enfatizar de alguna manera el mensaje y que, en definitiva, logran transmitir toda la agonía, el desasosiego, la amargura, y la fragilidad de cada uno de esos incomodísimos momentos y de cada una de las personas afectadas. Más allá de lo que cuenta la película, su verdadero mérito está en cómo lo cuenta; y en dichos instantes es cuando Infectados encuentra su verdadera razón de ser y deviene un gran acierto.
Por desgracia, el hecho de que el debut de los hermanos Pastor deambule por un género tan marcado cómo es el de las pandemias infecciosas decididas a finiquitar la humanidad, provoca que sea tan decisivo hablar de lo que puede ofrecernos Infectados cómo de los que no está dispuesta a ofrecernos. En otras palabras, se me antoja importante aclarar qué es Infectados, y qué NO es Infectados.
Los hermanos Pastor rechazan casi de facto cualquier indicio de truculencia o violencia explícita. Quién espere de Infectados una película repleta de acción con infectados corriendo tras los pasos de los últimos supervivientes, sencillamente se está equivocando de película. Nada de esto está presente en Infectados. Incluso cuando los hermanos Pastor toman la decisión de ceder un mínimo espacio a ciertos mecanismos de horror puramente físico (en contraposición al horror psicológico al que se someten los protagonistas de la película durante la mayor parte de su metraje), su película acaba resintiéndose y mostrando sus peores registros (ver la forzadísima escena de las sábanas y la secuencia del hotel/residencia de lujo).
Y a estas alturas, con todo lo afirmado hasta el momento, ¿todavía cabe la posibilidad de plantearnos si Infectados da realmente miedo? No olvidemos que nos enfrentamos al fin de la humanidad. A mí, personalmente, una determinada escena protagonizada por un padre y su pequeña hija, me causó auténtico pavor.
Infectados es un magnífico drama psicológico, bien interpretado, mejor rodado y que nos ofrece una interesante y personal mirada sobre un género cuyos márgenes de maniobrabilidad son, ciertamente, muy estrechos.
Excelente puesta de largo la de los hermanos Pastor.
Lo mejor: La intensidad que los hermanos Pastor imprimen a cada una de las secuencias dramáticas de la película.
Lo peor: La secuencia del Hotel/Residencia de lujo.
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