
- Título original: 407 Dark Flight 3D
- Nacionalidad: Tailandia | Año: 2012
- Director: Isara Nadee
- Guión: Isara Nadee
- Intérpretes: Unchalee Hassadeevichit, Peter Knight, Paramej Noiam
- Argumento: El vuelo 407 está a punto de despegar. Su tripulación y pasajeros no saben que se trata de un avión restaurado tras un horrible accidente. Pronto los fantasmas de la pasada catástrofe se mostrarán al pasaje.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 3.5/5
El vuelo está a punto de despegar. Ninguno de sus ocupantes imagina que se trata del mismo avión que hace años sufriese un misterioso accidente que acabase con toda la tripulación excepto una azafata. La misma que hoy sube al Boeing 407 con extrañas visiones preludiando el horror que les espera en las alturas, cuando los fantasmas que ocupan el avión se rebelen a los pasajeros. Un viaje solo de ida hacia la muerte, el horror, la locura… ¡y la caspa!
Todos sabemos que las interpretaciones orientales de cualquier concepto suelen ser sustancialmente diferentes a las interpretaciones occidentales. Algo que tan solo refleja las particularidades culturales de cada país y que a mi particularmente siempre me ha fascinado. Tengo muchos amigos cinéfilos que no pueden con una película cuando ésta viene protagonizada por personas de ojos rasgados, algunos incluso comentan jocosos que los orientales solo valen para realizar películas de “kung fu”. Ellos se lo pierden, es precisamente en esa interpretación tan personal la que gana el séptimo arte y nosotros, como espectadores, crecemos y aprendemos a disfrutar de otras ideas que expanden nuestra mente desde la comodidad de nuestro sofá o la sala de cine.

407 Dark Flight 3D es una película que expone claramente estas diferencias hasta su límite más retorcido. Que conste que esta apreciación es muy personal, pero un servidor considera que la película en cuestión es la forma que los tailandeses tienen de entender las películas de horror comerciales y cuya base sea solo el puro entretenimiento. Una de las primeras pistas radica en su digitalización al 3D tan de moda, de hecho se trata de la primera película tailandesa ofreciendo esta tecnología. La verdad que me importa un pimiento, verla en 2D ya es suficiente experiencia psicotrópica. Digamos que sería el equivalente “tai” de una película como The Cabin in the Woods o [REC] 3 – cinta que me viene al pelo, porque su fuerte personalidad española también ha echado a algunos para atrás a la hora de valorarla positivamente -. Sin embargo, donde sus productores ven un éxito comercial y una película terrorífica muchos de vosotros veréis un auténtico desastre, como por ejemplo me comentaba Mr. Zombie en privado. Por el contrario, un amante de la caspa va a disfrutar como un enano de esta cinta. Es tamaño el despropósito general que a nivel de comedia involuntaria y espectáculo surrealista, solo se podría calificar de única. Quien sabe, igual me pillo en un buen momento, pero desde luego, con amigos, cervezas y cualquier otro hilarante 407 Dark Flight puede provocarle un infarto de risas hasta al más estoico. Así que ya sabéis porque la nota base asciende hasta ese número que hará surgir la indignación en algunos. Bueno, la puntuación se basa en sus cualidades como película descacharrante, si alguien se ofende por mi interpretación que reclame al maestro armero en su edificio gubernamental más cercano.
Si creíais que Prometheus contenía más incoherencias argumentales que pecas tenía Pippi Langstrump es que todavía no habéis visto 407 Dark Flight. Solo por el infantilismo de sus personajes uno puede pensar que está viendo una comedia cercana a Súpersalidos o similar. Amén de plantearnos si los oriundos de Tailandia sufren alguna deficiencia mental. ¡Qué personajes! Lo increíble del asunto, y algo que demuestra que los tailandeses son brillantes como el que más, es que el guión de 407 Dark Flight lo firma Kongkiat Komesiri. ¿Y quién es ese? Pues una de las mentes rumiantes tras Art of the Devil y director de Slice, un thriller policiaco brillantemente planteado. Lo que viene a demostrar que el guión está ideado conscientemente desde la perspectiva que los tailandeses tienen de una película de horror y entretenimiento. Pese a que a nosotros nos parezca claramente una comedia, existen muchos momentos en que todo el equipo, desde los actores hasta el propio Issara Nadee (desconocido director de la cinta), intentan transmitir verdadero terror: pese a esta buena voluntad, los innumerables sustos que pueblan la cinta la acercan más al Tren de la Bruja de las fiestas del pueblo que a una verdadera producción de terror. La mezcla de ortopédico CGI, orientado a la explotación de la digitalización 3D, con los maquillajes macabros hasta la médula solo se puede calificar de… bueno, no se me ocurre ningún adjetivo apropiado. En alguna de las fotos podéis observar el gran esfuerzo por crear unos fantasmas impactantes, y la verdad que lo son. Por si fuera poco, pasada la típica presentación de personajes los fantasmas de marras empiezan a asomar sus narices por pantalla de forma continua, inesperada y, reconozcámoslo, cándida.
Pero no son estos seres de ultratumba los que nos harán retorcernos en el suelo de risa, no. No, lo harán las reacciones de los protagonistas: son superlativas, absurdas, histéricas… precisamente acordes al detalle argumental de que los fantasmas no pueden dañar a los vivos (aunque sí sujetar el ala de un avión comercial para provocar su caída, en fin). “¡Ah!, entonces no morirá nadie, ¿verdad?”, pues no, hay una auténtica escabechina que ni siquiera renuncia al gore, pese a que la ambientación vaya volviéndose más irreal y ficticia por momentos. Es esa histeria colectiva, que os comentaba, la que lleva la muerte al vuelo 407. Una histeria que se extiende entre la tripulación y el pasaje: un monje budista que solo sube al avión para explicar como los fantasmas son energía a los que la electricidad estática da fuerza (¿?), una familia compuesta por una madre déspota y sicótica, un padre gris y una hija repelente (cuya homosexualidad predigo para 407 Dark Flight 2) aficionada a jugar con simuladores de vuelo en su Ipad (¡Qué apropiado! ¿Querrá decir algo?)… También tenemos un turista sexual que hace buenas migas con una pasajera hongkonesa gracias a su afición por los dramas (¿?), una anciana con fobia a volar (¿de verdad? ¿¡de verdad?!), una pareja norteamericana sin personalidad, un azafato rematadamente homosexual capaz de sacar de los nervios a una pared de granito (quede constancia de su apodo,“princesa”, y de que ha sido interpretado por un cantante tailandés que no tengo la suerte de conocer), una guapa heroína cuya relación con el pasado del avión es lo único que intenta profundizar mínimamente en algo llamado “historia” y un héroe que es un manitas, buena gente, aguerrido, tímido y además ingeniero, ¡quien pillase uno de esos! Aquí solo falta Leslie Nilsen para completa el reparto…
Como veis, un desfile de clichés y personajes morralla que están interpretados con una ligereza asombrosa. Buena muestra de esa ligereza es la forma de dar las consabidas indicaciones para usar el salvavidas, máscara de emergencias y demás: soy consciente de que las aerolíneas orientales hace cosas de ese tipo pero… pero… verlo, ¡buf! Verlo es antológico. La pena que la película dure más de la cuenta para ser una chorrada como un piano. ¿Casi dos horas? Con setenta minutos estaba finiquitada por un servidor.
En definitiva, más allá de análisis sesudos u opiniones serias, os invito a vela una noche que tengáis cuerpo de fiesta. Las risas están garantizadas siempre que podáis asumir la puerilidad del humor tailandés, que aguantáis las casi dos horas que dura – llegad hasta el final ya que, por si fuera poco, es en su conclusión cuando se añaden elementos del cine catastrofista (en la línea de Aeropuerto) con la misma mentalidad casposa – y que no os la toméis en serio. Si además disfrutáis con los efectismos de las atracciones de feria baratas lo pasaréis como nunca – atención a esa iluminación azulada y lo bien que pega con el interior de un avión que nunca se menea ni un ápice -. ¿Serpientes en el Avión? ¿Vuelo Nocturno? ¿ Flight of the Living Dead? ¡Chiquilladas en comparación con 407 Dark Flight 3D!



Lo mejor: La histeria y desparrame colectivo que se respira continuamente.
Lo peor: Su duración, excesiva para un casponazo de estas características.
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