fantasmas

Black phone

deje su mensaje después del tono

Has filtrado por etiquetaa: fantasmas

Poltergeist: Fenómenos extraños

Venid todos hacia la luz.

¡Hemos dedicado un programa a la trilogía POLTERGEIST en nuestro nuevo proyecto de pódcast SESIÓN DE MEDIANOCHE! Con Carlos Cubo y Vicente Albaladejo.

Corría el año 1982 y el cine de género estaba a punto de cambiar para siempre. Mientras John Carpenter nos helaba la sangre con la paranoia de The Thing y Ridley Scott dibujaba un futuro de neón y lluvia en Blade Runner, un niño prodigio de Cincinnati llamado Steven Spielberg decidía que era el momento de convertir el salón de cualquier casa de clase media en la antesala del mismísimo infierno.

Poltergeist (Fenómenos Extraños) no fue solo una película de fantasmas; fue el fin de la inocencia para una generación que, hasta entonces, miraba la televisión buscando entretenimiento y acabó encontrando en la estática de la pantalla un vacío voraz dispuesto a engullir a lo más sagrado: la familia.

La ahorcada

El fantasma de los celos

La ahorcada

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

La ahorcada

Confieso que afrontaba La ahorcada con reticencias. Su tráiler parecía un batiburrillo de lugares comunes del género, regular en su montado. Tampoco me entusiasmaba su protagonista, Eduardo Noriega —al que bauticé en su día como Eduardo Nollega—, actor al que rara vez veo acertado. Pues bien: me llevé una sorpresa más que grata. La ahorcada no inventa la pólvora, pero sabe fabricar con ella un cohete que se eleva por encima de los últimos productos de género de Filmax (que, seamos justos y agradecidos, es la casa que más apuesta por la fantasía patria).

Noriega interpreta a un seductor empedernido que, cuando su ex tiene la custodia de sus dos hijas, aprovecha para llevarse chicas a su casoplón. Una noche, a punto de coronarse con una nueva conquista, descubre a una de sus recientes amantes ahorcada en el viejo árbol de la finca. Fran intentará fingir que no ha pasado nada y no comentará el suceso con sus hijas. Pero la ahorcada, desde el más allá, hará lo imposible por obligar a su otrora amor a pagar caro su desdén.

Lo mejor: Crea una premisa sobrenatural que funciona y entretiene, aderazada la dosis justa de muerte.

Lo peor: Sus primeros compases no le hacen justicia. Su último acto es simpático pero era innecesario.


Presence

El fantasma eres tú.

Presence

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Presence

Steven Soderbergh es, ante todo, un tipo inquieto. Un director que parece aburrirse si no tiene un juguete nuevo o una limitación técnica que superar. En 'Presence' (2024) decide meterse en la manoseada temática de las casas encantadas, pero lo hace bajo sus propias reglas. La idea es experimentar.

Lo mejor: El experimento. Seguir la cámara sintiendote ese espiritú y buscar todos los detalles en las interpretaciones y los planos.

Lo peor: Los personajes y el guion no están a la altura de lo interesante de dicho experimento.


El vestido

¡Vaya tela!

El vestido

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

El vestido

Nuestra reina del grito más icónica, Belén Rueda, regresa al terror con El vestido, una cinta de casa encantada en la que repite colaboración con Jacob Santana, con quien hace pocos meses estrenó el thriller Reversión: una película irregular, pero con un giro curioso, que pasó completamente desapercibida en las carteleras. Ahora ambos, junto con el codirector Frank Ariza (no sabemos hasta qué punto colabora, porque en algunas notas de prensa su nombre desaparece) , construyen un filme de sustos encadenados y factura muy solvente… al que, sin embargo, se le notan demasiadas costuras.

Alicia (Belén Rueda) es una madre en trámites de divorcio que se muda con su hija de 10 años (Vera Centenera) a un viejo caserón. Para cuando ambas descubran que la casa está “gafada”, la fuerza que habita entre sus paredes las tendrá bajo su poder.

Lo mejor: Está rodada con el suficiente dinero para ser visualmente solvente.

Lo peor: El argumento recurre tanto a lugares comunes como a planteamientos visuales tan manidos que nada termina sorprendiendo.