Estás aquí: Página de inicio » Independiente » Excision

Excision

El camino hacia la madurez nunca fue tan complicado

Excision

Ver ficha completa

  • Título original: Excision
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: Richard Bates
  • Guión: Richard Bates
  • Intérpretes: AnnaLynne McCord, Traci Lords, Ariel Winter
  • Argumento: La vida apesta cuando tienes 17 años. La joven Pauline tiene que luchar contra las presiones que tiene en el instituto, complacer a sus padres y con el ardiente deseo de perder la virginidad.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Eros y Thanatos. Vida y Muerte. Además de un par de conceptos que, desde tiempos inmemorables, han servido a los analistas - y pseudoanalistas – del cine de horror para presumir de eruditos (hoy un servidor se apunta, creo que por primera vez, a tamaña desfachatez), Eros y Thanatos son dos instintos que, en palabras de Freud, dominaban la naturaleza del hombre. Uno, el instinto de la vida, del amor, el sexo. El otro, el instinto de la muerte, la destrucción. Eros y Thanatos.

Pauline busca su lugar en el mundo. Se busca a sí misma. Sumida en extraños, morbosos y sangrientos sueños/pesadillas en los que se debate entre el sexo y la muerte, Pauline afronta el día a día tratando de sobrellevar la difícil relación que le une a su conservadora madre, sobreviviendo en una escuela en la que se siente una completa extraña y cuidando de su hermana, aquejada de fibrosis quísitica.

La primera secuencia de Excision establece, con precisión, la naturaleza de un personaje cuya aceptación por parte del espectador inclinará la balanza hacia uno u otro lado. Dos Pauline enfrentadas. Una de ellas masturbándose (Eros). La otra desangrándose (Thanatos). Pauline es una joven que apenas acaba de dejar atrás su adolescencia y que encara una etapa decisiva de su vida atrapada en una dualidad a la que no encuentra muy bien la manera de hacer frente. Mientras una Pauline real acepta con decisión y cierta naturalidad su condición de bicho raro, su alter ego onírico se sumerge en un bizarro universo de muerte, carne, sangre, deseo y sexo.

Con ciertas reminiscencias al Donnie Darko de Richard Kelly o incluso al Carrie de Brian De Palma, Excision, del debutante Richard Bates, nos sumerge en la desequilibrada psique de un personaje postadolescente cuyos pensamientos y actos, sencillamente, no se ajustan a la norma común. Pauline es una chica extraña, distinta. No tiene amigos. Se rebela constantemente ante cualquier atisbo de autoridad, ya provenga de sus progenitores (especialmente una madre ultraconservadora que, a pesar de todo, nunca la da por perdida), sus profesores, compañeros de escuela (a los que desprecia con todas sus fuerzas) o incluso ante la autoridad superior de un Dios con el que habla constantemente - usando un tono, en muchas ocasiones, desafiante – a pesar de no creer en su existencia.

Vive asfixiada por una realidad en la que no se siente a gusto, a la que no pertenece. Y se libera a través de un mundo de sueños y fantasías plagado de simbolismos sexuales mezclados con hermosas, estéticas y coloridas estampas de sangre y muerte (tan hermosas y estéticas que resulta muy complicado calificarlas como “gore”).

Pero tan interesante es conocer esa dualidad en la que vive inmersa el personaje de Pauline, como percatarse del entorno que la rodea y de cómo dicho entorno ha contribuido en la edificación de una personalidad desequilibrada abocada, sin remedio, a un final trágico. Y en este punto creo que es donde estriba el gran acierto de Richard Bates: en la construcción de unos personajes/satélites que gravitan en torno a la protagonista y que, sin duda alguna, tienen parte de culpa en la forma de ser de Pauline y, por extensión, en las decisiones que ésta toma.

Por un lado tenemos a la madre de Pauline, de fuertes convicciones católicas y marcada por la difícil relación que la unió a su propia madre. Evidentemente Pauline y su madre no se entienden. Viven en mundos distintos. En universos distintos. Y los esfuerzos de la madre por reconducir la personalidad de su hija caen siempre en saco roto. Pero la madre de Pauline, equivocada o no en sus métodos y objetivos (sin duda delegar la terapia de su hija a un sacerdote inepto que se encuentra apaullado ante la sola presencia de Pauline, es un error de bulto), es una luchadora, y por mucho que la relación con su hija implique darse de cabezazos, una y otra vez, contra un muro infranqueable; ella nunca se rinde. Sigue aflorando, en momentos puntuales, el cariño hacia su hija (reflejado de manera trágica en la brutal última escena de la película) y mantiene, en todo momento, la esperanza de recuperarla, de llevarla a su propio terreno, al terreno de lo que ella entiende como “normalidad”. Una “normalidad” en la que Pauline, por otro lado, nunca se ha sentido a gusto.

El padre, por su lado, actúa ante Pauline del mismo modo que lo harían muchos otros padres… evitando el problema y dejando el trabajo sucio a la madre. Intenta autoconvencerse de que lo que le ocurre a Pauline es tan solo una etapa transitoria; y cuando por fin se da cuenta de la cosa es más seria de lo que jamás hubiera pensado, reacciona tarde y mal.

Y por último tenemos a la hermana pequeña de Pauline, una niña aquejada de fibrosis quística que aglutina toda la atención de su madre y que sí se esfuerza, constantemente, por pertenecer y ser aceptada por esa “normalidad” que Pauline aborrece. Lejos de lo que podríamos creer en un primer instante, la relación entre las hermanas, a pesar de mostrar unas actitudes diametralmente opuestas frente a la vida, es excelente. Ambas se profesan un gran amor y Pauline mantiene la esperanza de que sus aptitudes como cirujana en ciernes puedan salvar, algún día, a su querida hermana pequeña.

Excision es la radiografía de un núcleo familiar descompuesto cuyo hábitat natural es una sociedad no menos descompuesta y que se rige por las apariencias. Una sociedad que Pauline detesta y de la que no se siente partícipe. Y el desprecio es recíproco: de la misma manera que Pauline no soporta la sociedad en la que le ha tocado vivir; esa misma sociedad no tiene sitio para Pauline. Es una rareza. Un elemento no deseado. Una enfermedad. Pauline se excluye… y la excluyen.

El juego que propone Excision no es novedoso. Se le plantea al espectador la posibilidad de hacerse cómplice de Pauline. De su extravagante y combulsa manera de vivir su propia y alienada realidad. Y para lograr dicha complicidad, Richard Bates juega muy bien sus cartas: personajes elaborados, excelentes diálogos, un empaque visual contundente - sobre todo en lo referente a esas secuencias gore que son un prodigio de estética y buen gusto – , crítica hacia una sociedad inamovible y víctima de las apariencias con la família como pilar básico, y uno de esos finales que dejan impactado al espectador a pesar de resultar previsible.

Pero cuidado, porque Excision es una de esas películas que apuestan al todo o nada. La única posibilidad de disfrutar de la película es entrando en el extraño universo del personaje de Pauline. Todos aquellos que se acerquen al debut de Bates esperando un película de terror con altas dosis de gore malsano (y es cierto que las imágenes que corrieron por la red previamente a su estreno eran susceptibles de crear unas expectativas irreales), se equivocan. Excision es más bien un drama juvenil en el que abunda tanto el humor negro como las secuencias escabrosas a las que ya he hecho referencia (y cuyo tratamiento estético, repito, las alejan del gore tal y como solemos entenderlo). Si el personaje de Pauline, con todo el microuniverso que arrastra a sus espaldas, os atráe… perfecto. En ese caso Excision tiene muchos número de convertirse en una de las mejores experiencias cinematográficas del año (para mí lo ha sido). Pero si vuestras expectativas eran diferentes y el personaje de Pauline no logra cautivaros en modo alguno, Exicision puede convertirse en un castigo insufrible. Como siempre os dejo con mi habitual reflexión al respecto… vale la pena arriesgarse.

Lo mejor: Los personajes, los diálogos, el humor negro y el tramo final.

Lo peor: Que alguien espere de Excision, únicamente, un festival gore.


Vuestros comentarios