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Spirit Camp

¿Si linchamos al director pasaría algo?

Spirit Camp

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1.-QUE ME DEVUELVAN LA PASTA:

No, en serio, quiero los 60 céntimos de mauro que me costó el dvd en el que grabé esta ponzoña; le voy a mandar un mail al director diciéndole que o me devuelve la pasta o le dejo sólo en una habitación con los grandes éxitos de Bustamante en repeat y fotos de la Duquesa de Alba en pelotas. Bueno, si me concede una cita con Julin, una de las protagonistas de este truño tamaño Puerta de Brandenburgo, tal vez sólo le ponga “El baile del Gorila” de Melody a volumen industrial.

Y es que la verdad es que este slasher de medio pelo no hay por donde cogerlo, ni en una noche de esas en las que te tragas lo que sea, ni en uno de esos momentos que te apetece ver tetas y sangre. En cualquiera de los dos casos vas a terminar más cabreado que Rouco Varela en un concierto de SLAYER . De todas formas soy consciente que alguna vez dije que a un slasher de los actuales no se le puede exigir demasiado, pero cuando te venden la moto de que estás ante un fenómeno de película que sabe mezclar VIERNES 13 con BRING IT ON, pero en su lugar te encuentras con la perpetración de una de las películas más prescindibles de los últimos años, pués… yo me cabreo. NO por que sea mala, que lo es con alevosía y nocturnidad, sino porqué hay material para haber hecho una película muy cachonda, o muy “slasher”. Y no sólo se queda en medio, sino que desaprovecha de forma casi humillante los recursos de los que dispone.

2.-MÁS TORPE QUE AMAIA MONTERO DE RESACA:

Y hay que reconocer que el comienzo promete, por lo menos en la parte del humor y la parodia que viene asociado con la película. Estamos en el campamento de Cheerleaders “Lumis Camp” (¿no os suena al doctor Loomis de Halloween?) donde una porrista (me encanta el término sudamericano para cheerleader) más borracha que la Duquesa de Alba intentando ligar con un “porrista” varón, algo más difícil que leer La Razón sin gomitar, con la previsible aparición de un psicópata al más puro estilo Jason Voorhees jugando con un hacha a desmembrar a la susodicha. Dos años más tarde un grupo de Cheerleaders pelín hijaputas se trasladan al citado campamento para mejorar sus habilidades (lease colocarse, follarse hasta las ardillas y ponerse un cartel que diga Mátenme, soy anormal), bajo la supervisión de una porrista nazi, su amigo gay que se pasa la peli haciendo calceta y un par de secundarios más que prescindibles. En el último momento se suma una especie de Suicide Girl, en truño, con un pasado tormentoso y menos creible que los titulares del AS.

Y ahí es donde radica el principal problema de la película. NO se puede plantear una historia como si fuera un parodia y al mismo tiempo incluir elementos dramáticos (la citada Suicide Girl fue violada durante días y su novio cumple cárcel de por vida por defenderla) y ser capaz de mantener ese necesario equilibrio para que no se convierta en una parodia de si misma o una excusa para ver tetas y culos.

3.-SI NO FUERA POR JULIN….:

Fuera de coñas, si no hubiera sido por la presencia de la citada JULIN la verdad, para ser 100% sincero, no habría aguantado más allá de la primera media hora… entre que pillas al asesino en 10 minutos, los diálogos unineuronales, la torpe parodia y unos diálogos que parecen escritos por un chimpance meta-anfetaminico hay que tener mucho cuajo para aguantar la peli entera. Sinceramente solo la recomiendo para desconectar completamente la sinapsis, beberse 2 litros de cerveza, inflingirse un duro catigo pulmonar y borrarla inmediatamente del disco duro…

Lo mejor: Casi nada, tal vez la presencia de JULIN y los 15 primeros minutos

Lo peor: ¿TODO?


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