Categoria: Slasher

The Collector

Que empiece la cacería...

The Collector

  • Título original: The Collector
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Marcus Dunstan
  • Guión: Marcus Dunstan/Patrick Melton
  • Intérpretes: Josh Stewart, Michael Reilly Burke, Madeline Zima
  • Argumento: Arkin roba una joya muy valiosa en casa de la familia para la que está haciendo un trabajo de cerrajería. Al llegar a la mansión, descubre que la familia ha sido secuestrada por un enmascarado y que la casa se ha convertido en una trampa mortal.

LA VALORACIÓN:

75 |100

Estrellas: 4

“De los escritores de Saw 4, 5 y 6 nos llega la nueva sensación: The collector” Uyuyuyuyuy! La premisa a la hora de enfrentarse a esta película no era buena. Ya estamos escarmentados de bodrios avalados por “de los guionistas de…”,“De los productores de …” y “De los chicos que aparecen en un segundo en una sola toma de…”, aun así dejé mis prejuicios a un lado (también porque sigo viendo todas las partes de Saw…) y comencé a ver The Collector tranquilamente… y la cosa no pudo ir mejor.

Comenzamos con los créditos iniciales, me empiezan a recordar a Seven, la música me resulta familiar (claro, claro, corre a cargo de Jerome Dillon, ex Nine Inch nails). Las imágenes son interesantes, chicos, chicas, ésto promete.
La accción comienza rápidamente: una caja sospechosa, un grito y lo que está por venir.
Nos ponemos en situación y encontramos a Arkin, ex convicto y amante de su familia, por la que lo daría todo. La situación parece perfecta, la familia adinerada no está. Arkin tiene toda la casa para él solo, es un experto cerrajero y tiene una caja de seguridad a su merced, pero en realidad no está solo…
Primera escena salvaje, el marido apaleado frente a Arkin, imagen del coleccionista, ahora la trama cambia, se trata de no ser cazado.

La película es una perfecta mezcla de suspense máximo y torture-porn, aderezado con trampas.
La diferencia entre The collector y la saga Saw es que en Saw las trampas estaban diseñadas para probar la voluntad de los “jugadores”, mientras que en The collector, las trampas están diseñadas para cazar. Las trampas están preparadas para matar, que es para lo que, en definitiva, están hechas las trampas en la realidad.
La casa entera es una sucesión de trampas construidas con elementos cotidianos y pensadas desde el punto de vista del humano que quiere cazar al animal.

El gore es notable y preciso, es real y es feo, muy feo. The collector es lo que yo llamo “película limón” (cada vez que se producía una muerte, yo arrugaba la cara y apretaba los dientes, como lo hago cuando como un limón).
La principal baza de The collector es la tensión. La película respira y suda tensión, el suspense no da tregua. Los movimientos de la cámara ayudan a acrecentar esa sensación de desasosiego y la experiencia es frenética.

El coleccionista tiene carisma y su atuendo responde perfectamente a las normas del slasher, pero en este caso, la película se acerca más al torure-pon que al mero slasher.
Las víctimas están estereotipadas, pero es lo lógico en este tipo de propuestas.

A simple vista, la película, dentro de su género debería haber obtenido una puntación más alta, pero la realidad es que la trama queda coja, y esa cojera te arrastra, lentamente, a hacerte una serie de preguntas sin respuesta.
Sólo se sabe que el coleccionista colecciona personas porque una de sus víctimas, ”la carnaza”, lo menciona.
¿Por qué esta víctima se autoproclama carnaza? Sin respuesta.
¿Cuáles son las características de selección del coleccionista? Sin respuesta.
¿Pudo el coleccionista armar él solo todas las trampas en unas pocas horas? Sin respuesta.
¿Cuál es el significado real de la caja? Sin respuesta.
Demasiadas preguntas sin respuesta para una película que podría haber sido más que notable si la hubieran meditado un poco más.
Está claro que el Sr. Dusntan y el Sr. Melton destacaron (y destacan) en la elaboración de trampas y torturas crueles, pero se olvidan un poco de explicar el porqué y el cómo.

Aún así, The collector es altamente recomendable, una experiencia angustiosa que no aburre ni un solo segundo.
El inicio de una nueva saga basada en The collector, para mí, es un hecho (aunque creo que será mucho menos existosa que Saw). Al menos, yo espero una segunda parte que revele la realidad de los temas pendientes de este film.

Lo mejor: La sensación continua de suspense y lo bien tratado que está el gore.

Lo peor: Deja demasiadas dudas.

AUTOR: Alicia Domínguez / Missterror  |  PUBLICADO: 23/02/10  |  CATEGORIAS: ,

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Kill Theory

Matar o morir... esa es la cuestión

Kill Theory

  • Título original: Kill Theory
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Chris Moore
  • Guión: Kelly C. Palmer
  • Intérpretes: Don McManus, Ryanne Duzich, Teddy Dunn
  • Argumento: Siete amigos están dispuestos a pasar un fin de semana en una casa junto a un lago. Un asesino les someterá a un experimento mortal. Un juego de supervivencia en el que tan sólo uno puede quedar vivo.

LA VALORACIÓN:

57 |100

Estrellas: 3

Hoy nos enfrentamos a un “sospechoso habitual”.
Noche cerrada, una casa aislada junto a la orilla de un lago, una camada de cachorros norteamericanos dispuestos a dejarse la piel en el intento, un asesino que en esta ocasión se ha dejado la máscara en casa, pero que para el caso da lo mismo, ya que nunca llegamos a contemplar su rostro; y una trama que se esfuerza lo indecible por resultar ingeniosa.

Así que la pregunta parece obvia: siendo este un cuadro que ya hemos contemplado en una infinidad de ocasiones, ¿vale la pena darle una nueva oportunidad a Kill Theory, la más tardía de las incorporaciones del Alter Dark HorrorFest 2010?

Siete amigos se disponen a pasar un divertido fin de semana en la casa del padre de uno de ellos. Al anochecer las cosas se complican cuando un asesino les acecha, proponiéndoles un juego mortal: únicamente verá la luz del nuevo día aquel que acabe con la vida del resto de sus compañeros.

Si al amanecer queda más de un habitante vivo, el asesino amenaza con matarlos a todos. La cuenta atrás se ha iniciado…

Matar o morir. Ellos o yo. Puesta en escena de uno de los instinto básicos de supervivencia. Si bien no se trata de un planteamiento estrictamente original (en realidad es algo parecido a un Battle Royale en “petit comité” adornado con unas pinceladas de Saw), sí que es cierto que buena parte del atractivo que se le pueda atribuir a Kill Theory depende, en gran medida, de nuestra predisposición a aceptar y disfrutar (o al menos intentarlo) del perverso juego propuesto por el asesino y de las consecuencias – en ocasiones excesivamente tópicas – que se derivan del mismo; y todo ello con la dificultad añadida de tener que superar el generoso número de “defectos de fábrica” que presenta el film y que procuraré mencionaros a continuación.

Desde el mismo instante en que el asesino destapa el tarro de las esencias (explica a sus potenciales víctimas las reglas del macabro juego que pretende demostrar su particular teoría), asistimos a un circo humano en el que cada protagonista deberá evaluar sus propias convicciones morales y poner, finalmente, sobre una balanza, la amistad y la fidelidad hacia sus compañeros y –supuestamente- amigos por un lado, y su propio instinto de conservación y supervivencia por el otro.

¿El objetivo de todo este tinglado? Se supone que el objetivo a perseguir por Kill Theory es que nos hagamos preguntas del tipo de ¿cómo reaccionará cada uno de los protagonistas a la situación tan extrema que están viviendo? ¿qué decisiones tomarán? ¿seguirán unidos hasta el final o quizás alguno de ellos decidirá ir por libre y eliminar al resto de sus compañeros?

El principal problema de Kill Theory es que todos los protagonistas, sin excepción, están tan terriblemente estereotipados, que resulta sencillísimo adivinar el comportamiento de cada uno de ellos (a excepción de un par de sorpresas –previsibles- que suceden hacia el final de la película).

De esta forma sabemos perfectamente quién sucumbirá al pánico a la primera de cambio, quién se volverá un auténtico cabronazo dispuesto a no dejar títere con cabeza, y quién se mantendrá íntegro (y heróico) hasta las últimas consecuencias. Se les ve llegar desde muy lejos…

Y cómo también suele ocurrir en estas ocasiones, se nos ocurrirán mil y una opciones de salir del atolladero en el que se ven metidos los protagonistas de Kill Theory que, a ellos, ni siquiera se les pasa por la cabeza. O dicho de otra manera: en muchas ocasiones la lógica de sus actos queda en entredicho. Pero al fin y al cabo esto no es más que el penúltimo slasher juvenil “made in USA”, por lo que seguramente podríamos prescindir de la lógica en el comportamiento de unos personajes abocados, desde un inicio, al desastre… ¿o no?

Me reitero… Es tan sencillo como querer/poder entrar en el juego que nos propone Kill Theory o no hacerlo.
En el caso de no lograrlo supongo que Kill Theory está condenada a convertirse en un slasher del montón, repleto de tópicos, comportamientos ilógicos, malas interpretaciones, aburrido y del cual desearemos borrarnos.

Pero si conseguimos entrar en el juego (un servidor lo hizo), disfrutaremos de un slasher sencillo pero efectivo, con un ritmo excelente, buenas muertes, entretenido y que pasa en un suspiro. Eso sí, las malas interpretaciones seguirán estando ahí.

A la pregunta inicial de si vale la pena darle una oportunidad a Kill Theory, mi respuesta es SÍ. No se trata del mejor slasher que habéis visto en vuestra vida, ni siquiera estoy convencido de que permanezca en vuestra memoria durante mucho tiempo, pero qué demonios… los que amamos este subgénero estamos hartos de nutrirnos de productos similares a Kill Theory que no son ni la mitad de entretenidos que este último. Una digna adquisición para el Afeter Dark del 2010, aunque dudo muchísimo que la veamos alzarse con algún premio.

Lo mejor: Tiene un buen ritmo y no cansa.

Lo peor: Su falta de originalidad y las actuaciones.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 19/02/10  |  CATEGORIAS: ,

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Deadly Little Christmas

Échale un vistazo a una película que he hecho con unos colegas

Deadly Little Christmas

  • Título original: Deadly Little Christmas
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Novin Shakiba
  • Guión: Novin Shakiba y Jeremiah Campbell
  • Intérpretes: Felissa Rose, Monique La Barr, Leah Grimsson
  • Argumento: Quince años después de matar a su padre, Devin escapa del hospital psiquiátrico en el que está recluido en busca de su madre y sus dos hermanas.

LA VALORACIÓN:

20 |100

Estrellas: 1

Un día de navidad de quince años atrás, el pequeño Devin sale de su casa con un cuchillo y la cara ensangrentada; en el interior, su padre y la asistenta han sido brutalmente asesinados. Quince años después, su madre Mary (Felissa Rose) y sus dos hermanas, Taylor (Monique La Barr) y Noel (Leah Grimsson) han reconstruido sus vidas. Las dos hermanas están preparando, por Navidad, una representación de la última cena en el centro social del barrio. Sin embargo, Devin se escapa del hospital y comienzan los crímenes.

Si no fuera por los nombres de los protagonistas, desde luego, esto podría ser La Noche de Halloween sin ningún tipo de problema. Incluso, el plano de marras del niño con el cuchillo en la puerta de un dúplex americano está presente. Vale que hay quinientas películas que tienen este mismo argumento, pero en muy pocas el descaro llega hasta extremos como el del mencionado arranque, o al hecho de que Devin ha pasado sus quince años de internamiento psiquiátrico sin decir una sola palabra, por ejemplo.

Deadly Little Christmas es una película que, si te pilla de cero, sin saber absolutamente nada de ella, te puede cabrear muchísimo. No tiene ritmo ninguno, mucho menos clímax, los efectos de maquillaje son terribles, las interpretaciones también, el guión (por llamarlo de algún modo) torpe y aburrido, y los diálogos… madre mía, yo creo que se llevan la palma. La fotografía (hay planos quemados, e incluso un par de ellos mal enfocados), el montaje… todo huele a lo que es: algo muy barato y muy amateur.

Sin embargo, puede llegar a entenderse este despropósito. El primer cartel de los créditos de la película reza “David Sterling Entertainment Presents…”, y eso ya nos da una pista. Estaba deseando ver algo de la factoría de este buen hombre, puesto que parece ser que ha conseguido colocar bastantes títulos de su productora en los videoclubs americanos y, encima, obtener ganancias. Si uno se mete en su web, la primera frase que le salta también es muy reveladora: “You can make a movie too!”. La cita, debajo de la misma, varía según el día: “If Roger Corman had a spiritual son, it would be Dave Sterling”, o “If Roger Corman could, yo can too”. Pues sí, esto va de eso: David Sterling Entertainment produce pelis como roscas –mas de cincuenta, de hecho- directas a dvd (en Almas Oscuras, recientemente, se ha hablado de un par de lanzamientos suyos, Frankenstein Rising y H1N1: Virus X. No sólo eso: el tipo da cursos de cómo rodar una película con sólo 10.000 $ o menos – ¡y gana dinero! -, añade el eslogan de los seminarios).

A mí, personalmente, este tipo de propuestas me encantan. No sé qué hay en estas empresas que facturan pelis que copian descaramente a otras, pero me resultan atractivas. Debe ser algún bajo instinto, lo obsceno de no enmascarar un engaño, o algo similar. Pero lo cierto es que una película que fusila el argumento de otra de un modo tan explícito me parece una propuesta gamberra y cafre. A fin de cuentas, hay veces en que el argumento es sólo una excusa para llegar a los momentos divertidos (o sea, las escenas de terror), y cuanto antes se lo despachen, mejor.

Este, desde luego, no es el caso de Deadly Little Christmas. Ya se avanzaba al principio: los diálogos son de lo peorcito. No es sólo que sean descriptivos hasta decir basta, sino que pueden llegar a contarte la misma información hasta en cuatro ocasiones (a la tercera ya nos damos por informados de que Taylor y Noel están marcadas por el suceso trágico de sus infancias). Eso de saltarse lo que ya hemos visto, aquí no funciona. Si el policía, por ejemplo, tiene que informar a la madre, Mary, primero, y a las hijas, Taylor y Noel, después, de que su hermano se ha escapado del hospital, lo hace, y nosotros lo vemos, y la música acentúa el momento de pánico que deben sentir estas chicas ante tamaña noticia… a pesar de ser la segunda vez que nos lo cuentan –aparte, claro, del hecho de que hemos visto cómo Devin se escapa-.

Los crímenes de la película son bastante flojos. Es decir, como no se intenta crear ningún tipo de tensión, aquí el asunto se limita a personajes que van quedándose solos, oyen un ruido –normalmente; otras, vemos acercarse directamente al asesino enmascarado- contrastan que no es nada y mueren un segundo después. Todos con un cuchillo. Curiosamente, salvo en la escena inicial, en el resto de asesinatos nunca se ven las heridas. Y digo una cosa: para cómo se ven en el prólogo, hechas con látex de tienda de disfraces, casi mejor no enseñarlas. El resto, sangre, que siempre empieza a brotar después de un cambio de plano.

La sensación constante que acompaña al visionado de la película es la de que tres colegas se han juntado con una cámara y otros tantos colegas y han grabado el guión que uno de ellos tenía guardado en el armario de cuando estaba en el instituto. Pero sin retocarlo, para que no pierda frescura. Por tanto, es legítimo preguntarse: ¿se puede disfrutar con esto? Para mí, desde luego, sí. Lo primero y primordial: olvidarse de que es una película. Hay que tomársela como un video que te han pasado unos amigos para que veas a lo que dedicaron la última noche. Y, lo segundo, recrearse en algunos de los hallazgos, que los hay. Vale, soy consciente de que este comentario es demasiado indulgente, pero ya me he descubierto antes: me pueden este tipo de propuestas. Y hay algunos detalles divertidos, no sé si a conciencia o de casualidad. Por ejemplo, en un momento de la película, Noel ha hablado con su hermana sobre una caja que hay en el sótano de la casa, y cuando va a buscarla… aquello no es un sótano, y no se toman la molestia de no disimularlo; hubiera sido fácil cambiar la palabra sótano por “lavadero” o “alacena”, pero un sótano da más miedo. O los créditos: son como los de las películas porno, pero en vez de mostrarte entre nombre y nombre una escena sexual, te muestra un crimen de los que están por venir. La máscara del asesino, por otro lado, no está mal del todo.

… la pena es que, a estas alturas, está más que demostrado que con el dinero del que disponían para hacer Deadly Little Christmas se pueden ofrecer productos dignos. Ya no buenos, pero no sonrojantes. Y Deadly Little Christmas está muuuuuy lejos de esto. Intenta guardarse un as en la manga para el final, buscando una sensación de “no estaba tan mal”, pero es de estas veces en las que, al repensar en trayecto, se ven muchas más incongruencias de las que habías notado a primera vista. También es cierto que tampoco importa demasiado: es sólo un agujero más en un tejido lleno de agujeros.

Lo mejor: Los créditos, por ejemplo.

Lo peor: Como película, realmente es muy mala.

AUTOR: Manu  |  PUBLICADO: 31/01/10  |  CATEGORIAS: ,

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Hermandad de Sangre

Un trabajo duro

Hermandad de sangre

  • Título original: Sorority Row
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Stewart Hendler
  • Guión: Josh Stolberg y Pete Goldfinger.
  • Intérpretes: Leah Pipes, Briana Evigan, Rumer Willis.
  • Argumento: Una chica de una hermandad muere por culpa de una broma que le gastan sus amigas. Éstas, esconden el cadáver, confiando en que nunca nadie se entere de lo que han hecho. Pero, ocho meses después, comienzan a ser asesinadas...

LA VALORACIÓN:

50 |100

Estrellas: 3

Jessica (Leah Pipes) encabeza la Theta Pi, una hermandad de chicas cuyas integrantes más cercanas son Cassie (Briana Evigan), Chugs (Margo Harsham), Ellie (Rumer Willis), Claire (Jamie Chung) y Megan (Audrina Patridge). En realidad, son amigas porque están en la misma hermandad, no porque se caigan bien: entre ellas son bastante cabronas. Por eso, cuando Megan fallece por culpa de una broma que las demás quieren gastarle al hermano de Chugs, deciden tirar su cuerpo a un pozo y fingir que nada ha pasado. Incluso, en el discurso de inauguración del año escolar, Jess se permite dedicar unas palabras de cariño para su “hermana” Megan desaparecida. Pero, ocho meses después, todas reciben un mensaje en su móvil que hace referencia a esa noche, y empiezan a morir, una a una, durante la fiesta de la hermandad…

Bien, una película como esta apenas resiste una crítica. No hay nada original en ella, el suspense brilla por su ausencia, es bastante ilógica y, si no supieras el título, prácticamente nada del aspecto técnico te haría pensar –salvo los asesinatos- que estás viendo una película de terror: fotografía, montaje o sonido son, más bien, los de una comedia estudiantil americana.

Está claro que los tiempos han cambiado, y los slasher que funcionan en este siglo XXI han discurrido por derroteros casi nihilistas (por ejemplo Laid to Rest, de Robert Hall, 2009, que podría ser la absoluta estilización a nivel argumental) o han buscado argumentos inteligentes e interesantes que se mantengan por sí solos al margen del subgénero (Colinas Sangrientas, de Dave Parker, 2009). En la tesitura de ver en qué se apoyaría el slasher actual, Hermandad de Sangre se presenta como un alocado, fresco, videoclipero, sangriento –a ratos- y sexy juguete pensado con calculadora para atraer a jóvenes de no más de veinte, veintipocos años, al cine… y a “jóvenes” de cualquier edad con ganas de divertirse y, sobre todo, comprobar qué jodida se ha vuelto la vida para los pycho killers.

El Slasher inocente
John Carpenter firma en 1978 La Noche de Halloween, una película de poco presupuesto que pulsa las teclas adecuadas y enseña, durante una hora y media, una pesadilla que la mente adulta de la época quería evitar a toda costa y que, a fuerza de reprimir, había contagiado a los jóvenes: qué les puede pasar a los adolescentes cuando no están presentes los mayores. Tesis propia de una mente proteccionista, La Noche de Halloween y los consiguientes slasher que con ella arrancaron –y que hoy día siguen llegando a nuestras pantallas, por suerte-, desde mi punto de vista, se basan en ese miedo terrible a no estar allí para proteger a los menores queridos; o en el menor querido, que se siente desvalido sin la presencia de un adulto. A todos los niveles, además: los padres no solo temían a una catástrofe que pudiera terminar en muerte, sino también al sexo o a las drogas. Realmente, era un subgénero bastante irreverente: matar adolescentes, un asesino que no respeta la autoridad vigente –polis y demás no sirven para detenerlo- y que irrumpe en la intimidad de una sociedad acomodada –normalmente, representada por el adosado típico americano, o elementos creados para el ocio, como los campamentos de verano-, donde los padres dejaban a (se desentendían de) sus hijos.

La saga de Scream verbaliza y teoriza esta idea, restringiéndola: el sexo, la virginidad, y su relación con la supervivencia ante un psicópata, poniendo el acento en que el sexo era algo que los padres de los ochenta temían que sus hijos practicaran, probablemente, por lo que ellos habían hecho, a su vez, cuando eran adolescentes. Era una mentalidad culpable pero, aunque es un tópico hablar de ello a estas alturas, lo cierto es que acertó al plantear que aquel era un tipo de terror que, inconscientemente, se amoldaba a la perfección con el miedo que existía en la población del momento: Viernes 13 para con los campamentos de verano y lo que a los chicos podía hacer en ellos durante quince días sin la supervisión de sus padres, o Prom Night y lo que harían los adolescentes en esas locas fiestas de fin de curso…

En 1983, Mark Rosman rueda 7 Mujeres Atrapadas (The House on Sorority Row), y plantea la historia de siete chicas de una hermandad que se quedan unos días después del comienzo de las vacaciones en la casa de estudiantes a la que pertenecen y organiza una fiesta con chicos. Lo mismo: era el temor de los padres a que sus hijos, en las hermandades universitarias, tuvieran acceso a todo el desenfreno –sexo, alcohol y drogas- que ellos les prohibían; y de los hijos, a que sus padres descubrieran que, efectivamente, tenían dicho acceso. 7 Mujeres Atrapadas no es ninguna maravilla pero es correcta, apañadita y tiene una gran escena en el sótano de la casa con una pelota (escena que tiene un leve guiño en el reciente remake, pero sin pelota).

Michael Myers perdido en el siglo XXI
2009 y, veinte años después, se estrena el remake de la película de Mark Rosman. Pero las cosas han cambiado mucho. Por un lado, hay más permisividad social con respecto al sexo (¿seguro?) y, por otro, si algo caracteriza este siglo XXI es que todo está estudiado y analizado. El slasher que funciona se ha desligado de esas teorías del miedo de los años ochenta y ha discurrido por otros derroteros. La saga Scream ha desvelado algunos secretos del terror al gran público y todos nos hemos reído de la ingenuidad de aquellas películas, algo que me gusta: si nos reimos, es porque las comprendemos. Si las comprendemos es porque tenían razón en algún planteamiento. Pero lo cierto es que, hoy en día, sería terrible ver a un asesino condenando los pecados “morales” de los adolescentes de Física o Química, por ejemplo. No daría abasto, el pobre. Y nosotros lo odiaríamos: ha desaparecido parte de la culpabilidad de nuestra psique, algo que hacía atractivo el hecho de la persecución por parte del malo: pensabas que la sociedad te condenaría si descubría lo que hacías. Las víctimas eran unos rebeldes; el sexo, una rebeldía. La adolescencia, en sí, una época a la que sobrevivir y salir triunfante, en la medidad de lo posible, escapando de Michael Myers. .

Hermandad de Sangre se sitúa en pleno siglo XXI, siendo consciente de ello. La panda de jóvenes que son asediados por el psicópata de turno no tiene, desde luego, ningún tipo de conflicto con el sexo. Lo disfrutan y lo exhiben, de hecho. Sus problemas son otros: Chugs sufre trastornos alimenticios, a Ellie sólo la quieren sus amigas por sus apuntes de clase, Jessi ve su estancia en la hermandad como un paso más en una posible carrrera política… El hombre es un lobo para el hombre, desde luego, viene como anillo al dedo para este fresco de virtudes que presenta la película. Por eso, el énfasis en la misma está puesto no tanto en la supervivencia sino en la lucha. Aquí, el más cabrón es el que vive, y da igual que sea una de las víctimas o el asesino. De hecho, la identidad y motivaciones del mismo, cuando son desveladas, están bastante acordes con este caos. El lema de la hermandad, Confianza, honor, respeto, solidaridad y discreción, está claro, desde el primer momento, que es sólo una enumeración de palabras vacías, por mucho que haya algún intento de darle trascendencia. *Es muy reveladora la frase con la que amenaza la gran Carrie Fisher, encargada del hogar de la hermandad, al psicópata: “estoy perfectamente preparada, llevo treinta años dirigiendo una casa llena de zorras.”

Debido a este ritmo de lucha, de batalla, como si se tratara, salvando las insalvables distancias, de un slasher dirigido por James Cameron, los crímenes que impactan, lo hacen por lo repentino, no por el miedo o el clima creado hasta llegar a él. Ya se ha dicho, el clima es algo de lo que, prácticamente, Hermandad de Sangre se olvida. Por el contrario, hay diálogos picados, divertidos y ocurrentes.

Realmente, no tengo ni idea de si este es el camino, si es que en este época no hay una clara identidad generacional o si, el hecho de estudiarlo y analizarlo todo, nos impide ver qué con claridad un elemento característico. El caso es que, como intento –que acierte o no tampoco me importó demasiado-, Hermandad de Sangre es válida –ya que no me atrevería a decir que lo es como película. Pero por sus planteamientos y la diversión, se merece aprobar en una valoración global. Eso sí, no valía la pena pagar derechos en concepto de remake: salvo el homenaje a la escena del sótano, la existencia de una ama de la casa en ambas películas, y de un pequeño guiño al bastón que ésta lleva en la original –y que aquí aparece en una escena-, prácticamente nada remite de la una a la otra.

Si la sociedad actual es como aquí se plantea, Hermandad de Sangre sería el manual perfecto que le pondrían a los alumnos de una escuela de asesinos psicópatas para que aprendieran a qué van a enfrentarse.

Lo mejor: Que sí ríe de sí misma, y nosotros con ella.

Lo peor: ¿Seguro que querían hacer una película de terror, aunque haya asesinatos?

AUTOR: Manu  |  PUBLICADO: 15/01/10  |  CATEGORIAS: ,

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Halloween II

More Human Than Human

Halloween 2

  • Título original: Halloween II
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Rob Zombie
  • Guión: Rob Zombie
  • Intérpretes: Scout Taylor-Compton,Tyler Mane,Malcom Macdowel
  • Argumento: Un día después de la masacre de Haddonfield, Michael Myers vuelve a sembrar el pánico entre sus habitantes... dos años depués, Laurie Strode tendrá que volver a pasar por el infierno de la noche de Halloween.

LA VALORACIÓN:

89 |100

Estrellas: 5

Antes de nada me gustaría puntualizar algo en esta reseña para que nadie se sienta engañado: Probablemente sea la reseña más terroríficamente subjetiva que he escrito nunca.
Soy una absoluta fan/seguidora/admiradora (como lo queráis llamar) de Rob Zombie desde los tiempos de La Sexorcisto con White Zombie. Sus ideas en lo relativo al terror coinciden mucho con mis ideas de terror, así que cuando debutó con The House of 1000 corpses, para mí fue una satisfacción memorable (recuerdo estar en el cine pensando “por favor que no se acabe, que no acabe nunca…”). Su estilo de hacer cine me apasiona, es un largo videoclip de sangre que visualmente me atrae irremediablemente.

Puntualizo ésto porque, como comprendereis, iba muy predispuesta a que Halloween II terminara gustándome mucho (máxime cuando Halloween El origen me encantó) y ser objetiva se me antoja una ardua tarea, sobre todo cuando valoramos si una película simplemente nos ha gustado o no, en cuestión de gustos personales, la objetividad creo que es un antónimo, por lo que permitidme que de mi opinión basándome en mi gusto.

ADVERTENCIA: POSIBLES SPOILERS EN EL DESARROLLO.

¿Es Halloween II una buena película? Definitivamente SI, ¿Es Halloween II una buena secuela? Pues la respuesta tiene matices: si entendemos por secuela la continuación de la revisión del Halloween que hizo Rob Zombie, la respuesta vuelve a ser SI. Si con secuela nos referimos a una continuación de la saga Halloween tal y como la conocíamos hasta ahora, la respuesta me temo que es NO.

Desarrollemos esto y vayamos por partes: los primeros 20 minutos de la película muestran una acción trepidante, las muertes no dan respiro, los movimientos de cámara son tan violentos que provocan taquicardia; todo esto unido a la excelentemente escogida banda sonora para tamaña brutalidad (escuchar “Nights in White Satin “ de The Moody Blues y ver lo que vemos, es escalofriante) hacen que estos 20 minutos sean el presagio de algo muy, muy bueno.

En estos 20 primeros minutos reconocemos al Michael Myers de siempre: brutal y directo, el Myers que no deja que nada se interponga en su camino.
A partir de aquí la historia cambia. Rob Zombie reinventa a Michael Myers como un particular Dr. Frankestein que da vida a un personaje que por desgaste comenzó a estar muerto hace años. Y es a partir de este momento cuando entramos en el Universo Zombie puro y duro y lo que está claro es que, o entras, o definitivamente te quedas fuera.

Si me lo permitís voy a desgranar los elementos que pueden ser incómodos en esta 2ª parte, por los que los más puristas, los más fervientes seguidores de la saga Halloween, la podéis calificar de despropósito:

MICHAEL MYERS: Muestra su cara en multitud de secuencias y lo hace de manera reveladora porque sus ojos son fríos y su expresión dura (incluso su barba y su pelo nos recuerda al director), le oimos gruñir, incluso pronuncia una palabra (hasta ahora jamás habíamos oido su voz adulta), ya no sólo respira, ahora gruñe con saña cuando apuñala, le vemos comer y comprobamos que tiene unos recuerdos que irrevocablemente le empujan a intentar “reunir” a la familia, por lo que de una forma sibilina muestra que posee “sentimientos”. En estos recuerdos las visiones de su madre y su yo infantil juegan un importante papel para el desarrollo del film.
La máscara de Myers deja de ser la impoluta máscara blanca (su símbolo) para ser un perfecto reflejo del paso de dos años vagabundeando, sobreviviendo y buscándose a sí mismo en un sádico y tortuoso camino de vuelta a casa.

En definitiva, lo que hace Rob Zombie es humanizar al monstruo.
Los detractores de esta película pensarán que ésto es una blasfemia, ya que el epicentro de Halloween es la ausencia de cualquier rasgo humano en Michael Myers, por eso es importante dejarnos llevar por la película, hay que fluir con ella y comenzar a verla con ojos vírgenes.

LAURIE STRODE: Halloween II muestra a una Laurie absolutamente devastada emocionalmente, una Laurie que hace equilibrios entre la cordura y la absoluta locura, una autodestructiva Laurie que no se ha repuesto en absoluto de su primer encuentro con Myers en la noche de Halloween.
La dulce Laurie es ahora un ser totalmente roto, un alma perdida que tendrá un papel clave en el desenlace. Adquiere un rol desgarrado en un devenir de ensoñaciones y realidad difícil de disitinguir, incluso se muestra una clara conexion psíquica con su hermano Michael. Un papel importantísmo para hacernos especular…

DEBORAH MYERS: Las apariciones de la madre de Michael son básicas para entender su evolución y su brutalidad.
Mamá Myers aparece como un recuerdo, una visión o una imagen evanescente, casi siempre al lado de Michael Myers niño, al que protege, al que instruye, al que alecciona, al que ama… con el que tiene una conexión más allá de la muerte. Una conexión que revela la materialización de la psicosis, el desesperado intento de Myers para ser “humano”.
Revelador también, junto con el simbolismo que desprende Deborah Myers, es el simbolismo del caballo blanco con el que aparece constantemente. Por un lado, según explica el incio de la película, se trata de la libertad para liberar las fuerzas emocionales del subconsciente y por otro, según el simbolismo Cristiano es el caballo de los cuatro jinetes del Apocalisis que simboliza y trae la muerte… Y eso es lo que hace Rob Zombie, utilizar los simbolismos para que comprendamos algo de Michael Myers.

Se ha criticado mucho la aparición de Sheri Moon Zombie en esta segunda parte. Se ha dicho que su presencia está metida con calzador, pero entendiendo e interpretando el universo Zombie creo que la presencia de Sheri es obligatoria, y lo es por dos moitivos: el primero porque entendemos la fijación de Michel con Laurie, Haddonfiled y todo lo que rodea a lo que él una vez fue de niño, y la segunda porque siempre es una alegria para la vista ver a esta hermosa mujer (os aseguro que las apariciones de Sheri están filmadas con un estilo impecable y son de una belleza sobrecogedora).

SAMUEL LOOMIS: Quizás es el elemento más dificil de encajar en este enrevesado puzzle.
Desde mi punto de vista, es el personaje que más se aleja de lo que todos tenemos en mente cuando pensamos en la famosa saga. Personalmente no me cuadró mucho y lo odié de principio a fin.
Del protector Loomis lo único que queda es su nombre. Ahora es un ser mezquino y egocéntrico que ha convertido su vida en un circo. Halloween II muestra a un Sam Loomis que se ha lucrado lo que ha podido con las desgracias y los asesinatos de Michael Myers. Es un afamado escritor y conferenciante que con su libro “The Devil Walks among us” ha conseguido reputación y fama con la que acude a talk shows y que sólo se preocupa por su imagen. Realmente alguien odioso y odiado que no se salva ni en su inútil esfuerzo por cumplir su penitencia final.
Supongo que lo que Zombie quería era que le vieramos como el gran defensor de Myers, sin embargo, dibuja un personaje tan repelente que no sale bien parado en esta jugada.

ESTILO: El estilo es facilmente reconocible para los que ya hayais visto alguna de las otras películas del Sr. Zombie, pero me gustaría remarcar los movimientos rápidos o ralentizados que se efectúan en el momento preciso. Unos movimientos que otorgan al visionado el realismo necesario para involucrarnos totalmente en la historia. Mención especial para el moviemiento tipo foto (supongo que tendrá un nombre específico, pero lo desconozco) que se produce en la escena final y que produce un efecto similiar a como si estuvieran disparando al espectador.

La sangre es made in Rob Zombie. Cuando hay muertes son a lo grande. El maquillaje es satisfactorio al 100%, la hemoglobina fluye a borbotones y Zombie no se corta al mostrar las atrocidades del terrorífico Myers.

FINAL: Por supuesto no lo voy a destripar aquí (aunque me gustaría…), pero es en el final donde radica el elemento original por antonomasia. Después de ver el final (y me refiero a la Director´s Cut Version), es inevitable formularse algunas preguntas. En este final abierto, se me ocurren varias explicaciones posibles, y la pregunta es la misma que me hice cuando terminé de leer “American Psycho”… ( a lo mejor le busco los tres pies al gato, pero la imaginación empezó a trabajar al terminar de ver la película).
El final ,embriagado por el tema Love Hurts de Nazareth (que ya aparecó en Halloween. El Origen) versión Nan Vernon, simplemente pone los pelos de punta.

CONCLUSIÓN: película altamente recomendable y disfrutable si te olvidas del mito de Halloween, si te dejas llevar, si buscas rizar el rizo, si no te importa que Michael Myers ya no sea el Michael Myers que identificamos, que conocemos, si simplemente te preparas para ver casi dos horas de una excelente película.
Si por el contrario no te gusta el estilo de Rob Zombie y no crees que haya necesidad de reinventar el mito, puede ser que Halloween II te dé una patada en el estómago.

De igual manera creo que hay que verla para entenderla. Que no te la cuenten, descúbrela por tí mismo/a.
Un buen amigo me dijo que yo tenía Rob Zombitis, pero me temo que lo que él no sabía es que es una afección ya crónica. Espero haber propagado un poco el virus entre las almas oscuras que por aquí moran…

Lo mejor: La nueva vuelta de tuerca de los personajes, la originalidad, la gráfica violencia y las escenas oníricas, y que Rob Zombie se consagra como un director con un estilo claramente identificable.

Lo peor: Samuel Loomis, en esta película, no aporta demasiado (podrían haber prescindido de él y "Halloween II" seguría siendo exactamente igual) y que si no conectas con la propuesta de Rob Zombie te parecerá una auténtica locura.

AUTOR: Alicia Domínguez / Missterror  |  PUBLICADO: 22/12/09  |  CATEGORIAS: ,

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Tormented

Ser un cabrón abusador tiene sus consecuencias

Tormented

  • Título original: Tormented
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2009
  • Director: Jon Wright
  • Guión: Stephen Prentice
  • Intérpretes: Alex Pettyfer, April Pearson, Dimitri Leonidas
  • Argumento: Darren Mullet se quita la vida harto de las constantes humillaciones a las que se ve sometido en clase. Tras su muerte, un grupo de populares estudiantes del colegio empieza a recibir amenazantes mensajes que provienen del teléfono móvil de Darren.

LA VALORACIÓN:

60 |100

Estrellas: 4

Tormented

¿Qué demonios podían aportar los ingleses a un género tan genuinamente norteamericano como es el slasher? La respuesta es obvia: su particular sentido del humor.

En un elitista colegio británico, el joven Darren Mullet, harto del acoso al que se ve sometido a diario por parte de sus compañeros, decide quitarse la vida.

Justine Fielding, líder de las estudiantes, pronuncia un emotivo discurso de despedida en honor a Darren Mullet, en presencia de los padres de éste último. El problema es que Justine ni siquiera logra recordar la cara de Darren Mullet.

Tras el entierro, un grupo de populares estudiantes empieza a recibir amenazadores mensajes que provienen, supuestamente, del teléfono móvil del recién fallecido. Alguien parece dispuesto a ajustar cuentas con todos aquellos que causaron el tormento de Darren Mullet.

Tormented, película de bajo presupuesto dirigida por el debutante director británico Jon Wright, será poco más o menos que una catarsis para todos aquellos que, en alguna ocasión, fueron víctimas de abusos por parte de sus compañeros de clase, y soñaron despiertos con devolver el castigo a sus agresores de forma corregida y aumentada.

No se trata tampoco de buscar en Tormented ningún tipo de crítica soterrada o lectura social, seria y consistente, al triste fenómeno del bullying o acoso escolar.
El bullying está presente, e incluso es el catalizador de una de las secuencias más incómodas de Tormented (aquella en la que los teléfonos móviles de los compañeros de clase de Darren echan humo); sin embargo, el tono ligero de la película a la hora de afrontar el tema provoca que el acoso escolar no sobrevuele más allá de la pura excusa argumental sobre la que construir un teen-slasher cargado de bilis y humor.

Un humor negro y corrosivo que se refleja, en primer lugar, sobre todos y cada uno de los estereotipados protagonistas de Tormented: el chico irresistiblemente guapo, el musculoso poco aficionado a usar el cerebro, la rubia boba, la zorra orgullosa de serlo y el íntegro aparentemente víctima de las circunstancias. Todos ellos NO son simplemente estúpidos o incautos, al estilo de lo que suele ofrecernos los teen-slashers norteamericanos.

A estos, más allá de sus propias individualidades, les une un único denominador común: son escoria clasista y opresora. Una pandilla de auténticos hijos de puta (y perdón por el improperio, pero sospecho que a los que veáis la película se os pasará por la cabeza un calificativo similar a este).

Todos ellos, en mayor o menor medida, tienen parte de responsabilidad en la muerte de Darren, ya sea por acción (ejecutando las múltiples humillaciones y vejaciones a las que se vió sometido Darren a diario), o por omisión (quedándose de brazos cruzados antes los abusos cometidos).
No se salva ni uno solo. Incluso los profesores (atención al odioso profesor de educación física) y el director de la escuela se muestran enfermizamente permisivos con el acoso escolar.

Con este panorama sobre la mesa llega un momento en el que el espectador de Tormented tiene las cosas muy claras: el deseo de que Darren regrese y empiece a impartir justicia es irrefrenable.
Y por supuesto, tratándose de un slasher, es indudable que los culpables van a recibir su mercecido, con lo que entramos de lleno en esa gran asignatura que debe aprobar todo buen slasher: las muertes.

En Tormented hay dos tipos de muertes: unas apuestan por la violencia gráfica más explícita (con algún que otro momento gore bastante disfrutable), mientras que un segundo grupo de muertes destila un delicioso humor negro y constituye el punto álgido y la aportación más original de una película cómo Tormented (ver la secuencia de la piscina).

Sin embargo, si a menudo analizamos la valía de un slasher atendiendo principalmente a sus muertes y a la caracterización y personalidad del asesino, es en este segundo punto donde Tormented muestra sus carencias.
El asesino de Tormented, una criatura confusa (¿zombi? ¿fantasma?) que, en un momento dado, no duda en mostrar abiertamente sus sentimientos, nunca parece constituir un amenaza decididamente real o demasiado incisiva. Es complicado tomárselo demasiado en serio. Quizás porque, en ocasiones, sus métodos son mucho más divertidos que aterradores (lo cual ya he señalado que es una de las mejores aportaciones de Tormented, por lo que es absurdo criticarlo), o quizás porque en todo momento le percibimos más cómo a una víctima que cómo a un verdugo. Sea como fuere, la conclusión es que tenemos a un asesino con una capacidad de intimidación muy pobre, de lo cual se resiente el resultado final de la película.

Tormented es un slasher juvenil pretendidamente moderno y cool, afín a las nuevas tecnologías (móviles, cámaras de vídeo, internet) , al sexo light entre colegiales, a las canciones –y al estilo de montaje- de la MTV, al humor negro y a la crueldad adolescente; y que cumple con facilidad allá dónde más se le exige: el diseño de las muertes.
Aunque para disfrutar de esas muertes tengamos que pagar el peaje de conocer a la pandilla de snobs indeseables que pueblan este típico colegio británico. Un slasher gamberro, que se deja ver con facilidad, y con un par de muertes ciertamente divertidas.

Lo mejor: Es un slasher ágil, de fácil consumo y con un par de muertes realmente divertidas.

Lo peor: Los diálogos y las situaciones vividas por este odioso grupo de estudiantes pueden llegar a cansar.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 26/10/09  |  CATEGORIAS: ,

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Colinas Sangrientas

El espectáculo debe continuar

The Hills Run Red

  • Título original: The Hills Run Red
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Dave Parker
  • Guión: John Carchietta. John Dombrow. David J Schow
  • Intérpretes: William Sadler, Sophie Monk, Tad Hilgenbrink
  • Argumento: Tyler está obsesionado por una vieja película titulada The Hills Run Red, de la que tan sólo se conservan algunas imágenes y un trailer. Junto a su novia y su mejor amigo se dispone a realizar un documental sobre la búsqueda de la mítica película.

LA VALORACIÓN:

66 |100

Estrellas: 4

The Hills Run Red

Le dedico esta reseña al amigo Kuro que durante estos días está de estreno. Su nuevo blog, dedicado al cine de horror, gore y bizarro, lo ha bautizado con el nombre de Cinema Underground. No os lo perdais...

Hace escasos días os hablaba de la “necesidad” que tenemos los aficionados al terror de acudir a lugares comunes a la búsqueda y captura de propuestas cinematográficas que, a pesar de su evidente falta de originalidad, logren el objetivo primordial que cualquier película de género debería perseguir: el de entretener.

La problemática se vuelve todavía más acuciante al adentrarnos en los terrenos de subgéneros tan sobreexplotados como el slasher, dónde el margen de maniobrabilidad es prácticamente nulo.
Sin embargo, los fanáticos del horror solemos ser gente tenaz y persistente (¿obcecada?), y no desfallecemos a la hora de buscar, entre la marea de nuevas propuestas, aquel slasher que logre reactivar nuestra fe en el subgénero (una fe que, por otro lado, jamás hemos llegado a perder). En ocasiones, nuestra perseverancia obtiene su justa recompensa.

Colinas Sangrientas (The Hills Run Red), dirigida por el norteamericano Dave Parker, cuenta la historia de Tyler, un joven estudiante de cine obsesionado por una vieja película de la que tan sólo se conservan algunas fotos, un póster promocional y un trailer.
La leyenda cuenta que la película –titulada, precisamente, The Hills Run Red- se exhibió en una única ocasión -debido al contenido extremadamente cruel y sangriento de sus imágenes- antes de desaparecer de la faz de la tierra.

Tyler, en compañía de su novia y de su mejor amigo, decide emprender la grabación de un documental mediante el cual recuperar el legado de Colinas Sangrientas y averiguar el destino final tanto de la película como de su creador, el mítico director de cine Wilson Wyler Concannon. La única pista con la que cuenta, por el momento, es el paradero de la propia hija de Wilson Wyler Concannon, cuyo rostro, siendo una niña, aparecía fugazmente en el trailer de la película.

Posiblemente sea muy pronto para elevar a Colinas Sangrientas al altar de los grandes slashers, y lo que queda muy claro es que la película de Dave Parker no está llamada a renovar el género, ni nada por el estilo (ni falta que hace). Pero no tengo ninguna duda de que todos aquellos que amáis el subgénero slasher refrendareis la primera impresión que tuve nada más finalizar la película: Colinas Sangrientas es una auténtica gozada.

Me resulta incluso complicado escribirlo sobre un papel: la historia que cuenta Colinas Sangrientas me gustó, me atrajo. Por más que en el tercio final de la película a Dave Parker se le vaya un poquito la mano con el exceso de alusiones cinematográficas, lo cierto es la trama del cinéfilo obsesionado por averiguar el paradero de la película maldita me cautivó desde un principio, lo cual, tratándose de un slasher, no es moneda de cambio habitual.

Los protagonistas, sin dejar de ser un trío de jovenzuelos cuyo destino final todos conocemos de antemano, en esta ocasión juegan con algo de ventaja: saben perfectamente lo que deben hacer para sobrevivir al asesino de la máscara. Conocen de la importancia de un teléfono móvil, de los peligros que entraña alejarse de la civilización, y de lo necesaria que puede llegar a ser un arma en determinadas circunstancias. Por supuesto, y cómo manda la tradición, nada de esto parece que les vaya a servir de mucha ayuda, pero al menos son gente preparada que no se obstina en poner su vida en peligro a la menor ocasión que se les presenta.

Quizás porque la historia me enganchó o porqué el resultado final de Colinas Sangrientas me pareció de lo más estimulante, lo cierto es que la actuación de todos los actores jóvenes que intervienen en la película me parecieron de lo más aceptable. A destacar la presencia de la cantante y modelo metida a actriz Sophia Monk, una verdadera belleza alérgica a las vestimentas y con un papel determinante en la trama.

Por supuesto, Colinas Sangrientas también disfruta de los dos grandes ingredientes en las que debe basarse la receta de todo buen slasher: un asesino enmascarado y muertes violentas.
Su nombre: Babyface. Sus señas de identidad: ser una deforme y corpulenta bestia ataviada con la máscara de un bebé y dispuesta a hacer pedacitos a quién haga falta por el bien del espectáculo. Las muertes (no demasiadas) cumplen a la perfección y nos ofrecen las dosis justas de salvajismo y sangre (sin pasarse…).

Y en su tramo final Colinas Sangrientas, sencillamente, enloquece. Un cúmulo de referencias cinéfilas (genial la línea de diálogo que arremete contra el torture-porn como género cinematográfico… ¡al tiempo que las imágenes nos ofrecen una secuencia de torture porn!), conflictos familiares, violencia, giros imposibles de guión… y todo ello, lejos de mandar a tomar viento la historia de fondo, acaba resultando sorprendentemente divertido.

No es una película perfecta ni resulta, en absoluto, innovadora (no lo pretende). Todos sabemos lo que vamos a ver. Pero sin embargo, en esta ocasión la experiencia resulta absolutamente divertida, entretenida y disfrutable. Una desinhibida combinación de violencia, muerte, gore, sexo (¿os he hablado ya de Sophia Monk?), cinefilia y humor. En definitiva, un slasher juguetón y resultón que los seguidores del subgénero deberíais acoger con los brazos abiertos.

Incluso la consabida escena final (esa que siempre suelo echar por tierra) me pareció de lo más pertinente (ATENCIÓN: la mencionada escena tiene lugar tras los primeros créditos finales, así que tened paciencia y no abandonéis el barco antes de tiempo).

Lo mejor: Un slasher divertido de principio a fin.

Lo peor: Algo más de energía en las muertes (pocas) no le hubiera ido mal.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "The Hills Run Red" en VOSE.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 16/10/09  |  CATEGORIAS: ,

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El asesino de la caja...

A solas con El Asesino de la Caja de Herramientas

The Toolbox Murders

  • Título original: The Toolbox Murders
  • Nacionalidad: USA | Año: 1978
  • Director: Dennis Donnelly
  • Guión: Neva Friedenn
  • Intérpretes: Cameron Mitchell, Pamelyn Ferdin, Wesley Eure
  • Argumento: Un asesino con pasamontañas y diestro en el manejo de herramientas, siembra el terror en un inmueble de Los Ángeles durante dos noches seguidas.

LA VALORACIÓN:

38 |100

Estrellas: 2

The Toolbox Murders

El productor Toni Didio quedó impresionado ante la mesiánica experiencia que le supuso La Matanza de Texas de Tobe Hooper, allá por el 1974. Y no precisamente por las cualidades artísticas de la película de Hooper, ni por su capacidad para aterrorizar a las plateas, ni su carácter de pesadilla total que vendría a inculcar aires de perturbador realismo al género terrorífico… La verdadera fascinación de Toni Didio por La Matanza de Texas era, más bien, una cuestión de matemáticas.

Con un discretísimo presupuesto de 140.000 $, La Matanza de Texas de Tobe Hooper acabó recaudando más de 30 millones de dólares. Todo un hito del cine independiente.

Inspirado por el mareante baile de cifras que arrojó la película de Hopper, Didio creyó que el público norteamericano estaba preparado (y deseoso) de consumir una nueva muestra de cine barato y extremadamente violento. La clave del éxito pasaba por tratar de superar los índices de violencia y brutalidad de La Matanza de Texas. Pero, quizás temeroso de quedarse corto en su intento de emular el salvajismo exhibido en La Matanza, Toni Didio creyó que lo más prudente sería añadirle un nuevo e infalible ingrediente a la fórmula: sexo.

Con todas estas ideas cabalgando por su mente, Didio se hizo con los servicios de Dennis Connelly, director curtido en series de televisión pero sin experiencia en cine (y tampoco en el género terrorífico). El resultado de tal asociación fue El Asesino de la Caja de Herramientas (The Toolbox Murders), un protoslasher, afín al exploitation, y anterior a títulos claves del subgénero cómo La Noche de Halloween (Halloween, 1978. Se estreno siete meses después de The Toolbox Murders) o Viernes 13 (Friday 13th, 1980).

Un inmueble de Los Ángeles se vé asediado, durante dos noches seguidas –sic-, por un brutal asesino que utilizará un arsenal de herramientas para cometer sus crímenes.

Los quince minutos iniciales de The Toolbox Murders deberían figurar, por méritos propios, en cualquier antología que se precie del subgénero slasher.
“Sexo, sangre y violencia… sexo, sangre y violencia” Connelly debía tener muy claro que aquellos tres conceptos debían suponer la clave del éxito, así que decidió abandonar de pleno cualquier atisbo de sutileza e iniciar The Toolbox Murders con la rabia y la fuerza de un caballo desbocado. Posiblemente estos quince primeros minutos (por los que, básicamente, ha pasado a la historia una película cómo The Toolbox Murders) disfrutan de la mayor densidad de víctimas por centímetro de película rodada en la historia del slasher.

Cuatro asesinatos ininterrumpidos y un secuestro en apenas quince minutos, en los que el protagonismo se lo disputan un expeditivo asesino ataviado con un pasamontañas y diestro en el manejo de todo tipo de herramientas, y un plantel de hermosas mujeres siempre dispuestas a mostrar cada palmo de su anatomía e incluso hacernos partícipes de sus más íntimos anhelos onanistas (Kelly Nichols, rostro conocido en el sector pornográfico, protagonizando la más famosa secuencia de la película, que se inicia con la actriz sumergida en un baño de espuma y entregada a los placeres del amor propio).

Una vez finalizados esos quince minutos (reiterados hasta la saciedad en esta reseña… por algo será), acaba una película y empieza otra totalmente distinta.
Una vacua y absurda investigación policial que nos lleva a un callejón sin salida, la distinta reacción de los familiares más allegados a la adolescente secuestrada por el asesino (uno de los aspectos más interesantes de la película. Mientras el hermano mayor de la chica intenta acercarse al secuestrador –con consecuencias funestas-, la madre opta por evadirse del drama que ha supuesto la pérdida de su hija acudiendo a su lugar de trabajo con toda normalidad); y, finalmente, la posibilidad de penetrar en el ámbito de privacidad del depredador, del asesino, desprovisto de su máscara y obcecado en adiestrar a la joven secuestrada sobre la suciedad, la depravación y la maldad de la sociedad.

Lo que podría haber sido un interesantísimo quiebro al slasher clásico y convertirse en un seductor retrato psicológico del asesino (al estilo, por ejemplo, de lo que nos ofreció, casi una década más tarde, John McNaughton con su Henry, retrato de un asesino), acaba ofreciéndonos, debido esencialmente a la torpeza narrativa de Connelly, una patética imagen del que posiblemente sea el asesino en serie más desconcertante en la historia del subgénero. Una mezcolanza de represión sexual, puritanismo, conservadurismo y dolor por la muerte prematura de su hija ¿?, convierten al personaje principal de The Toolbox Murders, histriónicamente interpretado por Cameron Mitchell, en una ilógica e inexplicable máquina de matar mujeres desnudas. Al día de hoy sigo intentando buscarle una explicación razonable a la relación que pueda existir entre la muerte de su única hija y el ansia asesina del protagonista.

Y para acabar de rematar la faena, la aparición “estelar” de un sobrino del asesino que viene a confirmar aquello de que “a quién los suyos se parece, honra merece”.

La jugada, en un principio, no le salió bien a Toni Didio. En el momento de su estreno The Toolbox Murders pasó totalmente desapercibida, tanto para el público cómo para la crítica. Sin embargo, a principios de los 80, en plena fiebre slasher (ya se había estrenado Viernes 13), The Toolbox Murders experimentó, a raíz de su estreno en el mercado doméstico, un incesante fenómeno de reivindicación por parte de muchos aficionados al género.

Hoy en día, su aspecto de militante serie Z y, sobre todo, la incongruencia y torpeza mostrada por Connelly a la hora de desarrollar los diversos temas planteados (en especial el que hace referencia al perfil psicológico del asesino) provocan que The Toolbox Murders sea una película complicada de ver y difícil de recomendar.
El tiempo la ha tratado mal. El paso de los años ha sido cruel con The Toolbox Murders, y pese a que un sector de la crítica (y aficionados al género) se empeñan en recuperar la propuesta de Connelly elevándola a la categoría de culto (entre sus defensores a ultranza se encuentra el mismísimo Stephen King), un servidor sigue viéndola cómo una película fallida, mediocre hasta la médula y tan sólo recuperable en sus quince minutos iniciales, suficientes para calmar nuestros anhelos vouyerísticos (pero ampliamente superados por propuestas más recientes con mayor empaque visual).

En 2003, Tobe Hooper (caprichos del destino), llevó a cabo un remake de The Toolbox Murders titulado en España La Masacre de Toolbox. Actualmente se está ultimando la secuela de la película de Hooper.

Lo mejor: Sus minutos iniciales.

Lo peor: Reservada para completistas del subgénero.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 17/09/09  |  CATEGORIAS: ,

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Amusement

Una antología de terror... poco terrorífica

Amusement

  • Título original: Amusement
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: John Simpson
  • Guión: Jake Wade Wall
  • Intérpretes: Keir O'Donnell, Katheryn Winnick, Laura Breckenridge
  • Argumento: Tres terroríficas historias aparentemente independientes unirán a sus víctimas en la lucha por la supervivencia, al enfrentarse a un psicópata que pertenece a un pasado común.

LA VALORACIÓN:

40 |100

Estrellas: 2

Amusement

Amusement, película norteamericana dirigida por John Simpson, es una antología de historias terroríficas (tres en total), aparentemente independientes entre sí (al estilo del "Creepshow" de George A. Romero), cuyo tramo final se esfuerza en establecer un nexo común entre todas ellas.

El hecho de que tres historias sin aparente relación confluyan en un único desenlace es, quizás, el punto más destacable –por su originalidad- de Amusement; una película, que por otro lado, dejará bastante insatisfechos a los aficionados más experimentados al cine de terror.

En la primera de las historias, una joven pareja viaja en coche, de noche, por carreteras secundarias, y flanqueados por un par de tipos con los que forman “la caravana perfecta” ¿? Uno de esos tipos es un sospechoso camionero, con una misteriosa carga en su trailer. El otro, un tranquilo y simpático padre de familia conduciendo un utilitario.

Los agujeros en el guión de esta primera historia, la peor parada en el cómputo final de la película, son del tamaño del camión que conduce uno de sus protagonistas.
Una historia que tiene su razón de ser en un presunto conflicto de identidades que finalmente no es tal, ya que cualquier espectador un poquito avezado en el género descubrirá, con un mínimo esfuerzo y a la primera de cambio, quién es el verdadero criminal en todo este embrollo. Fallida. La primera en la frente.

Parece una obviedad afirmar que la máscara decrépita y deforme de un payaso tiene el potencial suficiente para provocar miedo, o al menos inquietud (un servidor odia a los payasos). Pero dedicarle 20 minutos al plano fijo de un payaso amenazante sin tener nada más a lo que agarrarnos, me parece excesivo. Aún así, tampoco se trata de ser injustos. La segunda historia de Amusement, protagonizada por una improvisada babysitter (tras la misteriosa desaparición de la babysitter oficial) que debe pasar la noche cuidando de sus dos sobrinos y se ve asediada por un muñeco ataviado con las ropas y la máscara de un payaso, es la que mantiene un nivel más óptimo de suspense y horror. La fuerte presencia intimidatorio del payaso, el buen trabajo de la joven actriz protagonista(que también desempeñará un papel vital en el desenlace de la película), y un ritmo acertado en cuanto al desarrollo de la trama; convierten esta segunda historia en la más interesante –y rescatable- de Amusement.

Para finalizar, una previsible y por momentos ridícula historia sobre un hostal cuyo propietario, dueño de una histérica y cargante risa, esconde un terrible secreto. Aburrida.

Una vez finiquitadas las tres historias de rigor, John Simpson ejerce una pirueta mortal sobre el guión escrito por su colega Jake Wade Wall, para intentar que lo visto hasta el momento no caiga en saco roto. Recoge a las tres sufridas protagonistas, se saca de la chistera un villano común con ansias de venganza (aunque no se sabe muy bien de dónde le vienen esas ansías de venganza), e intenta redondear su propuesta con un desenlace tan rocambolesco como repleto de errores e incongruencias (el personaje de la despistada terapeuta es de los que son capaces, por sí solos, de echar por tierra cualquier guión).

Se acabó. Me voy a dormir pensando que es importante redactar la reseña lo antes posible, en previsión de que Amusement desaparezca definitivamente de mi mente.

Amusement tiene algún punto a su favor. El hecho de estructurarse en cuatro historias distintas, y que éstas tengan una duración muy ajustada, provoca que sea una película ágil, fácil de ver y de digerir. De consumo rápido y sencillo. A ello contribuye también un excelente acabado formal y la esforzada labor de sus protagonistas.

El gran inconveniente que se le puede atribuir a una película como Amusement es que no arriesga en absoluto. Todo resulta demasiado pulcro, demasiado correcto; y lo peor de todo, demasiado previsible. Casi infantil. La capacidad que tiene Amusement para asustar o sobrecoger al espectador se identifica con una reunión de jovencitas exploradoras sentadas alrededor de un fuego durante la noche y explicando historias de terror que todas se conocen de memoria. Un bagaje insuficiente para todo aquel aficionado curtido al género de terror.
Al espectador ocasional de cine de terror es posible que acabe gustándole (o al menos es posible que no le disguste del todo).

Lo mejor: el fragmento del payaso.

Lo peor: es una película intrascendente. Una vez finalizada, se olvida.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 05/09/09  |  CATEGORIAS: ,

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Midnight Movie

Encuentra el horror en un cine de madrugada

Midnight Movie

  • Título original: Midnight Movie
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Jack Messitt
  • Guión: Jack Messitt
  • Intérpretes: Rebekah Brandes, Daniel Bonjour, Greg Cirulnick
  • Argumento: Una película maldita se reestrena en un viejo cine de madrugada. Un asesino con poderes sobrenaturales pondrá a prueba el instinto de supervivencia de los espectadores que han acudido a ver la película.

LA VALORACIÓN:

50 |100

Estrellas: 3

Midnight Movie

A un paso, a un minúsculo paso se queda Midnight Movie de ser el típico y tópico slasher destroza adolescentes del que poco o nada más se podría añadir.

Afortunadamente este slasher de bajo presupuesto, escrito y dirigido por Jack Messitt, esconde un par de ases en la manga que, finalmente, logran rescatar a la película del pozo al que parecía condenada.

El realizador de cine Ted Radford está a punto de revisar (a modo de terapia de choque) una de sus viejas películas rodada a principios de los 70; una muy especial, una que le tiene obsesionado y que ha sido la causante de dar con sus huesos en el hospital psiquiátrico en el que se encuentra recluído.
Tras el visionado de la cinta, ocurre una horrible tragedia en el hospital y el director Ted Radford desaparece sin dejar huella.

Seis años más tarde, “The Dark Beneath”, título de la película que desencadenó la fatalidad, vuelve a exhibirse en una vieja sala de cine de medianoche especializada en el género de terror.

A partir de aquí se nos dibuja un escenario que nos resulta, cuanto menos, familiar: un grupito de jovenzuelos a los que sus revolucionadas hormonas no les dejan pensar con claridad, un rudo motero y su chica, un policia que se huele que algo malo puede llegar a suceder, y el doctor que tenía a su cargo como paciente a Ted Radford antes de que este desapareciera; son los únicos espectadores que acuden al reestreno de "The Dark Beneath" en su primera sesión de medianoche. Y por supuesto son las víctimas propicias para un asesino que no tardará demasiado en ponerse manos a la obra.

Por cierto, uno de los jovenzuelos es el clon de un popular personaje de la primera entrega de Scream (Wes Craven, 1996) que no paraba de soltar ocurrencias sobre el subgénero slasher. Incluso juraría que alguna de sus intervenciones son calcadas a las del personaje de Scream (aunque esto no puedo asegurarlo).

¿En qué consisten, entonces, ese par de ases que se esconde en la manga una película, a simple vista, tan modesta como Midnight Movie?
La película establece un simpático y divertido (que no novedoso) juego de cine dentro del cine, en el que lo que ocurre dentro de la pantalla (con la proyección de "The Dark Beneath"), está íntimamente relacionado con lo que está a punto de suceder en la platea del cine.
"The Dark Beneath" supone algo así como una puerta dimensional que permite al asesino viajar constantemente de la ficción a la realidad, de manera que los actos de barbarie cometidos por aquel en el plano de la realidad, influirán en el desarrollo de la película proyectada y viceversa.

Todo es más sencillo de lo que parece.
Y en realidad tampoco es novedoso. El referente más claro dentro del propio género quizás sea de la mítica Demons, de Lamberto Bava, en la que unos monstruosos demonios también abandonaban el plano de la ficción (por obra y gracia de una maldición) para sembrar el caos entre los asistentes a una proyección de cine.
Por supuesto no es un recurso exclusivo del cine de terror. Posiblemente todos recordareis al gran Schwarzenegger en la siempre maltratada El último gran héroe (John McTiernan, 1993), cuyo personaje de héroe de acción traspasaba la pantalla de un cine para auxiliar a un muchacho en apuros. O incluso me viene a la memoria la deliciosa comedia de Woody Allen La Rosa púrpura del Cairo, en la que un enamoradísimo Jeff Daniels abandonaba la pantalla para reunirse con su amada Mia Farrow.

El segundo as en la manga debemos buscarlo en la propia personalidad del asesino, descrito en numerosas ocasiones como una mezcla del Jason de Viernes 13 (por la máscara, la corpulencia y su brutalidad a la hora de cometer los asesinatos), y Freddy Krueger (por su capacidad de andar entre distintas dimensiones).

Lo cierto es que la comparación no me parece desafortunada, pero para ser justos, habría que establecer una serie de matizaciones. En cuanto a la brutalidad y salvajismo de los asesinatos, Midnight Movie queda muy lejos de la fuerza y la contundecia del mejor Jason Voorhees en Viernes 13. Y en cuanto a las semejanzas con Freddy Kruegger, lo que resulta muy evidente es que el asesino de Midnight Movie carece por completo del carisma y la simpatía de nuestro querido tio Freddy.

Además resulta muy confusa la manera en que los poderes sobrenaturales del asesino van apareciendo a medida que la historia los va necesitando, sin que exista una explicación lógica o simplemente convincente (tampoco hace falta buscarle la lógica a un asesino que sale de una película y que tiene poderes sobrenaturales…) del porqué de dichos poderes y de dónde demonios salen.

En definitiva, Midnight Movie es un entretenimiento simpático pero menor, con una historia y un asesino dotados de cierto atractivo, pero con un desarrollo demasiado monótono y un diseño de muertes que en ningún momento nos sorprende.
Lo mejor de Midnight Movie es su ritmo y su duración. Dura poco y nunca llega a hacerse pesada. Los aficionados al slasher no deberían pasarla por alto, pero siempre teniendo en cuenta de que se trata de una película ideal para acompañar una doble sesión junto a algún otro título que pueda aportarnos mayores recompensas.

Lo mejor: Ciertos recursos utilizados para desarrollar la historia y la ambientación en el cine de madrugada.

Lo peor: Como slasher sus prestaciones son algo limitadas.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 20/07/09  |  CATEGORIAS: ,

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