
LA VALORACIÓN:
40 |100
Estrellas: 2
Suicide Girls (www.suicidegirls.com) es una comunidad virtual creada en 2001 que se caracteriza, principalmente, por ofrecer a su público material softcore con modelos femeninas que tienen un perfil góitico o punk (al menos esa es la información que ofrece la wikipedia al respecto).
Nació como una comunidad de “Fotolog” en la que “chicas malas”, con cierto aire intelectual, compartian sus fotos más sexys y sugerentes.
Hoy en día, casi diez años después de su fundación, Suicide Girls es todo un fenómeno a nivel mundial que sigue proporcionando lo que ha venido a denominarse “altporn” (porno alternativo) a sus miles de fieles seguidores, eso sí, previo pago de una cuota mensual.
En otras palabras: Suicide Girls se ha convertido en un enorme y lucrativo negocio del que Suicide Girls Must Die, la película que hoy nos ocupa, forma parte.
Con la excusa de la realización de un calendario, Suicide Girls must die reúne a una nutrida y selecta representación de las chicas suicidas bajo un mismo techo; una mansión aislada en mitad de un bosque.
A cada una de ellas se le adjudica una cámara de vídeo con la que deberán inmortalizar el día a día en el interior de la mansión. Una mansión que, a su vez, está dotada de una amplia red de cámaras de vigilancia que no pierden un solo detalle de todo lo que ocurre entre sus cuatro paredes.
Así es… todo está listo para que el Big Brother de jovencitas hermosas, tatuadas y dispuestas a mostrar sus generosas anatomías a la menor ocasión, dé comienzo. Una vez iniciado el juego, no falta de nada: escarceos lésbicos en el jacuzzi, alcohol, fiestas, los primeros encontronazos, las primeras envidias, y por supuesto todo un clásico en estas lides, las interminables sesiones de “confesionario” en las que las chicas se destripan unas a otras sin excesivos miramientos.
Y en mitad de todo este reality show venido a menos (cualquier resumen del Gran Hermano versión “made in spain” ofrece mayores dosis de cutrez, miseria y estupidez humana de lo que es capaz de mostrarnos Suicide Girls must die en sus 90 minutos de metraje), cada una de las suicide girls disfruta de su minuto de gloria en forma de sesión fotográfica en el que exhibir (y deleitarnos) con sus jóvenes, estupendos, completamente desnudos, rasurados y profusamente tatuados cuerpos.
Pero se supone que esto no es tan sólo una versión sexy-tatuada del Gran Hermano. Se supone que las chicas suicidas DEBEN MORIR. A poder ser de manera cruel y sangrienta. Quizás un tipo enorme escondido tras una máscara, o un ser deforme que habite en el bosque, o posiblemente un fan de las suicide girls algo pasadito de rosca… ¡qué sé yo!
En cualquier caso, olvidaos. No hay muertes, no hay sangre, ni siquiera un arañazo o una uña rota. Tampoco hay tensión, ni sobresaltos… ni nada. Acudí a Suicide Girls must die con la esperanza de disfrutar de chicas hermosas, desnudas, tatuadas y, finalmente, desangradas, decapitadas y convenientemente descuartizadas. Me equivoqué.
A las chicas las encontré – desnuditas y tatuadas -, el resto fue tan sólo producto de mi tórrida imaginación.
Suicide Girls must die no es un slasher al uso. En realidad ni tan siquiera se trata de una película de terror al uso. Suicide Girls must die es una simple operación de marketing. Una campaña publicitaria cuyo único objetivo es ofrecernos un aperitivo de lo que podemos encontrar en la página web de las suicide girls.
No me entendais mal, como ardid publicitario me parece una idea estupenda. Quiero suponer que los miles de fans de las suicide girls (entre los cuales no me encuentro) disfrutarán una barbaridad viendo a sus idolatradas y deseadas ninfas tatuadas sufriendo de lo lindo, mientras esperan su turno para despelotarse por completo ante la cámara.
Pero como ya he dicho anteriormente, yo no soy un fan de las suicide girls. Soy un aficionado al cine de terror. Y Suicide Girls must die no es cine de terror. Es otra cosa; así que la decepción – junto a importantes dosis de aburrimiento – fue el principal sentimiento que me invadió tras el visionado de la película.
¿Culpables? No tengo porqué buscarlos. Al fin y al cabo los responsables de Suicide Girls must die estaban cumpliendo con su obligación: mostrar a las chicas y promocionar la página web.
En todo caso, si de encontrar un culpable se trata, ese soy yo. Me equivoqué de producto.
Pese a todo ello no me resisto a señalar a mi suicide girl favorita, una pelirroja con cara de despistada que posa junto a un enorme oso de peluche, portando una escopeta de caza, y que se queja continuamente porque el mencionado oso de peluche no parece real… bravo.

Lo mejor: Las chicas, y no me refiero a sus cualidades interpretativas.
Lo peor: No es una película de terror... es un producto de marketing exclusivamente recomendado a los fans de Suicide Girls.

LA VALORACIÓN:
85 |100
Estrellas: 5
1º.- SESOS DE CERDO REBOZADOS CON SÉSAMO:
Como un escupitajo en todo el ojo de la industria cinematográfica, esta puede ser una buena forma de describir esta película y las intenciones del director ADAM MASON, además de ser, creo yo, la única manera de afrontarla sin sentirse horrorizado ni escandalizado ante la propuesta de PIG. Y es que no me extraña. Tras la larga lista de magníficos títulos destilados por el atípico (por lo concienzudo de sus planteamientos en un género tan previsible como el de terror) director británico, lo lógico hubiera sido un reconocimiento unánime por parte de la crítica (que lo tiene) y del público, que no le ha sido concedido, ya que la mayoría de sus películas pasan de Festival en Festival y luego directamente a la estantería de los videoclubs. Tiene que joder mucho, y frustrar aún mucho más que en todos los blogs y páginas de terror digan que eres un crack y que no puedas distribuir tus películas en condiciones. Por no hablar de lo perjudicados que salimos los aficionados al buen cine de terror. Ese que sobrepasa barreras, que juega con conceptos intangibles y los convierte en expresiones de puro terror, consecuente en sus planteamientos y eficaz con la casquería. Yo en su lugar hubiese hecho lo mismo, fuck’em!.
2º.- ASADURILLA AL ESTILO CASTELLANO
Una respiración entrecortada, pasos que denotan una carrera vacilante, cansada y desesperada. Oscuridad total. Vemos, de repente, la espalda de una chica joven vestida con una especie de pijama, manchado de polvo y sangre. Cuando le vemos la cara, no vemos ninguna esperanza, sabe que la huida es futil. Pronto aparece una pick-up, y en los ojos de la chica sabemos el porqué…y aquí comienza un impresionante plano secuencia de casi 90 minutos que te mantiene con los ojos fijos y las entrañas pegadas a la pantalla. Y es que el tipo que conduce es peligroso, mucho. Tanto que según atrapa a la chica le pega una somanta de cabezazos que la deja KO, la arroja al maletero y vemos como se la lleva a su granja particular. Bueno, por llamarle de alguna manera, ya que no hay más que una caravana desvencijada, un camping gas, una jaula que intuimos a lo lejos (es eso que se ve una chica embarazada??) y otra chica atada a un poste. Tras llegar a la granja le explica detalladamente lo que les pasa a los que quieren escapar. Por un momento yo me quedé un poco descolocado…¿no hay explicaciones?, ¿no son adolescentes estúpidos?, ¿no es previsible?, ¿no hay un porqué?…¿que coños es esto?. Me temo que vais a tener que descubrirlo vosotros/as solitos/as…
Pués una película como no hay muchas, por no decir única en su género. Ese maravilloso plano secuencia nos sumerge en la locura y depravación de un tipo maniático-compulsivo (¿cuántas veces se ducha?), sin ofrecernos ni un mero antecedente; nos situa como “espectadores privilegiados” de una masacre, que si ya de por sí no suelen tener explicación, esta aún menos.
Mención especialísima al habitual de las películas de MASON, “Andrew Howard“: que compone uno de los personajes más aterradores de los que he visto últimamente, por su aparente afirmación de que lo que está haciendo es lo tiene que hacer y su demoledora encarnación de alguien terroríficamente enfermo.
3º.-RACIÓN DE JAMÓN IBÉRICO 5 Jotas:
He leído alguna reseña en la que le acusan, únicamente por lo que he visto, de ser aburrida, lenta…no sé, supongo que es tan diferente de lo que vemos habitualmente que puede provocar esa sensación; pero es lo que tienen los planos secuencia, que son en tiempo real. No hay flashbacks, ni edición esquizofrénica, ni look MTV…solamente 85 minutos de tortura y depravación en directo; tanto que a veces parece que es una cinta snuff “editada” por algún psicópata. ¿Una puta locura?, a lo mejor, o tal vez como dijo aquel:
“La locura es un cierto placer que sólo el loco conoce.“
John Dryden (1631-1700)
Lo mejor: La puesta en escena, la honestidad, Andrew Howard, la idea...
Lo peor: Que pase desapercibida

LA VALORACIÓN:
55 |100
Estrellas: 3
Tengo que comenzar la reseña comentando brevemente mi posición ante los remakes.
Yo soy de las que toleran los remakes y no me parecen aberraciones mayores que otros productos originales sólo por el hecho de ser réplicas de películas ya existentes Suicide Girls Must Die:Muertas quizás no… pero desnudas sí.(muchas veces por el paso de los años).
Hasta el día de hoy he otorgado el beneficio de la duda a todos los remakes que he visto, y aunque si hago balance los ponzoñosos superan con creces a los que me han gustado, sólo por haberme encontrado revisiones como Halloween, La Colinas tienen ojos, La Matanza de Texas, El Amanecer de los muertos, Drácula, La Mosca e incluso Viernes 13, sigo manteniendo la esperanza.
No entraré en la polémica de si los remakes son las únicas películas que nos llegan a pantalla grande porque es algo que tengo ya muy asumido y porque egoístamente no me importa demasiado (pertenezco a la rara especie de personas a las que nos les gusta ir al cine porque no soportan ver películas con otra gente, y menos desconocidos que normalmente destrozan esos momentos en le cine con ruidos y risas que me exasperan hasta la saciedad).
Una vez hecha esta puntualización, vamos a lo que toca: hoy revisamos al bueno de Freddy y os aseguro que iba esperanzada, pero la cosa se torció.
Pesadilla en Elm Street.El Origen hubiera sido un caramelito en manos de otro director , pero al debutante Samuel Bayer, acostumbrado a videoclips, se le ha quedado un pelín grande. Este director no ha sabido exprimir todo el jugo a Elm Street.
Esta pesadilla del 2010 es igual a la pesadilla de 1984, no aporta nada nuevo, no se revisiona con otros ojos, que es lo interesante de los remakes, se hace una especie de homenaje fiel a la original (y quiero pensar en homenaje más que en falta de ideas). Y su homenaje falla, pues uno de los sellos de identidad de Freddy Krueger era su histrionismo y su humor negro como el carbón. Este nuevo y moderno Freddy es mucho más serio y directo, quizás para otorgar más credibilidad a la película.
Particularmente no considero que el problema de la falta de carisma de este nuevo Freddy radique en el actor, Jackie Earle Hayle (que hace lo que puede), sino en la visión de Bayer del personaje. Me hubiera parecido correcta esta fingida seriedad si la película hubiera sido más cruda, más sucia, más incómoda y con mucha más tensión, pero teniendo en cuenta que los 95 minutos que dura se hacen pesados, eliminar el elemento humorístico y la mala leche es un error, vamos, que el problema está en un guión flojo flojo con personajes que tienen una habilidad asombrosa para atar cabos a la primera (creo que si algo así nos pasa a nosotros, tendríamos que darle muchas vueltas a la cabeza para encontrar algún tipo de explicación…debe ser que mi inteligencia es mucho más limitada que estos habitantes de Springwood).
El acierto con respecto a Krueger es la caracterización. El maquillaje es mucho más creíble que en la famosa saga protagonizada por Robert Englund, el aspecto de quemado de Earle me parece uno de los pocos puntos a favor del film.
El resto de actores, pues ya os podéis imaginar, un grupo de “adolescentes” que parecen más treintañeros que yo, que se nota que nos disfrutan lo más mínimos con sus papeles y que no le infunden realismo, emoción o suspense a la trama, vamos, que es una película hecha por encargo en todos los aspectos.
En el apartado muertes, pues tenemos más de lo mismo, muertes rápidas casi calcadas de la original, que ni fú ni fa, no hay escenas con exceso de hemoglobina ni ensañamiento, es un Freddy que mata rápidamente y que oculta sus juegos de manos con las víctimas. Son muertes simplemente resultonas.
El ritmo de la película se hace lento y en ocasiones puede resultar pesado (y digo pesado, no aburrido).
Los sustos (que creía Bayer que iban a aser el plato fuerte) son previsibles, por lo que este remake no levanta cabeza.
El único elemento “original” es que el Fred Krueger del 84 mataba a niños en el sótano del colegio y el del 2010 se dedicaba a “jugar” con ellos, mostrando así una carácter más abiertamente sexual del personaje.
Pues con todo y con ésto, ¿por qué le he dado un aprobado a la película? Pues porque en el fondo pasas el rato viéndola (que no es poco). Una película que se ve una vez y se olvida, pero que si no se tiene nada mejor que ver…
Lo mejor: El maquillaje de Freddy y la escena final.
Lo peor: La falta de ideas, la falta de ritmo y la falta de tensión.

LA VALORACIÓN:
85 |100
Estrellas: 5
1.-LA CRUELDAD DEL SER HUMANO NO TIENE LÍMITES:
“Acusar a la maldad de los tiempos es excusarnos a nosotros mismos. (THOMAS FULLER)“
Antes de comenzar con la crítica/reseña de esta maravillosa salvajada tengo que hacer una pequeña aclaración: desde que tengo uso de memoria la curiosidad ha sido una enfermedad en mí, tanto para lo bueno como para lo malo, tanto para saberme hasta los directores de fotografía de mis películas favoritas o conocer más de 20 tipos de hongos comestibles, hasta llegar lo más lejos posible para intentar comprender el porqué de las grandes calamidades que ha provocado el ser humano a lo largo de la historia. Eso hace, no solo que sea ateo hasta la médula, sino que haya visto por voluntad propia películas y documentales – por no hablar de libros y ensayos – que dejan esta película tan “controvertida” a la altura de un episodio de Farmacia de Guardia. Y no quiero ir de plan lo-he-visto-todo, sencillamente me atrae mucho el lado oscuro de las noticias y me gusta saber todo lo posible. Ejemplo: que leo en una esquina pequeñita de la página 42 de cualquier periódico algo como: “Crece el número de víctimas en Ciudad Juárez, 25 mujeres muertas en lo que llevamos de mes”, y yo me digo, qué??, como es posible…pués me acabo comprando Las Hijas de Juárez y acabo casi llorando de la crueldad y el desprecio que se tiene en este “estado del bienestar” por las mujeres, especialmente las más indefensas. Leo en un libro (“El Primer Ciudadano” de ANDY OAKES)referencias escabrosas y ambiguas sobre la infame UNIT 731, pués me busco la cuasi-insoportablemente realista documental/película PHILOSOPHY OF A KNIFE me la trago enterita, que son 4 horas de delirio en busca de los límites de la crueldad, y del espectador.
2.-LA VIOLENCIA GRATUITA Y LA CENSURA:
“If you suck on a tit the movie gets an R rating. If you hack the tit off with an axe it will be PG”. Jack Nicholson.
Todos estamos de acuerdo en lo que significa el concepto de violencia gratuita, no? La violencia por la violencia, sin justificación alguna. Algo innecesario, que solo sirve para darle carnaza a la prensa, o darle publicidad a películas mediocres. Pero más difícil es matizar quién lo determina, si unos censores meapilas, o el propio espectador?? Si en cualquier película de Marines de los EEUU se cargan a cienes de cualquier minoría, a ser posible religiosa, todos aplaudimos (bueno, ellos aplauden) y esa película se estrena en cines de todo el mundo, con lo cual eso no sería considerado como “violencia gratuita” y no sufre ningún tipo de censura. Lo de siempre buenos contra malos. Pero si muestran como una mujer se automutila el sexo (La Pianista, del gran Michael Haneke, según muchos: “un experto en mostrar al espectador aquello que sabe que existe pero que ni suele ni gusta de ver”) se estrena en cines de autor y cierto tipo de críticos se ensañan con lo innecesario de la escena (que no estoy de acuerdo), pero además, con un cinismo apabullante, ya que esa película luego se hincha a recibir premios de los críticos más prestigiosos…Y así podría poner mil ejemplos, pero solo servirían para clarificar un poco más mi punto de vista sobre la subjetividad aplicable a la dicotomía de violencia gratuita-censura: Cada uno tiene derecho a decidir lo que es extremo y no, lo que es gratuito o hay que mostrar, lo que te molesta ver y lo que quieres ver. No como cuando estás comiendo, o haciendo lo que sea, y te plasman en pantalla la secuencia de un crío de 5 años abatido a tiros en brazos de su padre. Hoy no eliges, te lo imponen. Y deciden por ti si debes o no ver una escena en concreto en una película, luego que libros debes leer, y si te descuidas comes lo que te digan. Así que yo creo que la escena en concreto le da un punto de desquicie muy apropiado para una historia tan escalofriantemente real y creible. Creible porqué lo hemos visto en la tele y ciertos “trabajadores” en guarderías, o palabras como Toddlerkon (buscadlo en el google y asustarse) o recientemente leído en una de las novelas de la Hexología de Berlin Noir de Phillip Kerr, como en ciertos campos de concentración nazis se usaba a los bebes para hacer pruebas de tiro. Según una entrevista que dio en Fangoria, el director justificaba esa escena como un simbolo de la violación sistemática de la libertad de expresión en el mundo, y en su país en particular. ¿Excusa?, puede, pero haber nacido en los 80 en la antigua Yugoslavia te marca de por vida, seas quien seas, y si no hacerme caso y haceros con Savior, tremebunda.
3.-BELGRADO UNDERGROUND
Milosh (un creible e intenso Srdjan Todorovic) era elputoamo, era el rey del porno serbio, era una leyenda inhiesta como un pedestal de marmol, habían caido las mejores, una de las cuales se acabó convirtiendo en su mujer, y madre de un crio muy salao. Pero las cosas no pintan muy bien. Todo lo ganado en sus años de gloria se ha desvanecido entre botellas de bourbon, la educación del niño y el intento de adaptarse a la vida de clase media tan dificil de conseguir en Serbia. De vez en cuando tiene que partcipar en alguna cutrez de serie b (porno, claro) para sacarse una pelillas. Uno de estos contactos, Lejla, le pone en contacto con un tal Vukmir (espeluznante Sergej Trifunovic) que le hace una oferta irrechazable, por dos razones: 1º Por la inmensa cantidad de pasta, y 2º por que es tan sencillo como hacer lo que mejor se le daba, pero esta vez con un “supuesto” nuevo enfoque de realismo con ínfulas de creatividad, o eso piensa él. Milosh se lo toma en serio, sale a hacer footing, deja la priva, come sano…Y llega el día en que va a estrenarse en su nuevo trabajo. Así, en principio, parece fácil; sólo tiene que ir siguiendo las instrucciones del “Director” Vukmir, que tras su fachada megalomaniaca esconde un desprecio por la raza humana en todos sus niveles que solo es posible en personas nacidas para hacer el mal, a otros, y disfrutar con ello. Pero de eso se da cuenta demasiado tarde Milosh, casi según entra en el casoplón de Vukmir y comienza a sentir que algo no va bien. No es normal ver a una niña de 12 años sentada en una escalera, ni ver como zurran a su supuesta madre delante de ella, a la cual no tarda mucho en follarse , no precisamente con amor y delante de una grabación de su hija lamiendo un polo.
Mientras, en su casa, su hermano hace todo lo posible por robarle a la mujer, además de informar a Milosh de que el tal Vukmir ha trabajado siempre en relación con niños maltratados y asociaciones de caridad infantiles. Milosh tiene dudas después de la primera sesión, pero necesita el dinero, se encuentra en una especie de encrujicada vital que le obliga a elegir entre sus sospechas de que en casa de Vukmir pasa algo muy feo, y la necesidad de recuperar su status de leyenda del porno. Pero realmente no tiene muchas opciones, sin que el lo sepa le están drogando con “cachondina” para toros diluida en en los numerosos whiskies que se toma para soportar la tensión. La espiral comienza a cobrar vida y antes de que sepa lo que realmente está pasando, está sumergido hasta lo más profundo en la mente enferma de Vukmir y se convierte en testigo y partícipe de sus depravaciones. Ayudado de la perfecta fotografía (ayudada de un nuevo tipo de cámara digital) y la espectacular banda sonora de SKY WIKLUH (que no es techno coño, que es un dubstep muyyy sucio) conforma un conjunto cuasi-perfecto en el que yo si leo entre líneas las penurias que han pasado y las cicatrices que nunca se borraran.
En cuanto al Movimiento Underground de cine en Belgrado (SUBVERSIVE SERBIA), ahora mismo se compone de tres títulos: el que nos ocupa, THE LIFE AND DEATH OF A PORNO GANG (de esta hay un teaser por ahí bastante impactante)de Mladen Djordjevic, y una llamada TECHNOTISE de la que no se sabe nada y TEARS FOR SALE de Uros Stojanovic, así que habrá que andar al lio.
Lo mejor: La tensión angustiosa, el climax final, la valentía, el nivel técnico, los actores...casi todo vamos.
Lo peor: Que la promocionen y la critiquen como la película de la "escena".
AUTOR: Elniniodecristal | PUBLICADO: 25/07/10 | CATEGORIAS: Críticas , Slasher
Tags: asesinatos,
horror,
independiente,
niños,
psicopatas,
sitges 2010,
snuff,
torture-porn

LA VALORACIÓN:
15 |100
Estrellas: 1
1.-QUE ME DEVUELVAN LA PASTA:
No, en serio, quiero los 60 céntimos de mauro que me costó el dvd en el que grabé esta ponzoña; le voy a mandar un mail al director diciéndole que o me devuelve la pasta o le dejo sólo en una habitación con los grandes éxitos de Bustamante en repeat y fotos de la Duquesa de Alba en pelotas. Bueno, si me concede una cita con Julin, una de las protagonistas de este truño tamaño Puerta de Brandenburgo, tal vez sólo le ponga “El baile del Gorila” de Melody a volumen industrial.
Y es que la verdad es que este slasher de medio pelo no hay por donde cogerlo, ni en una noche de esas en las que te tragas lo que sea, ni en uno de esos momentos que te apetece ver tetas y sangre. En cualquiera de los dos casos vas a terminar más cabreado que Rouco Varela en un concierto de SLAYER . De todas formas soy consciente que alguna vez dije que a un slasher de los actuales no se le puede exigir demasiado, pero cuando te venden la moto de que estás ante un fenómeno de película que sabe mezclar VIERNES 13 con BRING IT ON, pero en su lugar te encuentras con la perpetración de una de las películas más prescindibles de los últimos años, pués… yo me cabreo. NO por que sea mala, que lo es con alevosía y nocturnidad, sino porqué hay material para haber hecho una película muy cachonda, o muy “slasher”. Y no sólo se queda en medio, sino que desaprovecha de forma casi humillante los recursos de los que dispone.
2.-MÁS TORPE QUE AMAIA MONTERO DE RESACA:
Y hay que reconocer que el comienzo promete, por lo menos en la parte del humor y la parodia que viene asociado con la película. Estamos en el campamento de Cheerleaders “Lumis Camp” (¿no os suena al doctor Loomis de Halloween?) donde una porrista (me encanta el término sudamericano para cheerleader) más borracha que la Duquesa de Alba intentando ligar con un “porrista” varón, algo más difícil que leer La Razón sin gomitar, con la previsible aparición de un psicópata al más puro estilo Jason Voorhees jugando con un hacha a desmembrar a la susodicha. Dos años más tarde un grupo de Cheerleaders pelín hijaputas se trasladan al citado campamento para mejorar sus habilidades (lease colocarse, follarse hasta las ardillas y ponerse un cartel que diga Mátenme, soy anormal), bajo la supervisión de una porrista nazi, su amigo gay que se pasa la peli haciendo calceta y un par de secundarios más que prescindibles. En el último momento se suma una especie de Suicide Girl, en truño, con un pasado tormentoso y menos creible que los titulares del AS.
Y ahí es donde radica el principal problema de la película. NO se puede plantear una historia como si fuera un parodia y al mismo tiempo incluir elementos dramáticos (la citada Suicide Girl fue violada durante días y su novio cumple cárcel de por vida por defenderla) y ser capaz de mantener ese necesario equilibrio para que no se convierta en una parodia de si misma o una excusa para ver tetas y culos.
3.-SI NO FUERA POR JULIN….:
Fuera de coñas, si no hubiera sido por la presencia de la citada JULIN la verdad, para ser 100% sincero, no habría aguantado más allá de la primera media hora… entre que pillas al asesino en 10 minutos, los diálogos unineuronales, la torpe parodia y unos diálogos que parecen escritos por un chimpance meta-anfetaminico hay que tener mucho cuajo para aguantar la peli entera. Sinceramente solo la recomiendo para desconectar completamente la sinapsis, beberse 2 litros de cerveza, inflingirse un duro catigo pulmonar y borrarla inmediatamente del disco duro…
Lo mejor: Casi nada, tal vez la presencia de JULIN y los 15 primeros minutos
Lo peor: ¿TODO?

LA VALORACIÓN:
40 |100
Estrellas: 2

Hace algunas semanas tuve el gusto de traeros Evilution, una cinta independiente de infectados/zombies/alienigenas que abría una trilogía sin más nexos arguméntales que la ubicación física de la trama. Dicho nexo lo encontramos en un edificio de apartamentos llamado “El Necropolitan” y el administrador de la finca, un tipo misterioso que siempre aparenta saber más de lo que dice y gusta de coleccionar extraños artefactos. Hoy tenemos con nosotros a la segunda película de este peculiar tríptico, Basement Jack. La citada serie de películas, esconde la sana intención de mostrar tres ejemplos arquetípicos de los subgéneros más destacados dentro del cine de horror: zombies, slasher y creature-movies. Todo ello desde una perspectiva realmente independiente, con autonomía y, obviamente, con pocos medios. Entre los responsables de todo este tinglado (que unos adjetivan como pretencioso y otros como ambicioso) encontramos a Brian Patrick O’Toole co-productor de la remarcable Dog Soldiers. Ya veis que todo el equipo detrás de este proyecto está fuertemente ligado al terror y a lo fantástico, solo hace falta echar un vistazo a la carrera del citado productor. Todo este bagaje se tiene que reflejar de alguna manera en Basement Jack, y de hecho lo hace; pero uno no puede evitar tener la sensación de que las buenas ideas se quedan a medias debido a la opción tomada de seguir siempre el camino más fácil.
Jack Riley es un niño solitario y callado, que vive sometido a la crueldad de una madre demente. Estoico, soporta las torturas de una mujer loca y resentida. El dolor por la ausencia de su padre y la falta de una familia real que le quiera, van haciendo mella en su mente. Sin amor y amamantado por el sufrimiento de todas las vejaciones a las que su degenerada madre le somete, termina por convertirse en una maquina de matar.
Ya como hombre adulto, su vida transcurre entre asesinatos y más asesinatos, con los que va bebiendo la normalidad de las familias a las que despedaza. Escondido en sus sótanos, aguarda el momento de recrear, con las carcasas de sus victimas, momentos perfectos de su niñez que nunca sucedieron.
Tal día como hoy, en Los Ángeles, se avecina una oscura tormenta. Los rayos cruzan el cielo preludiando la llegada de la muerte. Karen Cook, la única superviviente de los crímenes de Basement Jack, da a parar con sus huesos en la ciudad californiana justo a tiempo para la tormenta. Busca con odio al asesino de todos sus seres queridos, desde que liberaron a Jack del manicomio, sabe que su persecución en círculos tenía que enfrentarlos, tarde ó temprano, en algún sitio. Parece que las paredes del “Necropolitan” volverán a ser testigo de una matanza, un enfrentamiento al que ni siquiera el dedicado cuerpo de policía de Los Ángeles podrá poner coto.
Basemente Jack falla en los mismos puntos que su predecesora, Evilution, ya flojeaba. Es obvio, que el guionista ha querido recoger todas las piezas de los asesinos en serie que desfilaron previamente por las plateadas pantallas de un cine, para crear una nueva figura icónica, que dada la escasez de recursos, tanto narrativos como técnicos, se queda en un personaje bidimensional que puede llegar a inspirarnos pena, pero nunca miedo. Aun partiendo de la base de que el género de los slasher está demasiado constreñido por sus propias reglas, la cinta que nos ocupa denota un preocupante desinterés en desarrollar una historia con un mínimo de profundidad. Todo el guión en una rapiña a ideas de Halloween (bien la versión de Carpenter ó la de nuestro industrial amigo Rob Zombie) y no pocas de Terminator, al menos así me pareció por el uso de la heroína vengadora, que por momentos asemejaba un remedo pobre de Sarah Connor. De esta forma, tenemos un guión bastante flojito donde no se sabe muy bien porque va apareciendo Jack en las distintas casas donde da rienda suelta a su locura, y tampoco llegamos a entender las idas y venidas de Karen junto a un grupo de policías que destacan por sus diálogos anodinos y su inutilidad manifiesta.
No me entendáis mal, esto es un slasher puro y duro (aunque los productores inciden en los fuertes aires a western que yo no he conseguido más que intuir), con lo que no podemos pedir profundidad a diálogos ó desarrollo de personajes; incluso en su humildad y en la falta de ambición por añadir elementos propios, el director consigue que los tópicos funciones en su película, eso sí, a trompicones. Sin embargo, la narración es tan caótica y cogida por lo pelos que descentra de lo verdaderamente importante en estos casos: la escenográfa de las muertes y la caracterización, física y psicológica, del asesino.
Existen dos ó tres escenas destacables con respecto a las muertes. Una bastante bien orquestada en la comisaría (de la cual se hace bastante eco el trailer) y otras brillando con luz propia gracias a su estatismo; me refiero a la típica habitación pintada con sangre y cadáveres en posiciones inquietantes. Hago hincapié en el estatismo porque cuando se desarrolla acción física en pantalla, Basement Jack ofrece la peor de sus caras dado el uso extremadamente tosco de la infografía. Lo siento, a mí siempre me rechinará el que los cuchillos atraviesen a sus victimas por medio de los efectos CGI. Así que en este apartado tampoco encontraremos una buena película. Es más, el uso de la iluminación (más bien escasa en todo momento) no es el más inteligente. Se intenta aumentar la intensidad de las escenas con un abuso de los flashes, representado rayos de tormenta eléctrica, que más bien recrean una atmósfera falsa y paranoica no apta para epilépticos. Ese presupuesto tan limitado, que se maneja, es dolorosamente patente durante todo el metraje.
Jack Riley, interpretado por el también protagonista de Evilution Eric Peter-Kaiser, no consigue pasar de primo pobretón de Michael Myers. Con su pinta de “techno-okupa” silencioso, no consigue impactar ni epatar a nadie. Aunque a su favor hay que decir que Peter-Kaiser lo interpreta con una buena dosis de estoicismo, aportando rudeza (parece mentira después de haberlo visto como el Doctor Hall) en su mirada torva. El típico uso de la mascara blanca, muy forzado, denota por donde van los tiros; dejamos aparte el pudor para realizar una película de bajo presupuesto, copia de tantas otras, y que salga lo que dios quiera. Yo siempre estoy a favor del cine independiente aunque solo sea por esa voluntad de hacer las cosas a tu manera, digamos que por la autenticidad. Pero el bueno de Basement Jack no pasará a la historia como un personaje memorable. Y eso que los repetidos (quizás en demasía) “flashbacks” donde contemplamos su sufrimiento infantil aportan ese difícil entendimiento de las motivaciones de un asesino, del cual carecen muchas cintas similares. Pero no es suficiente.
En definitiva, el otro pilar en que ha de sostenerse un serial-killer decente se viene abajo.
Entonces, estamos en un punto en el que casi no puedo decir nada agradable de la película. Es más, al contrario que en la primera parte de la pseudo-trilogía, la aprición del edificio de apartamentos es más reducida. Lo cual es una pena, porque los mejores momentos, a mi parecer, nos los sigues ofreciendo los misteriosos cimientos de una edificación decadente y su, no menos decadente, administrador. Espero con ganas el cierre de la serie, para visionar a tan estupendo personaje en todo su esplendor y, sobre todo, bien interpretado (no como a todos esos policías que pululan tras Basement Jack, como pollos sin cabeza).
Por lo demás, no os molestéis mucho con esta producción. Se vuelve rápidamente aburrida por las pobres actuaciones y la desagradable manía de trasladar a los personajes de ubicación sin ninguna transición, dando una impresión muy molesta de proyecto poco trabajado. Porque puedes tener pocos recursos, pero demostrar que tienes voluntad de entretener al espectador, siempre hace que hasta el más ínfimo proyecto suba de categoría. Este no es el caso y no recomiendo su visionado más que a personas que disfrutaran (algo) con su predecesora y quieran seguir las aventuras y desventuras que transcurren bajo las húmedas paredes del Necropolitan.
Lo mejor: Las breves escenas donde aparece el administrador del Necropolitan y la fuerza estética de contadas escenas y, como no intenta innovar, los típicos recursos del slasher funcionan
Lo peor: Actuaciones poco creíbles, un despropósito en cuanto a coherencia narrativa y un uso de los efectos especiales, cuando menos, deficiente
AUTOR: Bob Rock | PUBLICADO: 03/07/10 | CATEGORIAS: Críticas , Slasher
Tags: independiente,
slasher

LA VALORACIÓN:
50 |100
Estrellas: 3

Ray está solo en su habitación de la residencia para estudiantes de medicina, y se acaba de inyectar una dosis de heroína. Alguien llama a la puerta; una vez, dos. El chico, con el aturdimiento propio de la sustancia, abre y se encuentra con una chica desnuda y excitada que está deseando follárselo. O eso le dice.
Así comienza “Someone’s Knocking at the Door”, y os aseguro que la conclusión de esta escena es brutal e iconoclasta, tanto por sí misma como dentro del género. Por momentos así, que la productora se ha encargado de promocionar a bombo y platillo, estaba deseando ver esta película. No han dudado un segundo en poner en la portada palabras como “brutal” o “depravada” pero, a la vez, todo ello con un envoltorio cool. Y lo bueno es que lo que uno se encuentra es casi lo que promete.
Tras el asesinato de Ray, sus amigos se convierten en sospechosos para la policía pero, lo más importante, en potenciales víctimas para su asesino. Así que “Someone’s Knocking at the Door” tiene el fondo de un slasher, con leit motiv incluido –la llamada a la puerta del título-, pero la forma de una alucinada y psicodélica película de los setenta. No es casual: aunque está ambientada en la actualidad, se evita cualquier referencia temporal salvo una: que el año 1973 es pasado. El presente que muestra la película es bastante hippie, como ese año: a pesar de avances tecnológicos, los policías interrogan a los jóvenes tomando notas, los propios jóvenes visten camisolas anchas y floreadas, y todo está pasado por el filtro de una dirección de foto eficaz y preciosista, como si se tratara de fotos vintage.
Los jóvenes, como en todo buen slasher, no tardarán en empezar a morir. Quizás, como en tantas otras ocasiones, el grupo de víctimas sea de lo más flojo del conjunto. Vale, está Noah Segan como Justin –actor que va a entrar, sí o sí, en el olimpo del cine de terror contemporáneo-, pero más allá de su presencia, poco puede hacer con lo que le ha tocado. Lo mismo que a sus otros compañeros de reparto masculinos. En ellos, hay una nota dominante en su carácter, y actúan siempre en función de ella: Justin es yonqui, Sebastian (Jon Budinoff) un chulo, y Joe (Ricardo Gray) tartamudea. Con ellas, el tema es más flojo, si cabe: Meg (Andrea Rueda) es la sensata y Annie (Silvia Spross) la cachonda. Se echa de menos una mayor –algo de- complejidad a este nivel.
Los asesinos, por su parte, sí están bien dibujados y cumplen con su cometido a la perfección: o sea, acojonan. John (Ezra Buzzington) y Wilma Hopper (Elina Madison) son dos chalados que hubieran dejado al mismísimo Charles Manson en pañales. La referencia a Manson no es casual: como ya se ha mencionado, aunque estemos en la actualidad, nuestros jóvenes parecen salidos de una comuna hippie extrema –sexo y drogas mueven sus vidas- y nuestros asesinos, de una secta adicta a las setas. John y Wilma violan y matan –y casi a la vez las dos cosas- a sus víctimas. Y, si no has visto la peli, por Dios que nadie te complete la siguiente ecuación: Freddy Kruger-cuchillas en las uñas; Michael Myers-cuchillo; John Hopper-…
¿Y las muertes?
La primera escena, para mí, es una pasada. Salvaje y gamberra, a partes iguales, prepara el cuerpo para el combate y marca bien el tono. Y las siguientes se mueven en registros parecidos. Dentro de lo “depravado y retorcido” del asunto, son escenas con imaginación, e incluyen un par de complementos chocantes y divertidos que alegran, y mucho, la función.
Así las cosas… ¿Por qué “Someone’s Knocking at the Door” sólo consigue un aprobado raspado?
A diez minutos del final, la cosa se tuerce. Y se tuerce, además, lo suficiente como para fastidiar todo lo que ha pasado hasta ese momento.
Por un lado, se llega de un modo precipitado y fácil a la resolución. Más que fácil, caprichoso: en un momento del desarrollo de la trama deciden resolverla y punto, sin que el argumento lleve a este punto. Y la resolución en sí… bueno, no es la primera vez que la vemos en una película, y seguro que no será la última. Y en todas las que lo hemos visto, la sensación de vacío, de decepción, de… timo, en realidad, siempre es la misma. ¿Qué más se puede añadir para no desvelar nada más que lo estrictamente necesario para alguien que no la ha visto y no ha leído demasiado de la misma? Para mí, que la sensación final es una pena: podíamos haber estado ante una de las pelis más divertidas y cafres de la temporada, y se queda en un remedo algo soso. Y con mensaje antidroga incluido en los créditos finales.
Lo mejor: Los crímenes.
Lo peor: El clímax.
¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Someone’s knocking at the door” en VOSE.

LA VALORACIÓN:
75 |100
Estrellas: 4
1:_“INTRODUCCIÓN”:
If an injury has to be done to a man it should be so severe that his vengeance need not be feared.
Niccolo Machiavelli
“Si alguien hace daño a un hombre, tiene que ser tan severo que la venganza no debe ser temida.“
El cruel y visionario Maquiavelo parece que había visto esta película cuando enunció tan famosa frase, ya que eso es exactamente lo que le pasa al protagonista del (sorprendente) debut de STEVEN KASTRISSIOS (la escribe, la dirige y la edita el solito), algo tan terrible que su venganza no es que esté justificada, es de esperar que la lleve a cabo. Personalmente yo sé a lo que se refiere, me explico; sé que es que alguien te haga una putada tan grande, injustificada, desproporcionada y cruel que te pases noches y noches en vela pensando en como devolvérsela (el tipo aquel que dijo lo de “la venganza es un plato que se sirve frío” era un meapilas fino), y lo peor de todo, que no es el caso del protagonista, es que tuve los medios y no sé si me faltaron huevos o me sobró moral. Lo que sé sé es que de vez en cuando me acuerdo y todavía me arrepiento de no haber hecho “algo”.
En alguna parte he leido que esta película tiene un carácter religioso, por el título (Horseman es jinete a secas, pero también se aplica en la biblia a los Jinetes del Apocalipsis) y por el nombre del protagonista: Christian. Pero no estoy de acuerdo para nada, en ningún momento se hace mención de las preferencias religiosas del protagonista, no hay epifanías reveladoras ni queda la sensación de que el tipo actua “guiado” por una mano divina. Pura y sencillamente se venga de quienes le han destrozado la vida con saña, mucha violencia y sin remordimiento alguno.
2:_“RESPONSABLES”:
Como comentaba al principio la película es el proyecto personal del joven de Brisbane(27 años) STEVEN KASTRISSIOS, pero antes de llegar aquí y poder rodar la película tuvo que hacer algo un poco inusual. Para ganarse el dinero suficiente como para rodar la película primero preparó un corto de 10 minutos, que es literalmente el principio de la película, y presentarlo a diversos festivales, donde se gano el respeto y el derecho a rodar la idea completa. En una entrevista reciente comentaba desde que tenía 9 años ya rodaba historias con muñacos tipo Geyperman, más tarde con macotas y luego con gente real, sinceramente, no sé si admirarle o avisar a las fuerzas del orden. Rodearse actores casi noveles como Peter Marshall (que casi solo ha hecho papeles menores en la tv australiana) y la debutante Caroline Mahorasy, y los escenarios suntuosos del desierto australiano, que también forman parte de la película; al igual que la luz, que la reserva para las escenas más crudas y la oscuridad para el sosiego y la paz, y la constante, pero casi no presente de lo bien integrada que está, bso de Ryan Potter.
Todo ayuda a conseguir la perfecta atmósfera con la que escupirnos esta tremenda dosis de violencia, venganza y depravación humana.
3.-“LA HISTORIA”:
La película comienza como debe ser, con una hostia bien dada en los morros, de un tio que ha hecho algo terrible, con una barra de hierro, pero no nos da ninguna pista. Entre paliza y paliza le pregunta constantemente por el original de una cinta, y al no conseguir exáctamente lo que quiere pasa a la tortura psicológica y un incendio para eliminar pruebas, pruebas que siguen vivas cuando le pega fuego a la casucha de la que sale. Sin darnos tiempo a recuperarnos, nos cuenta que todo empezó con una llamada de teléfono y una cinta de VHS. La llamada le informa que su hija adolescente, y un poco alocada, ha aparecido muerta por sobredosis de heroína; y poco después recibe la cinta en la que se ve como la cría, en un estado de completo y desproporcionado colocón, es violada repetidas veces por 4 tipos adictos a los tattoos y los esteroides. Wow. Su primera reacción, con la llamada de la Policía es de extrema culpabilidad, no sabe muy cómo, pero está seguro de que tenía que haberse preocupado más por ella. Cuando recibe la cinta la cosa cambia, primero rabia, después asco, luego más rabia y al final (tras unas escenas terriblemente patéticas y tristes relacionadas con las cenizas de su hija y la posibilidad seria de suicidarse) acepta que si no le importa vivir, tampoco se lo va a permitir a los responsables. ASi que comenzando por el nombre de los distribuidores de las películas (“Young Sluts”), Christian se convierte en un mercancias descontrolado con único objetivo en su vida: matar a los que mataron a su hija.
Y siguiendo la llamada “Ley de Roger Corman”: tienen que pasar cosas cada 10 minutos y siguiendo la estela de clásicos como Get Carter (la versión de Michael Caine) o Harcore, de Paul Shrader, no tenemos ni un minuto de respiro, excepto cuando viaja de noche con una adolescente que hace autostop y le hace compañía amén de tranquilizarle, y que al final de la película jugará un papel bastante relevante y que tal vez, desde mi punto de vista representa la única flaqueza de la película. Y es un cierto intento de redimir al personaje, algo que no hacía ninguna falta, primero porque realmente no lo hace y segundo porque no la necesita.
Lo mejor: La honestidad del argumento, los 2 actores protagonistas y esperar que el director siga por este camino
Lo peor: Ciertas flaquezas en el parte final, poco más

LA VALORACIÓN:
68 |100
Estrellas: 3

Con fuertes influencias francesas os traigo una producción indonesia que seguro satisfará a los adictos a las paletadas de hemoglobina en pantalla. Sin tener que envidiar, en este aspecto, a clásicos del splatter como Brain Dead ó Baby Blood, la opera prima de los hermanos Mo (Kimo Stamboel, Timo Tjahjanto) no propone una historia novedosa, de hecho esta basada en un corto del 2007 de los propios directores, pero despacha en hora y media algunas escenas inolvidables por su exageración y crueldad. Eso sí, todas ellas basadas en películas occidentales. Además, y esto honra a los hermanos Mo, el hecho de dejarse llevar durante el metraje por su afición al slasher americano y el splatter europeo, no es ningún momento ocultado. Es más, podríamos considerar que puntualmente es potenciado. De forma destacada, en el tributo realizado continuamente a la obra de culto La Matanza de Texas. Especialmente a la segunda parte, co-protagonizada por el recientemente fallecido Dennis Hoper. No solo por la fuerte personalidad de la protagonista femenina, sino por el grado de locura que alcanzan los personajes al ser sometidos a una ultra-violencia harto realista.
La conexión francesa, se establece con las decenas de paralelismos, tanto a nivel gráfico como argumental, con la tan cacareada Nouvelle Horror Vague. Esta nueva hornada de cine francés caracterizado por expresar la violencia de forma explicita y usar una impresionante técnica en pro de potenciar la frialdad de lo mostrado. Hablo de cintas como Martyrs, Frontiere y A L’Interiour. Quizá esta última, sea la primera que viene a la cabeza por la fuerte tensión generada entre una protagonista de armas tomar y su antagonista, tan cruel como despiadada. Incluso algunos planos nos costará disociarlos como pertenecientes a dos películas distintas. La inclusión de un bebe en la trama también os puede resultar familiar; y con lo que respecta a la caterva de psicópatas mostrados en pantalla, ninguno nos parecerá original en demasía. Esto no deja a Macabre como un mero remedo exótico del actual cine de terror francés, puesto que tanto su filmación como su desarrollo, resultan igual de atractivos que los de sus primas-hermanas francesas. Pero no queda menos que admitir, una falta de estilo propio, acabando por emanar un ligero tufillo a “esto ya lo he visto”. Estos son los efectos de la globalización, los jóvenes artistas de cualquier parte del mundo, han crecido bajo el influjo de la misma cultura basura mundial y entiéndase esta definición en un sentido positivo. ¡Una buena hamburguesa completa es igual de sabrosa que un pollo al curry! Y estos pollos van a sufrir más torturas que las victimas de Jigsaw, os lo aseguro.
Ladya (Julie Estelle) acompaña a su hermano Adjie y a su mujer embarazada, en un viaje hasta Yakarta. Allí, Adjie va a incorporarse a su nuevo puesto de trabajo en Australia. Acompañados por un grupo de buenos amigos, y aunque la tormentosa noche invita a la reflexión, ellos intentan pasar el viaje en furgoneta con el mejor humor posible
Entre bromas y tonterías, apunto están de atropellar a una joven que vagaba por la solitaria carretera. Apiadados por el desamparado aspecto de la joven bajo la torrencial lluvia se deciden a llevarla. Ella es Maya, la casa de su familia no está muy lejos y aunque no es muy habladora, parece inofensiva. El grupo de amigos llega a la casa y aceptan el agradecimiento de Maya, pasando a conocer a su familia al interior del caserón
Dara (Shareefa Daanish), la matriarca, es una mujer de campo seria, extrañamente joven pero amable. Quiere obsequiar a los salvadores de Maya, con una cena que el cansado grupo se ve incapaz de rechazar. Sentados a la mesa, junto a los otros dos misteriosos hijos de Dara, los invitados disfrutan de unos platos caseros preparados con la mejor carne de la región. El vino es fuerte y aromático, la compañía callada pero atenta. El cansancio de los comensales se va apoderando de ellos, después del largo viaje por carretera y uno a uno van cayendo en un profundo sueño. Por fin, ahora la cena está realmente servida
Otra de las características destacadas de Macabre, aparte de representar el híbrido perfecto entre La matanza de Texas y À l’interiour, es la dosificación de la tensión así como de la casquería. Porque es en la última media hora de metraje, cuando toda la tensión explota y nos sumerge en un baño de sangre, homenaje al teatro exagerado del Grand Guignol. No es que la primera hora inicial carezca de elementos inquietantes ó desagradables. Sencillamente, la profusión final de sangre y vísceras empalidece al resto. Quizá descompensando y restándole seriedad a una primera parte donde se hace hincapié en el suspense y la intuida depravación de la familia. Aquellos que se acerquen a Macabre con la única intención de empacharse de sangre, deberán de ser pacientes puesto que finalmente tendrán lo que buscan. Tampoco hay que hacer a esta producción una mera portadora del clásico estandarte gore de “sacrifiquemos todo en pro de las atrocidades”; sin embargo, los hermanos Mo han buscado epatar más que indagar en el misterio que rodea a Dara y a su familia.
Es en la actriz que encarna a la matriarca fría y resolutiva, donde encontramos uno de los atractivos de este film. Shareefa Daanish, artista de la que no sabía ni sé apenas, recrea con parquedad de gestos, a una mujer inhumana que incomoda solo con una mirada ó la presencia de su menudo cuerpo siempre rígido. Es una actuación que sigue los pasos de en À l’interiour (¡otra vez!), pero es efectiva y consigue poner los pelos de punta. Un personaje igual de jugoso a la hora de interpretar es el encarnado por Julie Estelle. Esta toma el rol de una mujer de carácter, que no duda en defender su vida con el mayor aplomo posible. Desafiante en todo momento, se convierte en la heroína por meritos propios, desprendiendo convicción en cada escena. Tal vez, el despliegue de estas dos mujeres afee el trabajo de sus compañeros de reparto. No son muy expresivos, además sus papeles son bastante secundarios en comparación. Cada actor cumple su cometido con profesionalidad, pero se ven incapaces de generar empatia.
En la película también se destacan unas pinceladas sobrenaturales que los directores reparten estratégicamente y, muchas veces, en segundo plano de la acción. Lo parco de estos destellos “macabros” y místicos, incita la imaginación ayudada por ese ambiente anticuado que se respira en la mansión. Es como si el tiempo se hubiera detenido en torno a Darma y su oculto pasado, creando una atmósfera que invita a la pesadilla. La opresión de la vieja casa y la selva que la rodea, ahogan casi tanto como los chorros de sangre impactando sobre sus paredes blancas y ausentes. Sin embargo, no os llevéis a engaño; los elementos sobrenaturales representan solo un adorno y tampoco causaran mucha sorpresa en cuanto a sus implicaciones dentro del marco principal de la trama. Aunque a un servidor le parecieron soberbias las veladas referencias al uroboros (imagen mostrando una serpiente que se come a si misma, símbolo de la vida eterna) junto a estanterías repletas de fetos. Evocador, ¿verdad?
Un detalle gracioso y bienvenido, por ser el detonante del sangriento final que es la última media hora, es la inclusión de unos policías dentro del guión. Estos ejercen de cómico contrapunto a la hora previa a su aparición. Que unos policías armados parezcan niños con pistolas de juguete frente a Darma y sus hijos, es un momento cumbre, a pesar de estar tratado algo desorganizadamente, aquí por fin se libera la tensión sin cortapisas. No me entendáis mal, Macabre no es la típica cinta que aburre soberanamente hasta el final, donde detonan todos los fuegos artificiales. El suspense va creciendo progresivamente hasta la irrupción de los citados policías, pero cuando ellos aparecen es como si los directores hubieran decidido empezar a pasárselo bien y se hubieran olvidado de dirigir.
Empapados de la cabeza a los pies, contemplamos una serie de espadazos, amputaciones y degollamientos que nos dejarán pegados a la pantalla por su crudeza. Poseedoras de una rara vis cómica, estas escenas de brutalidad consiguen su objetivo: incomodan a la par que entretienen. ¡Y eso que estamos hablando de crímenes horrendos! Puede que yo no la tomase demasiado en serio en ese último tramo, pero creo que la película se puede hacer más disfrutable buscándole el lado irónico. Independientemente de como la analicemos, la orgía de sangre está diseñada magníficamente; con unos efectos especiales y un uso de prótesis realista, dignos de alabar. La fotografía que previamente se encargaba de aportar sequedad a la historia, aquí destaca el rojo convirtiendo cada despedazamiento en una viñeta perfecta. Y es que nada se le puede reprochar técnicamente a Macabre. A lo sumo, una banda sonora inexistente que potencia los efectos de sonido por encima de todas las cosas. Tal vez demasiado, puede acabar molestando el griterío montado por los actores en determinadas escenas donde se requiere más angustia que histerismo.
No conozco mucho el cine tailandés, de hecho, solo puedo acordarme de Kuntilanak beranak, otra cinta occidentalizada que tiene mucho en común con la opera prima de los hermanos Mo (aunque estas es superior gracias a su visceralidad y acabado). Sin embargo, no creo que la nacionalidad de Macabre sea un impedimento para su disfrute. Bien te guste el cine oriental, el gore, las propuestas gamberras ó, incluso, el thriller; esta cinta es un entretenimiento de alto voltaje que satisfará a los aficionados más selectos como a esas nuevas generaciones que han crecido a la sombra de Saw pero estén dispuestas a probar algo más fuerte y auténtico.
Lo mejor: La actriz que encarna a Dara, la ambientación deshumanizada y el gore grand guignolesco
Lo peor: Las referencias a otras películas son demasiado evidentes aportando poca novedad de una forma muy obvia. En ocasiones, la cantidad y volumen de los gritos llega a distraer
¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Macabre” en VOSE.

LA VALORACIÓN:
60 |100
Estrellas: 4
1. HECHOS:
Hecho nº1.- El “Avistamiento de Ballenas” le reporta a los paises que lo permiten (Islandia, Noruega, Japón…hasta España) más de un billón de dolares, más de lo que ganaban masacrándolas. El problema es que cada vez quedan menos ballenas que observar….(fuente: GREENPEACE)
Hecho nº2.- Según nos han ido enseñando autores como Leif GW Persson, Stieg Larsson, Asa Larsson o Jo Nesbø el supuesto “Estado del Bienestar” no es más que una patraña. Aparte de las altísimas tasas de suicidio y alcoholismo, los derechos de las mujeres y los inmigrantes les situan muy cerca de Camboya (un ejemplo: en Finlandia un tipo violo a una mujer en un retrete para impedidos físicos con el brazo retorcido, pero al no haber utilizado demasiada violencia ni siquiera pasó una noche en prisión). Fuente: Amnistía Internacional.
2. EL GRUPO:
El director Júlíus Kemp y el guionista Sjon Sigurdsson anunciaron a bombo y platillo en septiembre del año pasado, cuando se estrenó en Islandia, “la primera película de terror islandesa”, pero ante la falta de respuesta de la peña ante su evidente sentido del humor lo cambiaron por “no vengas a verla si no tienes sentido del humor”. Eso ya nos da una pista de lo que vamos a ver. Ya que entre tanta sangre, matanzas, intentos de violación y demás parafernalia se esconde una leve parodia del género (la inclusión de Gunnar Hansen(el auténtico y genuino Leatherface de La Matanza de Texas”), de los tópicos típicos de su propio país (afiliación filonazi, depresión industrial) y de unos cuantos paises reflejados en la tripulación que sube al barco “Poseidón” para avistar ballenas: el francés prepotente, los japoneses medio lelos y con la cámara pegada a la mano, la yanqui inocente y amiga de la naturaleza, alemanas cuarentonas con ganas de …“marcha”…
Cabe reseñar también que el guionista tuvo una nominación al Oscar por las letras de las canciones de Dancer in the dark
3. EL VIAJE:
La película arranca con unos escalofriantes títulos de crédito en los que se ven imágenes reales de la caza, captura y despiece de una ballena, para pasar a la patética imagen de un pobre lisiado intentando hacer su agosto con ballenas talladas a mano a parte de este grupo tan peculiar en busca de ballenas que espera en el puerto la llegada de su barco. Cuando llega comprueban que es un cascajo, que el capitán pasa de todo y que al “grumete” le gusta hacer honor del machismo nórdico. Una vez puestos en marcha vamos conociendo a los personajes, y ahí está uno de los problemas de la película, que es muy difícil empatizar con cualquiera de ellos, se nota demasiado su nivel amateur (excepto la guapisisisma Ragnhildur Steinunn Jónsdóttir, actriz de cierta relevancia en su país natal); especialmente irritantes son los dos personajes de origen anglosajón, parece que están haciendo el casting sobre la marcha.
Pasado un rato, y preocupados porque no ven una puñetera ballena) el capitán se pone en contacto por radio y le responde un barco ballenero que le da las coordinadas exactas para poder disfrutarlas. Lo que no sospechan es que el citado barco está ocupado por una madre y sus dos hijos psicópatas (me gusta la palabra “fishbillies”, o sea, paletos del mar) que además de rezarle al führer están muy cabreados con la prohibición de la caza de ballenas. Así que cuando el capullo del francés la lía muuyy parda (no quiero spoilers) se ven en manos de esta encantadora familia y sus herramientas.
4. LLEGANDO A PUERTO:
Hay que reconocer y aplaudir el esfuerzo de los realizadores y la productora por intentar innovar algo en el requetemanido género de los slashers, algo que consiguen situando la acción en un barco, e incluyendo un par de sorpresas geniales, pero le falta algo de desarrollo y enjundia a la historia, además de un buen casting y un final algo menos precipitado. Aún así recomendable para los aficionados al género, no creo que a nadie le disguste profundamente, y para además echarse un par de risas a costa del atípico humor islandés.
Un par de curiosidades: Se oyen en la película dos versiones del It’s, Oh so quiet de Björk, una de ellas siniestra a más no poder, y otra punko-metalera a cargo de un grupo freaky a más no poder llamado Dr.Spock.
Y no os perdais los títulos de crédito, especialmente los agradecimientos…
Lo mejor: El sentido del humor, la excelente fotografía y la priomesa de un nuevo subgénero: slasher escandinavo.
Lo peor: Los actores, sin duda, y una evidente flojera en partes de la historia.
AUTOR: Elniniodecristal | PUBLICADO: 27/05/10 | CATEGORIAS: Críticas , Slasher
Tags: psicopatas,
slasher









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