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Categoria: Slasher

Know Models Were Harmed

El asesino de modelos alérgicas a la ropa

Know models were harmed

Know models were harmedHay ocasiones en las que lo más conveniente es dejar que los propios responsables de la película sean los que nos pongan sobre la pista de un determinado proyecto. Y en este sentido vale la pena quedarse con las sabias palabras de un tal Steve Wolsh, guionista y productor de Know Models Were Harmed: “Con esta película nos hemos propuesto crear el más intenso y oscuro slasher que se haya visto en los últimos años, pero sin perder de vista lo que hace que una película de terror sea algo realmente divertido… me vienen a la mente sangre, tripas, tetas y gore; con un toque de cómic.”

Lo cierto es que poco más puedo añadir. Ni siquiera en la web oficial, en la que se anuncia la película para un lejano octubre de 2012, aparece una sinopsis oficial de Know Models Were Harmed. Pero sospecho que una película como esta no necesita ni de sinopsis, ni de argumento y, si me apurais, podría incluso prescindir tranquilamente de un guión. Know Models Were Harmed, por lo visto en el trailer, tiene pinta de ser mala… tremendamente mala. Pero que queréis que os diga… el tal Steve Wolsh ha sabido tocar mi fibra sensible y dejar al descubierto al aficionado primitivo, tosco y medio tarado que llevo dentro. ¿Sangre, tripas, tetas y gore? A quien coño quiero engañar (con perdón…), ¡si al final acabaré cayendo en la trampa! Ni siquiera Bikini Girls on Ice me sirvió de escarmiento.

Os dejo con el trailer de Know Model Were Harmed y su sanísimo elenco de actrices: Leanna Vamp (esta me hizo especialmente gracia), Serenity Risvik, Meghan Perkins y Jessica Benson.

POR: Joan Lafulla el 22/09/11
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Bereavement

¡Esto es muuuuuuuy peligroso!

Bereavemente Poster

  • Título original: Bereavement
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Stevan Mena
  • Guión: Stevan Mena
  • Intérpretes: Michael Biehn, Alexandra Daddario, Brett Rickaby, John Savage
  • Argumento: En una tarde soleada el pequeño Martin es secuestrado por un hombre y llevado a un matadero para enseñarle las artes de la culpa y el mal.

LA VALORACIÓN:

70 |100

Estrellas: 3

Bereavement Grande

¿Os imagináis tener la capacidad de no sentir dolor por nada? ¿De romperos algún hueso o clavaros algo y hacer como si os soplarán la oreja? De seguro que seríamos la pesadilla de cualquier asesino, psycho o demente que quisiera hacernos daño. Aunque bien mirado también tiene su lado negativo, y es que si te haces daño y no te das cuenta eso puede derivar a extenderse y a afectarte muy severamente.

Esta enfermedad existe y se llama CIPA, pero tranquilos no os daré la cháchara ya que para eso está la Wikipedia

Martin es un niño que padece esta enfermedad y para colmo un día es secuestrado, en su propio jardín, por lo que parece ser un indeseable, Graham Sutter. Años más tarde el señor Sutter será como una especie de padre-tutor para el joven Martin del cual aprenderá el arte de la culpa, la locura y el asesinato.

Pero no todo está perdido para el pequeño Martin, su nueva vecina, la –tetuda- Allison, será la única esperanza para volver a ser un niño normal, lejos de la oscuridad que le quiere someter el pobrecito de Graham.

Pero no todo es tan fácil y la joven Allison, todavía apenada por la muerte de sus padres, tendrá que adentrarse en el interior de lo que había sido un matadero para hacer frente a Sutter, sus fantasmas y salvar al niño…eso si él se deja.

Anunciada como la precuela de ese esperpento que era Malevolence donde se narraba la historia de dos atracadores de pacotilla que van a parar a una casa y eran asesinados por un chico con una cicatriz en la cara. Un chico que años atrás había sido secuestrado por el propietario de un matadero para vete a saber que artes enseñarle.

Una película tediosa, malas interpretaciones, mal rodada, una música de risa y desentonada con las imágenes, donde el asesino era más bien como un mueble y no como el papel que tendría que desempeñar.

Seis años más tarde, Stevan Mena vuelve a contarnos más sobre este psicópata, pero esta vez desde sus orígenes y con el título de Bereavement, y no sólo en la historia ha mejorado sino que en todos los demás apartados técnicos parece que ha aumentado su buen hacer en referencia a la anterior cinta mencionada.

Pero hablemos de lo que seguramente más nos interese, del malo de turno y esta vez le recae la responsabilidad al actor Brett Rickaby (The Crazies) y con una nota más que aprobada. Su personaje es un ser atormentado, como no, por los designios de su progenitor. Una infancia en un matadero será el camino hacia la locura en su vida adulta. Momentos de histerismo, de rabia y crueldad, pero todo de una manera muy pausada. Le iremos cogiendo apatía hasta llegar a hacernos pena (menos en el momento de ensañarse con una joven chica, única escena violenta de toda la película).

Así, con la sombra de su padre a sus espaldas y las voces de “ellas” (sería injusto destripar quienes son, es curioso, original y gracioso al mismo tiempo) decide reclutar a un aprendiz, en este caso a Martin Bristol (Spencer List, el joven Marcus en The Orphan Killer) que significará el nacimiento de un nuevo Psycho-killer.

Y como en toda película de género no puede faltar un buen psycho-killer tampoco puede faltar la figura femenina. Ella es Alexandra Daddario, próximamente en The Texas Chainsaw Massacre 3D, donde cumple muy bien el papel de adolescente rebelde, chillona y guapa.

Al igual que en Malevolence, Stevan Mena se encarga de la dirección, la producción, el guión, el montaje y de la banda sonora, y se nota que ha hecho los deberes. Planos más elaborados, quizás demasiados planos largos, con un panfleto muy bien construido y aunque pueda pecar de un desarrollo lento para los seguidores a la acción o gore, es sin duda una película que merece muy la pena verla. Todos mis respetos para una persona que se ha encargado de tantas cosas y además le haya salido redondo.

No podía despedirme sin nombrar los reclamos interpretativos de la cinta. El primero es Michael Biehn, un poco fuera de lugar con un papel que no le pega demasiado. Por otra la de Fred Savage en el papel de un padre alcohólico y parapléjico donde su final quizás sea el más triste de toda la cinta ya que la pérdida (Bereavement) es el máximo exponente para esta película.

Lo mejor: Bereavement ha hecho un gran salto para alejarse de su predecesora apuntando a seguir muy de cerca a Stevan Mena.

Lo peor: Puede que la lentitud en algunas escenas y algunos planos repetitivos hacen aflojar el conjunto en general.

POR: Blanch el 09/09/11
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Sweatshop

En tu fiesta me colé...

Sweatshop Poster

  • Título original: Sweatshop
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2009
  • Director: Stacy Davidson
  • Guión: Ted Geoghegan, Stacy Davidson
  • Intérpretes: Ashley Kay, Peyton Wetzel, Brent Himes
  • Argumento: Charlie y sus amigos acuden a un almacén abandonado donde una “rave” salvaje e ilegal se celebra. Allí, entre sexo, drogas y música tecno-gótica, una enorme figura va acabando con los invitados.

LA VALORACIÓN:

40 |100

Estrellas: 2

Sweatshop Grande

Quiero dar las gracias de nuevo a Cratosxp (de Subsploitation y Sesión de Noche) por el magnífico montaje de esta cinta. Puede que las películas sean mejores o peores, pero sin el trabajo altruista de señores como Cratosxp no podríamos ni ver la mitad de las películas que por aquí se reseñan.

Sweatshop es una película norteamericana independiente rodada en 2009, y de la cual se hablaba bastante bien, sobre todo después de su premiado paso por distintos festivales menores. Incluso suscitó bastante interés dentro de la prensa especializada hasta el día de su distribución oficial. Momento en el que el público, comenzaba a difundir los demasiados defectos de un slasher cuyo planteamiento con respecto a la definición y diseño tanto del asesino como de sus atroces actos es correcto y, si me apuráis, hasta divertida visualmente; pero que en el resto de apartados muestra una carencia de ideas y de profesionalidad alarmante. ¡Y aún así un servidor seguía teniendo ganas de ver otra película que pasa a engrosar el creciente listado de “terror sin pena ni gloria”!

De a cuerdo, Sweatshop no inventa nada nuevo ni puñetera falta que hace, pero entre asesinato y asesinato del misterioso psicópata las escenas de relleno (aquí más que nunca) se suceden largas e impasibles luciendo casi como una comedia involuntaria: porque las relaciones entre los ya de por sí patéticos personajes, sus diálogos diarreicos y la falta de emoción, lógica o tensión en cada una de las tomas, llevan continuamente al espectador a preguntarse: “¿está pasando todo esto de verdad?” Sorprendente la falta de credibilidad que padecen los personajes; por otra parte, único contenido de un guión cuya historia no da ni para rellenar una servilleta.

Charlie y sus amigos (una recua de chicas y chicos góticos) van a montar una de sus famosas “raves” en un almacén abandonado. Un trago de alcohol aquí, una obsesión desmedida por el dinero, escenitas de sexo injustificadas por allá, entre tamaña organización aparece el verdadero dueño del local: un asesino en serie que anda un poco mosqueado por no haber sido invitado a la fiesta. Pero aun así, ante tamaño desprecio, ayudará a organizar la fiesta encargándose de marcar a los invitados con un martillo pilón más grande que el del mismo Thor.

Poco más de cuatro líneas sirven para completar hora y media del metraje del segundo proyecto de un tal Stacy Davidson. Obviamente un “slasher”, caso muy parecido a las películas de muertos vivientes, no necesita un gran argumento detrás para ser memorable; tan solo la correcta definición de los personajes y sus interrelaciones frente a los ataques (que deben ser tan destacables como su perpetrador) que atentan con su integridad física. Y ahí radica la mayor debilidad de Sweatshop (referencia precisamente a las “raves” por aquello del sudor – sweat – remojando la pista de baile): los personajes son el paradigma de lo despreciable y la falta de credibilidad. Recurriendo a la estética gótica como atractivo visual me parece surrealista el trabajo de los actores que bien podrían haber sido de cualquier otra tribu urbana o de ninguna. ¡Qué mal actúan los condenados! Sus frases agobian por lo tópicas que resultan y lo injustificables que son todas sus reacciones (las escenas de sexo rivalizan en decadencia con las vistas en los últimos trabajos de Steven Seagal), si a esto le añadimos unos tipos que no se creen nada de lo que están haciendo ya tenemos una primera mitad de película inaguantable sin tomársela a broma. Y quizás ese fuese el objetivo de los guionistas, hacer de los personajes una broma patética más agradable de masacrar ante el espectador. No es una mala alternativa para reflotar una película – que por otro lado se siente continuamente barata –, sin embargo, el nivel de pelusilla que provocan, unido a los continuos bailes intrascendentes y los tejemanejes irrelevantes que se llevan estos “jóvenes” góticos entraditos en años, ocasiona una repulsa tal que no quedan ganas de reírse siquiera. Un fracaso a nivel argumental y un ejemplo a no seguir en cuanto a la realización de una cinta de género.

Además la ambientación se hace pesada: los pasillos, salas y recovecos del almacén resultan cutres a más no poder. Ni siquiera existe un esfuerzo por presentarnos originalmente los escenarios, o al menos encuadres atractivos. No, todo lo relativo a la técnica tira por lo ramplón y solo destaca cuando la casquería aparece en pantalla.

¿Qué carisma, qué fuerza posee el asesino en cuestión? Ninguna y toda, La Bestia, que así se llama el interfecto, no pasará a la historia como un serial carismático pero si que destaca por su nivel de brutalidad y por su aspecto y diseño casi improvisado. Allí está en su almacén machacando despiadado a los pobres incautos que se ponen en el radio de acción de su gran martillo. No existen respuestas a su presencia, no hay motivaciones, no hay sentido, ni siquiera humor negro. Cual Alemania conquistando Polonia, todo lo que aparece ante su paso es arrasado sin piedad, y todo por… ¡pues por nada! Si el colmo de lo ilógico son “las novias de La Bestia”, unas señoras que jamás llegaremos a saber ni lo que pintan, ni lo que representan; claro está sin aportar nada de valor a la película. Adicional y negativamente, y por mucho que las escenas sangrientas lo sean y mucho, la forma de dosificar la presencia de “La Bestia” es enervante, tendremos mucho más de narrativa hueca con la sempiterna presencia de los góticos que apariciones por parte del asesino. Eso sí, la calidad de los efectos especiales está asegurada merced al enfoque artesano que les ha dado el señor Davidson, el mismo un experto diseñador. Incluso podremos asistir a algún momento pseudoriginal (¿os gustan las piernas femeninas?).

No obstante, la escalada de terror es demasiado progresiva para lo que tiene que ofrecernos el film, y resultarían más impactantes las masacres que realiza “La Bestia” en un documental o en un trailer que en un largometraje vacío y sin sentimientos. Aunque he de confesar avergonzado que la resolución final, la fiesta que parece que nunca llega, ha sido de mi gusto, sobre todo por ver morir a tanto gilipollas junto. Hay que sacar conclusiones positivas hasta de una visita al infierno, ¿no?

Una película solo apta para completistas del sub-género slasher o aquellos que disfruten con el gore sin necesidad de excusas – aunque yo diría que los FXs tienen más de salvajes que de “gores” –. En definitiva, una cinta insuficiente y descompensada que termina de romperse debido al poco cariño aplicado en todos sus apartados, excepto la realización de los efectos especiales, y al lamentable trabajo del reparto. Solo queda tomársela en calce de humor, reunir a unos amigotes y, con los consiguientes estupefacientes, reíros hasta hartaros de una película cuyo mejor adjetivo es “cretina”.

¡Ah! Y los amantes de la música preparaos: pura escoria techno-gótica pseudocomercial… así de simple.

Lo mejor: Ver morir a los repelentes personajes; así sabemos que avanza el metraje

Lo peor: Lo falso, superficial y banal de Sweatshop

POR: Bob Rock el 25/08/11
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Red State

No, si al final lo mejor va a ser no salir de casa

Photobucket

PhotobucketLo primero que tengo que decir sobre este interesante proyecto es: KEVIN SMITH, que, a pesar de llevar unos cuantos años sin levantar cabeza (COP OUT, HACEMOS UNA PORNO o la deleznable JERSEY GIRL), es el responsable de 2 de mis películas favoritas: CLERKS y CHASING AMY, MALLRATS se quedó un poco a medias…Pero, seguro, que muchos os estaréis preguntando que coños pinta un director de comedia tan establecido en el género en ALMAS OSCURAS. La respuesta es simple: RED STATE. Su primer y personal acercamiento al género del terror. Y que conste que en un principio yo pensé que en el fondo no era más que una excusa para rodar algo tipo Scream, o sencillamente una tomadura de pelo. Pero tras ver el trailer ya no me quedan dudas, es y va a ser un slasher de tomo y lomo. Eso sí, entremezclado con un feroz ataque a la política y la religión (en su versión más extremista) que le ha enemistado con un montón de grupos fanatico-religiosos de todo el país, hasta el punto que tras su estreno en Sundance el resto de pases de la película se vieron acompañados por protestas en contra de su exhibición.

La principal razón de todo se haya tras el origen de la idea: las declaraciones de un tal Fred Phelps , creador y fundador de la Westboro Baptist Church (WBC), asociación religiosa fundamentalista con un especial odio hacia los homosexuales y todo aquello que vaya en contra de los valores tradicionales cristianos más WASP. Un tipo que da mucho miedo…

PhotobucketSEXO:Tres adolescentes con menos neuronas que Paquirrín deciden hacer caso de sus revolucionadas hormonas y quedar, a través del teléfono móvil (esto nos recuerda a algo, no??) con un “supuesto” pibón para una sesión de sexo en grupo. Cuando llegan al lugar: sorpresa!!, el pibón es un ama de casa (la siempre eficaz Melissa Leo) tirando a truño que no solo les corta el rollo, si no que además les deja inconscientes a base de drogas y birra. RELIGIÓN: cuando los crios se despiertan descubren que están en una iglesia, atados y amordazados, y en manos del citado Reverendo Cooper aka Phelps (Michael Parks, las críticas hablan maravillas de su papel) y su caterva de fanáticos dispuestos a hacerles pagar por sus pecados. Y no en plan: “me rezas tres avemarías”, sino más bien tirando a la opción sangre y vísceras. POLÍTICA: entran en escena las fuerzas del orden, lideradas por un demacrado John Goodman que, tras haber sido declarada oficialmente la Iglesia de los fanáticos como una “célula terrorista”, van a hacer que la matanza de WACO parezca un episodio del Equipo A…

Yo no sé vosotros, pero junto a THE CABIN IN THE WOODS es de lo que más me ha llamado la atención de los futuros estrenos made in USA.

POR: Elniniodecristal el 02/08/11
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Mask Maker

Niño ¿Por qué lloras? – No lloro, soy así de feo

Mask Maker

  • Título original: Mask Maker
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Griff Furst
  • Guión: Eric Miller, Griff Furst
  • Intérpretes: Nikki Deloach, Stephen Colletti, Michael Berryman
  • Argumento: Una pareja cree que la casa que han comprado es una ganga. Pronto descubrirán que en esta vida si algo bueno es barato, es porque hay algo malo detrás.

LA VALORACIÓN:

48 |100

Estrellas: 2

Mask Maker

Se apagan las luces y empieza la película. La primera escena es oscura, se oye a alguien chillando, alguna que otra persecución, muchos chillidos, sangre, una figura que no es del todo humana y… una muerte.

En la siguiente escena todo cambia: hay luz, mucha luz. Un plano aéreo de un instituto mientras escuchamos el ruido estridente de un grupo de rock de esos que suenan todos iguales, una reunión con el novio o amigos y hablar de los planes para el fin de semana en algún sitio alejado y cochambroso. Tetas, sangre y un asesino ¿A ver si adivináis la película?

Tranquilos, es una pregunta retórica, ya que nos podríamos pasar todo el día y toda la noche nombrando películas.

Mask Maker es de manual. Encontramos todos los típicos y tópicos de un slasher: tías buenas, borracheras, sexo, el personaje “avisador” (ese que aconseja que no es buena idea ir a ese lugar pero al que nadie le presta la menor atención a causa de su aliento a whisky; y que además, mira por donde, es el que suele conocer todos los detalles escabrosos del lugar), el asesino que de pequeño ha sufrido abusos y que de mayor no hay ni bala ni estaca que lo mate, etc, etc, etc. Para mí, esto es un gustazo. Me da igual que haya visto este guión mil veces, yo, con los slashers, todavía disfruto como un mono, y la principal razón es porque siempre queda tiempo para conocer nuevos asesinos, nuevas formas de matar, nuevas reinas del grito… Y si para colmo, tras la cámara está Griff Furst, artífice de Lake Placid 3, Wolvesbayne y I am Omega, con el gran Dacascos, ya ni te digo. Pero aquí no terminan la buenas noticias, en el guión encontramos a Eric Miller, autor de ¡Ice Spiders! (no, no es coña. Esta clase de cine tiene un puntazo que me atrae desde bien pequeñito).

¿Pues con todo esto a favor, por qué no me ha terminado de convencer? Es más ¿Por qué me he aburrido tanto? Antes la publicidad…quería decir la sinopsis:

Evan le ha regalado una casa a Jennifer, su novia. La ha encontrado baratísima por lo grande que es, y más barata aún cuando descubren que dentro de la casa hay “trastos” viejunos que valen miles de dólares. Pero la envidia es muy mala y los vecinos de la zona ponen mala cara cuando la joven pareja se instala en la casa. Por si fuera poco, la casa tiene su cementerio particular, con sus tumbas y todo eso. Lo más acertado en esta situación y lo primero que a uno se le ocurre hacer es profanar alguna tumba, ¿Por qué no? Y es así como lo hace Evan, y aunque todavía no sabe muy bien qué demonios ha hecho, el mal ya se ha despertado.

¿Y qué busca el mal? Pues diversión a costa de cortar cabezas… aunque para eso faltan personas. Y es ahí donde entran en escena los amigos de la parejita. Muy majos ellos.

Entre despelotes y cabezas rodantes vamos conociendo a través de flashbacks el orígen del malote. Un niño con la cara desfigurada a causa de un corte (si más no, es lo que entendí) que en su crecimiento se va quedando sin rostro, con una madre practicante de vudú que no duda en hacer sacrificios en pos de su pequeño.

Es una lástima que con Mask Maker me haya caído del árbol. Y es que ya no es suficiente ver un par de tetas y algo de sangre para aguantar hora y media sin bostezar. Dejando atrás las muertes tan rancias a manos del “hacedor de máscaras”, es él en sí, el que hace tambalear la cinta.

En un slasher se pide que el asesino tenga carisma, que provoque miedo con solo hacer acto de aparición o si más no que utilice armas, trucos o estratagemas que sean un poco diferentes de lo visto hasta el momento, pero no es el caso… Con una hacha en la mano y tapándose el rostro cual Leatherface para ocultar lo feo que es, el asesino de Mask Maker no es más que un sosainas enmascarado que no tiene ni puñetera gracia.

Ver Mask Maker es como ver la novena o décima parte de algún slasher de renombre. Sabes cómo empieza y cómo termina con solo ver la carátula. Y aunque, como decía Bob, en el tráiler parecía que volveríamos a revivir la era dorada del slasher, lo que revivimos finalmente es la mala leche que nos invade al comprobar que nos han vuelto a tomar el pelo. ¿No hay suficientes remakes que ahora quieren poner de moda “vamos a hacer películas con aires ochenteros”? ¿Es que no vale nada la frase renovar o morir? Se ve que no.

Para terminar, mención especial a dos actores veteranos que hacen aparición en la cinta: Treat Williams (Deep Rising) y Michael Berryman (The Hill have eyes, The Devil’s Reject…).

Lo mejor: Ideal para pasar una tarde lluviosa.

Lo peor: El asesino, las muertes, los protagonistas…

POR: Blanch el 06/07/11
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The Bleeding House

Bienvenido a nuestra humilde morada...niña!!! saca el hacha.

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PhotobucketSorprendido me ha dejado la súbita aparición de esta película. Y mira que pasa veces…que de forma inesperada, y poquito a poquito, una película independiente (generalmente opera prima) sobre temas truculentos (un ejemplo: MEGAN IS MISSING) se cuela en nuestro espectro informativo y, de repente, llama poderosamente nuestra atención. Por lo menos es lo que a mi me ha pasado con este debut de un tal Philip Gelatt. Escrita y dirigida por él, anteriormente se dedicaba al mundo de los comics, THE BLEEDING HOUSE nos presenta a una nueva familia que añadir a nuestra particular colección de familias disfuncionales: los Smith. Subgénero por el un servidor siente especial predilección, el de las familias chungas con oscuros secretos que repercuten en un/unos inocente/s que, sencillamente, pasaban por allí.

La hija de los Smith practica entomología amateur en su cuarto, amén de dar muy mal rollo y solo responder al nombre de blackbird; el hijo que solo piensa en fugarse con su novia; la madre una fanática de la limpieza, la cocina y el orden, y el padre, bueno, todos sabemos que el padre suele ser el más chungo de todos…Pués todas estas personalidades convergen en la repentina e inesperada aparición de un extraño, con un maletín de médico, que les pide amablemente pasar la noche en su casa ya que el coche se ha averiado.

PhotobucketLas críticas son dispares. Unas la ponen por las nubes, mientras otras se limitan a tiladarla de un proyecto fallido. En lo que sí coinciden todas es en el ultra-opresivo ambiente de la película y la excelente fotografía. A mi eso me vale. Le añadimos el excelente poster (muy Saul bass vale, pero aún así muy bueno) y que está ambientada en una pequeña localidad de nuestra adorada Texas…

POR: Elniniodecristal el 22/06/11
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Don't Let Him In

Al bosque no, coño, al bosque no...

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PhotobucketLa verdad es que a estas alturas de la “película” el ofrecer una propuesta que combine las idéas de: un grupo de amigos de buen ver que se van a una cabaña aislada a los bosques + leyendas terroríficas en el citado bosque + asesino en serie es un poco como ofrecerle a un aficionado al punk/rock el nuevo disco de BLINK 182, vale, divertido, una escucha y nada más. O directamente a la papelera que “este ya me lo sé”. Dicho de otras maneras: más de lo mismo y hay que tener un par de huevos para atreverse a estas alturas con un guión tan requetequemanido. pero hay un par de detalles que me han hecho fijarme en esta película. Por un lado que es un producto independiente británico, algo que últimamente no decepciona, y por otro el tremebundo trailer y su alucinante colección de escenas salvajes y gore. En serio, menudo festival de machetazos.

El proyecto es el debut en la gran pantalla de “Kelly Smith“: y se acaba de presentar hace 2 días en el reino Unido con una inesperada colección de buenas críticas.

PhotobucketPaige y Calvin deciden pasar un fin de semana de relax en una cabaña que tienen en el bosque para tales menesteres. Debido a ciertos compromisos invitan a la hermana de Calvin, sorpresa, es un pelín putoncillo, quien se lleva a un “amigo” con una pinta de asesino que tira p’atrás. Bonita colección de tópicos, no?, pués hay más. Al poco de llegar un policia les advierte de la presencia de un asesino en serie, llamado “El Cirujano del Bosque” (huh!), y un mochilero se presenta en su puerto con medio estómago fuera. Todo listo para que el festival de sangre y “giros” argumentales comience!!

Tengo que añadir que la película está rodada en 16mm, y recordar que las críticas no bajan del 7. Así que abrá que darle una oportunidad, no??

POR: Elniniodecristal el 15/06/11
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My Soul to Take

Temed a la adolescencia

My soul to take

  • Título original: My Soul to Take
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Wes Craven
  • Guión: Wes Craven
  • Intérpretes: Max Thieriot, John Magaro, Emily Meade
  • Argumento: Hace dieciséis años, el Destripador de Riverton fue atrapado por la policía, pero la ambulancia que le transportaba sufrió un accidente y el cuerpo nunca apareció. La leyenda dice que el Destripador volverá a Riverton dieciséis años después, justo ahora..

LA VALORACIÓN:

60 |100

Estrellas: 3

My soul to take

La adolescencia es una mierda. Con dieciséis años, la vida debería parecerse a las películas de John Hughes (“16 Velas”, “El Club de los Cinco”…), con la primera historia de amor rondándonos, el primer concierto, la primera borrachera, amistades eternas que no durarán más de dos años… y no a “Carrie” o “My Soul To Take”, donde el desajuste hormonal, la incomprensión del mundo adulto y el descubrimiento de la crueldad de tus semejantes colisionan y convierten esa etapa de tu vida en un caos. Los dieciséis años son como una obra de arte incomprendida en su momento: sólo años después se es capaz de ver que, efectivamente, había algo bueno en todo aquello.

Bug (Max Thieriot), Alex (John Magaro), Brittany (Paulina Olzynski), Penélope (Zena Grey), Jerome (Denzel Whitaker), Brandon (Nick Lashaway) y Jay (Jeremy Shu) son unos adolescentes conocidos como “Los Siete de Riverton”. Su vida es igual que la de cualquier otro joven de su edad salvo por una cosa: los siete nacieron la misma noche en que Abel Plenkov, asesino esquizofrénico conocido como “El Destripador de Riverton”, fue atrapado por la policía. Aunque, ese mismo día, su cuerpo desapareció, y una de las leyendas que rondan por el lugar es que cada una de las personalidades de Plenkov se reencarnó en cada uno de los siete de Riverton.

Los pueblos en las películas de Wes Craven siempre están llenos de tradiciones. Bien, otra de las que pueblan Riverton es que, la noche del aniversario de la captura del Destripador, los niños del lugar se reúnen junto al río, lugar dónde desapareció el cuerpo, y por un ritual espantan al espíritu durante todo ese año. La noche que marca el comienzo de la película, ha sido Bug el elegido para ahuyentar al espíritu del cruel asesino. Sin embargo, el joven Bug fracasa en su tarea. Esa noche, muere el primero de los siete de Riverton; al día siguiente, es el cumpleaños de los seis restantes…

El argumento de “My Soul To Take”, como se observa, oscila entre el territorio conocido de Craven (asesino vengándose desde el más allá de una comunidad pequeña de personajes) y la complejidad: siete personajes principales, más la cabecilla mala del instituto, Fang (Emily Meade), son demasiados. Y desde el primer momento, Craven tiene muy claro que quiere convertir su película en una metáfora de lo mencionado arriba: el traumático paso por la adolescencia de uno de los siete de Riverton; en concreto, Bug. “My Soul To Take” es una especie de reverso oscuro de “Cuenta Conmigo”, algo que es, sin duda, lo mejor y lo peor de la película.

Por un lado, para nadie es desconocido que ésta es la enésima película “maldita” de la filmografía del director. La crítica americana ha sido demoledora con ella, y quien la ha visto a este lado del océano, tampoco se ha mostrado mucho más entusiasta. De hecho, la mala prensa y el fracaso en la taquilla USA probablemente la dejen fuera de cualquier mercado en nuestro país (Nota: y el acceso a la misma, salvo vía descarga ilegal, se vuelve complicado: el dvd/blu ray inglés sólo viene en este idioma mientras que la edición americana tiene castellano, tanto en audio como en subtítulos, pero es zona 1). Volviendo al tema: parece innegable que “My Soul To Take” es una mala película de terror. Las muertes dejan mucho que desear, apenas están elaboradas y parece que la consigna al rodarlas era “cuanto antes pase, mejor”. Craven, que tantas veces ha demostrado que sabe y puede crear un clima malsano y tenso, aquí parece desganado a este respecto. Así que, prepararse para un festín de emociones fuertes equivale a llevarse una decepción como la copa de un pino. En este sentido, poco puede decirse que no se haya dicho ya.

Sin embargo, creo que sí hay elementos de interés en la película y, puesto que quien se decide a verla se dispone a dedicarle una hora y media de su día, me parece interesante resaltarlos.

La adolescencia tiene sus propias leyes, y la película se centra en ellas. De los quince a los dieciocho, parece que hay una sociedad aparte, invisible a los ojos de los adultos, en la que lo único que importa es sobrevivir. Un submundo en el que es igualmente traumático que pueda haber un asesino psicópata rondando por tu pueblo que el asedio por parte de los “guays” del instituto. Craven consigue aunar los dos mundos para presentar su juego: utilizar una historia de terror para hablar del mundo adolescente. Desde mi punto de vista, además, con mayor trascendencia que en otras obras. Hay un momento en el primer tramo de la película en el que Alex Dunkelman, uno de los Siete de Riverton, le explica a Bug Helerman que cuanto mejor finja en la vida, más hombre será. El punto de vista desde el que se observa la adolescencia en la película es este: los niños pueden tener a la vista sus miedos; los adultos, tienen que disimularlos (la religión, por ejemplo, tal y como se desvela en el tramo final que hace el personaje de May (Jessica Hetch)). Los Siete de Riverton son adolescentes y se hayan en una zona de tránsito, al no ser ni niños ni adultos: Penélope intenta mitigar su miedo también mediante la iglesia; Brittany uniéndose al grupo “mafioso” de Fang, a pesar de no ser una de ellas en esencia; Brandon convirtiéndose en el chulo del instituto; Alex y Bug aferrándose a su amistad, siendo dos en vez de uno para enfrentarse a las agresiones… Para reforzar tal tesis, y tras la conversación antes mencionada, tiene lugar una de las mejores escenas de la película: Bug y Alex presentan en clase su trabajo sobre el cóndor californiano.

El cóndor californiano: es un animal descrito en la película como un ave que “guarda las almas de todas las criaturas que se come”. Esto, le sirve a Craven, a nivel argumental, para uno de los mejores hallazgos de la película (el tema de los espejos) y, a nivel metafórico, para hablar, de nuevo, de esa extraña zona de tránsito que es la adolescencia, donde crecer e ir formando la personalidad viene a ser ir incorporando en nosotros rasgos de nuestro entorno. La manera en la que este proceso tiene lugar es importante en la película, donde se establece una escala entre tres personajes (May, Fang y Bug) en la que, el mayor o menor grado de traumatismo de los recuerdos coincide, como debe ser por tema, con la edad de sus personajes. El más adulto es el más vulnerable puesto que es quien tiene menos integrado el recuerdo traumático en su vida; Fang, algo más mayor que Bug, se está rebelando ante él, lo que es una forma de integración. Y Bug…

Bug, o Adam Helerman, es un poco el talón de Aquiles de una “sociedad” marcada por el odio y la violencia (en otro momento, Alex le dice a Bug: “lo que no está bien es que nos estemos matando los unos a los otros todo el día”). Tanto en su núcleo familiar como en el amistoso o en el laboral (el instituto), el joven Bug parece tener algo de lo que los demás carecen, un blindaje excepcional que sale a la luz en tramo final de la película. A fin de cuentas, lo que distingue a Bug de los demás es, precisamente, lo que se pierde cuando se pasa de ser adolecente a adulto.

El guión de la película, como se puede deducir de lo anteriormente enumerado, es complicado. Craven no desaprovecha ni una sola escena, y describe con maestría a tantos personajes con muy pocos elementos. Todo sirve para algo, en un extraño puzzle descompensado donde la trama y su tema se alternan y solapan. Cuesta encontrar una escena en la que sólo avance la trama, y las más interesantes son aquellas que, sabiamente colocadas, desorientan al espectador de nuevo en un doble juego: apuntan posibilidades de una trama (¿por qué Bug es capaz de adelantarse a las conversaciones con Alex?) y consiguen que, por segundos, el mundo se vuelva incomprensible como lo es a los ojos de un adolescente. Por eso es especialmente frustrante el desenlace de la película. Craven, cual cóndor californiano, hace suya la sabiduría “Scream”… con el único inconveniente de que no le conviene nada a “My Soul To Take”. Hay un exceso de explicaciones en el desenlace para justificar las entradas y salidas de personajes de la casa en la que tiene lugar, explicaciones innecesarias porque, a esas alturas, no te importa si a fulanito le ha dado tiempo a entrar o salir, sino descubrir qué está pasando exactamente, algo que consigue mantener oculto hasta prácticamente el último minuto. Por otro lado, los diálogos de la película son brillantes en el 99% de los casos; eso sí, el 1% restante tiene lugar en el desenlace, donde el Destripador de Riverton (y con esto no estoy desvelando nada) habla de narrativa fílmica como si fuera Ghostface.

Por mi parte, como he intentado mostrar, saqué bastantes cosas de la película. Es cierto que, constantemente, asesinatos y momentos tenebrosos te recuerdan que estás viendo una película de terror fallida. Pero, por otro lado, he de reconocer que me emocionó. Las películas de iniciación son una debilidad y, si hubiera visto “My Soul To Take” con dieciocho años, la habría convertido en peli de cabecera sin ninguna duda por su capacidad para arrojar luz en un tema tan oscuro como la adolescencia. Casi se convierte en eso, y la he visto con treinta y tres…

Lo mejor: lo que no tiene que ver con una película de terror.

Lo peor: las partes de terror.

POR: Manu el 17/05/11
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Scream 4

Terror de nueva generación

Scream 4

  • Título original: Scream 4
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Wes Craven
  • Guión: Kevin Williamson
  • Intérpretes: Neve Campbell, Courteney Cox, David Arquette
  • Argumento: Se cumplen 10 años de los asesinatos de Woodsboro y Sidney. Prescott vuelve a su hogar para promocionar una autobiografía. Pero el regreso de la protagonista conlleva la reaparición de Ghostface y una nueva oleada de crímenes.

LA VALORACIÓN:

70 |100

Estrellas: 4

Scream 4

No me voy a alargar ni voy a ser muy explícita. No quiero destriparos la experiencia puesto que aun no se ha estrenado la película. Os ofrezco aquí unas simples líneas de ruta y un reflejo de mis sensaciones tras los títulos de crédito. Acudid el día 20 al cine pase lo que pase a continuación.

Nueva década, nueva generación. La que no baja al sótano a oscuras si oye ruidos; aquellos que no se quedan estudiando solos en la biblioteca de la universidad tras una matanza sanguinaria en el campus; los que no contestan al teléfono la cuarta vez que una voz distorsionada desde el otro lado del auricular amenaza con descuartizarlos; la que huye al minuto y medio de una casa en la que suceden fenómenos paranormales; los que no vuelven a un campamento donde el índice de mortalidad de una sola noche supera el de tres temporadas de CSI juntas; la que jamás haría de niñera en la noche de Halloween; y los que, bajo ningún concepto, entrarían en el ático del número 34 de Rambla Catalunya.
Es nuestra generación, somos nosotros. Nos aprendimos las reglas hace mucho tiempo, tenemos un máster en cómo, cuándo, dónde, quién y por qué ocurre lo que ocurre en el cine de terror. Somos testigos de su evolución y perfeccionamiento a lo largo de los años. Estamos familiarizados con todos los trucos y trampas: reflejos en un espejo, líneas de teléfono cortadas, móviles sin cobertura, coches averiados, viejos locos que advierten del peligro, sombras tras cortinas, etc… Hemos asistido a un reciclaje continuo de los rasgos característicos del género y, en cierto modo, nos hemos vuelto inmunes a ellos. Muchos cineastas se han dado cuenta y se han distanciado de lo establecido para trabajar en otras direcciones que buscan el horror a través del impacto (‘Saw’, ‘Martyrs’, ‘A Serbian Film’, ‘The Human Centipede’). Otros, como Wes Craven y Kevin Williamson, se resisten a abandonar sus principios clásicos, reniegan de las corrientes contemporáneas y refuerzan su discurso con un lavado de cara que se adapte a nuevas necesidades y exigencias, las de una nueva generación.

Nueva década, nueva secuela. Han pasado 10 años desde que la tranquila y placentera vida de Sidney Prescott se viera alterada por el asesinato de su madre, Maureen Prescott, y la posterior avalancha de crímenes perpetrados en su nombre. Desde entonces, el personaje interpretado por Neve Campbell, ha sido foco continuo de odios, envidias y venganzas que han ido aniquilando a todo aquel que osaba entablar algún tipo de relación con la protagonista. Solo dos personas han conseguido sobrevivir a los ataques de los 5 rostros ocultos tras la máscara de Ghostface a lo largo de tres entregas: la imparable reportera Gale Weathers (Courteney Cox) y el entrañable y torpe agente Dewey Riley (David Arquette). En la actualidad, Dewey se ha convertido en sheriff y Gale se ha distanciado de su labor periodística. Durante estos años, Sidney ha dedicado el tiempo a escribir un libro sobre su terrible experiencia, titulado “Out of Darkness”. La gira promocional que la trae de vuelta a su hogar, Woodsboro, coincide con el décimo aniversario de los primeros crímenes de Ghostface, que son ahora motivo de celebración para adolescentes aficionados al cine, fascinados por la figura de la joven y el asesino gracias a la influencia de las películas “Stab”, basadas en su historia. Con Sidney en casa, revive la llama del crimen y alguien se vuelve a enfundar el disfraz de Ghostface. Todos son sospechosos pero todos son inocentes.

Nueva década, nuevos personajes. Una nueva generación de aficionados necesita una nueva generación de personajes. Rostros televisivos como el de Hayden Panettiere (Heroes), Anna Paquin (True Blood), Kristen Bell (Veronica Mars), Adam Brody (OC), Erik Knudsen (Jericho), comparten pantalla junto a otros menos populares como el de Emma Roberts (sí, sobrina de Julia) y Rory Culkin (sí, hermano de Macaulay). Sobre sus hombros recae el peso del guión, dado que Sidney, Gale y Dewey cumplen más por nostalgia que por su ímpetu en escena. Tan solo Cox reaparece con fuerza para sacar a la voraz reportera que lleva dentro su personaje. Dewey sigue siendo ese bonachón que jamás abandona a una Neve Campbell desdibujada y aun menos efusiva de lo que ya nos tenía acostumbrados. Sidney es ya solo una excusa.

Hay tres personajes que destacan por encima del resto y que trasladan al discurso en pantalla las intenciones de director y guionista. Son personajes desprovistos de la ingenuidad de las primeras víctimas, son más listos que Ghostface, están más preparados, son más rápidos, tienen más información y han visto más películas de terror de las que pueden recordar. Son Kirby, Charlie y Robbie. La primera rompe el estereotipo de rubia-guapa-tonta por el de friki-super-enchufada-al-slasher que nos ofrece algunos de los mejores guiños de la película. Los segundos interpretan a dos estudiantes de cine empapados de clásicos, fanáticos del metraje, sujetos a las nuevas tecnologías y herederos del mejor legado de Randy Meeks. Ellos son el foco de identificación de los amantes del género, es nuestro pequeño cameo en el cine de Craven.

Nueva década, nuevas reglas. Si algo ha definido siempre a la saga de Scream es la ironía hacia su propio producto y hacia el cuadro de producción en el que se enmarca. Pero Scre4m cuadriplica el nivel de consciencia y parodia, lo lleva en ocasiones a un extremismo que diluye la delgada línea que siempre la ha separado de la comedia y el terror pese a su latente intención de seriedad (cuando veáis la escena de las auto-agresiones me entenderéis).

El prólogo de la película es inmejorable. Me atrevería a decir que supera con creces los de las tres anteriores entregas, incluso a la totalidad de la tercera. Es una secuencia inesperada, ingeniosa y autocrítica. Con semejante principio parece imposible que el nivel pueda recaer más adelante. Tras un primer gran acto de presentación de nuevos personajes y reencuentro con los viejos, Craven nos sitúa en el escenario de las nuevas reglas y nos acomoda a disfrutar de la nostalgia. Pero con la llegada del segundo acto se rompe la harmonía. El guión aquí se atasca y se abandona a una exageración de la parodia que le resta credibilidad a la historia y una se limita básicamente a gozar de la retahíla de homenajes y referencias. Es cierto que son esos guiños enmascarados en diálogos rapidísimos o secuencias suculentas como la Stab-a-Thón los que hacen de Scream 4 una experiencia altamente disfrutable para cualquier aficionado a la saga y del género. Pero para el espectador (llamémosle) convencional, no dejará de ser una secuela más de una historia que se repite por cuarta vez con distintas víctimas. Eso sí, con más sangre que nunca.

Nueva década, nuevas referencias. Scream 1: la resurrección del slasher y la consciencia de género. Scream 2: primera señal de autoparodia y metacine con “Stab”. Scream 3: el valor de la trilogía. ¿Y Scream 4? El remake. Ya no es solo que el afilado cuchillo de Craven y Williamson apuñale la tendencia actual a las revisiones de clásicos (que lo hace y con contundencia), es que su misma película se convierte en un remake de la primera entrega. Una revisión de Scream pasada por el filtro de las redes sociales, la tendencia actual a la interactividad, el afán de popularidad, los Smartphones y la experiencia en directo. Un ejemplo más del nuevo cine aplicado a las nuevas tendencias de la sociedad del siglo XXI.

Se disfruta más por lo que representa que por lo que es. Pero qué coño, se disfruta y mucho.

Lo mejor: La primera escena. La fiesta Stab-a-Thon. Las referencias, los homenajes y la parodia (en su justa medida).

Lo peor: Que, en ocasiones, exagere tanto que limite su terreno con las Scary Movie. El segundo acto. El desenlace.

POR: Samdra el 19/04/11
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Chain Letter

Chavales, ¡los emails pueden matar!

Chain Letter

  • Título original: Chain Letter
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Deon Taylor
  • Guión: Deon Taylor, Diana Erwin, Michael J. Pagan
  • Intérpretes: Nikki Reed, Keith David, Brad Dourif
  • Argumento: Unos jóvenes se ven inmersos en una pesadilla a raíz de un misterioso correo electrónico. En él se amenaza de muerte a aquellos que no sigan una cadena de envío a otros contactos.

LA VALORACIÓN:

50 |100

Estrellas: 3

Chain Letter

Debe ser la edad. Hace años me tragaba sin problema cada película de (y, se supone, para) adolescentes que caía en mis manos. Tanto las comedias de hormonas desatadas como las de terror que aquí nos incumben. En los noventa, aquella cosecha de slashers adolescentes posteriores a la notable *Scream (1996), vista hoy con ojos de persona más madura en estos terrenos, me sabe, salvo honrosas excepciones, a pura mierda.* Aún así, me tragué todas. Ya en el siglo XXI ese modelo de slasher blandengue de jovenzuelos (casi) pasó a mejor vida, imponiéndose una rama similar, pero más potente, cercana (o idéntica) al Torture Porn, y más propensa a no escatimar en casqueria fina. Como en parte de las propuestas de los setenta y ochenta. Pero todo ello más moderno, más estilizado al fin y al cabo. Con jóvenes adoptando los comportamientos actuales, diálogos de besugo adaptados a la jerga de nuevo siglo y canciones pop-rock para gritonas. Chain Letter cumple todo ello a rajatabla.

Unos jóvenes (¿universitarios? ¿de instituto?, no recuerdo), entre los que tenemos a las chicas guapas, el chico deportista, el que va a su rollo o el friki feo, irán muriendo de formas terribles uno por uno. El detonante esta vez es algo tan conocido y adscrito a diversas opiniones como Internet. ¿Es peligroso para los jóvenes?¿Hay gente rara acechando en la red de redes para sacarnos los higadillos? Pues parece que si. Y todo sucede por culpa de una de esas dichosas cadenas, que seguro habéis sufrido no pocas veces en vuestro correo, en las que te amenazan con cosas como a) Si no la envias a cinco amigos, tus padres morirán, b) si no la envías a cinco amigos, un fantasma aparecerá en tu cogote, c) si no la envías a cinco amigos, eres un marica. El zumbado deforme de Chain Letter va directo al grano: si no se cumple la cadena acabarán peor que una vaca en un combate contra Leatherface.

No esperéis grandes sorpresas, ni destellos de calidad inusitada. Aquí, todo funciona, valga en la redundancia, en el sentido funcional más estricto. La factura es buena, la dirección y las interpretaciones se ajustan a lo que se pide (o se suele pedir) en este tipo de productos, y lo que uno espera con más interés, las escenas sangrientas, cumplen con su objetivo. Incluso hay alguna muy resultona. Pero nada que no hayamos visto decenas de veces, mejor o peor.

El tema de Internet y los males que hay en su interior no está mal. Puede ofrecer debate. No obstante, está claro que Chain Letter no juega las cartas en ese sentido. Al menos, no lo consigue. Lo bueno es que, aunque sea para sacarse unas perras, tenemos por ahí al amigo Brad Dourif en un papel secundario, con su mirada inquietante intentando asustar a los jóvenes para que no cometan pecados. O al veterano y siempre correcto Keth David llevando la rutinaria investigación policial, o también, como su compañera, a esa madurita híper-operada aunque interesante llamada Betsy Russell, que pudimos ver recientemente como viuda de Puzzle en Saw VII (2010).

El director del invento responde al nombre de Deon Taylor. Este tipo a muchos no les sonará, pero algunos lectores de Almas Oscuras puede que se acuerden de 7eventy 5ive (2007), otro slasher teen, más o menos decente, pero con poco que aportar. También ha dirigido alguna bazofia de video club dirigida mayormente al público afroamericano.

Lo mejor: Buenas escenas gore.

Lo peor: A los ya talluditos en estos lares, unas buenas escenas gore no les parecerán suficiente.

POR: Carlos "J. Trent" Cubo el 05/04/11
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