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Categoria: Slasher

Chain Letter

Chavales, ¡los emails pueden matar!

Chain Letter

  • Título original: Chain Letter
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Deon Taylor
  • Guión: Deon Taylor, Diana Erwin, Michael J. Pagan
  • Intérpretes: Nikki Reed, Keith David, Brad Dourif
  • Argumento: Unos jóvenes se ven inmersos en una pesadilla a raíz de un misterioso correo electrónico. En él se amenaza de muerte a aquellos que no sigan una cadena de envío a otros contactos.

LA VALORACIÓN:

50 |100

Estrellas: 3

Chain Letter

Debe ser la edad. Hace años me tragaba sin problema cada película de (y, se supone, para) adolescentes que caía en mis manos. Tanto las comedias de hormonas desatadas como las de terror que aquí nos incumben. En los noventa, aquella cosecha de slashers adolescentes posteriores a la notable *Scream (1996), vista hoy con ojos de persona más madura en estos terrenos, me sabe, salvo honrosas excepciones, a pura mierda.* Aún así, me tragué todas. Ya en el siglo XXI ese modelo de slasher blandengue de jovenzuelos (casi) pasó a mejor vida, imponiéndose una rama similar, pero más potente, cercana (o idéntica) al Torture Porn, y más propensa a no escatimar en casqueria fina. Como en parte de las propuestas de los setenta y ochenta. Pero todo ello más moderno, más estilizado al fin y al cabo. Con jóvenes adoptando los comportamientos actuales, diálogos de besugo adaptados a la jerga de nuevo siglo y canciones pop-rock para gritonas. Chain Letter cumple todo ello a rajatabla.

Unos jóvenes (¿universitarios? ¿de instituto?, no recuerdo), entre los que tenemos a las chicas guapas, el chico deportista, el que va a su rollo o el friki feo, irán muriendo de formas terribles uno por uno. El detonante esta vez es algo tan conocido y adscrito a diversas opiniones como Internet. ¿Es peligroso para los jóvenes?¿Hay gente rara acechando en la red de redes para sacarnos los higadillos? Pues parece que si. Y todo sucede por culpa de una de esas dichosas cadenas, que seguro habéis sufrido no pocas veces en vuestro correo, en las que te amenazan con cosas como a) Si no la envias a cinco amigos, tus padres morirán, b) si no la envías a cinco amigos, un fantasma aparecerá en tu cogote, c) si no la envías a cinco amigos, eres un marica. El zumbado deforme de Chain Letter va directo al grano: si no se cumple la cadena acabarán peor que una vaca en un combate contra Leatherface.

No esperéis grandes sorpresas, ni destellos de calidad inusitada. Aquí, todo funciona, valga en la redundancia, en el sentido funcional más estricto. La factura es buena, la dirección y las interpretaciones se ajustan a lo que se pide (o se suele pedir) en este tipo de productos, y lo que uno espera con más interés, las escenas sangrientas, cumplen con su objetivo. Incluso hay alguna muy resultona. Pero nada que no hayamos visto decenas de veces, mejor o peor.

El tema de Internet y los males que hay en su interior no está mal. Puede ofrecer debate. No obstante, está claro que Chain Letter no juega las cartas en ese sentido. Al menos, no lo consigue. Lo bueno es que, aunque sea para sacarse unas perras, tenemos por ahí al amigo Brad Dourif en un papel secundario, con su mirada inquietante intentando asustar a los jóvenes para que no cometan pecados. O al veterano y siempre correcto Keth David llevando la rutinaria investigación policial, o también, como su compañera, a esa madurita híper-operada aunque interesante llamada Betsy Russell, que pudimos ver recientemente como viuda de Puzzle en Saw VII (2010).

El director del invento responde al nombre de Deon Taylor. Este tipo a muchos no les sonará, pero algunos lectores de Almas Oscuras puede que se acuerden de 7eventy 5ive (2007), otro slasher teen, más o menos decente, pero con poco que aportar. También ha dirigido alguna bazofia de video club dirigida mayormente al público afroamericano.

Lo mejor: Buenas escenas gore.

Lo peor: A los ya talluditos en estos lares, unas buenas escenas gore no les parecerán suficiente.

POR: John Trent el 05/04/11
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XII

Dame 12 buenos motivos para aguantar esta película hasta el final

XII

  • Título original: XII
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Michael A. Nickles
  • Guión: Michael A. Nickles, Tennyson E. Stead
  • Intérpretes: Steven Brand, Michael Leydon Campbell and Jeremy Fitzgerald
  • Argumento: Un hombre declarado culpable de un delito contra un menor es puesto en libertad y regresa para consumar su sangrienta venganza contra el jurado que le envió a prisión.

LA VALORACIÓN:

20 |100

Estrellas: 1

XII

Aviso para navegantes: nuestro buen amigo Sergio Morcillo, autor de la presente reseña, es uno de los más entusiastas fanáticos del subgénero slasher que he tenido el placer de conocer. Dadle al amigo Sergio un tipo encapuchado dispuesto a hacer trizas a una pandilla de adolescentes descerebrados y le haréis el hombre más feliz del mundo. Así que id con cuidado… XII, penúltima muestra del subgénero slasher, le ha parecido “una de las peores películas que he visto en muchísimo tiempo”. Si ni siquiera a Sergio le ha gustado, mal asunto.

Muchas han sido las películas en las que un psicópata se pasea matando a aquellos desdichados que han osado culparle de asesinato. XII reincide en el tema desde la perspectiva del subgénero slasher… y os puedo asegurar que es una de las peores películas que he visto en muchísimo tiempo.

XII arranca con unos créditos que logran mantener en vilo al espectador. Mediante una serie de flashbacks, Michael A. Nickles, director de XII, nos pone sobre la pista de un psicópata que es encerrado en la cárcel por cometer un delito sexual sobre una menor. Tras el encierro, contemplamos a una pareja de recién casados disfrutando de su luna de miel, y de repente y sin previo aviso ZAS!, el primer asesinato.

Así empieza una película, que a mi modo de ver, resultaba muy, pero que muy prometedora. Pues bien, de ahí hasta prácticamente el minuto 55 (de la hora y diez minutos que acaba durando XII), no vemos muertes que valgan la pena ni tampoco persecuciones que pongan a prueba nuestra resistencia cardíaca; XII únicamente nos deleita con una retahíla de diálogos cuyo nivel de absurdidad es de agárrate y no te menees.

Realmente el espectador, cuando vea la película, no verá un esquema detallado del argumento, si no que sufrirá una concatenación de situaciones incoherente, que no vienen a cuento y lo que es peor de todo, no tienen nada que ver con el desenlace final de la película.

El guión de XII no detalla absolutamente nada, ni la proveniencia del psicópata, ni la de sus personajes principales… ¿Por qué fueron ellos los que acusaron al asesino? ¿No se acuerda ninguno de lo que pasó?, son preguntas que os haréis si finalmente le dais una oportunidad a XII, y por mucho que esperéis una respuesta con un mínimo de coherencia, al final os quedareis igual que estábais.

Como todo buen slasher que se precie, las muertes son un elemento FUNDAMENTAL. Pues bien, en dicho apartado XII tampoco cumple con los requisitos mínimos exigidos. Podría haber dado mucho más de sí, pero se queda en un intento absurdo de slasher convencional y aburrido en el que tan solo dos muertes (de las doce que acontecen), se salvan. Dos muertes que, todo hay que decirlo, me parecieron majas y bien ejecutadas en pantalla. Todo lo demás es un continuo bucle de apatía y aburrimiento del que XII no logra escaparse durante prácticamente la totalidad de su metraje.

Qué decir de las penosas actuaciones, sus dos protagonistas principales. Mercedes Mcnab (vista en la entretenida Hatchet) y Emily Hardy, están muy, muy sosas en sus respectivos papeles. No aportan la credibilidad ni la consistencia que requieren sus personajes, handicap importante tratándose de las protagonistas. Sus penosas actuaciones provocan que, automáticamente, la película se vaya al garete.

Del asesino es complicado salvar alguna cosa. Una mezcla de Leatherface y Babyface (el asesino de Colinas Sangrientas), pero muy mal resuelto. Ni siquiera se salva la fotografía, propia de una película amateur; y mucho menos la penosa dirección.

No me ando mas por las ramas, XII es una película mala, muy mala, aburrida hasta la saciedad, y cuyo trailer os muestra lo mejor de la misma… apenas 5 minutos.

Reseña de Sergio Morcillo

Lo mejor: Sus primeros 5 minutos y sus últimos 5 minutos.

Lo peor: Todo lo demás: metraje excesivo, aburrida y sin sentido.

POR: Joan Lafulla el 29/03/11
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Cold Prey 3

Tercera parte y primer tropiezo serio

Cold_Prey_3_poster

  • Título original: Fritt Vilt 3
  • Nacionalidad: Noruega | Año: 2010
  • Director: Mikkel Braenne Sandemose
  • Guión: Lars Gudmestad y Peder Fuglerud
  • Intérpretes: Ida Marie Bakkerud, Kim S. Falk-Jorgensen, Pal Stokka
  • Argumento: Un grupo de jóvenes se adentran en la montaña en busca del hotel donde, años atrás, un chico desapareció. Ignoran que este chico sigue vivo, y se ha convertido en un asesino.

LA VALORACIÓN:

45 |100

Estrellas: 2

Cold Prey 3 Grande

Los creadores de “Cold Prey” deben de sentirse muy orgullosos: han conseguido ser reconocidos en medio mundo, pese a que, salvo la primera parte, su saga no haya gozado de una buena distribución internacional. Además, partían de un slasher absolutamente convencional (y absolutamente encantador y fascinante, por otra parte), pero han sido capaces de encontrar los huecos para convertirlo en un producto con identidad propia, entre otras cosas por el buen hacer de sus responsables (curiosamente, las tres películas son de debutantes o el debut de su director). “Cold Prey” y su primera secuela se defendían por sí solas perfectamente e, insisto, sin ser nada del otro mundo, convencían y daban un par de buenos sustos. También, presentaban a la Laurie Strode nórdica del siglo XXI: Jannicke (Ingrid Bolso), que defendía su papel con uñas y dientes, a pesar de que más de uno piense que apenas tiene mérito porque era demasiado físico.

Y aquí llega Cold Prey 3. Lo primero que llama la atención es que intentaron venderla de una manera, pero luego la película es otra cosa. Los teasers iniciales presentaban el proyecto a modo de precuela en la que se contaría cómo el niño con la mancha en el ojo se convertía en un asesino. Esto es sólo el prólogo: no tarda en aparecer un cartel rezando “12 años después”, y tenemos a un grupo de seis jóvenes que van a pasar unos días a la montaña, atraídos por la historia macabra sucedida en el motel tiempo atrás. A partir de ahí, ya sabemos qué va a pasar, ¿no? Y, tratándose de una precuela, podemos hacer más de una apuesta: como que ninguno de ellos va a sobrevivir, puesto que no aparecían en las anteriores, o que ni de coña van a cargarse al asesino, porque sigue matando dos películas después (o antes). Sin embargo, ¿importa demasiado? Para mí, no, desde luego: si durante una hora y media tengo clima y un par de sustos apañados, me daré por satisfecho.

Comienzan, también, los guiños y signos de identidad de la saga: dentro de lo previsible, encontrar la sorpresa. Así, los jóvenes encuentran el hotel tras una caminata, dispuestos a quedarse en él la noche… y dos minutos después se están yendo del lugar porque hay ratas (bueno, vale, pero no sé cómo pensaron que no habría ratas en un lugar que lleva doce años abandonado). Y no vuelven. Si “Cold Prey” se circunscribía a este lugar, y Cold Prey 2 a un hospital, ésta no tiene tan delimitado su lugar: el bosque, la casa de algún lugareño… (y tal vez, ese sea uno de sus problemas). Otro ejemplo de esta estrategia de crear una expectativa y frustrarla: un personaje lleva un rifle consigo (?). En todos los slashers, les viene rematadamente bien a los protagonistas, en algún momento, el arma que el descerebrado del grupo ha decidido llevar sin contárselo a nadie. Aquí, como no podía ser menos, no sirve para nada. ¿Se agradece la variación a la fórmula? Claro. ¿Están bien metidos estos elementos, por así decirlo, “marcas de estilo de la casa”? Desde mi punto de vista, no.

Por destrozar las expectativas (algo, insisto, que me parece muy admirable), se renuncia a un espacio concreto (el hotel) frente a uno más indeterminado, que hace que gran parte del clima se diluya. Y más conforme avanza el metraje y tenemos varios frentes abiertos en distintas zonas. La secuencia de acontecimientos no siempre es lógica; desde detalles, como que personajes que han sufrido determinados traumas sean capaces de quedarse dormidos, o momentos mucho más alarmantes y graves: véase, si no, cómo un policía se acuerda de un “detalle sin importancia” de doce años atrás justo cuando conviene a la trama.

Aún así, es un slasher, y de lo que se trata, por encima de todo, es de la calidad de los sustos y sus muertes.

…y ni frío ni calor. Las escenas de tensión, en general, empiezan muy bien, poniendo el listón arriba del todo (el comienzo del calvario para la primera pareja en el bosque, o el momento del sótano de la casa semiabandonada), pero no acaban de solucionarse nunca a la altura. En más de una ocasión, además, se produce una elipsis inoportuna, cortándose el momento justo antes de la muerte, y dejando que después otro personaje encuentre el resultado final.

Los personajes, por su parte, son una gran lacra. Es verdad que no se precisa que tengan gran hondura. Las dos partes anteriores no eran, precisamente, un profundo estudio psicológico, pero funcionaban porque conseguían que diferenciaras a las víctimas prácticamente a la primera, y las trataba con cariño y respeto: nadie era demasiado idiota. Aquí, se abusa del tópico en algunos casos (el pirado que lleva el rifle, por ejemplo, podría ser el mismo que aparece en prácticamente todos los slashers de segunda fila) y en otros se juega a la no diferenciación (los dos personajes femeninos podrían intercambiarse entre sí en cada escena que no notaríamos diferencia).

Queda, eso sí, el preciosismo formal de la saga. El entorno de la misma es el más espectacular de las tres, claro, ya que se trata de exteriores. La fotografía es excelente y retrata la montaña de un modo que deja sin aliento. Ayuda, y mucho, un increíble diseño de sonido. Pasa desapercibido, pero si se presta atención, se pueden descubrir multitud de atmósferas, incluido cuando los personajes se encuentran en algún interior. Y, desde luego, para mí el gran hallazgo de “Cold Prey 3” es la figura del asesino. Puede que no dé tanto miedo como en las dos anteriores, pero el actor que lo encarna tiene el rostro que tiene que tener alguien como él (inocente y macabro), y las sus dos miradas finales en la última escena de la película son aterradoramente humanas, transmiten y remueven algo en el interior del espectador que ha permanecido más bien impasible durante la hora y media anterior.

¿Habrá “Cold Prey 4”? ¿Y con Jannicke?

Lo mejor: La escena del sótano en una casa semiabandonada.

Lo peor: Es la más floja de la saga.

POR: Manu el 20/03/11
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Bedevilled

¿Endemoniada?, no, Rabiosa

Bedevilled

  • Título original: ¿Endemoniada?, no, Rabiosa
  • Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2010
  • Director: Chul-soo Yan
  • Guión: Kwang-young Choi
  • Intérpretes: Yeong-hie Seo, Seong-won Ji, Min-ho Hwang
  • Argumento: El dramático reencuentro de dos mujeres tras muchos años y el cataclismo emocional que provoca.

LA VALORACIÓN:

78 |100

Estrellas: 4

Photobucket

“Lo que recordamos de la infancia, lo recordamos siempre: fantasmas indelebles, grabados, impresos, estampados, presentes para siempre. CYNTHIA OZICK

1.-Derecho de Pernada:

PhotobucketComencé a escribir esta reseña el Día de la Mujer Trabajadora, y, sinceramente, no se me ocurre mejor día. Si hay algo que hacen las mujeres protagonistas de esta película es TRABAJAR como mulas (en el peor sentido posible de la palabra), mientras los 3 hombres protagonistas se dedican a rascarse la hueva, ejercer el citado Derecho de Pernada, maltratar física y psíquicamente a las mujeres y ponerse ciegos a comerse, literalmente, unos hierbajos que les dejan en estado semi-catatónico.

Tal vez os pueda resultar un poco exagerado hablar de algo tan salvaje como el Derecho de Pernada a estas alturas de siglo, pero es que tampoco estamos hablando de una sociedad, la Coreana, que esté muy al día en cuanto a los derechos de la mujer se refiere. De hecho, hasta hace no más de 60 años en Corea (y en el resto de Asia) se vivía un sistema mezcla de Feudalismo y Confuncianismo que colocaba a las mujeres en una situación de meras sirvientas a disposición de lo que mandara el señor de la casa y, prácticamente, de todo paisano que pasara por allí. Un par de datos: “En 1998 se promulgó la Ley de Prevención de la Discriminación de Género y en 2001 se instauró el Ministerio de Igualdad de Género”. Toma ya. Y eso que aquí en España no estamos para echar cohetes, que la “Ley de Medidas integral contra la Violencia de Género” se convirtió en Ley Orgánica el 28 de Diciembre del 2004!!!…pero no voy a divagar por este trillado camino porqué tendría para hacer un puñetero blog entero. Además a lo largo de los últimos años hemos podido ver decenas de películas asiáticas en las que se mostraba ese menosprecio por la condición femenina (a mi me impactó mucho, en su momento, el comienzo de la genial ICHI THE KILLER), o leer sobre ello (aquí os recomiendo las novelas de QIU XIAOLONG o las de ANDY OAKES.

Lo que más me sorprende y admira es la valentía del director novel Chul-soo Yan a la hora de afrontar, sin tapujos ni medias tintas, un tema tan espinoso, escandaloso y terrible como este en su ópera prima. Para mí, y creo que para cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad, desde luego supuso una experiencia cuasitraumática el asistir a ciertos pasajes de la película.

2.-El Paraiso huele a podrido:

Photobucket Hae-Won (la correcta y más bien lacia – palabra genialmente aportada por Ana Daz – Seong-won Ji) es una mujer de mediana edad que vive atrapada en un trabajo que odia (en un banco concediendo o denegando créditos), sola en un apartamento frio e impersonal y asustada por la violencia que le rodea en el día a día. Un día es testigo de como 2 matones canean impunemente a una cría y no tiene el valor necesario para reconocerles en la rueda de reconocimiento. Más adelante iremos sabiendo el porqué. De hecho es tanto el stress que sufre, que, tras un arrebato de cólera injustificado en el trabajo, es “obligada” a cogerse unos días de vacaciones.

Lo primero que hace es encerrarse en casa y ponerse ciega de Guiness en lata, revisar el correo, jugar a ser ociosa…hasta que no puede más y decide hacer un viaje al lugar donde ella cree que más tranquila va a estar: la idílica isla de Moo-Do, donde solía pasar su infancia y donde, inconscientemente, viaja a enfrentarse con ciertos asuntos del pasado que por mucho que le joda reconocerlo le han marcado desde entonces. De ahí la cita del comienzo de la reseña…

PhotobucketMoo-Do es un pequeño trozo del paraiso muy cercano a la costa de Corea del Sur donde solían vivir e ir de vacaciones decenas de personas, pero desde hace muchos años, justo cuando el reloj evolutivo social se paró, ya sólo quedan 9 personas: 3 hombres y 6 mujeres, que sobreviven de la pesca, lo que plantan y la miel que venden a través de una especie de barca-taxi, que es el único medio para ir y volver de la isla.

Hae-Won busca relajarse en la casa de su abuelo y, más bien por obligación y con una cierta desgana, volver a ver a Kim Bok-nam (la escalofriantemente intensa Yeong-hie Seo), su mejor amiga en la infancia, y que lleva tiempo intentando ponerse en contacto con ella. Cuando llega encuentra lo que buscaba: relax, buen tiempo, lucir aspecto urbanita entre los isleños y esa amiga, que más que tal parece su esclava personal. Y ella feliz. Hasta que comienza a darse cuenta de que en esa isla hay algo extraño: en un sistema matriarcal gobernado por 4 ancianas se vive y actua como los 2 hombres dicen (el 3 es un anciano literalmente plantado en una roca que sólo sabe comer hierbas), y si no estás de acuerdo te llevas una paliza o algo peor. Kim Bok-nam, su amiga, está casada con uno de ellos pero folla con su hermano, o más bien es forzada a hacerlo, ya que su marido prefiere pagar a una prostituta joven para desfogarse…o, tal vez, con su hija pequeña (fruto de una violación tan consecutiva que nadie sabe quién es el padre)…lo que le apetezca y cuando le apetezca. Al principio Hae-Won se limita a vivir en su mundo interior de cobardía y culpa, ojos que no ven…, pero ciertos detalles le obligan a plantearse, primero, marcharse de allí cuanto antes, y segundo hacer lo posible para llevarse a su amiga y su hija.

Pero no va a ser fácil.

3.-Hay un remedio para las culpas, reconocerlas.

PhotobucketUna de las razones por las que Hae-Won quiere huir de la isla es por los recuerdos de la infancia que le vienen a la mente, los que menciono en la cita del principio, cuando ella y Kim Bok-nam eran BFF(best friends forever), ella la niña mona de ciudad que sólo iba a descansar y la pobre campesina que no sabía ni leer. A pesar de siempre mantener ese aire de superioridad que tanto le gustaba, y le sigue gustando, era su amiga; y cuando haces amigos a los 10 años creas recuerdos que, tal vez distorsionados o magnificados, duran para siempre. Y el que ella no puede olvidar es el de cuando 3 chicos de la isla las empezaron a acosar y ella huyo dejando sola a su amiga. Y sabe que ese día todo cambio para las 2. Ella se convirtió en una cobarde irascible, y su amiga en un juguete roto en manos de los hombres.

Tal vez penseis que BEDEVILLED no es tanto una película de terror sino más bien un dramón con todas las letras. Pués bien, es un dramón que os dejará marcas indelebles, pero que tras un desarrollo lento y pausado explota en una hecatombe de violencia contenida y brutal que hará que esas marcas se hagan más profundas aún (No creo que volváis a ver una simple flauta de la misma manera…). Una venganza esperada, lógica y sin marcha atrás. Dan igual las consecuencias. Una vez desatada la furia el desenlace lógico es el que tiene.

Tal vez el único pero que yo le pondría es un cierto apresuramiento, algo confuso, en los últimos 10 minutos, pero teniendo en cuenta que es la ópera prima del director se puede comprender. Es un material lo suficientemente intenso para haber sido dirigido por alguien con un poco más de experiencia, pero aún así le auguro un futuro muy brillante.

Lo mejor: La intensidad y su progresión geométrica

Lo peor: Un cierto apresuramiento en la parte final

POR: Elniniodecristal el 14/03/11
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La Matanza de Texas

A sus pies Maestro Hooper

La Matanza de Texas

  • Título original: The Texas Chainsaw Massacre
  • Nacionalidad: USA | Año: 1974
  • Director: Tobe Hooper
  • Guión: Tobe Hooper y Kim Henkel
  • Intérpretes: Marilyn Burns, Gunnar Hansen, Edwin Neal, Allen Danzinger, Paul A. Partain, Jim Siedow y Teri McMinn
  • Argumento: El encuentro de la familia más despiadada jamás vista y 5 imberbes jovenzuelos que toman el camino equivocado...

LA VALORACIÓN:

95 |100

Estrellas: 5

Esta reseña va especialmente dedicada a Emilio, Borja-chan, y Alicia, ellos saben por qué, y al equipo enterito de ALMASOSCURAS (mención especial a Joan y Bob) por adoptar a un personaje tan disfuncional como un servidor.

Photobucket

INTRODUCCIÓN: Génesis

PhotobucketVamos a situarnos a finales de la década de los 60 y principios de los 70. Concretamente en los EEUU, pero en cierto sentido la situación podría ser aplicable a cualquier país “civilizado”; a saber: final abrupto de unos ideales de libertad y optimismo, tejemanejes y mentiras descaradas del Gobierno, una juventud desencantada y acojonada ante las escasas expectativas de trabajo, caída en picado de los mercados bursátiles… Todo esto sólo puede tener un desenlace lógico: sacudirse las pulgas y REBELIÓN. Ahora concretemos más: Austin, Texas; y más aún, un joven director dando sus primeros pasos como documentalista y alumno/profesor de la Facultad de Artes llamado TOBE HOOPER que está hasta la peineta de lo que ve y siente a su alrededor. A esas alturas de su vida ya había dirigido un documental sobre el deterioro del movimiento pacifista (Eggshells, nunca estrenado pero con un premio en el Festival de Atlanta de Cine Documental) y rumiaba en su cabeza un proyecto sobre una casa aislada como reflejo de la alienación del individuo en la sociedad.

Fue entonces cuando Hooper coincidió con Kim Henkel (co-guionista), un apasionado de la historia de los psicópatas y, basándose en ciertos detalles de la vida del padre-de-todos-los-psicópatas Ed Gein (y según sus propias palabras en las atrocidades de un tal Elmer Wayne Henley, al que pagaban para reclutar adolescentes para ancianos pederastas), entre los dos comenzaron a tejer el tapiz que acabaría convirtiéndose en la OBRA MAESTRA que todos conocemos. Pero no fue nada fácil conseguir trasladar sus ideas a la gran pantalla. Es aquí cuando entra en escena la Mafia…

Concretamente hablamos de Louis “Butchie” Peraino, que con su compañía BRYANSTON PICTURES utilizó la producción de LA MATANZA DE TEXAS para “limpiar”, entre otros, los beneficios que había conseguido con Deep Throat, y de paso dejar en la estacada a Hooper y amigos al ser detenido por razones fiscales y demás. Al final, y con la ayuda de amigos del director, la voluntad de los actores y miembros del equipo y ridículas (incluso para la época) aportaciones de pequeñas productoras, consiguieron sacar adelante el proyecto.

1.-El Infierno de Texas:

PhotobucketAntes de pasar por el caos financiero, y por motivos más que obvios, Tobe Hooper no tuvo más remedio que tirar de actores locales con más ganas de salir en una película que ambición por hacer carrera. A una de las protagonistas (Burns) la conoció en un teatro local, el resto de los chavales pasaban por allí y el, tal vez, más importante de todos, por su papel, Gunnar Hansen (al que vimos hace no mucho de capitán de barco en The Reykjavik Whale Watching Massacre) al que el director contrató según le vio entrar por la puerta (imaginaros en los años 70 a un bigardo de 2×2 descendiente de islandeses…), y que confesó hace no mucho “que se presentó para tener que hacer algo en el verano”. A su favor añadiremos que antes del rodaje se pasó una semana entera visitando una escuela de personas con problemas de habla y aprendizaje para meterse en el papel.

Entre las penurias que tuvieron que pasar los actores, y el equipo, estaban los 38º de media, los bichos, el olor de los restos putrefactos de los animales que el productor Robert A. Burns recogía en la carretera para “decorar” el set, y sobre todo que al transcurrir la acción en 24 horas, en un rodaje de 32 días con una media de 14/16 horas diarias, los actores no pudieron cambiarse de ropa…bueno, los que iban muriendo antes… pero una de las actrices confesó que tras terminar el rodaje y quitarse lo pantalones “literalmente salieron caminando solos”; o el propio Gunnar Hansen que tuvo que estar todo el rodaje con la misma ropa empapada en sangre, sudor y mugre. A eso le llamo yo amor por el cine.

2.-Los cimientos de un Género:

PhotobucketUna de las miles de conversaciones que surgieron tras ver la película, especialmente con un amigo, fue la de recorrerse la América más profunda y perderse por esos parajes tan siniestros de Texas, Ohio, Kentucky y demás para intentar encontrar personajes tan siniestros y terroríficos como los que aparecen en la película y, of course, recoger autoestopistas cuanto más chungos mejor. Una locura, claro está… pero ciertas conversaciones alimentadas por litros de Mahou, humos nocivos y death metal de fondo es lo que tienen. Bueno, pués tal vez eso es lo que NO deberían haber hecho NUNCA nuestros protagonistas: recoger al tirado que extiende el pulgar al principio de la película…

Sobre el argumento de la película no quiero contar más que lo básico: Cinco jovenes, uno de ellos en silla de ruedas, viajan a donde cristo perdió las sandalias para solucionar ciertos asuntos familiares sin importancia. Por su inocencia, buen rollito y mala suerte recogen al autoestopista equivocado, paran en la gasolinera equivocada y en la granja… sí, equivocada. Y lo hago tan sucinto por dos razones: porque los que como yo la hayais visto y revisitado varias veces no os hace falta recordaros nada, y los (afortunados) que nunca la hayan visto no quiero joderles ni un solo plano, secuencia, giro de guión de esta maravilla. Merece la pena llegar “virgen”, de verdad.

3.-Anecdotario Brutal:

PhotobucketLa película se estrenó el 1 de octubre de 1974 en Austin, Texas, casí un año después de haber sido terminada, en parte debido al arduo trabajo de edición y en parte por la lucha que mantuvo el propio Hooper con la censura yanqui, que al final, tras el estreno nacional (¡¡en una mañana de sábado!!) tuvo que retirarla de las pantallas por las numerosas quejas de espectadores y críticos. Hasta 1976 no volvió a tener un lanzamiento a nivel nacional, con el que acabó ganando algo más de 30 millones de $, lo que supuso un record absoluto para una película hecha con menos de 300.000 $. Como curiosidad comentaré que no fue superada hasta que se estrenó HALLOWEEN que ganó 47 millones de $. La película fue prohibida durante muchos años en paises como Brasil, Finlandia, Noruega, Singapur y buena parte del Reino Unido (en Londres no, en Glasgow sí, Newcastle sí, Surrey no…).

Parte de la culpa la tuvo la siguiente frase:

The film which you are about to see is an account of the tragedy which befell a group of five youths, in particularly Sally Hardesty and her invalid brother, Franklin. It is all the more tragic in that they were young….

…en la que asegura que los hechos están basados en algo real, que es mentira, pero Henkel y Hooper utilizaron para protestar por las citadas mentiras del Watergate, Vietnam, el paro….

Un apartado especial merece Robert A. Burns como Director de Producción. El mismo que recogía animales muertos de la carretera, que se pateó todas las clínicas veterinarias del estado en busca de huesos de animales para cubrirlos de látex y hacerlos parecer humanos, el que consiguió litros de sangre animal para “decorar” las paredes, y utilizó su propia sangre para una escena de “alimentación” que le dejó casi exhausto…

Para finalizar esta sección un par de (casi seguras) verdades:

1.-Que el equipo descubrió una plantación enorme de marihuana detrás de la granja y casi se la ventilan entera… esta, personalmente, me encanta.
2.-Que Gunnar Hansen (Leatherface) casi se carga a uno de los chicos con la motosierra. Según el propio actor la sierra le pasó a 8 cm de la cara del chaval…
3.-Que la BSO, compuesta por el propio Hooper, está hecha a base de chillidos de animales y objetos metálicos, como sierras y martillos entrechocando…
4.-Que Leatherface se iba a llamar Headcheese (cabezaqueso¿?¿?¿), menos mal que no…

4.-¿Conclusión?:

PhotobucketNo creo que sea posible concluir un debate sobre esta película en concreto, es más, creo sinceramente que pasarán 50 años y todavía se seguirá utilizando como ejemplo de cómo hacer una buena película con un Buen Guión, el convencimiento de tener algo inmejorable entre las manos y haciendo caso omiso a lo ajustado del presupuesto. Tobe Hooper y su increible equipo (no nos olvidemos de la innovadora y ultrarealista fotografía de Daniel Pearl con una cámara casi de juguete, concretamente una Eclair NPR de 16 mm) se olvidaron de excusas y putadas varias (el calor, el horario…) y crearon un pedazo de historia cinematográfica que no solamente inventó un género, si no que engendró una caterva de admiradores/imitadores/seguidores que hasta hoy en día (os acordais de PIG) intentan, y nadie ha conseguido igualar. Algunos lo han hecho con respeto y decoro (Ajá, Martyrs, Wes Craven…) y otros generalmente hacen el ridículo. Pero además de todo eso THE TEXAS CHAINSAW MASSACRE transciende el género para reflejar una situación social de desencanto y hastío en un reflejo ultraviolento y crudo hasta ad nauseam. Y sin mostrar practicamente nada, no desde luego para el standard al que estamos acostumbrados hoy en día; un martillazo por aquí, un gancho de carne por allá…pero lo que realmente consigue perturbar al espectador es lo que no se ve, lo que te obligan a imaginar…e imaginas.

Me hubiera gustado hablar más de la carrera del director (Poltergeist!!!!), el reconocimiento a posteriori de la película, ciertos temas que se me han ido pasando por la cabeza (la cena final como reflejo paródico de la típica familia norteamericana…), de las secuelas y remake (eso le toca a MISSTERROR) y mucho, mucho más. Pero necesitaría otro post, y que coño, a verla de nuevo todos, y los que no la hayais visto POR DIOSSSSSSS!!!!

Lo mejor: El mero hecho de existir

Lo peor: Por mucho que lo intento no se me ocurre nada...

POR: Elniniodecristal el 25/01/11
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COMENTARIO/S
 

Hatchet 2

El esperado regreso de Victor Crowley

Hatchet 2

  • Título original: Hatchet 2
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Adam Green
  • Guión: Adam Green
  • Intérpretes: Danielle Harris, Tony Todd, Kane Hodder
  • Argumento: Marybeth, con la ayuda del Reverendo Zombie y un grupo de cazarecompensas, decide volver al pantano y darle su merecido a Victor Crowley.

LA VALORACIÓN:

55 |100

Estrellas: 3

Hatchet 2

Hatchet lo consiguió. Con Victor Crowley de brutal maestro de ceremonias, Hatchet nos sumergió en un slasher de vieja escuela en el que se daban cita – con acierto – la acción, el gore y el humor. En realidad la fórmula era, aparentemente, sencilla. Pero la experiencia nos dice que lograr, a estas alturas, un retroslasher que convenza a un gran número de aficionados al subgénero con una mezcla de gore, humor y argumento rotundamente intrascendente, es un objetivo que se puede calificar de cualquier manera menos sencillo.

No tuvimos que poner a prueba nuestras dotes adivinatorias para augurar la gestación de una inminente secuela en la que Victor Crowley volviera a las andadas. El éxito cosechado por Hatchet hizo de su secuela una apuesta ganadora. Cuatro años tardó en llegar Hatchet 2, y la confirmación de que el propio Adam Green, responsable de la primera entrega de la serie y recién salido de su excelente survival Frozen, unido a los problemas que Hatchet 2 tuvo con la censura norteamericano debido al exceso de violencia; eran excelentes noticias para todos los aficionados que esperábamos impacientes el regreso de Crowley.

La acción de Hatchet 2 se sitúa apenas unas horas después de lo sucedido en la primera película. Marybeth, única superviviente tras la pesadilla sufrida en Hatchet, sigue empeñada en vengar la muerte de su padre y su hermano. Para lograrlo solicita la ayuda del “Reverendo Zombie” (Tony Todd, célebre por su papel en Candyman), un timador de poca monta que se gana la vida engañando a ilusos turistas con su vudú de saldo y poseedor de un negocio de paseos en barca por los pantanos que, obviamente, se ve amenazado por la presencia poco amistosa de Victor Crowley.
El “Reverendo Zombie” reúne a un nutrido grupo de cazadores furtivos y ofrece una suculenta recompensa a aquel que logre traerle la cabeza de Victor Crowley en bandeja.

La fórmula, como era de esperar, sigue siendo la misma. Crowley, gore y humor. En realidad, si a Adam Grenn se le hubiese ocurrido ofrecernos algo radicalmente distinto a lo mostrado en Hatchet, muchos no hubiésemos dudado en saltarle al cuello y arrancarle la yugular de un mordisco. Green era perfectamente consciente de ello, así que decidió ceñirse a aquellos elementos que hicieron de Hatchet un caballo ganador.
Sin embargo, si bien es cierto que el aficionado difícilmente podía reclamarle a Green que se apartase en exceso de lo ofrecido en Hatchet, si nos quedaba la posibiildad de exigirle que se superase a sí mismo. Que mejorase las prestaciones del primer Hatchet. Si Hatchet era un compendio de Victor Crowley, gore y humor, Hatchet 2 debía tener MÁS Victor Crowley, MÁS gore y MÁS humor y diversión.

Y lo cierto es que hay algunos apartados en los que Green vuelve a dar en el clavo. Efectivamente en Hatchet tenemos más Victor Crowley. Las presentaciones sobran, así que Crowley se adueña de la función prácticamente desde el primer minuto. Y lo más importante, regresa en plena forma, igualando los niveles de salvajismo del primer Hatchet e incluso superándolos en determinados instantes. Larga vida a Victor Crowley… te deseo una fructífera carrera profesional repleta de cráneos aplastados, intestinos arrancados y huesos crujidos.

Por supuesto, que Victor Crowley sea la única y verdadera estrella de Hatchet 2 implica que la película ande sobradita de gore. Los asesinatos cometidos por Crowley son igual o incluso más brutales de lo que ya pudimos disfrutar en la primera entrega de la serie. Nada que objetar en este aspecto.

Así que solo nos queda un elemento por valorar: el humor, la diversión. Y aquí es precisamente donde Hatchet 2 cojea… y mucho. Si los protagonistas de Hatchet, todos ellos estereotipados hasta la médula, tenían cierta gracias y tanto los diálogos que mantenían como las situaciones en las que se veían involucrados eran soportables (e incluso tenían cierta gracia); el grupito de cazarecompensas de Hatchet 2 son una panda de majaderos que, por más que lo intentan (y lo intentan durante toda la película), no tienen ni puñetera gracia. Os aseguro que estaréis deseando que Victor Crowley tenga un buen día y acabe con todos ellos, sin excepción, propinándoles el máximo dolor posible en el menor espacio de tiempo. Sin duda se lo merecen…
La principal consecuencia de la estupidez sin límites del mencionado grupo de cazarecompesas es que asistimos a un juego del gato y el ratón (Crowley es el gato y los susodichos estúpidos los ratones a los que conviene pisotear cuanto antes) que se vuelve tedioso y monótono al poco tiempo de iniciarse. Crowley hace lo que puede por salvar la situación, pero en ocasiones no resulta suficiente.

Hatchet 2 no es un mal slasher. Me atrevo a recomendarlo. Sobre todo a aquellos que disfrutasteis de la primera entrega. Sin embargo debo avisaros que buena parte de la diversión y el entretenimiento se ha esfumado en algún instante durante el tiempo transcurrido entre Hatchet y Hatchet 2. Por suerte el bueno de Victor Crowley parece ajeno a este hecho y ha regresado con el mismo impetu con el que irrumpió en nuestras vidas cuatro años atrás.

Lo mejor: Victor Crowley y el gore.

Lo peor: La pérdida considerable de diversión y entretenimiento respecto al Hatchet original.

POR: Joan Lafulla el 25/01/11
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COMENTARIO/S
 

Hatchet

No soys bienvenidos a los dominios de Victor Crowley

Hatchet

  • Título original: Hatchet
  • Nacionalidad: USA | Año: 2006
  • Director: Adam Green
  • Guión: Adam Green
  • Intérpretes: Joel David Moore, Tamara Feldman, Deon Richmond
  • Argumento: Un grupo de turistas emprende un viaje nocturno en barca para conocer los pantanos de Louisiana. Por desgracia para ellos al único que conocerán será a Victor Crowley, la peor de sus pesadillas echa realidad...

LA VALORACIÓN:

70 |100

Estrellas: 4

Hatchet

En 2006 Adam Green (Frozen, 2009) dirigió Hatchet, un retroslasher evidentemente deudor de la saga de Jason Voorhes (Viernes 13) cuya efusiva recepción por buena parte de los aficionados puso al realizador norteamericano directamente en la órbita de los “más buscados”.

Dilucidar las razones por las que Hatchet ha logrado la vitola de ser una de las películas independientes de género más alabadas de principios de siglo XXI, hasta el punto de verse recompensada con una secuela en 2010, no es una tarea sencilla.

El argumento de Hatchet no es precisamente de esos que deba guardarse en una caja fuerte custodiada por siete candados y enterrado bajo tierra para que nadie descubra las excelencias que esconde. En otras palabras: un grupo de turistas se apunta a una excursión nocturna en barco por los pantanos de Luisiana. Durante la travesía conocen la leyenda de Victor Crowley, un asesino autóctono que murió accidentalmente cuando su padre le asestó un mortal golpe de hacha en mitad de su cara. Deforme y sediento de venganza, el fantasma de Victor Crowley vaga por los pantanos dispuesto a acabar con todo aquel que ose penetrar en sus dominios. Al menos eso es lo que dice la leyenda… pero en ocasiones las leyendas se vuelven reales. Terroríficamente reales.

Como podéis comprobar la originalidad no es el punto fuerte de Hatchet. Adam Green reúne en Hatchet a un nutrido grupo de incautos turistas, todos ellos con la palabra “carnaza” escrita en la frente, y los suelta en mitad de los pantanosos aledaños de Luisiana para que se enfrenten, en inferioridad de condiciones, a un mítico asesino local que responde al nombre de Victor Crowley. Lo que sigue a continuación es de manual. El marcador pronto se decantará en favor de Crowley y los turistas, respetuosos con el destino que les ha tocado en suerte, irán cayendo uno a uno a manos del brutal asesino.

Por supuesto hasta aquí no hay nada nuevo bajo el sol. Y a partir de aquí… tampoco. Green sigue fielmente todos los principios y esquemas del slasher ochentero (con la saga de Viernes 13 a la cabeza) para acabar aportando su particular visión de un subgénero del que, a estas alturas, díficilmente podemos esperar sorpresa alguna.

Y pese a todo ello, pese a ser la misma historia que ya hemos visto en decenas de ocasiones, Hatchet funciona. Divierte. Entretiene. Se erige en uno de los grandes slashers de la década pasada (tampoco es que tuviera excesiva competencia) y demuestra que la falta de originalidad no siempre es un obstáculo insalvable para el disfrute de ciertas propuestas que hacen de los lugares comunes un campo abonado a la diversión y al esparcimiento.

Su historia es intrascendente, carece de interés. Sus personajes son todos ellos insustanciales y tirando a realmente estúpidos. Su desarrollo es el esperado por todos e incluso su final podríamos recitarlo de memoria si de un poema se tratase.
Pero la lírica no es la especialidad de Adam Green y, conociendo perfectamente las limitaciones del material que se traía entre manos, decidió tomar la única vía que puedía llevarle a buen puerto: el del homenaje o incluso la parodia respetuosa.

Y es que Hatchet no puede verse de otra manera que no sea un sentido homenaje a los viejos y añorados slashers ochenteros que retumban con fuerza en cada una de las apariciones de Victor Crowley. A partir de aquí era tarea de Adam Green el lograr que Hatchet destacara, de algún modo, por encima de decenas y decenas de slashers recientes, con un planteamiento similar al de Hatchet, que han caído en el pozo del olvido. Y lo logró. ¿Cómo?

Sí… Hatchet se compone de un grupo de insensatos que van a ser pasto de un brutal asesino en serie; pero Adam Grenn sabe imprimirle la suficiente energía, violencia, sangre, gore y sentido del humor al relato como para impedir que Hatchet acabe siendo un “un slasher más”, y se convierta, finalmente, en una experiencia tremendamente satisfactoria para todos los que amamos el subgénero del “corta y trocea”.

Hatchet logra incluso que sus bobalicones protagonistas nos caigan en gracia. Que sus, a priori, estúpidos diálogos nos resulten graciosos. Pero sobre todo consigue que el inevitable “corre que te pillo” a través de bosques y pantanos devenga un cautivador espectáculo gracias, fundamentalmente, a la presencia de Victor Crowley y a la poca sutileza con la que despacha a cada una de sus víctimas. La carta de presentación de Crowley es magnífica: un tipo de naturaleza sobrenatural (con lo cual nos aseguramos tantas secuelas como sean necesarias), de cara deformada, un pasado familiar traumático, y una incipiente necesidad de acabar, de la manera más brutal posible, con la vida de molestos visitantes. Cada una de las apariciones de Victor Crowley en Hatchet será celebrada con vítores y aplausos por los más entusiastas del género, y Victor sabrá recompensarles con una serie de asesinatos en los que prima la imaginación, el gore desmedido y, nuevamente, el humor negro.

Hatchet no es una obra de arte sin parangón. No es tampoco la cumbre del slasher que algunos han querido ver. Y quizás su condición de culto sea un tanto exagerada. Hatchet es, sencillamente, un magnífico espectáculo retro en el que prevalece la ironía, el entretenimiento y el gore. Lo cual no es poco…

Lo mejor: Victor Crowley, el gore y la diversión.

Lo peor: No deja de ser lo mismo de siempre... aunque en esta ocasión funcione y acabe resultando tremendamente entretenido.

POR: Joan Lafulla el 25/01/11
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COMENTARIO/S
 

The Maze

Otra noche de terror

The Maze

  • Título original: The Maze
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Steve Shimek
  • Guión: Katy Baldwin, Timothy Gutierrez
  • Intérpretes: Shalaina Castle, Luke Drake, Tye Nelson
  • Argumento: Cinco amigos se cuelan en un enorme laberinto de maíz, y comienzan a ser asesinados por una enigmática figura que lleva su rostro cubierto con una capucha roja.

LA VALORACIÓN:

45 |100

Estrellas: 2

The Maze

Cinco amigos hacen un largo viaje para visitar el laberinto de maiz más grande del condado. Cuando llegan, se encuentran con que está cerrado. Pero, como ya han traspuesto hasta allí, se cuelan y se ponen a jugar a un juego, una suerte de “tú la llevas” que obliga a que todos se dispersen por los pasillos de maiz para que no les encuentre quien se la está quedando. No tardan mucho en averiguar que hay, entre ellos, un participante más, con una sudadera roja…

El argumento de The Maze no oculta en ningún momento que se trata de un slasher, y a su favor hay que decir que la localización, un laberinto de maiz, le da puntos.

En su contra… vamos por partes. ¿A que el argumento arriba contado, aunque no tenga nada especial, puede ser apetecible, sobre todo si eres un fanático de las pelis de asesino enmascarado detrás de adolescentes en celo? El problema en *The Maze es que los protagonistas no tienen dieciocho años, sino treinta.* En la película nunca se detallan explícitamente sus edades y, si desde luego, pretendían ser adolescentes prepúberes, estaríamos ante un agudo caso del síndrome “Al Salir de Clase”. Así que, sabiendo que hablamos de cinco treintañeros, verlos jugando a “Tú la llevas” durante gran parte del metraje, sin que sea una ocasión especial, en plan, “venga chicos, recordemos cuando jugamos a Tú la llevas echando una partida ahora, diez años después” resulta un tanto chocante. Y lo más curioso de todo es que a poco que avanza la película, se ve clarísimo que hubiera funcionado a las mil maravillas con niños: hubiera sido absolutamente aterrador ver a una pandilla de chavales de trece o catorce años perdidos en este laberinto y perseguidos por este asesino encapuchado.

También, desde el primer momento, se nota que estamos hablando de una película de poco presupuesto. Arranca con una serie de historias a modo de flashbacks en las que la marca para saber que son pasado es que los planos están unidos entre sí mediante fundidos encadenados. Es un comienzo confuso, tanto por narración –ninguna de estas dos historias se cierran más adelante y, además, están plagadas de inexplicables detalles de los personajes de la historia principal pero nunca sabremos por qué- como por estilo: pretenden ser enigmáticas y extrañas, pero lo cierto es que se nota más que lo más barato era encadenar planos para conseguir esa impresión. Luego, conforme avanza la película y comienza la matanza, también queda patente que no había dinero para efectos especiales. En este sentido, sí han sido consecuentes y han apostado por el suspense y la creación del clima que, desde el punto de vista de quien escribe, aunque no se haya conseguido, sólo el empeño y su puesta en escena valen la pena. De hecho, resulta curioso como la película tiene una fotografía mucho más trabajada en las condiciones que, en teoría, son más complicadas –exteriores nocturnos sin luz- que cuando hay personajes cerca de una fuente de luz o se enciende el sistema de alumbrado.

Un asunto un poco más serio y grave: The Maze, el título, hace referencia tanto al laberinto físico de maíz como a una suerte de planteamiento mental en el que la heroína del grupo, Jordan (Shalaina Castle) y su rival asesino se sitúan al mismo nivel y se retan a ver quién consigue escapar de un asedio tipo “el gato y el ratón”, y desde este aspecto la película sí es fallida. Los personajes no tienen nada que los diferencie a unos de otros y, contra todo pronóstico, se agradece bastante, porque, por el contrario, a la protagonista, Jordan, casi desde el primer momento los demás la califican como “inteligente” y no lo es. ¿Por qué no podía ser una víctima más que se encargue de intentar sobrevivir, como sus compañeros? Constantemente hay un esfuerzo para que veamos que ella es mucho más lista que sus amigos, y lo peor es que no podemos certificarlo mediante ningún hecho, sólo por lo que dicen los demás.

La película tiene dos tramos muy claros y bien diferenciados: en el interior del laberinto, y fuera, que ocupa el final. Es un curioso y acertado homenaje a slashers clásicos, (La noche de Halloween y su secuela, Cold Prey y su secuela), aunque aquí cambiemos un hospital por una comisaría, y es lo que justifica la preparación del personaje de Jordan y su inteligencia. Cuando se produce el duelo final, la sensación que te queda no es que ella sea más lista, es que el asesino es más tonto de lo habitual (se le pasan por alto cosas de novato, me temo). Y se pretendía que aquello fuera un vibrante choque de mentes privilegiadas. Más listo parece un personaje en una pantalla mientras menos se dice que lo es y menos explicaciones da de por qué hace las cosas. Ni Clarice Starling ni el doctor Hannibal Lecter tuvieron que explicarse demasiado el uno al otro para que todos supiéramos de qué iba su relación y que, sí, efectivamente, los dos eran listísimos. Jordan y el asesino se lo cuentan todo, hasta el mínimo detalle, consiguiendo que como espectador te des cuenta de que el asesino deja un cabo suelto que Jordan usa como as en la manga. Pero, como te has dado cuenta, no piensas: “joer con Jordan, qué tía más inteligente”; piensas: “bueno, por lo menos Jordan parece pensar un poco”.

*The Maze es una película flojita, y tiene pocos elementos diferenciadores para con otros slashers. Por eso, misteriosamente, llama la atención un curioso tramo, como unos diez minutos de metraje. Se trata del momento en que cambiamos de un escenario – el laberinto de maiz – a otro – la comisaría -. Es fascinante; de pronto, aquello adquiere un vuelo y una altura inusitadas hasta entonces –y que luego pierde otra vez. El asesino sale del laberinto de maíz, *herido, y deambula por los alrededores. Se acerca a una gasolinera y, toda la sabiduría narrativa que la peli no ha tenido, la emplea ahí: consigue jugar con nuestras espectativas como no lo ha hecho hasta el momento, planteándonos una situación entre una chica que habla por su móvil y se baja de su coche, y cómo el asesino ronda el coche… ¿para qué? Quien vea la peli, verá que esto está resuelto de un modo incluso brillante, lo mismo que el posterior periplo en el que el encapuchado camina por la carretera y un conductor se ofrece a llevarle. Mantienen una queda conversación que aporta el único justificante que puede haber para explicar su comportamiento psicópata, y funciona a la perfección. Y este tramo termina con el asesino llegando a su destino y de nuevo se nos sorprende con una revelación final que, aunque hayas podido intuirse, funciona igualmente bien.

Aún así, a pesar del entusiasmo por este extraño tramo que tiene The Maze, como si irrumpiera una franja de césped fresco en mitad de un vertedero, lo cierto es que diez minutos excasos no justifican una película entera, o al menos para mí.

Lo mejor: El periplo del asesino fuera del laberinto.

Lo peor: Que se empeñe en ser inteligente, y eso sólo sirva para poner en evidencia que no lo es.

POR: Manu el 14/11/10
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Blood Night

Conoce la leyenda de Mary Hatchet

Blood Night. The Legend of Mary Hatchet

  • Título original: Conoce la leyenda de Mary Hatchet
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Frank Sabatella
  • Guión: Elke Blasi y Frank Sabatella
  • Intérpretes: Samantha Facchi, Bill Moseley, Danielle Harris
  • Argumento: La historia de Mary Hatchet se ha convertido en una leyenda urbana que los jóvenes de su localidad celebran año tras año.

LA VALORACIÓN:

49 |100

Estrellas: 2

Blood Night. The Legend of Mary Hatchet

El prólogo de Blood Night The Legend of Mary Hatchet es fantástico.
En él se nos muestra a Mary, una jovencita de 12 años que tras experimentar su primera menstruación sufre un ataque psicótico que culmina con sus queridos progenitores visitando la morgue más cercana.
Diez años más tarde, Mary, encerrada en un centro psiquiátrico, queda embarazada tras ser violada por un celador.
Tras un parto problemático los médicos informan a Mary de que su hijo ha muerto. Mary enloquece (más si cabe) de rabia y provoca una matanza que segará la vida de veinte personas.

Y como ya he dicho antes esto es tan sólo el prólogo, los instantes que preceden a los títulos de crédito iniciales. Se trata de un arranque poderoso, intenso, sangriento, muy bien rodado (con una excelente fotografía) y con un personaje, el de Mary Hatchet, que promete excelentes dosis de diversión.

El único inconveniente que cabe achacarle al inicio de Blood Night The Legend of Mary Hatchet es que quizás coloque el listón demasiado alto.

Lo que nos espera a continuación es un listado exhaustivo de todos y cada uno de los clichés que vienen definiendo el subgénero slasher desde hace ya la friolera de 30 años (y de paso también planea sobre algún que otro tópico del género de fantasmas).
La historia de Mary Hatchet se ha convertido en una leyenda urbana, y cada año decenas de jóvenes rememoran las hazañas de su asesina favorita como mejor saben hacerlo: poniéndose de alcohol y drogas hasta las cejas y pasándose por la piedra a sus novios y/o novietas.

En esta ocasión, un grupo de preuniversitarios especialmente cargantes, deciden trastear una tabla ouija junto a la lápida de Mary Hatchet (sic), mientras el viejo sepulturero (Bill Mosseley) les explica nuevas y macabras historias sobre la difunta.

Cómo ya he apuntado anteriormente, Blood Night es un slasher al uso que atesora la colección completa de tópicos: jóvenes estúpidos que llevan escrita la palabra “difunto” en sus frentes y no muestran ningún reparo en soltar una retahíla de diálogos absurdos, una fiesta desmadrada, el alcohol, el sexo (se cumple el viejo principio de “quién folla, muere”)… los tiene absolutamente todos. ¡Pero atención! ¡Que nadie me malinterprete! Juzgar negativamente a Blood Night por el simple hecho de repetir los manidos tópicos que han formado parte del subgénero slasher desde principios de los 80, y al mismo tiempo declararnos, a estas alturas, seguidores del subgénero, sería una actitud algo ingenua por nuestra parte.

Me gusta el subgénero slasher. Y me gusta a pesar de los tópicos, a pesar de su absoluta previsibilidad. He aprendido a respetar sus estrictas e inamovibles reglas, a convivir con ellas, y a disfrutarlas una vez tras otra, y otra, y otra, y otra…

Exigirle “algo más” a un subgénero que lleva más de 30 años en danza y del que parece que está todo dicho es legítimo, sin duda, pero terriblemente complicado que llegue a producirse (seguiremos esperando…).

Los tópicos son válidos, e incluso bienvenidos, siempre que constituyan la base de un slasher entretenido, con un buen ritmo y una serie de imaginativos asesinatos que nos lleven a esbozar una sonrisa de complicidad.

De esta manera, el problema de Blood Night no es tanto lo predecible de todo lo acontecido (algo con lo que ya contábamos), si no el poco acierto a la hora de dosificarlo. Y me explico.

Los cuarenta minutos (más o menos) que siguen al magnífico prólogo de Blood Night son terriblemente aburridos. Cementerios, fiestas, alcohol, sexo… todos los ingredientes necesarios para dar forma a un slasher de la viaje escuela, pero ejecutados de una manera tan insulsa y mecánica que uno tiene la sensación de que no ocurre absolutamente nada. Mirada al reloj. Bostezo. Esfuerzo por mantener los ojos abiertos, y a esperar que la cosa se anime.

Y lo cierto es que se anima. En su tramo final, cuando pocas esperanzas nos quedan de que la película remonte el vuelo, Blood Night acaba ofreciéndonos un slasher sangriento, con un buen número de víctimas mortales, entretenido, muy bien rodado, con un Bill Mossley metido con calzador, y con una imagen final que, por previsible que resulte, no deja de ser impactante.

El problema es que hemos tenido que esperar demasiado para ver cómo se animaba la fiesta (y me refiero a la fiesta de verdad, a la que incluye sangre y tripas). Y la espera ha sido tediosa, insufrible; hecho que afecta, irremediablemente, a la percepción final que nos deja Blood Night: el de un slasher correcto, con algunos momentos ciertamente destacables, pero con un exceso de metraje desperdiciado que pondrá a prueba nuestra paciencia. En mi opinión Blood Night ha estado muy cerca de convertirse en un slasher para el recuerdo… pero finalmente no lo ha conseguido.

Lo mejor: Su arranque y el tramo final.

Lo peor: Todo lo que queda entre el arranque y el final.

POR: Joan Lafulla el 08/11/10
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COMENTARIO/S
 

Rubber

No fucking reason

Rubber_poster

  • Título original: Rubber
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2010
  • Director: Quentin Dupieux
  • Guión: Quentin Dupieux
  • Intérpretes: Stephen Spinella, Roxane Mesquida, Wings Hauser, Robert
  • Argumento: El neumático Robert pasa sus días en el desierto de Arizona, practicando con sus poderes telequinéticos hasta que una mañana conoce a Sheila, una atractiva joven, y su vida se convierte en la típica historia de amor y asesinatos sin sentido.

LA VALORACIÓN:

62 |100

Estrellas: 3

Rubber_grande

NOTICIA: Por primera vez en Almas Oscuras, ¡tenemos una reseña realizada por uno de los actores principales de la película! Nuestro buen amigo Robert, el neumático, tuvo a bien enviarnos un análisis de su puño y letra, es un decir, de lo que el considera los puntos más importantes de la cinta.
He basado la nota en las doctas opiniones de este magnífico intérprete.
Sin más preámbulos os dejo con Robert y su acerada visión del cine fantástico actual.

Quentin Dupieux, el director y guionista de Rubber, y yo, llevábamos bastante tiempo barajando la posibilidad de emprender un proyecto juntos. Quentin es un tipo inquieto y provocador; de todos es conocida su faceta como Mr. Oizo, produciendo y editando discos de música electrónica en Francia. Yo soy un enamorado de su trabajo musical, especialmente de su exitazo “Flat Beat”, utilizado para una campaña de Levi’s, donde ya empezó sus pinitos, como cineasta, dirigiendo el mismo un spot. Pero eso no era suficiente para él y coqueteó con el cine filmando un par de cintas, sin mucha repercusión, llamadas Nofilm (2001) y Steak (2007).
Recuerdo la noche en que empezó todo; en mi apartamento de Marsella, nos encontrábamos charlando de cine, mientras tomábamos absenta, cuando Quentin comenzó a enumerar fallos clamorosos de lógica en películas famosas. Entre bromas, nos dimos cuenta de que el cine está lleno de errores y estupideces; y justo en ese momento, se me ocurrió soltar: – ¡Sí, todas las películas tiene algo absurdo! Pero, nada sería más absurdo que una película protagonizada por un neumático.
Los dos nos reímos como locos, agudizada nuestra euforia por la absenta, pero no tardamos mucho en inventar una loca historia sobre una cubierta de neumático con poderes telequinéticos y problemas de identidad, que fuese asesinando gente por el desierto de Arizona. Imaginamos una road-movie, incluso barajando un imposible romance entre la rueda y una bella jovencita, con una colección de tonterías que no fuesen explicables racionalmente de ningún modo.

Ya en ese momento, vimos que teníamos potencial para realizar al menos un corto que epatase y sorprendiese. Quentin y yo siempre hemos amado los riesgos en nuestras carreras, entendemos que una mirada diferente en el cine, como por ejemplo la inquietante locura de David Lynch, es necesaria para el enriquecimiento de este arte. Es aburrido ver como en el cine de terror cae y cae siempre en los mismos clichés y nosotros quisimos reflejar algo de eso en nuestra idea, denunciándolo. Es lo que quisimos reflejar continuamente en Rubber, y esperamos que haya quedado bien en ese aspecto.

Algo que nos planteamos fue hacer cómplice al espectador de la tremenda broma que es un neumático ejerciendo de papel principal en una historia humanizada. Era difícil introducirlos en un mundo sin reglas de una forma “coherente”, así que retornando al principio de nuestra velada, decidimos empezar la película con un soliloquio sobre las sin razones en las películas que nos habían gustado, y exponiendo Rubber como homenaje a estos absurdos, que son reflejo de la propia vida cotidiana. Ambicioso, ¿no? Pero como ya he dicho, a Quentin y mí nos gustan los riesgos.

Pasados unos días recibí la excitada llamada de Quentin: – ¡Robert, Robert! Lo tengo todo listo, he conseguido financiación. ¡Haremos la película del neumático asesino! He localizado el casting, actores estupendos. ¡Ya verás! Hasta he compuesto los primeros temas de la banda sonora, todo muy desertico y minimalista. Estuve viendo Los caballeros de la Mesa Cuadrada e incluso se me ha ocurrido como hacer que el público no piense que les estamos tomando el pelo…
“Eso no sé si lo conseguiremos”, pensé. – ¿Te acuerdas de la escena de la película de los Monty Python donde eran arrestados los actores…. De eso se trata, metalenguaje. – Espera un momento, ¿metalenguaje? – Le corté. – Sí, solo se trata de… de hablar de cine dentro del cine. ¡Eso es! Pondremos unos espectadores dentro de la propia película… como si fuesen el público omnisciente que participa en el rodaje y…
Así se tiró durante horas. Sin embargo, sus argumentos eran convincentes. Se trataba del tipo de película que llamaba mucho la atención. Aunque reconozco que como largometraje se me antojaba peligroso; supongo que mucha gente considerará pesado mantener una broma durante hora y media. No obstante, Quentin me aportaba confianza; su experiencia y buen hacer con la cámara seguro que quedaban patentes en escenas cuidadosamente planificadas, para que yo pudiese lucirme en pantalla. Y espero, que a pesar de mi dificultad para gesticular, todo mi esfuerzo haya quedado plasmado en la película. Porque obviamente acepté, y al poco tiempo me encontraba en un desierto preparado para el rodaje.

La filmación fue muy divertida aunque dura, mis compañeros de reparto no eran destacables, a excepción de un televisivo Stephen Spinella, que lo hace fenomenal como sheriff sardónico y participa en las escenas más graciosas. Especialmente decepcionante fue el trabajo de Roxana Mesquida, mi “pareja” en la película, que no pasa de mero adorno decorativo. Quizás su trabajo hace que decaiga el film, pero al actuar yo en la gran mayoría de escenas, su presencia no destaca mucho. Desgraciadamente, algunos críticos malintencionados han destacado como principal fallo de Rubber, el exceso de escenas donde una simple cubierta de neumático está quieta haciendo algo aparentemente gracioso. Ya he comentado que la duración podía jugar en contra de nuestro proyecto pero creo que no percibir mis dotes interpretativas es más propio de rinocerontes antes que de seres humanos.

En cuanto al apartado técnico decir que todo fue estupendamente. Efectivamente, Quentin destacó como un excelente planificado,r creando hermosas viñetas visuales que refuerzan la sensación de surrealismo que la historia requería; bueno, llamarlo historia sé que es decir mucho. En fin…
Sinceramente quiero dar mi enhorabuena a todo el equipo por el trabajo realizado, especialmente en el área de la fotografía, donde Quentin ha podido expresarse libremente con cierto lenguaje de video-clip.

Algunos ya han apuntado que Rubber pertenece más al género de la comedia que al del terror. Y efectivamente tienen razón, aunque tratar de entender Rubber como una película de género me parece algo imposible. Llamarlo una broma también me parece injusto, creo que consigue entretener de sobre durante su metraje; en el cual, las escenas sangrientas no sobran si no que ensalzan ese toque gamberro que hemos conseguido. Podríamos decir que es una gamberrada donde incluso tienen cabida reflexiones sobre el mundo del cine y, hasta que punto, los espectadores se lo tragan todo (el porqué de la escena donde los de la propia película devoran un pavo asado con sádica avidez).

¿Qué llegué a divertir a los espectadores? Bueno, todo es cuestión de las ganas de ver absurdos que tengan. Entiendo que ver sin sentidos de forma continuada puede resultar hiriente, sobre todo sin una aparente trama detrás. Pero si uno se quiere divertir e incluso romper con lo que ve habitualmente, tanto si se trata de un aficionado al terror ó no, debería darle una oportunidad a nuestra película.
Al igual que nosotros disfrutamos con nuestro viaje de absenta, queremos que todos ustedes tengan una oportunidad de dudar de lo que ven en pantalla, disfrutar con un apartado visual potente y dejarse llevar por los paisajes musicales de Mr. Oizo.

¿Y los motivos? No existe motivo para la existencia de esta película, porque no hay ninguna jodida razón…

Lo mejor: Aparte de Stephen Spinella, que borda un papel socarrón como pocos, de la excelente fotografía y planificación; la experiencia de ver a un neumático en pantalla actuando como un ser humano, es cuando menos... impactante!

Lo peor: Si no te gustan los discursos absurdos desearás que te reviente a ti la cabeza, además quizás sea una cinta muy larga para lo que pretende. ¡Ah! Y la poca expresividad de Robert :)

POR: Bob Rock el 13/10/10
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