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The Human Centipede

Mi querido cienpiés

The Human Centipede

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Mucho hemos hablado de esta propuesta antes siquiera de poder verla, muchas eran las expectativas y sobre todo, mucha era la curiosidad.

Una vez vista, The Human Centipede puede resultar más perturbadora de lo que a priori prometía.
Por una parte tenemos una idea innovadora y muy muy atrevida, y por otra parte contamos con nuestra imaginación (que es la que juega la peor parte).

The Human Centipede arranca de una forma magnífica, nos presenta a uno de los “mad doctor” más desquiciados del cine y una situación vista mil veces que hace que se masque la tragedia.
La idea de proponer a un cirujano alemán, experto en la separación de siameses, como el nuevo icono del psicocitismo y a dos desvalidas turistas americanas de viaje por Europa como las víctimas perfectas, me parece algo muy trillado, pero funciona, ¡vaya si funciona!
Se parte de una idea básica en el género, pero se transforma en algo original, morboso y efectivo.

La escatológica idea central es ver cómo se “fabrica” un ciempiés humano o un triple siamés, cómo demonios sobrevivirá esta “criatura” humana y sobre todo, cómo afrontan los integrantes de ese triplete su nuevo destino.
Pues es en esta parte donde radica el éxito de The Human Centipede, en que, pese a lo que podíamos pensar inicialmente, no hay escenas desagradables, ni gore, por lo que todo queda a merced de nuestra imaginación, y os aseguro, que durante toda la película no dejas de imaginar, de darle vueltas, de revolverte tú mismo, y eso, a mi juicio es lo que convierte a una pequeña película en un clásico moderno, una obra que con el tiempo será juzgada de culto.

La labor de los actores es crucial para el buen desarrollo de la trama, y es este aspecto, Dieter Laser (Dr. Heiter), ejecuta una actuación sobresaliente caracterizando a un personaje escalofriante, armado sólo con su incisiva mirada. Laser es el protagonista absoluto, incluso por encima del ciempiés (el trío de actores que dan vida al ciempiés, no destacan por su buen hacer, la verdad).

La contradicción está constantemente presente en la película: por una parte, tenemos a un cirujano especializado en separar siameses, empeñado en unir a través del sistema gástrico a personas o animales; por otra, a unas víctimas que luchan y se rinden, luchan de nuevo y se vuelven a rendir. Por otra un sistema alimentario que no fue “diseñado” para tal fin, sino para todo lo contrario; por otra tenemos contradicción incluso en nombre del propio doctor – Dr.Heiter -que si lo leemos en inglés se asemeja mucho a Hater – aquel que odia -, pero que si lo traducimos del alemán significa alegre/contento; por otra un ambiente totalmente aséptico, frente a la orgía de mierda (y perdón por la expresión) que presagiaba el film y, lo más importante, un final que no deja clara la existencia de una segunda parte o full sequence, de la que hay constancia que ya empezará a rodar Tom Six el mes que viene.

Todo esto es lo que perturba de verdad, lo que presenta el verdadero horror de la película, lo que hace que no dejes de pensar en ella y lo que incomoda a niveles altísimos.

El ritmo de la película, por lo general, es lento, para acentuar la sensación de malestar de lo que está por venir. La operación es explicada con detalle a los “pacientes” y en ese momento, el espectador también se siente paciente. El terror en estado puro irrumpe a la hora de pensar en las posiciones del ciempiés: tenemos al líder (cabeza del ciempiés) que tiene que tirar de sus dos nuevas partes, tenemos la “cola” del ciempiés que tiene que expulsar el alimento de sus dos nuevas partes y tenemos la peor parte, para mí, que es la parte central (y con la que más disfruta el Dr. Heiter), que es la que ingiere alimento del líder y alimenta a su vez a la tercera parte del ciempiés, y que es la que más sufre el postoperatorio por tener desgarrada boca y ano. Chicos, chicas, esto es horror, y lo peor, como os dije antes, es que no se ve, se imagina, y ya sabemos que la imaginación es mucho más cruel que la realidad.
Una vez concluida la operación, el ritmo sigue siendo lento, incluso monótono, pero no se hace aburrido.

En The Human Centipede hay extracciones dentales y desgarros, pero apenas hay sangre; Tom Six, no se recrea en el sufrimiento físico (aunque también lo hay), sino que lo hace en el psicológico.
Tom Six transforma el mito del Dr. Frankenstein, jugando a ser Dios, en algo absolutamente depravado y enfermizo.

Las pegas de la película están en los tópicos de los que se sirve para comenzar el desarrollo, que son el “mad doctor” alemán, con su duro acento y su frialdad sin límites, las turistas norteamericanas de viaje por Alemania (a este paso los americanos van a tener pánico a venir a Europa de vacaciones “a tomar el Sol”…), la sobreactuación de Akihiro kitamura, las “casualidades” que se van sucediendo a lo largo de la trama y en el propio diseño del ciempiés (opino que la segunda y la tercera parte del triplete tenían que haber estado cosidas más abajo para poder desempañar bien su función- cuando la veáis me entenderéis…). Pero son pegas que yo perdono porque no empañan el resultado final.

Conclusión: película no recomendada para estómagos débiles, no por lo explícito, sino por lo implícito de las imágenes, que no te deja mal cuerpo, como lo hacen Martyrs, Eden Lake o A L´interieur, pero sí una sensación extraña y desagradable que perdura cada vez que piensas en la película.
Para los estómagos curtidos, recomendadísima y lo digo, entendiendo que mucha gente la considere una total aberración.

SPOILER
He dejado el spoiler para el final, para los que no la hayan visto, que ya no sigan leyendo… Mención especial para el final de la película, uno de los finales más crueles que he visto. No se me ocurre una tortura más cruel, que plantear que la parte central del ciempiés se quede sola, cosida a dos cadáveres, sin posibilidad de moverse y sin nadie que sepa de su ubicación. Terrible.
FIN SPOLIER

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “The Human Centipede” en VOSE.

Lo mejor: La sensación de malestar producida por lo que imaginamos, más que por lo que vemos.

Lo peor: Los tópicos y el diseño del ciempiés.


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