giallo

Última noche en el Soho

Sueños y pesadillas

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Tulpa

La iluminación se alcanza a través del placer

Tulpa

Ya se sabe que conseguir un estado de ánimo zen es bastante difícil con los crispados tiempos que corren. Menos aun, si nos encontráramos en la situación de Lisa. Trabajadora de éxito, pasa las noches en el club de un gurú tibetano, que da rienda suelta a todo tipo de relaciones promiscuas. Las cosas se tuercen definitivamente para Lisa cuando sus amantes comienzan a caer asesinados de formas grotescas. Lisa no acude a la policía, pues teme que su reputación se viese afectada. Cual heroína, decide resolverlo por su cuenta. Federico Zampaglione.

Tulpa es otra de las seleccionadas para Sitges 2012. Un “neo giallo” – algo que realmente no significa mucho, más que el intento de revitalizar una etiqueta en desuso -, tal y como lo venden sus responsables, que participará en la sección oficial Panorama. Ya resulta toda una alegría el que la procedencia de Tulpa sea puramente italiana, aunque la mayor parte de los diálogos están hablados en inglés. Que lo últimos ejemplos de “neo giallo”, Amer, The Last Caress, hayan llegado de otras partes de Europa hacían temer que los italianos, sus creadores, hubiesen perdido el interés por un estilo que aun a día de hoy permanece vigente. Recientemente volví a revisitar Suspiria por mero placer y asombra lo bien que ha pasado el tiempo para esta joya del terror.

Three Tears on Bloodstained Flesh

Giallo USA

Three Tears on Bloodstained Flesh

El sórdido pasado persigue a nuestro protagonista, un hombre que vuelve a su pequeño pueblo natal para enterrar a su nieta muerta en misteriosas circunstancias. La tensión que atenaza al pueblo se podría cortar con un cuchillo mientras las extrañas desapariciones asolan el pueblo. Hechos que reafirman a nuestro protagonista en su convencimiento: alguien asesinó a su nieta. Tras arañar la aparente superficie de normalidad, que respira la pequeña localidad, nuestro protagonista descubre un olvidado culto al que una larga lista de crímenes le caracteriza.

TORSO

Giallo y Slasher unidos por la espina dorsal

TORSO

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TORSO

En 1973 todavía quedaban unos años para la explosión del slasher. Es cierto que “Peeping Tom” (El fotógrafo del Pánico, Michael Powell) es de 1960, y según el imprescindible documental Going to Pieces: The Rise and Fall of the Slasher Film, ésta es la película fundacional del género; también se había estrenado ya “Bay of Blood” (Mario Bava, 1970), que es la precursora, según prácticamente toda la bibliografía sobre el tema, y según Ghostface, el asesino de Scream. Desde luego, los americanos que exportaron este tipo de películas habían visto, por fuerza, toda la camada de giallos italianos, y seguramente Italia fue el país donde menos impacto produjeron las masacres de asesinos enmascarados de Estados Unidos.

En la mayoría de los giallos, además, suele haber un body-count. Es verdad que a lo mejor no es un rasgo especialmente identificativo del género, más volcado en la investigación, la trama rocambolesca o los motivos “psicologistas” del asesino, pero son muchos los casos en los que el recuento de cadáveres es enorme y los crímenes se convierten en lo mejor de la función. En “Torso”, en concreto, las víctimas son unas atractivas estudiantes de arte en Perugia, casi no hay investigación criminal y el asesino es un enmascarado, por lo que realmente estamos muy muy cerca del slasher… que aún no había sido creado.

Lo mejor: el tramo final.

Lo peor: la conversación en la que el asesino desvela sus motivos.


Last Caress

El Giallo Imaginario

Last Caress

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Last Caress

Alguien quiere el cuadro escondido en la casa. El retrato de una infame bruja. Alguien matará por conseguirlo. Los ecos del pasado estiran sus neblinosos tentáculos para acariciar el voluptuoso presente. Alguien llega a la enorme mansión. El abandono sexual se apodera de la casa. Alguien despierta el legado del mal a través de la sangre. La carne y el metal afilado se besan sin sentido en un cuadro de Dalí.

Last Caress fue anunciada a bombo y platillo por sus autores como la primera película “glamgore” de la historia. Concepto que me parece bastante traído por los pelos, imposible de acotar o definir y tan excesivo y falso como finalmente resulta este giallo. Sí, porque finalmente la cinta de François Gaillard y Christophe Robin se podría entender como una interpretación libre del estilo que definieran Argento y Bava durante los setenta (Rojo Profundo, Suspiria, El Gato de las Nueve Colas, El Pájaro de las Plumas de Cristal) y luego fue explotado y machacado durante sucesivos años por compatriotas italianos e, incluso, el propio Argento. Precisamente todo lo que rodea a Last Caress huele a explotación artificial, incluso sus propios responsables lo reconocen: “un exploit europeo con ardiente erotismo y extrema violencia”. Y un servidor añadiría una pincelada adicional: “… con una envoltura y marketing definidos en un viejo video-club”. La publicidad alrededor de la película francesa la define mejor que sus propios autores. Todo es exceso, abuso sobre la nostalgia, argumentos fáciles sobre hinchados que llegan a distorsionar la realidad. Lo que no quiere decir que Last Caress sea una mala película, todo lo contrario, es un nuevo ejercicio que afianza el cine “underground” moderno como el mejor vehículo para sensaciones fuertes y el homenaje más profundo para con el cine de terror de los setenta u ochenta.

Lo mejor: La recreación de una estética giallo imaginaria, principalmente por su poder visual y su banda sonora electro-clash.

Lo peor: Alguna escena se alarga demasiado al preponderar la experimentación visual más propia de un video-clip. Historia 0.