Una Partida de Poker

Este fin de semana, unos conocidos celebraron una partida de póker y me acordé de este relato que escribí en su momento pero aún no había corregido. Básicamente, intentaba adivinar por qué algunos jugadores de póker son “buenos” y otros, por más que lo intenten, no hay forma de que ganen una partida. Está claro que no es una cuestión de concentración, porque sólo con ella no se puede atraer a la suerte, ni tampoco sólo de suerte, porque tu jugada depende de la de los demás. Sea cual sea la respuesta, seguro que NO es la que proponen estas páginas.