
- Título original: backrooms
- Nacionalidad: Estados Unidos |
- Director: Kane Parsons
- Guión: Kane Parsons, William Bromell
- Intérpretes: Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett, Lukita Maxwell, Avan Jogia
- Argumento: Entre los muros de una cochambrosa tienda de muebles se esconde un espacio extraño donde algo habita.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 4.5/5
Aún emocionado por el pase de preestreno de ayer, me dispongo a analizar una de las que seguro será la favorita de la mayoría de vosotros este año. 2026 está siendo, con permiso de La momia de Lee Cronin, un tanto soso en lo tocante a fantástico. Backrooms llega a España una semana después de su estreno mundial. Un estreno que la ha colocado en el top de recaudación en medio planeta.
Para los que no lo sepan, la cinta se inspira en un universo creado por su propio director, Kane Parsons —antes conocido como Kane Pixels— que, con solo 20 años, ha logrado lo que muy pocos veteranos consiguen: subirse al podio de la creación del terror. Parsons es, como los hermanos Philippou, el relevo generacional que estábamos esperando.
El germen de todo comenzó el 12 de mayo de 2019 en el tablón paranormal «/x/» de 4chan. Un usuario anónimo publicó una inquietante imagen de una gran habitación vacía, con paredes de moqueta amarilla y luces fluorescentes. Pidió a otros que compartieran lugares que les provocaran una sensación de «inquietud» o «desubicación». Para acompañar la foto, otro usuario creó la primera descripción del concepto: un lugar al que se accede cuando uno «atraviesa la realidad en los lugares equivocados» y queda atrapado en un laberinto de aproximadamente seiscientos millones de kilómetros cuadrados de habitaciones vacías y segmentadas al azar. A partir de ahí, el concepto se transformó en un fenómeno viral que, lejos de frenarse, parece no tener techo.
El 7 de enero de 2022, Parsons subió a su canal de YouTube (como Kane Pixels) el cortometraje de metraje encontrado The Backrooms (Found Footage), que rápidamente se volvió también viral y acumula más de 66 millones de visualizaciones. Acto seguido, el estudio A24 contrató a su creador —entonces con 17 años— para llevar este universo a la gran pantalla. En esta adaptación no estaría solo: el guion lo firma Will Soodik (conocido por su trabajo en series como Homeland) y el realizador está asesorado —se nota en la atmósfera malsana que construye— por Osgood Perkins. Backrooms crea un universo de personajes encerrados en dinámicas mentales tan intrincadas como las habitaciones que recorren.
Un vendedor de muebles en horas bajas encuentra en el sótano de su tienda un extraño portal que lleva a un complejo laberinto de habitaciones vacías. Cuestionándose su propia salud mental y ante el escepticismo de su psicóloga, se adentra en esa dimensión en busca de pruebas, arrastrando consigo, entre otros, a su terapeuta.
El género fantástico reciente se está replanteando el espacio donde transcurren sus historias: las casas encantadas se están transformando en un reflejo de la psique de sus personajes. En Relic (2020), el hogar se convierte en un lugar laberíntico que es metáfora del Alzheimer. En la japonesa Exit 8, unos pasillos de una estación de metro se transforman en un paralelismo del pensamiento recurrente del protagonista, enfrentado a una decisión sentimental compleja. En Origen, de Nolan, el terreno de esta lisérgica cinta de robos es el mundo de los sueños, y en la floja adaptación de la colosal novela La casa de las hojas (You Should Have Left), Kevin Bacon se enfrenta a un enigmático chalet que mide más por dentro que por fuera y cuyas habitaciones no dejan de cambiar.
Backrooms se une a esta tendencia, convirtiéndose en la más acertada hasta la fecha. Su interesante lectura psicológica no le quita un ápice de interés e intriga a su trama, sino que la enriquece; y la forma en que filma este entorno geométrico y caótico a la vez nos remite a otros sensacionales creadores de espacios asfixiantes y casi oníricos como Lanthimos, Vincenzo Natali y su Cube, el propio Osgood Perkins o el gran Kubrick.
Mención aparte merecen sus actores principales. Chiwetel Ejiofor borda el papel de este perdedor con trazas de maltratador, que logra nuestra atención y simpatía sin esconder su lado más oscuro. Pero la gran presencia de este filme es, sin duda, Renate Reinsve: para quien firma esta reseña, una de las mejores actrices del momento, conocida por sus trabajos a las órdenes de Trier en La peor persona del mundo y Valor sentimental —en esta última, la casa es también fiel reflejo y testigo de las dinámicas de una familia rota. Renate Reinsve está, como siempre, brillante.
Concluyo diciendo que la gran originalidad de su trama, la forma de construir secuencias y la necesidad de primar la atmósfera sobre todo lo demás tienen, como contrapartida, un ritmo que, justo en el punto donde comienza a formarse el puzzle, puede antojarse tedioso; un diminuto peaje, indispensable para que sus momentos más efectistas nos lleguen a la médula. Con un uso de la violencia medido y elegante, Backrooms cuenta además con una criatura que ya es icono del terror moderno. Su tercio final introduce varias explicaciones sin llegar a desentrañar sus enigmas, prometiendo el inicio de una saga que ya está confirmada.



Lo mejor: Tiene tanta originalidad, tan buena factura y tanta complejidad soterrada que la hace algo único. La forma nada invasiva en la que introduce el Found footage
Lo peor: En un determinado momento parece que ha enseñado todas su cartas, la presencia de Mark Duplass se queda como el anticipo de una secuela.
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