VOD

Has filtrado por etiqueta: after-dark-originals-2011

Fertile Ground

Síndrome poliquístico fílmico

Fertile Ground Poster

Ver ficha completa

  • Título original: Fertile Ground
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Adam Gierasch
  • Guión: Jace Anderson, Adam Gierasch
  • Intérpretes: Gale Harold, Leisha Hailey, Chelcie Ross
  • Argumento: Emily y Nate Weaver se instalan en una casa rural, propiedad de los antepasados de Nate, para olvidar un reciente aborto de Emily. Una vez allí, Emily comienza a revivir las tragedias familiares pasadas.

50 |100

Estrellas: 2

Fertile Ground Grande

Emily y Nate Waever, su amable esposo pintor, van a tener una preciosa niñita. En estado de buena esperanza celebran una fiesta con sus amigos y se desencadena el desastre: un aborto espontáneo. El convite acaba convirtiéndose en un triste sepelio.

Profundamente deprimida, Emily espera que la idea de su marido para reiniciar parcialmente su vida y huir de los malos recuerdos, funcione. Trasladados a la vieja mansión Weaver todo se torna idílico: los maizales y los trigales se extienden hasta el horizonte. No obstante la situación toma un giró radicalmente siniestro cuando descubren unos antiguos huesos enterrados bajo el jardín. Estos sacan a la luz una historia familiar macabra cuya influencia sobre el presente se muestra inusualmente fértil.

Llega la singladura del After Dark Originals 2011 casi a su fin en Almas Oscuras. Ha sido un viaje duro, la irregular calidad del “festival” es sobradamente conocida por todos los residentes de ésta vuestra web, y lo peor es saber que aun quedan un par de paradas obligatorias. La última acontecerá cuando los responsables de la distribución de los 8 títulos, que componen la cosecha de este año, tengan a bien editar la última de sus producciones: Re-Kill, una cinta sobre el “Apocalipsis Zombie” que muy buena tendría que ser para hacernos valorar el After Dark como una idea a seguir otro año más.

La penúltima parada la hacemos precisamente hoy, con una película que llevaba tiempo rondando por nuestros discos duros o por las estanterías de nuestra videoteca; debido a una razón u otra siempre había algo más interesante que reseñar. Finalmente, como un fantasma condenado a vagar ululando por los pasillos y estancias de su trágico caserón embrujado, reúno las fuerzas necesarias para hablaros de Fertile Ground, una cinta de fantasmas cuto bouquet al paladar es de simple hastío, un cansancio derivado de su mediocridad y la sempiterna sensación de falta absoluta de originalidad; así como una previsibilidad argumental alarmante.

Estamos ante el clásico cuento de fantasmas, no de esos que nos ponen los pelos de punta, si no de aquellos que buscan llenarnos el pecho de desazón y melancolía; tarea en absoluto lograda. Quizás por empeñarse en contarnos una historia trillada, además con un estilo más dramático que terrorífico; amén de mostrar una serie de fallos que debilitan de forma seria la ambientación fantasmagórica. No quiero decir con esto que Fertile Ground carezca de la seriedad suficiente para hacernos abandonar su visionado dado el aburrimiento, precisamente la seriedad, la forma de llevar el relato espectral y trágico hasta sus últimas consecuencias, es su mejor baza, manteniendo vivo el mínimo interés del espectador. Pero abortos, fantasmas familiares, el pasado que vuelve a repetirse, una mujer sola en una casa de campo aislada, cuadros que se caen solo y demás parafernalia luce cansada en pantalla; y disculpad que haga tal afirmación habida cuenta de que algunas de las historias que he tenido la desfachatez de escribir se circunscriben a los mismos tópicos. Aunque siempre he pensado que los clichés son funcionales, incluso divertidos, si se les sabe aportar una pequeña vuelta de tuerca que haga ser consciente al espectador/lector de que está ante una obra de ficción y la capacidad de epatar se convierta en un juego intimo entre juglar y oyente; algo que mi querido Henry James siempre tuvo presente y que, desgraciadamente, no se vislumbra en la película que hoy tenemos entre manos.

Curiosamente, los responsables del invento son un director y una guionista, feliz pareja, reconocidos en el panorama internacional fantástico independiente, y muy apegados a la idiosincrasia del propio After Dark, merced a dos trabajos anteriores muy satisfactorios como entretenimiento. Os hablo de Adam Gierasch y Jace Anderson, autores de las recomendables Night of the Demons y Autopsy; cintas más sangrientas y divertidas que ésta, la cuál supone un cambio de registro completo, loable pero insatisfactorio. Parece que las historias serias no son el fuerte de la dupla detrás de Fertile Ground. Sin embargo este el momento de recalcar, una vez más, lo importante de la subjetividad en la valoración de una obra artística: porque me parece una pena ver la solemnidad invertida aquí, convertida en otra hora y media irrelevante para el aficionado curtido en mil y una historias de espanto. En todo caso, cualquier aficionado que esté dando sus primeros pasos dentro del cuento clásico de fantasmas podrá sentirse más atrapado por la historia que plantean Gierasch y Anderson que un servidor, y aquí es donde era necesario realizar el inciso.

Otro de los factores positivos, justo es hablar primero de los elementos de valor antes que de las faltas, es el parentesco que guarda Fertile Ground con el “gótico americano”, micro-género muy querido entre los amantes del horror sobrenatural, y no tanto, ¡diablos!

Vaya por adelantado que se trata de una apreciación muy particular, e intentaré explicarme: el “American Gothic” suele usarse como denominación de una serie de cintas rodadas entre 1968 y 1980, entre ellas la misma Matanza de Texas, y cuyo trasfondo, principalmente, era el terror en sus más variadas formas. Definición que a mi juicio se puede llevar más allá, gracias, precisamente, a la procedencia del mismo nombre; a efectos prácticos el cuadro firmado en 1930 por Grant Wood. Sucintamente englobaría a esas películas cuyo marco es el mundo rural de Estados Unidos, el equivalente a la “España Profunda”, donde bajo la fina superficie de una comunidad afable y paisajes de lánguida ensoñación se esconde el Mal en sus más variadas personificaciones: fantasmas, sectas, asesinos en serie, rituales sin nombre y un largo etcétera de escalofríos. Como veis, no podría haber nada más alejado del “gótico” interpretado desde una perspectiva canónica, de la decadencia de “El Monje” (M. Lewis, 1796) o el romanticismo de la mítica Hammer.

Así pues, ese parentesco, lejano desde luego, de Fertile Ground (la antigua casa edificada en medio de un mar verde que se pierde a la vista y donde la soledad reina implacable) es uno de los puntos a reconocer para con sus productores. Una especie de tributo a su propia historia cinematográfica y, todavía, breve herencia cultural que funciona hasta cierto nivel y que para el espectador tiene como principal beneficio una serie de hermosos planos que justifican el visionado, y el aprobado, del film.

Pero hasta aquí lo bueno, porque más allá no veo nada reseñable. Insisto en esa sensación de superficialidad, la nula capacidad paras sorprendernos y la ausencia de giros arguméntales “potentes” que son la base de una buena historia sobrenatural moderna, a mi parecer. Un desarrollo lineal que nos lleva de la mano, acompañando a Emily Weaver, por el particular “via crucis” de una mujer sensible y, para ser la protagonista absoluta, algo desdibujada. Con semejante panorama no es de extrañar que tan fácil como se ve se olvida. A pesar de lo consecuente que es todo el guión; que salvo pequeños fallos o circunstancias mal explotadas, como la presencia y SPOILER fallecimiento de la marchante de Nate Weaver FIN SPOILER, finalmente la historia central resulta irrelevante pese a lo correcto de su presentación.

Y es que contamos con una primera mitad dramática y una segunda mitad que incide, a partir de la exhumación de unos viejos huesos en el jardín de los Weaver, en el pasado de la familia y la cada y como este afecta los hechos presentes hasta su lógico, aséptico y previsible desenlace, no exento del encanto que tienen todos los cuentos sobrenaturales. Un recorrido muy común afeado por varios detalles entre los que destacaría el uso de sustos fáciles (basados en el irritante uso de golpetazos y volumen brutal) y el cuidado estado de la vieja casa familiar. Algo, esto último, justificado por diversas reformas, pero que desde luego resta mucha tensión a la atmósfera, quedándonos solo con la debacle mental y anímica de Emily como única contrapartida.

Con respecto a las interpretaciones nada que objetar, dado el reducido plantel de actores principales la dirección artística resulta apañada, que no deslumbrante, recayendo todo el peso interpretativo en Leisha “Emily” Hailey y Gale “Nate” Harold. Ambos no lo hacen mal, pero, y no me preguntéis porque, Gale nunca se muestra creíble en su papel de pintor condenado por la herencia de su siniestro pasado (SPOILER todavía menos interpretando al tataratatarabuelo Weaver, con esa barba postiza tan dolorosamente cutre. FIN SPOILER); tal vez se deba a que el desarrollo de los personajes es tan lineal y simple como la historia. En general, todos los aspectos técnicos de Fertile Ground se resuelven de forma sólida y no tenemos que asistir a los desmanes “cormanianos” de, por ejemplo, 51. Aunque, ¿quién sabe?, igual hubiese resultado bastante más cachondo.

En resumidas cuentas, una cinta para rellenar huecos de sobremesa o que veo capaz de agradar a aquellos que no han perdido mucho tiempo de sus vidas en leer literatura de fantasmas; para la gran mayoría del público aficionado al terror sobrenatural solo será una pequeña gota de agua para el lago de un género, el de fantasmas, que si no acude a formas de expresión más arriesgadas necesita ser más contundente en sus premisas, porque las de Fertile Ground son buenas, y su contención gráfica podría haber sido un buen medio para exponerlas satisfactoriamente.

Lo mejor: La seriedad, una historia de fantasmas llevada hasta sus últimas consecuencias

Lo peor: La incapacidad para sorprendernos, una constante sensación de "déjà vu".

Seconds Apart

Para vivir, ¡unidos! Para morir, ¡unidos!

Seconds Apart

Ver ficha completa

  • Título original: Seconds Apart
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Antonio Negret
  • Guión: George Richards
  • Intérpretes: Orlando Jones, Edmund Entin, Gary Entin
  • Argumento: Seth y Jonah, gemelos, comparten cama, comparten ropa, costumbres… secretos. Los dos han desarrollado un poderoso poder: manipular las mentes de los demás. Pronto, los celos y las envidias, entre ellos, derrocaran su poder.

75 |100

Estrellas: 3

Seconds Apart Grande

Jonah y Seth son gemelos idénticos con un don único: cuando están juntos poseen la capacidad de dominar las mentes de los demás, e incluso unos limitados poderes telequinéticos.
Alejados de la vida social del instituto cristiano al que asisten, pasan sus días viendo a sus compañeros desde la barrera y maquinando experimentos de control mental, con el único objetivo de sentir emociones; lo que ellos llaman “el proyecto”.
Sobreprotegidos por unos padres algo extraños, y debido a sus sobrenaturales capacidades, su desarrollo emocional quedó disminuido y, ahora, como adolescentes hechos y derechos no pueden sentir nada más que la malsana necesidad de estar siempre “unidos”.
Sus juegos mentales se revelan como torturas macabras que llevan a sus compañeros a suicidarse aparentemente. La escuela está sumida en el horror y nadie sabe a ciencia cierta porque; hasta que el detective Lampkin entra en escena.
Tras una sangrienta sesión de ruleta rusa por parte de destacados alumnos del instituto, este policía atormentado, que sigue culpándose por la muerte de su mujer, decide no detenerse hasta dar con la verdadera razón de los suicidios; lo que le lleva irremediablemente tras la pista de Jonah y Seth empezando un peligroso juego del gato y el ratón.

Cuando todos pensábamos que este año todo estaba perdido dentro del After Dark Originals, nos llega – probablemente – la mejor película de la edición de este año y de todos los anteriores. Quizás, Seconds Apart vea sus cualidades positivas incrementadas por la compañía, de tan baja estofa, que de momento estaba teniendo. Me refiero a las otras cintas del After Dark que habíamos tenido la fortuna de catar: 51, Husk y Prowl. Es normal que ante un panorama algo desolador – creo que nadie estaba disfrutando especialmente del giro que el festival había dado hacia la autogestión de todas las películas exhibidas y a la perjudicial asociación con el, por otro lado respetable, canal Sci-Fi – una cinta que tampoco estaba exenta de fallos esté recibiendo comentarios tan positivos allá por donde pasa. Y recalco este efecto “positivista” puesto que la nota acompañando a esta reseña, y el entusiasmo que despertó, en un servidor, pueden ser algo polémicos, habida cuenta que los defectos de Seconds Apart son muy evidentes y depende de la atención que les dedique el espectador puede llegar a renegar de esta cinta de terror psicológico que revive tanto las glorias como las miserias del cine de terror independiente de toda la vida.

Curiosamente, y al contrario que la gran mayoría de cintas presentadas en al After Dark, Seconds Apart no ha sido dirigida ni escrita por artistas implicados previamente en otras ediciones del festival; lo cual ya auguraba algo bueno, pensarán los más maliciosos. Antonio Negret, prometedor y joven cineasta colombiano en las tareas de dirección, y George Richards, guionista novel que se destapa como un sólido narrador de historias; ambos son nuestros anfitriones en un viaje dramático bajo la forma de cuento de horror adolescente pero que en seguida deja atrás los derroteros más infantiles que pudiésemos temer, en pro de una narrativa seria y la recreación de una atmósfera de tensión psicológica capaz de atemorizarnos y, grata noticia, sorprendernos. Esto no sería posible sin la intervención de tres actores que son piedras angulares del éxito de la película y, obviamente, victimas de los errores que un guión algo alargado provoca. Conozcamos mejor a los personajes principales de una tragedia coral marcadamente “shakespeariana”:

1.- Orlando Jones. Actor de color curtido en decenas de títulos (Evolution, Magnolia), interpreta al detective que investiga los suicidios imposibles. Todo un caramelo de personaje pues su alma torturada se lleva una gran parte de la atención del metraje. El guión constantemente nos adentra en los sueños – casi alucinaciones – sufridas por este acerado investigador, desde que un incendio se llevase a su mujer y buena parte de su estabilidad. Un acierto ha sido reflejar esta perdida a través de heridas mentales basadas en la iconografía de los cigarrillos y el fuego, y continuar con esta simbología hasta convertirla en detonador de un final de fiesta bastante logrado… pero eso tendréis que descubrirlo vosotros mismos. Otro pequeño detalle, y son estos guiños los que atraen al espectador experimentado, ha sido llevar a la superficie el sufrimiento interno del detective Lampkin hasta las quemaduras de su rostro; puede que un detalle sin importancia, pero dentro de la mente del policía – en la cual nos veremos multitud de veces sumergidos – el tiempo deja de existir y solo el distinto aspecto físico de Lampkin nos permitirá distinguir los infiernos reales de los ficticios.
Una interpretación extraordinaria que deja muy buen sabor de boca y demuestra las dotes para el drama de un actor habitualmente encasillado en la comedia. He podido leer críticas donde alguien se extrañaba por la capacidad del detective para asumir los tintes sobrenaturales del caso en que se ha involucrado. Bueno, lo primero es saber que estamos ante un thriller psicológico paranormal; pero además, algo que demuestra el detective son sus capacidades de investigación – soberbia escena donde Lampkin se deja las pestañas en viejos legajos sobre leyendas y mitos acerca de gemelos –, así como el estado de nerviosismo que padece bajo la tortura de incontables noches de insomnio y pesadilla; creo que en estas circunstancias no es de extrañar su sensibilidad para con el elemento sobrenatural de los suicidios.
Lo que si reconozco como un fallo, que puede resultar muy molesto, es la excesiva repetición de los sueños/alucinaciones que atenazan la mente del detective. Hecho que demuestra a las claras, que pese a la solidez del guión este se ha alargado un poco en demasía, quitando retales de aquí y allá podemos decir que a la cinta le sobra un cuarto de hora; pero pecata minuta cuando el núcleo argumental destila una calidad incapaz de encontrar ni en un minuto de otros metrajes de más de dos horas.

2.- Edmund y Gary Entin. Los auténticos protagonistas, dos gemelos ejerciendo de gemelos sociopatas con una veracidad que, sinceramente, asusta. Un acierto el haber elegido a una pareja de hermanos en lugar de usar un solo actor para interpretar los dos papeles – y no es que Jeremy Irons lo hiciese mal en inseparables –; ganando así varios grados de autenticidad; algo que notaréis inmediatamente en los compases iniciales del metraje cuando conozcáis los hábitos cotidianos de los gemelos de marras.
Si ya el guión se centra y se esfuerza en trasladar a la pantalla la falta total de empatía de los hermanos como eje central del argumento, amen de base para los mejores momentos de horror, los Entin bordan sus papeles, incluso en un desenlace algo menos potente de lo esperado. No se puede explicar la potencia visual que desprenden sus personajes con palabras; verlos plantados en pantalla con esos ojazos azules, taladrándote el lóbulo parietal, convierte a Seconds Apart en una experiencia diferenciada del resto de cintas de terror independiente que trasiegan a nuestro alrededor. No digo que la haga claramente superior al resto – ni mucho menos – simplemente la frialdad de su actuación se eleva al cuadrado contrastando a la perfección con el corazón ardiente y lleno de sentimientos enfrentados del detective Lampkin; y no es moneda de cambio común este tipo de intensidad en el fantaterror actual.

Comentados ya los pilares fundamentales de la película en cuestión, puede parecer que no haya nada más que las actuaciones de estos tres actores y un guión al servicio de esos personajes… pues no. Aquí radica el gran acierto de Seconds Apart, el resto de elementos han sido cuidados milimétricamente: iluminación crepuscular, decorados neo-góticos basados en paisajes suburbanos decadentes, medidos efectos especiales, montaje ágil, envolvente banda sonora y, muy importante, actores secundarios sólidos. Todo al servicio de una atmósfera corrupta que es fiel reflejo de la incapacidad para sentir que padecen los hermanos; los cuales, incluso a veces, parecen más alienígenas que humanos.

Desgraciadamente, el cineasta propone y dios dispone. El libreto de George Richards, sufre en general de una predictibilidad irritante. Es muy obvio el final que tendrá la historia y los distintos personajes que se cruzan con los nocivos gemelos; a excepción de un par de sorpresas bien orquestadas que involucran a los mejores secundarios de la cinta – los padres de Jonah y Seth, unos inconmensurables Louis Herthum y Morgana Shaw –. A un servidor, lejos de irritar esta predictibilidad le ha recordado el estilo de la tragedia griega clásica donde lo importante no era el final si no el viaje que realizaban nuestros héroes (y anti-héroes en este caso); ¿por qué digo esto? Porque si el punto fuerte de la cinta son las actuaciones de Edmund y Gary Entin es también gracias a que sus experimentos y juegos mentales cobran un protagonismo directo y una escenificación escalofriante en escena. Son tan rastreras, naturales, siniestras y levemente atractivas, sus manipulaciones, que uno no puede más que rendirse ante el poder mental de estos malditos Zipi y Zape degenerados, y dejarse llevar por un viaje movidito antes de que la atracción se pare.

Lo que no puedo dejar de ver como un grave fallo es la inclusión del tópico y típico catalizador femenino del desastre. Aquí lo predecible se vuelve blando y aburrido merced a la insulsa “novieta”, letalmente interpretada por una facilona Samantha Droke, con la que uno de los hermanos empieza a sentir el amor (“oooohhhhh!”) y por tanto alejarse de su contrapartida con catastróficas consecuencias. Como dirían dos maestros del cine como son Elniniodecristal y Hitchcock: un McGuffin de la peor ralea.

Como habéis podido observar el viaje no ha sido sencillo, muchos elementos motivo de debate se unen en una película complicada, pero muy directa a la vez, donde hasta el más lego en cine de terror debería poder disfrutar de una historia sin complejos y diferente, hasta cierto punto, dentro del panorama actual. Con algo más de cuidado en esos detalles fallidos – sobreexplotación del personaje del detective Lampkin, alguna vuelta de tuerca más y la desesperante presencia de Samantha Droke podríamos estar ante una película realmente sobresaliente; pero todos estos errores no evitan que Seconds Apart sea una de esas apuestas por el cine de género, que desde la independencia, han hecho grande nuestro amado terror. No estamos en los tiempos de Carrie, la inocencia se le agota a la sociedad occidental con cada nuevo año que viene, y una muestra es el culpable ejercicio de decadencia tan divertido como el presentado en un After Dark 2011 que ya se puede dar con un canto en los dientes habiendo presentado solo una cinta honestamente buena. ¡Doblemente recomendable!

Lo mejor: Una cuidada estética que resalta las interpretaciones de los hermanos Entin... soberbia atmósfera de alienación.

Lo peor: Predecible a nivel general, cierto abuso del personaje del detective y la trama romántica.

Prowl

Una raza incomprensible de vampiros

Prowl Poster

Ver ficha completa

  • Título original: Prowl
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Patrik Syversen
  • Guión: Tim Tori
  • Intérpretes: Ruta Gedmintas, Joshua Bowman, Jamie Blackley
  • Argumento: La joven Amber quiere escapar de su aburrida vida en una pequeña ciudad. Por fin convence a sus amigos para que la acompañen a ver un piso, sin saber que por el camino hallará la sangrienta respuesta a los enigmas de su propio pasado.

38 |100

Estrellas: 2

Prowl Grande

Amber no aguanta más su vida en la pequeña ciudad de mierda, donde el sagrado Señor tuvo a bien tirarla. Con una madre alcohólica, crisis de identidad, y un trabajo en el matadero local (curro muy acorde a su escultural tipo); la única solución será alquilar un apartamento en Ciudad Capital, al cual no sabe llegar si no es acompañada por una particular corte de amigos imbéciles, siempre apoyándola para que cumpla su “american dream” particular.

¡Oh! No obstante el coche en el que viajan sufre una avería. ¡No! ¡Amber nunca cumplirá su sueño y nosotros no tendremos una película de terror que echarnos a la boca! Afortunadamente, ese camionero-simpático-pero-que-algo-oculta tiene a bien pasar por la carretera casualmente en ese momento

Continuan, en el trailer del camión, la fiesta cargada de drogas y juegos erótico-lésbicos aptos para esa adolescencia criada a base de leche materna “Olsen twins”; se las prometen muy felices con la aventura de Amber en Ciudad Capital… ¡pero vaya! “¿Por qué se detiene el camión? ¿Qué lleva en las cajas de atrás? ¡Buf, vamos demasiado pedo para preocuparnos! Mejor sigamos jugando a las prendas como en el insti…” – ¡Bam! ¡Bam! – Algo está afuera… algo raro. ¡Se cae una caja! Por qué están encerrados esos chicos y chicas en un trailer que lleva… que lleva, ¡cajas llenas de bolsas de sangre! No, muchachos… ¡tenéis que correr si queréis ser libre como Willie en la gran ciudad!

Vaya por adelantado que 30 días de Oscuridad, “the movie”, me decepcionó y aburrió soberanamente dado lo mal que estaba rodada. ¿El por qué de semejante estamento? Muy simple, si una corta frase pudiese definir a Prowl, incursión dentro del género vampírico por parte del After Dark Originals, sería que estamos ante una hija bastarda y menguada de la cinta basada en los comics del sobrevalorado Steve Niles.

Habiendo “disfrutado” anteriormente de otras ediciones del festival y vistas algunas muestras de este 2011: la casposa y decadente 51 o la simple, pero rescatable, Husk; surgen, de buenas a primeras, las dudas razonables sobre la calidad de Prowl.
Tampoco resulta alentador saber que detrás de las cámaras se encuentra el noruego Patrik Syversen, autor del intranscendente survival Rovdyr (2008), o que el redactor del guión, Tim Tori, también escribió el guión de la infumable Trespassers (2006). Se demuestra una vez más que las elecciones de los responsables del After Dark son bienintencionadas, siempre están involucrados cineastas afines al “fantaterror “, pero rara vez son acertadas.

Partiendo de la reducida idea argumental (¿Otro accidente en la carretera? ¿Qué pasa con los vehículos de fabricación estadounidense? Vamos, no me jo…), ya se deja ver en los primeros compases del metraje un muestrario de personajes planos que, por la agusanada interpretación de los actores que los encarnan, se ven condenados a vomitar los mismos diálogos estereotipados que hasta el espectador más lego en el cine de terror podría anticipar, como si mágicamente hubiese sido imbuido de precognición. Lo peor es darse cuenta que colocando a los mismos personajes y variando sutilmente las conversaciones dentro de otro contexto, podríamos tener una comedia o drama igual de digna para ser colocada en la parrilla de cualquier cadena digital venida a menos (en ocasiones veo “Sci Fi”…). Y eso, que curiosamente, el acabado técnico y estético se aleja bastante del “telefilme” al uso; se acusa un mejor uso del presupuesto en cuanto a la fotografía e incluso la edición (claro que compararlo con despropósitos como 51 es bastante sencillo), sin embargo no se puede decir lo mismo del resultado final: la cinta acaba por ser bastante aburrida, lenta y molesta, aún con la acertada caracterización de los vampiros; ¡ojo! Una caracterización sangrienta y animal, robada directamente y sin escrúpulos de la saga 30 días de Oscuridad. Y hablo de plagio en todos los sentidos, tanto estéticamente como en el concepto de una manada racial cuyo camino discurre paralelo al de la humanidad. ¡Aquí el verdadero parasito chupasangres es el guionista de Prowl!

Una vez descubierto el contenido del camión siniestro, la película decae sin remisión; y eso que previamente tan solo habíamos asistido a la definición obligada, dentro del género de terror “adolescente”, de unos personajes sin personalidad alguna.
En lugar de usar el potencial de una situación “in extremis”, estar encerrados en un trailer lleno de bolsas de sangre con extrañas criaturas rondando fuera, el guionista se quita de un plumazo a todos los personajes que no aportan nada a la historia, curiosamente casi todos, sin explotar esa vena de carnaza que tan bien habían desarrollado en su presentación como descerebrados.
Además, la filmación se vuelve más confusa al utilizar un incómodo tono realista mediante movimientos exagerados de cámara; de forma que mantener el interés por el devenir de una protagonista, que solo va dando mareantes círculos alrededor de una nave abandonada, se vuelve tarea imposible. Si ya resultaban mediocres las persecuciones rurales de Rovdyr, aun lo son más cuando los depredadores pasan a ser los citados vampiros anfetamínicos… ¡total! Solo “bailotean” pegados a las paredes, cual lapas, marcando el ritmo con gritos “aterradores”. Aullidos que intentan ambientar escenas supuestamente viscerales y macabras. ¡Puro papel mojado!
Es obvio que la cámara epiléptica intenta disimular, sin éxito alguno, la ausencia de decorados y monstruos… sombras, siluetas, lentillas… cuando un vampiro no da ni miedo ni risa… ¡a buscarse otra tumba y rapidito!

Es respetable que Tim Tori, de forma valiente y directa, intente explicar argumentalmente cierta pasividad/descoordinación de la que hacen gala los depredadores, así como la presencia del camionero misterioso y la “madre del cordero” (esa base incoherente e inherente al cine fantástico); pero la resolución es un robo tan directo a la principal influencia de la cinta – ¿Steve Niles no los puede denunciar por plagio? – y, además, profundiza tan poco en el material robado, que la vergüenza ajena termina por quitarle cualquier atractivo a eso de ver correr a la llorica de Amber.

Toda la vacuidad del libreto se hace dolorosamente patente al mostrar, en el último tercio de metraje, una única sorpresa argumental que pretende justificar la supervivencia de la protagonista, repentinas capacidades atléticas dignas de Chuck Norris, un dudoso perfil psicológico y un final abierto, que pese a convertirse en lo más digno de Prowl, es poco satisfactorio. Solo sentimos poco más que desprecio por la anodina Amber; así es duro asumir la inverosímil parte final. No es que pida una detallada exposición científica del vampirismo a un largometraje de vampiros, claramente de serie B; pero en este caso lo peregrino de la existencia de Prowl es absurdamente patente… todo muy poco meditado, en definitiva.

Con este proyecto solo disfrutarán, y desconozco en que medida, los seguidores acérrimos de la visión vampírica que tanto le debe a 28 días después: atléticos vampiros modernos que ya no tienen tiempo en su agenda para largos cortejos con sus futuras ubres sangrantes. También aquellos que comulguen con el giro final pueden pasar un buen rato, si son capaces de pasar por alto los apestosos diálogos con lo que ni se hubiera podido realizar un cortometraje.
Al resto de candidos seguidores del fantástico, más aún los que suspiramos por el canesú transparente de Carmilla, solo nos queda esperar “acohonaitos” la siguiente película de un festival que cada día, y aprovechando la proximidad de la Semana Santa, se parece más a un calvario que otra cosa… por cierto, con una crisis tan acuciante sacudiendo el mundo de la música, ¡¿tan difícil es contratar a un compositor competente para que al menos alguna película del After Dark tenga una banda sonora en condiciones?!

Lo mejor: El diseño de los vampiros (aunque esté directamente robado de 30 días de noche) y que se puede terminar de ver.

Lo peor: El aburrimiento transmitido por unos personajes poco creíbles, una acción sometida al influjo de la “cámara borracha” y que la única sorpresa del film posea nulo impacto.

Scream of The Banshee

Otra Banshee condenada a pasar la eternidad en la Serie B

Scream of the Banshee Grande

Scream of the Banshee PosterLa programación y publicitación del After Dark Originals 2011 parece que se cierra tras la première, este 26 de Marzo en el canal Sci-Fy, de Scream of the Banshee, la última de las ocho películas que componen el “festival”, y la cual todavía no os habíamos presentado debidamente en Almas Oscuras.

Un profesor de arqueología descubre un extraño y antiguo artefacto que aprisiona a una banshee olvidada del viejo continente. Pronto, el campus se verá lleno de cadáveres destrozados, con la siniestra banda sonora de fondo, de un ulular capaz de romper la carne y los huesos de los hombres…

Bajo la batuta del director Steven C. Miller, autor de la frenética Automaton Transfusion y enfrascado ya en otros proyectos como Granny, nos llega un nuevo intento de traer el mito de la banshee – leyenda céltica precursora de la llorona latinoamericana y descendiente directa de las sirenas de la Ilíada – al cine de terror. Por aquí ya habíamos sufrido la presencia de tan chirriante maldición de la mano de Damned by Dawn y, la todavía por estrenar, Banshee; aunque uno, como amante de los sobrenatural que es, siempre se alegra de que estas leyendas vayan teniendo revisiones y podamos disfrutar de sus fantasmagorías dentro del celuloide. Sobre todo si es para mejorar lo visto, puesto que estos argumentos de espíritus condenados suelen estar relegados, mayormente, al sector más intranscendente y aburrido de la serie B; pasando sin pena ni gloria para el aficionado.

¿Será un caso distinto Scream of the Banshee? ¿Alcanzará al menos las expectativas de un buen entretenimiento, gracias a la presencia de un director con talento y un secundario de lujo como el incombustible Lance Henriksen? Permitidme albergar ciertas dudas, debido principalmente a el “telefílmico” aspecto del trailer, así como los antecedentes ya analizados de este After Dark: la funcional pero entrañable Husk, la ridícula 51 o la mediocre Prowl. Por si fuera poco, las primeras reacciones ante la première han sido bastante despectivas; ¿qué todo esto no tiene por qué restar valor a la película, siempre que se demuestre como una serie B divertida? Es cierto, pero dada la calidad del cine norteamericano en la actualidad hay que ser precavidos a la hora de juzgar este nuevo proyecto de un festival que tiene mucha cal y poca arena…

Husk

El sensual y sangriento roce de la arpillera

Husk Poster

Ver ficha completa

  • Título original: Husk
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Brett Simmons
  • Guión: Brett Simmons
  • Intérpretes: Devon Graye, Wes Chatham, C.J. Thomason
  • Argumento: Un grupo de amigos sufren un accidente cerca de una granja rodeada de maizales. Pronto descubrirán aterrados que esos campos son el hogar de un puñado de siniestros espantapájaros

61 |100

Estrellas: 3

Husk Grande

AFTER DARK ORIGINALS 2011

Diga Husk y dirá terror rural norteamericano, diga Husk y dirá After Dark Originals… y si se trata de hablar del famoso, al menos en esta vuestra casa, festival After Dark pasamos a hablar directamente de muchos otros conceptos que forman parte de la complicada existencia del cine independiente de terror en pleno siglo XXI. A saber; desconfianza, actores de guerrilla, buenas intenciones, falta de medios, miradas nostálgicas a décadas pasadas, efectos especiales hechos por ordenador… y un largo etcétera que podría resumirse con una lapidaria frase: “cuesta mucho encontrar un buen horror independiente que llegue del país de las barras y estrellas”.

Bien sea por el enviciamiento o la crisis de ideas que sufre la industria cinematográfica norteamericana, lo cierto es que el dichoso After Dark se ha ido erigiendo como otra idea brillante desaprovechada. ¿Cómo no iba a ser apetecible un festival, o forma de distribución, que ayudase a ver la luz a proyectos de cine independiente fantástico, que de otra manera no podían encontrar salida? Lamentablemente, hubo algo que enturbió tan loable misión, justo el “quid” fundamental para que un festival funcione y consiga involucrar los espectadores potenciales: el criterio para seleccionar las películas que lo componen.

Desde Almas llevamos siguiendo el festival dos años, y de las dieciséis películas reseñadas os aseguro que pocas merecen la pena, ninguna tiene esa magia que las haga perdurar en el tiempo; aunque entrar en detalles es una historia demasiado compleja que bien podéis seguir con el especial que se publicó en 2009 y la reseña final del pasado festival: The Graves.
Pronto se ven y pronto se olvidan estas películas, una intrascendencia que resume de forma esplendida la situación del cine de terror a día de hoy: estancada. Existen miles de películas al año y la gran mayoría desprende un tufillo conformista que duele al espectador experimentado. Y aún así, pero no me preguntéis por qué, el After Dark continua con nosotros otro año, y con más fuerza si cabe, puesto que Husk pertenece a una evolución del festival.
Decididos sus responsables a darle un empujoncito al género de sus entretelas, han conseguido una plataforma en el canal privado SyFi para estrenar sus ocho películas de rigor previa a la exhibición limitada por salas, pero esta vez la producción y control pertenece íntegramente al propio festival. Una nueva etapa que, subtitulada “Originals”, da el pistoletazo de salida con Husk y vaya, a pesar del escepticismo con el que muchos vivíamos estas emisiones por cable… ¡no ha sido mala manera de empezar!

Espero que sepáis disculpar toda la parrafada anterior; no obstante, me parecía necesario asignar contexto a una película que abre la puerta a una nueva forma de entender el festival, y que a mi juicio, pese a que muchos me podáis considerar blando, permite mantener el optimismo con respecto a futuros productos con la marca registrada “After Dark”. La fórmula de cine de bajo presupuesto directamente para televisión puede funcionar, ser divertida, contener elementos terroríficos e, incluso, puede poseer destellos de calidad. Solo hace falta que los responsables tengan dos dedos de frente… ¡vaya descubrimiento!

CÁSCARA

Cinco amigos se dirigen a pasar las vacaciones a algún bonito destino turístico; por el camino, cruzando una de las largas carreteras secundarias de Estados Unidos, se cruzan con una bandada de cuervos, con tan mala fortuna que van a dar con sus huesos a la cuneta. El parabrisas destrozado y cubierto de puré de cuervo no es el único panorama siniestro que les espera al despertar contrahechos después del accidente: uno de ellos ha desaparecido y solo se divisan maizales en unas cuantas millas a la redonda

¡Un momento! ¡Esperad! ¿Es eso una granja? Al parecer los campos de maíz rodean una desvencijada finca donde seguro hay un teléfono para llamar a la grúa. No obstante, nuestros jóvenes norteamericanos desconocen que todo lugar apartado y remoto esconde una maldición, una sorpresa mortífera que esta vez toma la forma de sucios espantapájaros, los cuales desde sus postes contemplan a los chicos, ávidos por que ha llegado el tiempo de una nueva cosecha

Brett Simmons debuta, como director y guionista, en las procelosas aguas del largometraje, con una cinta que recoge de forma directa el testigo del terror rural, y más en concreto del gótico americano, enarbolado en películas ya más o menos míticas. Os hablo de las sagas Jeepers Creepers y Sacrecrows, más en concreto de la primera parte de la saga de los espantapájaros asesinos: Zona Restringida (1988). Sin embargo, y teniendo en cuenta estas y otras referencias (Granja Maldita, American Gothic, etc); hay que reconocer que las influencias que destila Husk van un poco más allá. De hecho, la principal (y parece obvio el decirlo, pero viendo el panorama actual no creo que sea algo desdeñable) es el terror primigenio a los espantapájaros, a las casas encantadas, a los entornos campestres solitarios y los cuentos oscuros que subyacen bajo la patina del abandono. Simmons ha intentado trasladar a la pantalla las historias inquietantes que un campo de maíz enorme, plagado de cuervos, despertaban en su imaginación. Lisa y llanamente eso es lo que ha intentando y, con un estilo un poco tosco y limitado, conseguido con creces. Un resumen acertado sería decir que estamos ante una Historia de la Cripta del siglo XXI.

Basándose en un cortometraje del 2005 de nombre homónimo y de su propia autoría, Simmons no inventa la rueda, se ciñe a los parámetros dictados por una producción de medio pelo cercana “in extremis” al telefilm, After Dark Originals no creo que vaya a destacar por presupuestos elevados, desechando lo que no funciona el director estadounidense se centra en la creación de una potente atmósfera malsana, a la vez que va dosificando el desarrollo del argumento, e invita a imaginar, más que a vivir, lo que nos muestra por pantalla, debido principalmente esto último a los sacrificios que muy sabiamente elige hacer.

Me explico, como habréis observado por la “sinopsis” no existe nada nuevo que contar sobre los elementos que dan comienzo a las desventuras de los cinco amigos (últimamente tengo un “déjà vu” horrible con esto de los grupos de amigüitos), de hecho la tensión y el terror comienzan a los diez minutos del breve metraje que exhibe Husk. No se nos presentan los personajes, no tienen casi personalidad, son poco más que meras victimas de cartón ante una situación evocadora y que, realmente, es la que toma las riendas de la película erigiéndose como verdadera protagonista. Tal vez por provenir del mundo de los cortometrajes, Simmons prescinde de perfiles psicológicos profundos o tal vez porque los jóvenes actores no son ninguna maravilla; fuese como fuese el motivo, la cinta arranca rápidamente para ir desgranando, con un ritmo muy medido y ágil, un cuento sobrenatural simple pero bien construido y que mientras guarda ases en la manga nos remite una y otra vez a conceptos donde la explicación al desastre, buscada inconscientemente por el espectador, es lo más divertido de la película (“¿por qué? ¿Por qué cosen?”, me preguntaba repetidamente asustado). Divertimento, perfecto adjetivo para este proyecto, que se ve rematado con un final abrupto y old school que incrementa ese poder evocativo que los campo amarillentos, cuervos rechonchos y espantapájaros podridos han ido construyendo.

Es más, no puedo renunciar a hacer un breve comentario sobre el título de la película: Husk (cáscara en la lengua de Shakespeare), cobra un sentido aterrador y bien hilado casi al final de la película; al menos para lo que son los estándares actuales del cine independiente, otra muestra de seriedad por parte de Simmons. Estamos ante una de esas extrañas ocasiones en que la frase promocional de marras se ciñe a la historia narrada con sorprendente honestidad… y hasta ahí puedo leer!

Las escasas piezas del puzzle encajan tan bien como en Dead Birds (infravalorada cinta que nunca me cansaré de revindicar) o La llave del Mal, películas que comparten estilo narrativo a mi juicio; estando un peldaño por encima en cuanto a calidad, claro.

En el lado negativo tenemos unas cualidades técnicas más bien limitadas, especialmente la banda sonora y montaje que no desentonarían en cualquier película de sobremesa. Tampoco es la truculencia un reclamo, sencillamente porque no existen más que misteriosas pinceladas rojas al servicio, de nuevo, de la atmosfera sobrenatural. Y aunque solo sean detalles sin importancia, se agudiza su efecto cuando en ciertos momentos puntuales vemos el inevitable correcalles (en este caso sería “corremaizales”) en que el género de terror parece avocado a caer con frecuencia, cuando los protagonistas son todavía más peleles que los espantajos que los persiguen. Afortunadamente al ser el enfoque de Husk tan directo y su duración tan breve, el resultado final aprueba con creces y consigue arrancarnos una mueca de satisfacción al resguardo de las calidas memorias que reaviva en la mente del espectador talludito, entre los que me cuento. Todas las referencia expuestas, especialmente Zona Restringida, no son banales, Simmons ha sabido jugar con acierto su mala mano (a juzgar por proyectos de inminente estreno, todos los que trabajen bajo el auspicio del AD Originals deberán saber lidiar con la mano del muerto) y apuntarse un tanto, a pesar del escepticismo con el que muchos afrontamos cada año el tan mentado festival.

Ha supuesto una sorpresa relativa encontrarse con un enfoque del terror directo y sin pretensiones, dentro del ala más independiente del cine, cuyo argumento me ha agradado (aunque personalmente hubiese preferido una explicación distinta, pero igual de seriamente tratada, al meollo de los espantapájaros asesinos, todo sea dicho de paso) y que os recomiendo con la tranquilidad de saber que entretendrá a los que busquen pasar un buen rato sin pretensiones. ¡Vamos! ¡¿Quién no ha disfrutado aunque solo fuese con un único capítulo de Historias desde la Cripta?!

Lo mejor: Una atmósfera tan buena como impropia de una cinta cuasi directa a tele por cable: espectaculares los maizales malditos y la granja abandonada. A su vez, la directa forma de iniciar y cerrar la cinta, por una vez, se va al grano

Lo peor: Detalles técnicos, obligados por el tipo de proyecto, que poco a poco van mermando la calidad general de la cinta; así como una explicación sobrenatural a la trama que me dejó un regustillo amargo

¿Dónde conseguirla?
Axfixia 1.0: “Husk” en VOSE.