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Lost themes

La banda sonora definitiva

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Hace cinco años que John Carpenter, uno de los más grandes maestros del horror de todos los tiempos pese a quien le pese, permanece en silencio como director. Su salud lo ha mantenido los últimos quince años alejado de su gran pasión: el cine. Además, siendo su última película, “The Ward” injustamente tratada por la crítica (hasta una mala película de Carpenter merece más atención que el 90% de lo que se produce hoy en día). El autor de joyas como “En la boca del miedo”, “Halloween”, “La Cosa”, “Rescate en N.Y.” o “Están vivos” ha salido de su letargo, tal vez no de la manera que muchos hubiésemos deseado. Esta primavera veía la luz una colección de canciones, 9 en total, compuestas e interpretadas por Carpenter y su hijo Cody; lo hacía además en un sello niuyorkino que ya ha se labrado un merecido nombre en los ámbitos de lo macabro e insólito: “Sacred Bones” (donde podemos encontrar desde anarchopunk hasta rabiosa música industrial pasando por un buen número de álbumes de David Lynch).

Esta colección, llamada “Lost Themes”, demuestra el gusto por la electrónica ambiental que Carpenter cultiva desde su infancia, largamente influenciado por su padre, que fue profesor de música en la universidad de Kentucky. Ecos del progresivo que marcó los primeros pinitos del director como músico, nos recuerda a las mejores composiciones del maestro, que ha demostrado siempre sus dotes y buen gusto en las bandas sonoras de sus películas (donde creo destacan por encima de otras “Rescate en N.Y.”, Asalto a la comisaría del distrito 13” y “Halloween”, sin olvidar el temazo rockero de “En la boca del miedo”). En definitiva, estamos ante un álbum irrepetible donde Carpenter nos ha dejado con la boca abierta gracias a la pureza e intensidad de sus composiciones, que aunque no tengan nada que ver con ninguna película, bien valdrían para la banda sonora de una alucinógena cinta de terror psicológico ubicada en un futuro no muy lejano. Seguir leyendo…

The Ward

Un regreso a medio gas

The_Ward_Poster

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  • Título original: The Ward
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: John Carpenter
  • Guión: Michael Rasmussen, Shawn Rasmussen
  • Intérpretes: Amber Heard, Jared Harris, Danielle Panabaker
  • Argumento: 1966, Kristen ha sido internada en un psiquiátrico y no recuerda por qué. Poco a poco va descubriendo qué oculta su cerebro. Pero... ¿será más horrible que el ser que vaga por los pasillos matando a las internas antes de que consigan su alta?

65 |100

Estrellas: 3

The_Ward_Grande

Nueve años son muchos años. Sobre todo si estamos hablando de la ausencia de un maestro responsable de obras como La noche de Halloween, La Cosa, 1997: Rescate en NY ó la magistral En la boca del miedo. Estamos hablando de John Carpenter, ese genial director de más de sesenta años (dato en absoluto baladí), que desde la infravalorada Fantasmas de Marte (2001) se había sumergido en un silencio obligado por las enfermedades y un mercado, el del cine fantástico, que mira con lupa y excesivo criticismo las obras modernas de determinados autores consagrados.
Bueno, el citado silencio no ha sido absoluto; habiendo podido disfrutar de dos capítulos de la serie Maestros del Horror muy desiguales: El genial Cigarette Burns y el flojito Pro-Life.
Sin embargo, todos sus fans (entre los que me encuentro) llevabamos esperando con ansia el retorno a la gran pantalla de uno de los creadores más memorables del cine fantástico. ¿Ó alguno es capaz de negar qué Carpenter se encuentra entre los veinte mejores directores de cine de género? De acuerdo, quizás no tanto por su técnica como por su constancia, cariño para con los aficionados y los argumentos siempre interesantes de sus películas; pero es más de lo que podemos decir de figuras encumbradas en taquilla como James Cameron ó George Lucas.

Bien, pues el retorno ya está aquí; y no exento de polémica, opiniones enfrentadas y unas críticas, a mi juicio, excesivamente duras. Y este regreso, se trata de un thriller de tintes sobrenaturales, llamado The Ward; el cual tuve el placer de poder verlo en la actual edición del festival de Sitges rodeado de buenos amigos, fuerte olor a humanidad y grititos de expectación. El ambiente idóneo de un festival, vamos.

Corre el año 1966, Kristen Amber Heard es internada en un tenebroso psiquiátrico por incendiar una granja. Confundida, atormentada por difusos recuerdos ominosos y sin saber muy bien como ha llegado hasta esa situación, se ve retenida en contra de su voluntad y bajo un tratamiento de choque bastante severo para los cánones actuales. En el ala donde está internada, otras cuatro chicas son su única compañía frente a la dura actitud de las enfermeras y camilleros.

Al poco de llegar, Kristen empieza a intuir que algo no anda muy bien. Sus compañeras están aterrorizadas por algo que ronda de noche entre los pasillos de la institución. Condenadas a ser tomadas por locas, las chicas intentan ignorar la amenaza que poco a poco las va cazando antes de que puedan recibir el alta médica. Sin ayuda ni respeto por parte de los empleados del psiquiátrico, Kristen se ve avocada a desentrañar un misterio que atenta contra su propia vida y la de, las ahora, sus amigas.

The Ward no presenta argumental una historia novedosa, ni siquiera potente. El misterio en el manicomio, la lucha entre internos y sanitarios; el horror a verse atrapado en un edificio con algo peligroso sin que nadie te crea, es una trama que el mismo Carpenter ha usado con profusión e incluso otros autores han querido manejar dándole cierta vuelta de tuerca, como en el caso de la entrañable Bubba Ho-Tep de Don Coscarelli. Este es el primer handicap con el que se enfrenta Carpenter, y no es que el guión lo resuelva en modo alguno, usando giros, sorpresas, personajes brillantes u otros recursos. Entonces, ¿es recomendable esta película? Ante tan retorcida pregunta solo queda fijarnos en lo más importante de una producción terrorífica: Su guión, ambientación y actuaciones.

El libreto de los desconocidos hermanos Rasmussen (este es su primer trabajo de “peso”) se dedica a cimentar la película sobre situaciones manidas, personajes arquetípicos y sustos fáciles. No obstante, esta acumulación de escenas poco sorprendentes y originales no tiene una lectura tan sencilla e inmediata. Digamos que la saña e inquina de algunos “críticos” se ha dejado llevar por una primera impresión, a todas luces, desproporcionada.
Claramente, nos encontramos con una cinta que busca un enfoque clásico del cine de sustos; un equivalente moderno a los relatos de fantasmas de M.R. James. He podido leer que la historia de Kristen y sus compañeras resulta aburrida dada la falta de originalidad argumental, así como los sustos tontorrones que se repiten sin cesar, haciendo uso del aumento de volumen repentino. Bien, ¡así era el cine de terror hace treinta años! Y sigue siendo superior a más de la mitad de producciones de este nuevo siglo. Es como si los responsables del proyecto, se hubiesen tomado la vuelta detrás de las cámaras de Carpenter como una necesaria vuelta a su cine más característico. Muy recomendable me parece visionar La Noche de Halloween después de ver The Ward, los paralelismos formales asustarán a más de uno.
Además el argumento no es tan malo, funciona lo suficiente como para no perder el interés durante la escasa hora y medía de metraje; con que la presencia fantasmal hubiese tenido algo más de carisma ó enjundia todo hubiese tenido una repercusión más positiva.
Puede que sea un trabajo de encargo, pero lo veo igual de resultón que Vampiros (1998), la cual no fue tan vilipendiada.

Visualmente observamos rápidamente que la ambientación sesentera tiene un único propósito. Predisponer al espectador, ponerlo sobre aviso de que no va a ver una película “actual”. Con un ligero esfuerzo de fe, podríamos creer que estamos ante una producción de los setenta ambientada en los sesenta. Algo parecido (con cambio de décadas por medio) a The House of The Devil de Ty West, pero con mayor acierto (y presupuesto). Aquí ya tenemos el primer elemento diferenciador; el toque de estilo de un maestro: donde directores más jóvenes tropiezan, John Carpenter acierta de pleno. Sin efectismos pero con sobrada efectividad, nos vemos trasladados a una época, los años sesenta, con una veracidad increíble para los escasos recursos utilizados. Todo con un ritmo profesional que agudiza la sensación retro…
La ambientación nocturna, los viejos pasillos iluminados perfectamente (el uso de la iluminación y la fotografía es digno de estudio en escuelas de imagen y sonido), los enfoques exteriores de la arquitectura del siniestro manicomio, el vestuario datado… todo eso y poco más, nos sitúa en una década donde el cine era diferente; predecible en el siglo XXI pero dotado de una magia que todavía no se ha podido igualar, salvo en contadas ocasiones, en estos últimos años de paupérrimo género fantástico.
Lamentablemente, reconozco que esta atmósfera insana y misteriosa que se respira, está al servicio de este engaño cinematográfico y nada más; dejando al guión bastante desangelado en cuanto a desarrollo e interés, por eso de ver lo mismo en pantalla una y otra vez.
Quizás el exceso de sobresaltos debería haber sido controlado, más de uno saldrá aborrecido al comprobar como la “presencia” ó “fantasma” actúa siempre cuando uno espera y además en las ubicaciones más artificialmente preparadas que he visto en mucho tiempo… pero, insisto, no os engañéis; es algo premeditado…

Las actuaciones están a buen nivel, algo maniatadas debido a los personajes bidimensionales que pueblan el psiquiátrico. Sin embargo, volvemos a la intencionalidad… actores, como el televisivo Jared Harris, demuestran una solvencia sobrada bajo una dirección artística que se hace notar por la contención (muy de los setenta) en los diálogos. Amber Heard, buena amiga de Almas Oscuras debido a su papel en Todos los chicos aman a Mandy Lane y a uno de los cameos más divertidos de Zombieland, se destapa como una heroína de tomo y lomo, abandonando sus papeles más sexys para mostrar que es una buena apuesta de futuro dentro del género de terror. No se trata de una actuación deslumbrante, todavía le queda mucho para dominar la actuación a través de la expresividad facial, pero ese acercamiento al prototipo de Sarah Connor hace que gane como actriz; aunque no se la vea tan guapa como en otros trabajos… de hecho, aún puedo recordar los comentarios lascivos sobre ella que hacia un tipo sentado a mi derecha, y es que Amber destapa pasiones allí por donde pasa…
También me parece que los clichés en cuanto a personajes estereotipados (la loca que está como una cabra, la loca seductora, la loca mimosa y la loca intelectual) responden a ese deseo de llamar la atención sobre un estilo anticuado pero valido. Es más, mientras en otras cintas estos estereotipos se usan con torpeza, aquí están bien integrados en la trama, siendo parte esencial de la misma. Y es que a pesar de la superficialidad general, la cinta deja los cabos atados y bien atados, pese a la sensación de que se ha jugado con nuestra mente como en otros títulos que no nombraré para evitar destripes innecesarios. Baste decir que cerrar tan herméticamente un guión tampoco suele ser el estilo actual y en ese aspecto el film gana enteros.

Y aquí es cuando me gustaría volver finalmente al quid de la cuestión: ¿Es una buena película? Recomendar ó no The Ward es complicado, uno tiene que dejar de lado su amor por el cine de Carpenter y reconocer que la propuesta se queda medio gas; precisamente porque al ser un fanático de las películas de este cineasta, uno tiene este tipo de cine, el de las apariciones fantasmagóricas fuera de plano, muy trillado. Hay que aceptar que estas películas como homenaje a una época ya superada saben a poco en los tiempos que corren; sin embargo, superada la primera impresión de producto para encefalogramas planos, podemos disfrutar The Ward por su sabor añejo, unos planos interiores ejemplares y un amor al terror que yo no veo muy a menudo.

Otros dicen que a Carpenter siempre se le puede pedir más. Pero, ¿tú qué le pedirías a tu abuelo de setenta y dos años? “¡Súbete al andamio abuelo!” Un poco de perspectiva antes de despellejar, por favor. La película no es un hito en la carrera de este director, pero tampoco me parece el tropiezo que otros quieren ver. Si que me gustaría ver una cinta dirigida por él, escrita por él y musicada por él… pero veo injusto tirar a la basura una película porque mis deseos particulares no se plasmen en pantalla, una cosa es ser exigente y otra ser cáustico gratuitamente.

En definitiva, en una cartelera plagada de remakes, de cintas alejadas del verdadero cine terrorífico y de grandes presupuestos vacíos de contenido; el retorno de un genio a medio gas sigue pateando culos a Eli Roth, Robert Rodríguez y otros pseudo-sofistas del fantástico.

Lo mejor: El uso de la escenografía, cámara y efectos de luz; la guapa Amber Heard... y diablos!!! La vuelta de un auténtico maestro del horror siempre debe ser bienvenida

Lo peor: Lo manido de todos los elementos arguméntales, el uso de sustos fáciles y saber que John Carpenter podría haber dejado una mayor impronta personal, en este proyecto