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The Call Of Cthulhu

¡Sin palabras!

The Call Of Cthulhu

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  • Título original: The Call Of Cthulhu
  • Nacionalidad: USA:Asier Fernández:asierfernandezv@gmail.com | Año: 2005
  • Director: Andrew Leman
  • Guión: Sean Branney (adaptación)
  • Intérpretes: Matt Foyer, John Bolen, Ralph Lucas
  • Argumento: Un profesor en su lecho de muerte le deja a su nieto una caja llena de documentos sobre el culto Cthulhu. Francis Wayland, el nieto, decide seguir investigando lo que le llevará a descubrir y a experimentar cosas que nunca habría imaginado.

75 |100

Estrellas: 4

The Call Of Cthulhu

Hoy inauguramos una nueva sección en Almas Oscuras: Un amigo de Almas recomienda… Tal y como su nombre indica, en ella invitaremos a buenos amigos de este blog a que nos recomienden una película escribiendo una reseña sobre la misma. E iniciamos la andadura de la sección con Asier Fernández, un joven seguidor de Almas Oscuras que demuestra su valentía al recomendarnos The Call Of Cthulhu, fiel recreación del universo Lovecraft rodada en blanco y negro… y muda.

La verdad es que es un tanto irónico que una película muda me haya dejado sin palabras, pero es cierto, no hay otra manera de explicarlo. Producida por la Sociedad Histórica H.P. Lovecraft este cortometraje nos sumerge en el fantástico universo creado por el estadounidense previamente mencionado. Una realista adaptación del que probablemente será el relato más conocido del creador del terror cósmico, The Call Of Cthulhu (La Llamada de Cthulhu). La grabación se produjo de tal forma que tomara aspecto de las películas de los años 20. La razón de esto se basa en que el relato fue escrito en 1926 y querían que la película tuviese el mismo aspecto que hubiera tenido si hubiese sido grabada aquel entonces.

Contando con un reparto un tanto reservado esta obra de arte destaca ya por encima de todo trabajo audiovisual hecho hasta ahora sobre las obras de Lovecraft. Antes de nada no debemos olvidar que es una película hecha con poco presupuesto y con la intención de que parezca antigua, es decir, que se aprovecharon de la situación económica para convertirla en un plus. No nos vamos a encontrar, como es lógico, con unos efectos especiales de infarto, pero los decorados están perfectamente ambientados y en ningún momento desentonan. Incluso los sueños de cierto personaje están escenificados con una eficacia casi impecable, creando atmósferas terroríficas y extrañas. Desgraciadamente en este ámbito también se encuentra el peor punto que he podido ver en la película y es que ciertos planos amplios que nos colocan en el lugar de la acción son realmente imágenes antiguas (o me lo parecen a mí) y desentonan mucho con el resto de los planos.

Los actores no lo hacen del todo mal, aunque a algunos se les nota la falta de práctica y no hacen más que devolvernos a la realidad recordándonos que no estamos viendo más que una película. Matt Foyer, que interpreta el papel de protagonista, lo hace realmente bien, aunque también tiene sus altibajos.

Este tipo de cine cuenta con la obvia desventaja del sonido. Todo lo que podemos escuchar a lo largo de The Call Of Cthulhu es música especialmente compuesta para este propósito. Los compositores encargados de este trabajo son Troy Sterling Nies, Ben Holbrook, Nicholas Pavkovic y Chad Fifer. En mi opinión estos componen el mejor trabajo de todo el film. Puede que parezca un trabajo simple, ya que muchísimos músicos componen su propia música, pero este es un caso excepcional ya que la propia música tiene que acompañar a la película y tiene que transmitirnos exactamente lo mismo que estamos viendo (o por lo menos acompañarlo de una forma lógica). Añadiendo que estamos hablando de una película de terror creamos un cóctel difícil de creer. ¿A qué me refiero? Me refiero a que esta película tiene partes en las que he llegado a pasar miedo y tensión, ¡incluso me he asustado varias veces! En definitiva, de las mejores bandas sonoras que he oído en mi vida, no solo por su calidad musical, sino por todas las sensaciones que transmite.

Una película que recomendaría ver a todo fan del gran H.P. Lovecraft y a todo aquel que no le conozca. Quizás sea demasiado sencilla para algunos, pero ese es el propósito de los creadores y, por supuesto, todos los que hayamos leído el relato sabemos que no tiene que ser nada fácil acomodar tal obra a la pantalla.

Lo mejor: La banda sonora y la parte final en la que los marineros llegan a la isla.

Lo peor: Falta de práctica por parte de varios actores y ciertos planos amplios que desentonan con el resto.

Neonomicon

Los mitos de Lovecraft se despelotan

Neonomicon Grande

Neonomicon PortadaUn agente del FBI, Aldo Sax, investiga una serie de asesinatos rituales sin esclarecer. Sangrientos desmembramientos perpetrados con el mismo “modus operandi”, pero sin aparente relación entre ellos. Las pesquisas llevarán a Sax a un depravado submundo compuesto de música extraña, drogas y sexo; subcultura que es solo la antesala a nuevos descubrimientos, capaces de cambiar su vida y sumergirlo en los antiguos mitos de Cthulhu revividos, para la ocasión, con un simple chute de Aklo. Los trapicheos en el patio marcan el inicio de una desagradable historia donde lo explicito reina en el trono de R’lyeh junto al ominoso fin de la humanidad. Los ritos blasfemos cobran vida entre el olor metálico de la sangre y el acre sabor del semen, los adoradores de los primigenios lustran sus juguetes sexuales para la ocasión, mientras Los Gatos de Ulthar siguen sonando a todo trapo en el tocadiscos…

Neonomicon, comic recién editado este agosto por Panini, del inasequible al desaliento Alan Moore recopila dos series limitadas de narraciones lovecraftianas ilustradas por un detallista Jacen Burronws. Como sabréis, Moore es el principal culpable de obras imperecederas como From Hell, Watchmen, V de Vendetta, La liga de los Hombres Extraordinarios o la mejor etapa de La Cosa del Pantano; mientras que Burrows es un dibujante bastante desconocido por estos lares; y, sin embargo, su trabajo en los seis números regulares, que componen esta serie, no podría ser más sobresaliente: con un dominio del lenguaje gráfico envidiable y un detalle realista que no desentona con el tono oscurantista de la historia, equilibra un argumento bizarro y decadente que en manos de otros artistas podría haber caído en el chiste chusco o la sal gorda. Amén de lucir las viñetas entre lo moderno y el tono pulp tan propio de Lovecraft y su círculo, aun sabiendo que la acción transcurre en la época moderna (con destellos cuasi cyberpunks) es imposible no tener los años cuarenta en mente cuando Burrows y Moore nos llevan de la mano por las peores zonas del peor barrio de la peor ciudad: Red Hook.

El origen de esta obra tan peculiar es bastante prosaico: pagar una deudas, al más puro estilo de “La Faraona”, que_Moore_ tenía con la hacienda pública. Otra cosa es el núcleo argumental; ¿de dónde viene eso de meter en la turmix farlopa, consoladores, sectas, profundos, rock gótico y metalenguaje? Muy sencillo. Cualquiera minimamente próximo a los relatos y novelas cortas de Lovecraft habrá observado que existe una negación sexual evidente. Apenas leemos sobre mujeres en cualquiera de sus cuentos, y a pesar de que los híbridos entre seres humanos y “otras cosas” plaguen sus páginas, nunca conocemos el origen carnal de estas aberraciones. Rituales blasfemos que incluso cuesta intuir en su prosa. Entonces, ¿los profundos y los humanos no tienen sexo? Pues claro que sí, y quien mejor para explicarnos estos apareamientos, con todo lujo de detalles, que Alan Moore. Y la verdad que lo hace estupendamente, hiendo siempre al grano sin olvidarse de que tiene que existir una historia detrás, unos personajes principales bien perfilados en sus debilidades y fuerzas, así como abundante cultura “lovecraftiana”, siempre exhibida de una forma distinta – justamente esa que refiera a las gónadas y las endorfinas -, pero completista como pocas. Incluso Moore se permite el lujo de añadir al panteón “lovecraftiano” uno de sus mejores personajes que, al más puro estilo mefistofélico, ejerce de propagador del caos de forma divertida y cruenta. Os hablo del “dealer”, el “farmaceutico”, el “camello” Johnny Carcosa; genial aportación.

Resumiendo, podemos decir que el guionista británico decide llenar, con la mayor de las inquinas, los espacios descriptivos que Lovecraft evitó en su obra; bien por algún trauma sexual o por el deseo explicito de sugerir antes que mostrar como medio para horrorizar. Ya aviso a los más timoratos de que los autores de este “comic-book” están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias… os harán fruncir el ceña de asco en más de una ocasión. De hecho, no creo que se trate de una lectura agradable para muchas mujeres, puesto que la exposición de ciertos “abusillos” es bastante extrema, dentro de la más pura ficción, eso sí.

Bajo estas premisas, ¿funciona la historia? Rotundamente sí. El Neonomicon se divide en dos partes bien diferenciadas: los dos números que componen el primer acercamiento de Moore a la depravación de la “cultura lovecraftiana” (”The Courtyard”, 2003) y los cuatro que forman parte del Neonomicon en sí (2010-2011). Estando el primer segmento más centrado en la adicción al Aklo y sus efectos en un barrio marginal; y el segundo segmento, continuando la historia anterior, ya completamente centrado en violaciones, juguetes imposibles, orgías explicitas – muy explicitas – y gore del bueno. Obviamente el final, el desenlace, no presenta un verdadero clímax, pero os aseguro que contiene un giro de tuerca con respecto a los tópicos de la existencia de los Primigenios capaz de demostrar de forma definitiva la genialidad del chiflado Moore.

En cuanto a la edición en sí solo podemos alabarla. Quizás un poco cara para lo que sería el estado de los bolsillos medios en la actualidad: 18 euros. Pero 160 páginas de valor seguro dada la gran calidad de este tebeo solo apto para adultos. Papel de alto gramaje, impresión perfecta (sin desagradables “desenfoques” o “pixelizados”) y una portada satinada en tapa dura que hará las delicias de los seguidores de la mitología “cthulhuidea”. Tan solo recriminarle que se haga corto, un mal endémico de los comics, especialmente de las series limitadas, y es que dado el dinamismo con que desgranan las miserias de los protagonistas todo sucede ante el lector como si viajásemos en un vuelo a propulsión, que no da ni un segundo de respiro entre asesinatos bestiales y perversiones sexuales presentadas sin tapujos y con una naturalidad escalofriante.

Sinceramente recomendable tanto para los seguidores de Lovecraft como a los de Moore, incluso creo que trasciende la idiosincrasia de ambos autores, la literatura o por lo menos el mundillo del comic. Se trata de una obra que cualquiera, con gusto por el terror más depravado e intenso, sabrá sacar provecho, siempre que deje los prejuicios temporalmente en un cajón. Eso sí, dadas las evidentes referencias mitológicas a la cosmogonía creada alrededor de Cthulhu, se disfrutará muchísimo más, de este Neonomicon, si uno ha leído buena parte de los trabajos de Lovecraft y amigos (C.A. Smith, Long, Howard, Bloch, Campbell…).

Una creación única en su especie, e ilustrada para su puesta de largo al castellano (en una traducción mejorable, eso sí), que aúna el terror más directo con el sexo más degradado mediante las apocalípticas enseñanzas de los Dioses Exteriores y sus mensajeros; algo solo al alcance de escritores como Moore.