VOD

Has filtrado por etiqueta: experimentes-m%C3%A9dicos

Cell Count

Vivir o morir es una cuestión médica

Cell Count Póster

Ver ficha completa

  • Título original: Cell Count
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2012
  • Director: Todd E. Freeman
  • Guión: Todd E. Freeman
  • Intérpretes: Robert McKeehen, Haley Talbot, Christopher Toyne
  • Argumento: Russel acepta reluctante a someter a su mujer Sadie a un tratamiento experimental que pueda salvarla de su enfermedad terminal. Una vez en las instalaciones todo se vuelve más confuso y terrorífico de lo que ambos esperaban.

80 |100

Estrellas: 4

Cell Count Grande

Actualización 09/07/2012: Hemos podido confirmar con el director de Cell Count, Todd E. Freeman, la presencia de esta genial película en el próximo festival de Sitges 2012. En propias palabras de Todd: “Se trata de uno de esos festivales en los que uno solo puede soñar ser aceptado. Estamos muy contentos de que la película vaya a proyectarse en Sitges, así como poder acudir para conocer a cineastas de sobrado talentos y de todas partes del globo. Me siento humildemente halagado de formar parte de festival tan increíble lleno de lo mejor que el género puede ofrecer.” Enhorabuena Todd, esperamos que el público de Sitges disfrute con tu entretenida obra.

Sadie está muy enferma, se va consumiendo poco a poco. Su marido, Russell, accede a la petición del Dr. Brandt. Así se interna con Sadie en una institución donde tiene lugar un tratamiento experimental que apenas entienden. Junto a otros sujetos, la pareja irá descubriendo que algo falla. Sienten un error dentro de ellos, aquel hospital casi parece una cárcel y sus compañeros de tratamiento están tan tristes y confusos como ellos. Sin respuestas claras lo único que perciben es como el Dr. los lleva hasta un mundo en que la enfermedad y la realidad dejan de cobrar sentido. Cansados de esperar un por qué, la pareja planea escapar de las instalaciones, es entonces cuando la falsa quietud de aquellas celdas revela su verdadero y deformado rostro.

Cell Count es sin paliativos una de las cintas de terror más prometedoras de este 2012. No solo por su inmediato valor argumental – aunque la situación de partida no es muy nueva, su tratamiento es absolutamente innovador -, si no por una serie de detalles que la convierten en un producto auténtico y sumamente entretenido. Siendo la primera y última capa de interés una mezcla de géneros dispares que luce equilibrada como desde hace tiempo no había podido disfrutar. Algo que quiero recalcar puesto que vivimos unos tiempos en los que el terror está aprendiendo a sobrevivir gracias a la “fusión”. Los géneros puros son recibidos con dureza por la taquilla, probablemente la principal razón para que muchos directores se dejen llevar y manipulen los guiones que tienen entre manos hasta convertirlos en una mezcla forzada y poco natural. Aquí el director de Cell Count, el joven Todd E. Freeman, sabe darle la vuelta a la tortilla a su particular cóctel, orquestando una deliciosa bebida fílmica que entra muy suave pero que sube con etílica rapidez.

Usando una idea base más propia de un thriller carcelario, va desgranado una historia de suspense psicológico con unas pinceladas de drama y que navega constantemente entre el terror más puro y visceral con la ciencia ficción más retorcida. Todo a un ritmo medido en que cada escena está colocada donde debe, y la ambientación envuelve un preciso trabajo coral por parte de los actores. ¿Cómo regalo? Un final que a nadie dejará indiferente, un giro de los acontecimientos que son toda una guinda para los amantes del horror fantástico, porque sin lugar a dudas Cell Count es todo un homenaje cinéfilo a los géneros tradicionalmente marginados del séptimo arte. Un tributo alejado de la nostalgia y con su radar puesto en el perfeccionamiento del discurso. Todd tiene claro que al otro lado de la pantalla nos contemplan seres inteligentes – el público -y la única misión de su cinta es satisfacer honestamente a esos espectadores que no tienen miedo de involucrarse emocionalmente con una obra de ficción.

Lo primero que impresiona de Cell Count es la intensidad de sus actuaciones. Más allá del argumento, la excelente planificación arropa a los actores ofreciendo un muestrario ideal de lo que puede conseguir una esforzada dirección artística dentro de un thriller. Los planos añaden la tensión, y las sentidas declamaciones de los actores cimientan una dimensión dramática que obliga al espectador a sumergirse en los pequeños horrores de unos protagonistas enfermos, confusos, pero muy vivos. La pareja protagonista, Russell y Sadie, son los guías ideales de una trama que va volviéndose más y más compleja hasta cobrar verdadero significado a su conclusión. La expresividad y presencia física de Robert McKeehen y Haley Talbot, respectivamente, nos sumergen en la narración con naturalidad. Dos actores que no son muy conocidos en España, pero que se revelan excelentes profesionales. Dupla de actores que está bien arropada por el resto del elenco, ni siquiera la presencia como “estrella invitada” por parte de Daniel Baldwin afea el conjunto, de las pocas veces que se ha visto creíble al miembro del famoso clan. Destacando por encima de todos los secundarios encontramos a Christopher Toyne – director y productor muy metido en el mundillo del documental musical – que en su rol de Dr. Victor Brandt da todo un recital de intimidación, manipulación y confusión.

Probablemente ayude a la intensidad estas actuaciones, el marco donde se desarrolla la acción: La institución, muy similar a una cárcel, que acapara el 100% de la acción, es tan sobria y fría que Todd consigue de forma espontánea centrar toda la atención del público en el desarrollo de la intriga. La claustrofobia llega con el inteligente uso de la iluminación, una claridad aséptica que trae reminiscencias de Cronenberg y las refuerza con una fotografía que se empeña en no esconder nada. Una capacidad de evocación que se reafirma constantemente con los extraños momentos que se van viviendo. Cuatro escenas puntuales dinamitan todo lo que creemos estar viendo, para elevar nuestra adrenalina a niveles prohibidos clínicamente. Como os comentaba más atrás, en ningún momento se renuncia al terror más básico y primigenio. Pese a ser una cinta orientada a lo reflexivo, a la interrelación entre personajes y la elucubración científica; Cell Count adquiere su verdadera personalidad cuando asoma los colmillos y nos muerde sin piedad. De hecho, es la inclusión de esos elementos de terror tan puros y variados (bien sean humanos, basados en la especulación o dirigidos casi al gore y al fantástico más alocado) lo que convierten a Cell Count en una experiencia única capaz de satisfacer a tantos niveles.

Otra cosa es que tamaña variedad de atmósferas en solo hora y media obliga al espectador a dar bastante de sí. Es decir, tampoco estamos ante una película completamente digerida. A nivel de trama existen momentos puntuales en que la confusión de los personajes, sobre su estado y situación, se traslada sin piedad al público, obligando a tomar varias copas de paciencia y no agobiarse por la aparente falta de rumbo de la parte central de la cinta. La verdad que fijándose en pequeños detalles y disfrutando de las escenas más directas uno puede llegar hasta la conclusión de Cell Count sin mucho problema, así descubrirá que está ante una de esas maravillosas cintas que cobran vida propia cuando acaban. Todd juega tanto con el estilo narrativo como con la morosa construcción de su guión, pero solo responde a la premisa de que cualquier aficionado que vea la película con atención quiere una pequeña dosis de incógnita en el metraje, para formularse preguntas y teorías sobre lo que está viendo. Dudas que son respondidas en los últimos minutos con un giro arriesgado, uno de esos vuelcos de la trama que odias o amas. Siendo honesto he de decir que un servidor no lo esperaba en absoluto, lo cual acaba siendo un valor añadido a tener en cuenta.

Espero que estas breves pinceladas sobre Cell Count os hayan puesto los dientes largos. Honestamente, no es para menos. Todo alcanza muy buen nivel en Cell Count desde la imprescindible y atmosférica banda sonora hasta unos efectos especiales, que presentan una de las escenas más asquerosamente biológicas que he haya visto nunca, con un realismo digno de elogiar para una producción independiente. Un triunfo técnico que logra no desmerecer una faceta artística muy trabajada, sobre todo en cuanto a labor actoral se refiere (¿unos diálogos creíbles y sentidos? ¡No busques más!).

Todd E. Freeman ha dado un paso de gigante desde sus anteriores producciones (Wake Before I die, Come Hell or Highwater) y puede presumir de haber realizado una película que resucita el espíritu más sucio y visceral de Cronenberg (sexualidad perversa incluida) con la vitalidad del discurso de Natali, siempre sin olvidar el sabor único de una voz propia, que aquí vendría a ser representada por ese aire onírico subyacente que da pie a un final trepidante, inesperado y jodidamente coherente. El mejor resumen de lo que esconde Cell Count lo tenéis embebido en el póster que tanto llamó la atención de la película, un collage de imágenes que sintetizan a la perfección lo que encontraréis en este largometraje.

Este próximo 20 de Mayo se celebrará la première mundial de Cell Count en la gala de clausura del Fantaspoa 2012, festival brasileño que resulta un adecuado punto de partida para la carrera de éxito que seguro vivirá esta pequeña joya que resucita viejas formas de horror sin falsa nostalgia y con el hígado del público como principal objetivo. Cine de terror moderno sin contemplaciones.

Lo mejor: El trabajo coral de los actores.

Lo peor: Su exigencia con el espectador.