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"Regalo del Egeo"

Un terror social(¿?) de Jorge P. López

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No se trata de un relato excesivamente original, y, hasta cierto punto, se muestra un poco oportunista, pero en mi tradicional cuento de Halloween no he podido evitar fijarme en la realidad más de lo que suelo hacer. El resultado es, obviamente, bastante deprimente y nihilista, aunque espero que lo suficientemente bien escrito como para satisfacer vuestros apetitos. ¡No os amontonéis a la hora de enviar vuestras apreciaciones! Estaré igual de agradecido si echáis un tiento a mi última antología: Cuervología Nº 13, quizás podáis comprarla aquí. ¡Muerte a la humanidad!

Emergió de las aguas con la misma pereza que usaban las olas para arrastrarlo, noche casi cerrada, marea alta y aguas en calma con reflejos de verano. Cuando por fin alcanzó la orilla se sintió confundido, cansado y, a la vez, lleno de una energía cuyo origen sólo podía ser la esperanza. Lejos quedaba el frío, dueño de sus venas, que lo recibió tras la zambullida contra la superficie índigo del Egeo. Las duras ondulaciones de la arena seca le hicieron tropezar arropado por el gemido ahogado que emitió de forma involuntaria, fue la señal de salida para el riachuelo de vitriolo que clamaba libertad desde su estómago. Distante, así nacía su curiosidad frente al fino reguero de inmundicia: ¿algas deshilachadas, barro, salitre, pequeños peces? Nada que le importase en demasía; su único objetivo, su obsesión, era alcanzar la libertad de la tierra prometida, un paraíso vallado al que se rendía con tal de escapar de la guerra, esa hiena que se había ensañado con su gente. Seguir leyendo…

El Hombre que amaba a los Animales

Un cinismo veraniego de Jorge P. López

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No sólo de terror vive el hombre, también de zoofilia, circo y necrofilia… y como el verano sigue su lánguido curso, que mejor que una irónica historia para provocar a los bien pensantes. ¡Espero arañar vuestras conciencias!

Eran otros tiempos, lejanos y confusos, cuando el circo “Hoffmann and Moore” recorría cual navaja las venas de una todavía joven Norteamérica. Entre sus carpas multicolores, los crespones raidos y el pegajoso olor a manzanas azucaradas, malvivía Timmy, el miserable a cargo de los excrementos de las fieras; aunque él se tenía en gran estima, puesto que se consideraba el mayor amante de los animales allí arracimados. Con el rocío goteando de las marquesinas se acercaba a acariciar profusamente los cuartos traseros de Fatty, la elefanta; el intenso sopor de media tarde lo encontraba rozando a escondidas las partes pudendas de los monos propiedad del payaso Tonetti; después de la cena se entretenía ofreciéndose a cuatro patas a los perros vagabundos arrastrados por el circo tras su estela; de madrugada, con la escandalizada luna como espía, se acercaba a la jaula de Estelle, la tigresa siberiana, y suspiraba amargado debido a las ansias de poseerla violentamente. Claro que sus deseos se veían enfriados ante la realidad: de ponerse a su alcance, perdería la cara de un zarpazo. Además el enorme felino era famoso entre la troupe debido a su mal carácter, especialmente al despertarse de sus breves siestas vespertinas, así que los días transcurrían sin que Timmy tuviese el valor siquiera de rozar a la tigresa a través de los barrotes…

Y pasó el melancólico otoño cruzando la carretera, viendo como Timmy anisaba más y más besar el mullido pelaje albino de la tigresa.

Desechó el pavo recocido y embadurnado de puré que ofrecían a cada uno de los miembros de la troupe, él sólo sentía apetito por la dama de claros ojos verde mar.

Los árboles se sacudieron la escarcha saludando a la alegre primavera, y, sin embargo, el corazón de Timmy continuaba helado, soñando con su pequeña gatita. Seguir leyendo…

En los jardines de Casandra

Un relato grecomacabro de Beatriz T. Sánchez

CasandraLa había comprado durante un viaje a Atenas, muy niña. La liberó y la educó espléndidamente, pues había descubierto en ella un espíritu inteligente y una singular belleza. A medida que las líneas que dibujaban sus rasgos se iban moldeando sin perder hermosura, más encandilados se veían sus sentidos; así pues, no dudó en tomarla por esposa una vez cumplió una edad conveniente. La amaba. Aunque a medida que pasaban los años se hubiese revelado que la cruel Providencia había dotado a la bella Casandra de un vientre estéril.

Pero Casandra ya no estaba. La muerte se la había llevado repentinamente en el esplendor de la vida, dejándole solo y afligido con el recuerdo de sus ojos negros y sus aires lánguidos. Antonino paseaba por los jardines de la domus, en los que ella entretenía sus momentos ociosos con el arte de la jardinería, hasta el pequeño rincón junto a la fuente de los tritones, donde tantas veces se había sentado a contemplar la perfección lograda con su labor. Ahora sus paseos ya solitarios siempre acababan desembocando allí, en la umbría donde el agua entonaba una melodía fresca y cantarina. Pero ni siquiera a su buen amigo Rutilio se había atrevido a confesar el porqué de su atracción hacia este lugar en concreto.

Tengo su corazón

Una historia de horror de Beatriz T. Sánchez

Photobucket¿Cuántos hombres habrán intentado romper las sagradas leyes naturales, no ya por pura curiosidad científica, sino en aras de los sentimientos más exaltados?, ¿Cuántos se habrán atrevido a tamaña blasfemia? Muy pocos, por eso no puedo dar crédito a mi audacia.

De todos los estudiantes de la Academia Médica yo soy el que hace más hincapié en temas tales como la frenología, el mesmerismo y el poder del fluido eléctrico. Sé que ese hatajo de oscurantistas se burlan a mis espaldas, pero si viesen lo que he logrado se les cuajaría la sangre en las venas.

Aunque hasta hace una semana mi mayor preocupación no eran las murmuraciones, sino la vida que se extinguía inevitablemente ante mis ojos…

El infierno en la tierra

Un relato corto de Infección Mental

Infierno peHacía tiempo que no subíamos un relato, y, para ello, no podría haber un momento mejor que un viernes 13.

Solo un correo anónimo, un pseudónimo aislado, un breve cuento de terror. Nada sabemos de este autor, probablemente un chico joven por su estilo directo y casi descuidado, que ha tenido a bien mandarnos un breve cuento para su publicación. Si algo tengo que reconocerle es su genial alias, “Infección Mental”, muy apropiado para escribir relatos de terror.

Tras estas líneas el cuento, la sorpresa, el olor a carne quemada…

El brillo

Un cuento de horror de David Garcia

El Brillo PortadaComo siempre, es un gran placer cuando alguno de vosotros se pone en contacto con el “staff” (no confundir con el yogurt asesino de nuestras infancias) de “Almas Oscuras” para contarnos eso, aquello o, mejor aún, proponernos la publicación de un relato o noticias sobre algún proyecto personal. Ya sabéis que cuando se trata de dar salida, dentro del ámbito terrorífico, a vuestras inquietudes, podéis considerar esta página como un segundo hogar. Lo que me recuerda que debo pedir perdón porque el volumen de trabajo, tanto fuera como dentro de la web, nos tienen bastante colapsados y nuestras respuestas se pueden dilatar algo más de lo normal.

Tras las disculpas, me toca hablar un poquito de David Garcia, el autor del relato que tienes entre tus manos virtuales. Pues bien, no conozco mucho de él, y mi sempiterna falta de empatía social ha hecho que olvide pedirle una presentación, antes de publicar éste su debut en “Almas Oscuras”. Y como cuando uno ya se ha metido en harina prefiere seguir hacia delante, se lleve a quien se lleve, he pensado que no existe mejor presentación para un relato macabro que las vibraciones transmitidas por el mismo.

Honestamente, y pese a su humilde correo, me ha sorprendido gratamente el nivel de detalle que consigue nuestro autor. En base a una idea simple logra transmitirnos una historia mil veces leída, pero con esa magia que manipula nuestros esquemas para enrolarnos en un viaje del cual desconocemos su destino. Así, con una artesanía descriptiva fuera de toda duda, David nos regala un cuento que se lee fácilmente, pero dejo la mente llena satisfecha, bien alimentada por el uso de unos minuciosos y truculentos detalles.

Un pequeño éxito que espero sea el primero de una larga lista donde seguro tendré tiempo de presentar a este joven compañero de letras. Un prometedor inicio…

Folk Devil

Una historia terrorífica de Tony Fuentes

Folk DevilMe congratula presentaros el debut en Almas Oscuras de un asiduo visitante y gran escritor. Seguramente muchos conoceréis a Tony Fuentes, bien por sus acertados comentarios, o bien por su faceta como narrador de historias de todo tipo y pelaje… y si no os suena su nombre aprovechad la ocasión y visitad su blog (AQUÍ) para disfrutar de sus distintas reflexiones, literarias o no.

El cuento que nos ocupa vendría a ser una muestra de horror muy visual, casi como si un corto se desarrollase ante nuestros ojos. Logro que Tony alcanza desplegando una inusitada capacidad descriptiva al alcance solo de unos pocos. Una historia escalofriante que entronca con las crónicas de una España Negra que, aun a día de hoy, extiende sus zarcillos para contaminar nuestra realidad.

Desde aquí le deseamos la mayor de las suertes con sus proyectos presentes y futuros, esperando que su novela, “Hombres en Vano”, consiga ver la luz pronto. Sin más, disfrutad de una noche inolvidable de la mano de Tony.

Sin Clemencia

Un cuento macabro de Beatriz T. Sánchez

Sin Clemencia PequeñoNuestra querida amiga Beatriz T. Sánchez, autora de El Averno de Lovecraft, Hacia el País Borroso y La Búsqueda entre otras, nos vuelve a deleitar con su magnífica prosa, siendo esta vez más arcaica y retorcida si cabe.

Todo por demostrarse deudora a Poe sin tapujos. Nuestra encantadora gallega se atreve a explorar los entresijos de “Berenice”, la clásica historia del atormentado maestro, para ofrecernos sus propia interpretación del final de tan morboso cuento. Degustad este trabajo palabra por palabra, puesto que una enorme lírica entrevera este relato, otorgándole una cualidad venenosa. Una ponzoña lenta y dolorosa, a la par que dulce y excitante…

Sin más, os dejo en la placida compañía de Beatriz