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Rise of the Zombies

Caldo de zombie

ROTZ ext

San Francisco, un grupo de supervivientes al holocausto zombie intenta alcanzar la seguridad de Alcatraz. Cuando finalmente lo consigan, desearan haber sido pasto de los gusanos.

En estos tiempos en que cada día parece que surja un nuevo estreno de temática zombie, el sábado no podía ser menos y, es más, el estreno diario de muertos vivientes tuviese un componente especial. Rise of the Zombies es la última producción de la productora “The Asylum”, conocida por inundar la red y los video clubs online con su basura casposa, hay quien la disfruta con desparpajo y quien simplemente odia nombres como Mega Pinranha o Sharktopus; el misterioso personaje que suscribe la noticia no se afilia a ninguno de los dos grupos. La citada cinta será estrenada en el igualmente infame canal SyFy esta misma noche, 27 de Octubre, pero en sus emisiones norteamericanas.

Nazis At The Center of the Earth

Tripis con sabor Nazi

Nazis at the center of earth Póster

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  • Título original: Nazis At The Center of the Earth
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2012
  • Director: Joseph J. Lawson
  • Guión: Paul Bales
  • Intérpretes: Dominique Swain, Jake Busey, Josh Allen
  • Argumento: Unos investigadores son secuestrados en la Antártica por un grupo de soldados nazis. No habíamos acabado con ellos, regenerando sus cuerpos con extraña ciencia planean traer de vuelta a Hitler para instaurar el cuarto reich.

50 |100

Estrellas: 3

Nazis At The Center of the Earth Grande

Reseña con alto contenido en incoherencias, nazis, absurdos, sustancias psicotrópicas, palabras rebuscadas, gore trapero, spoilers, disparos de plasma y estupideces. Entra bajo tu propia responsabilidad.

Varios científicos, con poco aspecto de científicos, salen por la Antártica en busca de unos compañeros desaparecidos. Pronto descubren una ciudad bajo el océano helado que alberga los restos de la unidad más destructiva de las fuerzas nazis de la segunda guerra mundial. Un grupo de soldados, que liderados por el Dr. Méngüele, ha prolongado sus antinaturales vidas a base de injertos humanos. ¿Podrán estos científicos de todo a cien parar el arma secreta que esconden las instalaciones nazis?

No sé lo que he visto. Aguarda un momento: ¿qué aditivos llevaba este cigarro? ¡La tónica del gin-tonic! Seguro que estaba caducada. O a lo mejor había colocado en la bandeja del reproductor una película maldita, ¡como en los relatos de terror que tanto me gustan! “Aquel hombrecillo canoso intento ver Nazis At The Center of the Earth y acabo viajando a la dimensión desconocida”. Vaya confusión llevo en la cabeza. Vamos a ver, yo quería disfrutar de una película casposa típica de The Asylum “El Manicomio”, sí, claro. Igual resulta hasta lógico que te encierren en una celda acolchada por ver las películas que perpetra esta productora estadounidense (Mega Piranha, Zombie Apocalypse, Paranormal Entity, 2-Headed Shark Attack/a>, Mega Shark vs Crocosaurus, Mega Python vs. Gatoroid).

La cuestión es que cuando crees estar a salvo, envuelto en tu colcha de nívea caspa, con tus cervecitas, tus pantuflas de ver películas basura… ¡paf! Llegan los señores del Asylum y te ponen la cara roja a base de bofetadas visuales durante hora y media. Uno ya era consciente de a que se enfrentaba, ¡diablos, con lo que me ha costado adaptar mi paladar a la suculentas boñigas de esta productora de sinvergüenzas! Sí, sabía que Nazis At The Center of the Earth es otro nuevo intento de “mockbuster” – películas infames y de bajo presupuesto que intentan sacar provecho de grandes estrenos recientes– a costa del actual interés en mezclar elementos de la segunda guerra mundial, en concreto nazis, con terror (Dead Snow, Outpost 2, Puppet Master X) o ciencia ficción/fantasía (Iron Sky, The 25th Reich). La cuestión es que The Asylum idea un producto cuya envoltura (título, carteles e imágenes promociónales) recuerda muy ligeramente a Iron Sky y suelta semejante proyectil sobre las aguas del mercado doméstico para que desprevenidos soldados, como el que escribe esta lisérgica misiva a su Lilí Marleen de turno, acaben sus días en el Valhala de la demencia. Pero en estos enormes salones no corre el alcohol, las valkirias no me sientan en sus fornidos regazos y Odín no tira las runas a sus huestes. Para nada, Nazis At The Center of the Earth es un continuo “a ver quien la suelta más gorda”. Y da igual que las descabelladas ideas sean complicadas de representar en la pantalla, ¡la imaginación y la falta de recursos al poder! Os aseguro que escenas bélicas más desarrolladas han salido de este soldadito y sus compañeros de plomo cuando solo era un tierno infante.

Llamad a los interrogadores profesionales, sacad las pinzas, las baterías, el jerbo y la vela… estos cabrones de Asylum tienen que terminar confesando la verdad: ¿A qué sustancias recurrió el guionista Paul Bales para completar el libreto? Os llamó y reunió para una prueba iniciatica de redacción de guiones, ¿verdad? Seguro que el mezcal corría a raudales y, ¡ale!, siguiendo a vuestro espíritu guía (¡víboras! ¡Todos víboras!) os dedicasteis a solar burrada tras burrada: “Nazis viviendo en la Antártica en una formación bajo el océano que sea como un bosque del norte de Estados Unidos”. “Yo subo la apuesta: que sea la división del Doctor Méngüele y que hayan ido sobreviviendo reemplazando trozos de su carne… ¡nazis inmortales!”. “Esperad, esperad, pásame la pipa de agua. ¿Y si incluimos un hitler-mech?” Un momento, Interrogador Número Uno, queme los pezones de ese sujeto. ¡Aquí está prohibido soltar destripes! ¿Cómo tenéis la desvergüenza después de haber realizado una película tan mal editada y dirigida? Encima os la habéis tomado en serio. ¿A qué vienen esas explosiones azules, las pistolas de fotones, las violaciones, usar líquido neuronal de fetos, el cacharro-ovni? Vais a soltar la verdad aunque sea a puñetazo limpio… ¡traed el jerbo y el tubo de ensayo!

No entiendo que ocurre, intento escribir la reseña pero mi mente a veces me engaña y veo unas instalaciones a mi alrededor, parecen unos laboratorios, o unos almacenes abandonados donde los nazis intentan medrar hasta que unos científicos norteamericanos llegan para aguarles la fiesta con sus conocimientos, sus triples traiciones, sus caras de actores desfasados… Por qué yo estaba viendo una película, ¿cierto? ¡Qué experiencia! Probablemente sea la peor película que he visto en los últimos años en cuanto a diálogos y actuaciones. Igual eran imaginaciones mías, pero Jake Buses (Agárrame esos fantasmas, Juerga de Solteros) anda todo la película partido del culo, cuando su personaje transita entre la falta de ética del genio chiflado y los comentarios de un surfista desubicado. Dominique Swain, tan mona ella luciendo una pequeña boina nazi, unas veces es sentida patriota del aguilucho, otras picante zorrilla fascista y otras… pues ni lo sé, porque todos los actores declaman sus líneas, al refugio de unos decorados de cartón piedra 486, como si tuviesen la piña de Bob Esponja atrapada entre los cachetes del culo. ¡Vamos, un despropósito en toda regla al que se les une la tremenda falta de respeto con el vestuario! Nuestro querido amigo Mr. Joe D’Amato ya lo dejó caer: ¿los nazis compran sus uniformes en “El Cotillón”?

La cuestión es que como película casposa, como producto característico de The Asylum se convierte en una de sus cimas. No creo que la productora vuelva a conseguir tales cotas de psicotronía, quizás contratando a Pedro Temboury. La última media hora con un Hitler desmelenado y todos los personajes sufriendo cambios de personalidad continua se convierte en la perfecta oda al despropósito (¿un robot sentándose? ¡Mein Gott!). Una masturbación colectiva de la que dudo seriamente si su director podía controlar de forma mínima. Se nota que Joseph J. Lawson dirigía por primera vez, sobre todo por la falta de ritmo tan escandalosa que obtiene con semejantes escenas absurdas que tiene delante de la cámara. Quiero imaginármelo como un muñeco propio de la Full Moon con una cámara digital pegada a uno de sus bracitos. Solo semejante imagen puede representar las nulas capacidades de un cineasta. Por otra parte, y como experto en efectos especiales, J. J. Lawson, se muestra bastante eficaz regalándonos un continuo discurrir de trucos de guerrilla y montajes casposos para recrear un mundo en el que solo los gusanos del tequila podrían sobrevivir. Mención especial para ciertas creaciones digitales, hasta Jess Franco las hubiese expurgado del metraje oficial. Lo que no quita para que todo mezclado en un crisol de memeces sea sumamente hipnótico, que no necesariamente divertido.

Curiosamente, y después de esta delirante reseña, sigo sin saber lo que he visto. Sigo sin saber si el final es una broma edulcorada o la simple verdad de que el bien representado por los Estados Unidos es más fuerte que un grupo de nazis medio podridos y con una preocupante falta de recursos. Sigo sin saber si la seriedad que se respira en gran parte de su metraje es una broma implícita o si realmente sus responsables se lo estaban creyendo por momento. Sigo sin saber como pueden encontrar trabajo algunos actores secundarios – en concreto el muchacho pakistaní o indio que luce una continua cara de fumado –. Sigo sin saber si me ha aburrido el que a ratos sea un correcalles como casi todas las películas de The Asylum. Sigo sin saber si recomendarla, si la nota que he vomitado refleja la fuga de realidad que es Nazis At The Center of the Earth, si quiera sé como habéis aguantado leyendo hasta esta serie de delirios – pretendidamente humorísticos –. Quizás, y solo quizás, si habéis llegado hasta este punto sin saltaros ningún párrafo, estéis preparados paras disfrutar/odiar una cinta demostrando una vez más que The Asylumn no tiene vergüenza ni la conoce, y que cuando se propone a hacer algo pretendidamente psicotrónico pude superarse sin despeinarse, aunque a costa de algo de frescura, de ese humor involuntario que tantas buenas tardes nos ha dado…

“Doctor, algo ha pasado con el paciente Rock, está echando espuma por la boca.”
“¡Dios! ¿Quién ha tenido la brillante idea de dejarlo junto a un reproductor de video con un DVD de The Asylum?”
“Lo siento… el dijo… pensé que tal vez eso le ayudaría…”
“¡Silencio enfermera! Traiga el bromuro en grano, y rece porque no despierte del coma. Nadie puede saber lo que volverá… ¡del otro lado!”

Lo mejor: Tremenda locura, si eres capaz de disfrutar con lo incoherente aquí tienes paletadas.

Lo peor: Tanta locura acaba siendo agotadora.