
- Título original: Heartless
- Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2009
- Director: Philip Ridley
- Guión: Philip Ridley
- Intérpretes: Jim Sturgess, Luke Treadaway, Clémence Poésy
- Argumento: Jamie nació con una marca en forma de corazón en su rostro, estigmatizándolo socialmente de por vida. Su aislamiento se ve roto al fin, cuando los demonios comienzan a adueñarse de las calles de Londres y de los seres queridos de Jamie.
Jamie es un veinteañero londinense que vive a la sombra de su rostro estigmatizado. Una mancha, en forma de corazón, mancillando su rostro y parte del cuerpo, ha marcado su vida no solo en sentido físico. La soledad, el aislamiento; la necesidad acuciante de sentirse amado por una mujer, una pena profunda que le atosiga a donde vaya. En tamaño estado de perpetua depresión, Jamie acude a su puesto de trabajo. Trabajar con su tío como fotógrafo no está mal, pero sigue sintiéndose vacío.
Todo cambia la noche en que contempla, por accidente, como unos encapuchados queman a un hombre y su hijo, en un callejón dejado de la mano de Dios. Aunque los informativos y la policía especulan sobre una banda callejera que ataca a sus victimas bajo mascaras de plástico, Jamie sabe la verdad: Los atacantes no portaban mascara alguna, su rostro era el de demonios rodeados por esas moscas de la locura que liban la sangre de los cadaveres dejados a su paso.

La intromisión de Jamie no queda en secreto, contemplar la realidad desnuda tiene un precio. Incapaz de hacer nada para evitarlo; el joven contempla, con lagrimas en los ojos, como su madre muere bajo las llamas de los cócteles molotov lanzados por los demonios acechantes. Hundido, enloquecido y apenas consolado por su escasa familia; Jamie busca al responsable detrás del caos que se ha apoderado de Londres y de su alma. El metal de la pistola que porta quema en su bolsillo bajo las escasas estrellas desperdigadas en la noche londinense. Pero el pobre y desorientado muchacho nunca podría imaginar que una mirada al abismo puede ser mas dolorosa que contemplar su impía faz en el espejo
Hablar de Heartless, película británica avalada por jugosas críticas en su país de origen, es hablar de su director y guionista. Philip Ridley es un director atípico, un hombre que solo se sitúa detrás de la cámara en contadas ocasiones. De hecho, en sus últimos veinte años de carrera solo ha rodado dos películas más: The Reflecting Skin (1990) y The Passion of Darkly Noon (1995). Cintas que la prensa se ha hinchado cual pavo para proclamar su origen culto, clasificándolas inmediatamente como cine de autor. En el caso de Heartless, y a pesar de resultar su cinta más convencional (puede que debido a una cuidada post-producción que le resta naturalidad), encontramos todos los elementos características en el cine de Ridley. Esta especie de sello que conforman las obsesiones del británico en pantalla, es lo que se suele denominar personalidad cinematográfica, aunque en mi humilde opinión se necesita algo más que plasmar repetidamente las neuras personales propias para conseguir un estatus de culto dentro de cualquier disciplina artística (¿verdad Woody Allen?). Por lo menos, en el caso que nos ocupa, Ridley no se prodiga lo suficiente como para resultar cansado, y en su favor hay que decir que los guiones de sus películas (todos escritos por el mismo) reflejan la parsimonia y cuidado que, indistintamente de su resultado final, echamos de menos en otras producciones de corte fantástico.
¿Y cuales son las señas de identidad características de los trabajos de Philip Ridley? Básicamente destaca la forma de conjugar realidad con ficción desde la alienación. Sus películas muestran protagonistas masculinos incapaces de interpretar el entorno que los rodea de una forma racional ó consecuente. De tal forma, que bruscos cambios en su rutina insustancial, los derriban anímicamente, convirtiéndose este dolor sentimental en el principal motor argumental para sus guiones. La pasión contenida y la frustración llevan a sus personajes a un torbellino emocional que los va aislando más de lo que una vez estuvieron. También es conveniente señalar, que los elementos fantásticos llegan al espectador a través de la perspectiva del protagonista, desempeñando un factor dramático que Ridley constantemente busca y destaca. En resumen, sus films están basados en sentimientos humanos, en personas que no consiguen una voz en el mundo ordinario y como consecuencia, distorsionan la realidad a su antojo. Películas de personaje (y observad que no pluralizo) que por lo tanto no desarrollan un guión todo lo profundo en matices que uno desearía, a pesar del esfuerzo en hilar correctamente detalles que siempre invitan a la locura. Algo que, desde luego, no es sencillo.
Otro elemento secundario, pero que cobra inusitada fuerza en la obra del británico, es la recreación de una atmósfera visual que refleje el convulso mundo interior del protagonista. Y con los años, esto es algo que el director ha depurado con elegancia, seguramente ayudado por un presupuesto holgado (uno que The reflecting Skin no tuvo en absoluto), en Heartless trae a la vida un Londres ocultista, nacido en los suburbios, la pobreza y los edificios calcinados de los desposeídos. La paleta de colores y los interiores decadentes, se hacen imprescindibles para entender el caos interior que sacude el alma de Jamie, personaje que aun interpretado por el actor inglés Jim Sturgess de forma creíble y madura; no consigue llegar al corazón del espectador dado el distanciamiento que provoca su hermetismo. Y esto es otra constante de las producciones de Ridley. La narración es desencadenada por la incongruencia con la sociedad convenida, que supone la personalidad de los protagonistas. Sin embargo, estos se sitúan en posición pasiva frente a los eventos que le rodean, dejándose llevar por su propia mente desbocada. Así es como se crea una pequeña incongruencia semántica entre lo narrado y lo que vemos. Supongo que es algo premeditado, pero en ninguna de las tres cintas del director me consiguió arrastrar en su juego; debido, principalmente a que esta incongruencia invita a plantearte seriamente la validez de muchas de las escenas visionadas. Una falta de complicidad que se agudiza cuando la línea argumental termina llevándonos, reconozco que de forma reposada y elegante, a un final que esperábamos con antelación. Una lastima, sobre todo, cuando toda la magia debería residir en una sorpresa que no contienen los distintos giros de guión. Pero no revelaré nada, aunque el pastel se huela desde el rellano, dejarse llevar y abandonar los prejuicios resulta fundamental para disfrutar minimamente de esta cinta.
A pesar de la citada ambientación tan cuidada y (falsamente) mágica que por momentos podía traernos reminiscencias de luminarias del comic como Jamie Delano y su Hellblazer , ó incluso del mismísimo Neil Gaiman; a pesar de unas actuaciones decentes, destacando para bien el papel de señor de los demonios, Papa B, interpretado por un televisivo Joseph Mawle; a pesar de una banda sonora que se esfuerza por inducirnos melancolía con una propuesta ligeramente “cool”; a pesar de unos toques de terror fríos, místicos y en ocasiones dudosos; a pesar de todo esto y otros elementos positivos, Heartless se decanta por indagar en el drama, en la búsqueda griálica de Jamie por su lugar en la vida y el amor, así como el precio que paga por ello. No esperéis una cacería de demonios a cargo del típico vengador de barrio amargado y pendenciero. En un momento dado de la película, cuando ya intuyes que la búsqueda de Jamie es más interna que externa, yo deseé que Charles Bronson se diese un vueltecita por el barrio repartiendo justicia entre los demonios, en lugar de un viaje dramático de descubrimiento personal. Supongo que no llegué a empatizar con el protagonista por todo lo comentado, pero el trailer también ayudó; y es que no entenderé la manía de los departamentos de marketing por vender algo como lo que no es. Puede que Heartless sea buen drama psicológico, aunque repetitivo en los conceptos de su autor, ¿entonces por qué venderlo como una cinta de terror? Ó tal vez fue un fallo de percepción personal. Solo sé que el elemento romántico/atormentado, que cobra fuerza durante la mitad del metraje, no puede resultar más aburrido.
En definitiva, una cinta que gustará a aquellos que busquen una perspectiva diferente y más intelectual de una cinta de terror ó, directamente, un drama con elementos fantásticos; pero prevengo de que dicha intelectualidad solo se encuentra en una primera capa, que pretende la extrañeza fácil por medio de una narrativa confusa que no acaba de cuajar; la capa maquillada por la soberbia fotografía e iluminación. Más allá observaremos muchos tópicos, autoreferencias, pasión que no llega a detonar y un guión que se regocija en sus propios trucos, aportando escaso dinamismo (especial hincapié en diálogos pretendidamente sesudos). Aunque aplaudo la profesionalidad que desprende cada minuto del, ligeramente excesivo, metraje; sobre todo por el esfuerzo de interconectar pequeños detalles que resultan guiños al propio espectador (estad atentos a lo que veis en pantalla).
Además, solo por una escena incongruente, de marcado humor negro, que involucra chaperos homo, plástico de envolver y dagas rituales, merece la pena echarle un vistazo a una cinta que se encuadra por los pelos dentro del cine de terror.
Lo mejor: La atmósfera de las localizaciones genera, con potencia, una vivida imagen del lado oculto y siniestro de Londres.
Lo peor: El final puede resultar manido, especialmente al espectador curtido; el personaje de Jamie resulta demasiado pasivo restándole fuerza a un guión detallista que peca de falta de profundidad.
Vuestros comentarios