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The Thing (2011)

Crisis de la mediana edad

The Thing (2011)

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The Thing (2011)

Me gustaría dedicar la reseña a A. C., por no poder terminar nuestro viaje a la Antártica, y a A. B. por estar siempre allanando las travesías.

La estudiante de grado Kate Lloyd, especializada en paleontología, ha sido reclutada por un grupo de científicos noruegos – encabezados por el frío Dr. Halvorson – para investigar, en un centro antártico, los restos de lo que parece un alienigena. Al llegar a la zona, descubrirá que el fino hielo por el que pisa esconde el más que probable fin de la humanidad.

Lo mejor: Te hace sentir joven.

Lo peor: Te hace sentir viejo.


Super 8

Aquellos años de primera juventud

Super 8

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  • Título original: Super 8
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: J.J. Abrams
  • Guión: J.J. Abrams
  • Intérpretes: Elle Fanning, Joel Courtney, Riley Griffiths
  • Argumento: Un grupo de amigos realiza un cortometraje. Cuando ruedan una escena cerca de unas vías, mientras el tren pasa, un accidente provoca su descarrilamiento. Posteriormente, encontrarán algo extraño en lo que quedó grabado.


Super 8

Hace unas semanas, en la reseña de Brain Damage, resalté a modo de introducción aquella etapa videoclubera de caspa y terrores b y z que se produjo en los ochenta y que daba sus últimos coletazos poco antes de entrar en el siglo XXI. Hoy también toca introducción nostálgica. Tratándose, además, de una etapa muy similar pero cambiando el video club por la televisión. Hace unos cuantos años, cuando la caja todavía no era tan tonta, se producían verdaderos acontecimientos cinéfilos y cinéfagos semana tras semana. Para los que éramos púberes con ganas de afeitarnos por primera vez, un estilo de cine había llegado para quedarse, para siempre, en nuestros corazones y los de una o más generaciones. Alguno habrá que lo tildará de cine de aventuras, comedias juveniles o dramas sobre la adolescencia. Nada de eso. Se trataba de un estilo, una esencia que traspasaba géneros o modas. Era cuando el cine, ya fuese entendido como arte u ocio, también podía ser magia. ¿Me ha quedado un poco cursi, no? En realidad, de eso se trata.

Los Goonies (1985), Exploradores (1985), Cuenta conmigo (1986) o Una pandilla alucinante (1987) son buenos ejemplos, cada una, mejor o peor, más o menos exitosa o recordada, de esa actividad interrumpida de pequeños clásicos que potenciaban la amistad en las experiencias de la infancia/adolescencia. Cine y mensajes que han ido perdiendo la inocencia hasta dejar moribunda su magia para muchos de los nuevos chavales de la era tecnológica. Pero no para los que crecimos con ello. De ahí que el éxito comercial de Super 8 pueda pillar desprevenido, ¿o se habrán dejado, hasta la fecha, algo más de 200 millones de dólares a nivel mundial todos los nostálgicos? Me gustaría pensar que si, pero la realidad es muy distinta: Super 8 es puro Spielberg + Abrams. Productor y director, respectivamente. Y claro, en esa ecuación entra la manera que tienen estos dos para vender sus productos. Brillante, sin duda.

Lo mejor: Producción y dirección impecables. Los niños protagonistas son carismáticos y la set piece del accidente, una lección de cómo impacientar al espectador, para luego impactarle y resolver todo con una limpieza poco habitual en el cine-espectáculo de hoy.

Lo peor: El guión peca de cierta reiteración, lugares comunes y, a veces, indiferencia. El desenlace, con “sorpresa” incluida que causará división de opiniones, está insertado de forma precipitada.


The Violent Kind

La raza canibal

The Violent Kind

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The Violent Kind

Cody, Q y Elroy son colegas hasta la muerte y miembros de una familia de moteros que remonta sus andanzas desde los sesenta. A estos chicos les gusta el sexo, la violencia, el crimen y las motos rápidas; pero aun les gusta más volver a casa para pasar el cumpleaños de su madre con la familia y el resto de la “crew”.

En la vieja casa perdida en el bosque, sede de tantas y tantas fiestas, los delincuentes habituales ahogan las penas en el bourbon derramado entre los senos turgentes de las strippers. Todo el mundo se relaja menos Cody, que se come los nudillos viendo como su ex-novia se lo monta delante de todos con el primer idiota que ha encontrado

Lo mejor: El mejunje de subgéneros. En el último tramo de la película todo toma buen ritmo, merced al giro argumental que traen los “rockabillies from hell”.

Lo peor: El mejunje de subgéneros. Una introducción de personajes que no llega a aportar mucho y momentos de obligada transición entre los subgéneros que aburren.


Dear God No!

La explotación elevada al cubo

Dear God No!

”The Impalers” son una de las bandas de moteros más crueles de los Estados Unidos. A su paso, ni la hierba ni el vello púbico vuelven a crecer; asesinatos, violaciones, estupro… todo es poco para ellos.
Tras un enfrentamiento casi mortal con sus rivales, los “Satan’s Own”, los supervivientes deciden lamerse las heridas en una cabaña perdida de las montañas; cerca, justo al norte de Georgia. Allí, los habitantes de la casa, sometidos a la brutalidad de los motoristas, rápidamente dan la vuelta a la tortilla, revelándose como una familia de pertubardos, liderada por un científico loco y su jorobado ayudante.
Afuera, los gruñidos de un ser hambriento de carne humana, que bien podría ser el verdadero “Big foot”, impiden la salida de la banda.
Entre la espada y la pared, planean vender cara su vida…