Zombies

28 años después: El templo de los huesos

The number of the beast

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Dead Snow 2: Red vs Dead

Los zombis nazis más gamberros que nunca

Dead Snow 2: Red vs Dead

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Dead Snow 2: Red vs Dead

No tenía ni puñetera idea de qué esperar de la secuela de Dead Snow (en España la conocimos como “Zombis Nazis”). De manera que finalmente decidí agarrame a todo un clásico que casi siempre acaba dando sus frutos cuando hablamos de secuelas: “más y mejor”. Y en cuanto al “más” lo cierto es que no albergo duda alguna. El noruego Tommy Wirkola, del que nunca me cansaré de recomendar su divertida versión de Hansel y Gretel, ha realizado un gran esfuerzo para ofrecernos en Dead Snow 2: Red vs Dead más… mucho más. Y más de todo. Más gore, más zombis, más uniformes (y no solamente nazis), más humor salvaje y políticamente incorrecto, más sexo ¿? (tendréis que ver la película hasta el final para dar respuesta a este par de interrogantes) y, supuestamente, más diversión. El problema es que no siempre la regla del “más y mejor” funciona en ambos sentidos. ¿Más significa siempre mejor? Ahí es donde, sí, empiezo a tener mis dudas.

Dead Snow 2: Red vs Dead arranca justo donde lo dejó su predecesora. Martin, nuestro sufrido protagonista, con un brazo menos, logra huir del escuadrón de zombis nazis que reclamaban su tesoro. Pero lejos de conformarse con el destello del oro que acaban de recuperar, estos entrañables nazis surgido de las montañas noruegas y liderados por Herzog, tienen planes mucho más ambiciosos que, de entrada, implican: un tanque, nuevos reclutas zombis y una población por arrasar. Pero Martin no piensa quedarse de brazo cruzado (¿y con qué coño lo cruza?). Con la ayuda de un supuesto escuadrón anti-zombie y de unos viejos “amigos” de los alemanes, Martin se embarcará en una descabellada y sangrienta batalla para evitar el levantamiento del Cuarto Reich.

Lo mejor: Te ríes. Y te ríes a gusto, como por ejemplo en la última secuencia de la película.

Lo peor: Se ha perdido el factor sorpresa y el poquito componente de horror que tenía la primera entrega.


Zombis Nazis

Sensaciones de juventud con los Zombis Nazis de las nieves

Zombis Nazis

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Zombis Nazis

Reeditamos la reseña de “Zombis Nazis”, publicada originalmente el 27 de marzo de 2009.

Reconozcámoslo, es relativamente sencillo apuntarse a una película con zombis nazis en la nieve. Yo lo hice… con los ojos cerrados. Por supuesto asumiendo el riesgo de que tan atractivo punto de partida desembocara en una basura incomestible (algo parecido a lo que me ocurrió con “Zombie Strippers”, una película con un delirante planteamiento –chicas bailando en una barra de striptease y convertidas en zombis- que acabó resultando un desastre en toda regla). Pero vayamos por partes para saber qué nos depara la noruega “Dead Snow”, sin duda, una de las películas de género más esperadas del año.

Una típica escena de persecución a modo de preámbulo sirve para dar paso a la presentación de ocho jóvenes estudiantes de medicina que deciden pasar un fin de semana de sexo y cervezas en una remota cabaña, en mitad de las montañas nevadas de Noruega (por cierto, tras el asesino psicópata de “Cold Prey” y ahora los zombies de “Dead Snow”, parece evidente que las montañas noruegas no son un destino recomendable para pasar una vacaciones en familia). La mañana transcurre tranquilamente entre personajes arquetípicos (el gracioso, el cinéfilo, el responsable, la salida…), juegos en la nieve y citas a películas de terror norteamericanas. Al caer la noche, por si unas amenazantes sombras que parecen acechar la cabaña no fueran suficientes, el forzado personaje de un montañés (a la postre, lo peor de la película) nos pone en antecedentes sobre el terrible peligro que esconden las montañas.

Lo mejor: Que una capacidad para entretener y divertir a prueba de bombas nos permita, incluso, prescindir de sus defectos.

Lo peor: Que nuestra propia impaciencia provoque que los primeros treinta minutos de la película se nos hagan demasiado largos.


Wyrmwood

Australian zombie rules

Wyrmwood

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Wyrmwood

Wyrmwood es una serie B australiana de muy escaso presupuesto. De hecho, sus dos creadores, los hermanos Kiah y Tristan Roache-Turner, comentaron en el Auditori que habían podido rodar la película con el dinero prestado de sus padres. Tiene mucho mérito - y eso resulta evidente, una vez vista la película – el buen uso que han hecho de ese escaso dinero, porque precisamente Wyrmwood escapa de la categoría Z gracias a sus buenos recursos fílmicos. Destaca una fotografía muy acertada que ayuda a que prácticamente no notemos que la película es prácticamente amateur. Y es que todo en general raya a muy buena altura, con actores poco o nada conocidos pero bastante mesurados en sus roles, mucha violencia explícita, ciertos guiños humorísticos que funcionan a la perfección, y una trama bastante sugerente en su conjunto, aunque no todo lo hilvanada que hubiese sido deseable. De ser así, de haber corregido estos pequeños defectos en la trama, sin duda la película hubiera ganado algunos enteros; aunque el conjunto, de por sí, sea lo suficientemente bueno y atractivo para que el visionado de Wynwood acabe resultando simpático, entretenido y hasta agradable.

La historia que cuenta Wyrmwood es lo de menos. De hecho no contaré nada acerca de ella, porque ciertamente es muy básica, trillada y rebosante de topicazos de las películas zombis. La base es una road-movie que trascurre por páramos y parajes de una frondosa Australia asolada por una pandemia zombi de la que no se nos dan demasiados detalles. Pero eso es algo que suele ser habitual últimamente. No se necesitan demasiadas explicaciones para colarnos una epidemia zombi, o las pocas que existan nos las revelan una vez iniciada la plaga, para ahorrar tiempo y esfuerzo en contarnos un origen para la causa. No es necesario, en Wyrmwood ya entras de lleno en la batalla por la supervivencia, y estando enfrascados en defendernos de los zombis poco nos importa qué diantres hacen allí.

Lo mejor: No escatima violencia y la solvencia de la película a pesar del escaso presupuesto.

Lo peor: Una película destinada a circuitos indie y festivales, que difícilmente verá la luz en ámbitos más accesibles. Explota un cine ya demasiado trillado, como es el de las pelis de zombis.


Goal of the Dead

Francia nos marca un gol

Goal of the Dead

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Goal of the Dead

El futbolista Sam Lorit vuelve a su pueblo natal para jugar contra el equipo local: ahora es una estrella venida a menos y capitanea al equipo de París. El ambiente está cargado de rivalidad y pasión por lograr la salvación. Tanto es así que una epidemia zombie se expande entre los aficionados y los jugadores, obligando a los supervivientes a jugar el partido de y por sus vidas.

De nuevo se apagan las luces del Auditori y ya estoy cabreado como un macaco, mi segundo yo. No se trata de saberme ante otra comedia zombie, un subgénero que ha llegado a atraerme lo mismo que el fuet de meconio. Tampoco saber que uno de los dos directores de “Goal of the Dead”, Benjamin Rocher, fuese responsable de “Le Horde”, una de las películas de zombies que más me ha decepcionado en la última década. Ojo, hablo de decepción, no digo que me desagradara; de hecho, podría pensar a la inversa ya que su otro director, Thierry Poiraud, adaptó al cine “Atomik Circus”, una cinta injustamente ignorada que merece saber ver más allá de sus muchos defectos.

No, lo que me cabrea es que hayan tenido que ser los franceses los que hayan tenido la grata ocurrencia de mezclar zombies y fútbol, al menos a lo grande. ¿No tenemos la puñetera liga de las estrellas? Hubiese pagado un cuarto del huevo izquierdo por ver a Messi devorado por una hora de inspectores de hacienda zombificados. ¡Qué diablos! Un país que compra biografías de futbolistas y tertulianas a decenas de miles, antes que los nóveles de literatura, tendría que haber sabido ver el filón. Menos mal que todavía hay una película maravillosa por hacer, una mezcla de zombies con un género único en España, pero ese secreto (que no es mío) me lo llevaré a la tumba, y así lo pierdan las taquillas.

Lo mejor: La idea original y el siempre agradecido gore.

Lo peor: Larga, quizás con ochenta minutos hubiese ganado más adeptos.