Zombies

28 años después: El templo de los huesos

The number of the beast

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La noche de los muertos vivientes

El gran mito y clásico del cine, hecho carne... muerta

La noche de los muertos vivientes

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

La noche de los muertos vivientes

La legendaria película de Romero faltaba en Almas Oscuras, y a mí me han encargado la noble tarea de reseñarla. Gracias, Joan, todo un placer y un auténtico honor.

Antes de empezar me gustaría señalar una cuestión en cuanto a la nota: ¿qué derecho tengo a la hora de valorar un clásico? Ninguno, simplemente el derecho que me otorgan en esta casa. Un clásico no puede ser valorado por la única razón de que sencillamente merece su categoría de clásico por aguantar el paso del tiempo con la misma frescura con la que se estrenó. La noche de los muertos vivientes aún hoy mantiene su maravillosa atmósfera de tensión y terror, simboliza el nacimiento de toda una generación cinematográfica, sólo por eso se ha ganado su puesto en la cima. Yo cada vez que la veo disfruto como un crío: es una obra maestra.

Primer contacto, en algún lugar de Pittsburgh…

Rodada como cine independiente y financiada por algunos de los mismos actores de la cinta, la ópera prima de Romero como largometraje se centra en la resistencia que ofrece un grupo de individuos frente al amenazante ataque de «un ejército de asesinos no identificados», descritos como «aparentemente son gente corriente; algunos afirman que aparecen entando en una especie de trance». Los descritos como asesinos ya se conciben aquí, desde el título, como seres que anteriormente fueron personas, sólo que la amenaza reside en que forman un grupo homogéneo de hostiles, muertos vivientes que sólo tienen la ambición de destruir a aquellos que no son como ellos. Enmascarados bajo una construcción de instintos primitivos, en ocasiones estos revividos parecen comportarse como animales, como apunta el protagonista «BEN. Les asusta el fuego. Lo he descubierto»; se trata por lo tanto de un ente construido como un humano que se animaliza, retorna a un ser primitivo, una envoltura humana que contiene lo negativo, el mal primigenio, lo desconocido fundamental para que se erijan como terroríficos: «De momento no tenemos datos concretos para advertirles de quién o de qué guardarse, o de qué monstruos deformes deben ponerse a salvo. La reacción de los encargados de la ley es de desconcierto total», informa el noticiero de la radio.

Lo mejor: Cómo ha conseguido resistir al paso del tiempo, su atmósfera -es el nacimiento de todo un género-, la interpretación de Duane Jones y la crítica subterránea que encierra.

Lo peor: La pátina racista que las malas lecturas han sacado de ella, inexistente en la obra.


The Walking Dead: Temporada 3 (1/2)

Encontrando el punto exacto

The Walking Dead: Temporada 3 (1/2)

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

The Walking Dead: Temporada 3 (1/2)

Pese a que la segunda temporada terminó con los mejores datos de audiencia, era obvio que la calidad e intensidad de la primera temporada habían bajado varios escalones. Incluso se temía por un devenir blandengue y lacrimógeno en el sentido más casposo. Pero, sorpresas que te da la vida, la tercera temporada ha arrancado de forma extraordinaria. De hecho, bajo mi punto de vista, es en su conjunto lo más redondo y potente que ha ofrecido la serie hasta el momento. Parece que sus responsables no se han cobijado en los buenos datos de audiencia para basarse en el conformismo y la reiteración como fórmula de éxito, sino que han cargado, siempre dentro de lo posible, con toda la intensidad dramática y sanguinolenta de la obra maestra de Robert Kirkman. No obstante, no debemos olvidar que hay notables diferencias en cuanto a trama y personajes, cosa que Kirkman declaró como idea suya con la excusa de“ofrecer una historia con capacidad de sorprender incluso a los que ya leyeron el material original”. En cierto modo tiene razón; los cambios no funcionaron en la segunda, restando intensidad y altibajos en el ritmo, pero en la tercera todo está encajando como un condón. Vayamos por partes.

LOS PERSONAJES

Uno de los puntos fuertes de la nueva temporada era comprobar si Michonne y el Gobernador pasaban el examen. Se trata de dos personajes clave en el cómic y parece que también en la adaptación. La actriz elegida para interpretar a Michonne, Danai Gurira, da el perfil físico sin problemas, pero había dudas sobre su capacidad interpretativa. En cambio, pocas dudas hay sobre que David Morriesey sea un buen actor, pero unos cuantos se echaron las manos a la cabeza cuando se anunció que él sería el temible Gobernador. ¿No habría quedado mejor gente como Danny Trejo o Tam Savini? Finalmente, la cosa ha quedado así: Danai Gurira como era de esperar, cumple físicamente con Michonne, aunque está por ver en próximos episodios si sabe captar su carisma, y Morriesey, sin necesidad de parecido físico, ha conseguido hacer suyo un personaje difícil para el que, supongo, están guardando lo mejor para el final. No es el mismo Gobernador que en el cómic, al menos no al cien por cien, pero como villano de la serie lo clava, creando tensión mediante miradas y conversaciones sosegadas, siempre quedando nosotros, los espectadores, expectantes de un brusco cambio de humor que rompa con la fingida paz del lugar.

Lo mejor: La mejora general que se ha producido respecto a la temporada anterior. La cosa se ha puesto seria y ahora la acción, el terror, la tensión, el drama y el gore entran en un terreno más impactante y desolador, con un guión terriblemente adictivo.

Lo peor: El cambio de algunos personajes respecto al cómic, como el de Andrea y su nuevo e ingenuo perfil, o las nulas oportunidades de desarrollo que les ofrecen al grupo de presos.


El Más Allá

El legado zombi de un maestro del horror

El Más Allá

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

El Más Allá

L’Aldila (El Más Allá 1981, AKA: The Beyond, Seven Doors of Death) es, sin ningún lugar a dudas, la obra maestra de Lucio Fulci. El cineasta concibió este trabajo, en 1981, como un tributo personal a su ídolo de toda la vida, el poeta Antonin Artaud, una de las grandes figuras del movimiento surrealista del siglo XX. Originalmente el director había planificado El Más Allá como una trilogía titulada Gates of Hell que, sin embargo, nunca llegó a completar.

Antes de filmar El Mas Allá, Fulci había realizado la película Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes (Paura Nella Città Dei Morti Viventi), que constituía el primer titulo de una serie de películas sobre las siete puertas del infierno. El Libro de Eibon tenía que ser la conexión entre los films, pero los problemas de salud de Fulci, unido al hecho de que tanto La Ciudad de los Muertos Vivientes como El Más Allá fueron un fiasco internacional (sobre todo al otro lado del Atlántico), acabarían dando al traste con el ambicioso proyecto.

Es interesante conocer un poco sobre el porqué Fulci utilizó El Libro de Eibon como estandarte sobre la cual debía basarse la trilogía de las puertas del infierno. Os contaré algunas cosas sobre dicho libro.

Lo mejor: La atmósfera que impregna la película. El gore es brutalmente explicito. Los zombis.

Lo peor: El argumento cogido con alfileres. Algunas interpretaciones básicas.


Cockneys vs. Zombies

¡Devuélveme la dentadura postiza, zombi de mierda!

Cockneys vs. Zombies

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:

Cockneys vs. Zombies

Os aseguro que hubo otro tiempo - y quizás otro lugar – en el que los zombis pasaban por criaturas terroríficas que, con andares pesarosos, expresión inequívoca del rigor mortis, avanzaban en hordas y de manera inexorable hacia la aniquilación total de la especie humana… a golpe de dentelladas. Pero como os decía eso es algo que, prácticamente, y salvo honrosas excepciones (The Dead, Mud Zombies), pertenece a un pasado que se antoja difícil de recuperar.

Hoy en día el zombi es una criatura híbrida (os recomiendo encarecidamente el artículo sobre “El mito zombi” de nuestro compañero Randolph Carter), capaz de responder a estímulos químicos dando muestras de una extraordinaria capacidad atlética (en cuyo caso se les etiqueta de infectados… y sí, sé perfectamente la diferencia entre un zombi y un infectado) y requerida para tomar parte en las más improbables situaciones y en los más excéntricos de los argumentos. Y aquí es donde entra en juego la zombedy (comedia zombi), que ya disfrutó de un magistral precendente en la temprana El Regreso de los Muertos Vivientes (Dan Obannon, 1985).

Lo mejor: Alan Ford y las secuencias que se desarrollan en el interior de la residencia de ancianos.

Lo peor: No hace tanta gracia como me esperaba.