
- Título original: 28 Years Later: The Bone Temple
- Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2026
- Director: Nia DaCosta
- Guión: Alex Garland
- Intérpretes: Ralph Fiennes, Jack O'Connell, Alfie Williams, Erin Kellyman, Chi Lewis-Parry
- Argumento: El Dr. Kelson (Ralph Fiennes) se ve envuelto en una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar el mundo tal y como lo conocen, y el encuentro de Spike (Alfie Williams) con Jimmy Crystal (Jack O'Connell) se convierte en una pesadilla de la que no puede escapar. En el mundo de The Bone Temple, los infectados ya no son la mayor amenaza para la supervivencia: la inhumanidad de los supervivientes puede ser aún más extraña y aterradora.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 3.5/5

Tras un buen cortometraje y su ópera prima en el mundo del largometraje Little Woods, Nia DaCosta nos obsequió con dos fiascos totales de la naturaleza de Candyman y The Marvels. Tras esto, se salió del tiesto del género fantástico con Hedda, un drama romántico que no tuve el placer de disfrutar. Pero ahora, vuelve por todo lo alto para extender la recientemente “reavivada” franquicia de 28 días después.
Y es que, tras casi dos décadas de inactividad, Danny Boyle volvía a agarrar el timón de la saga zombie hace menos de un año y, sorpresa, ya está aquí su secuela.
La anterior entrega, te podía gustar más o menos, de hecho, no seré yo el defensor oficial de Danny Boyle, todo lo contrario, pero hay que reconocer que finalizaba en un momento álgido de la historia y te dejaba con ganas de más. El Templo de los Huesos comienza donde lo dejó ésta, y aunque DaCosta respeta la estética oscura y la cámara nerviosa propia de la franquicia, pronto nos damos cuenta de que no es Boyle. Menos pretenciosidad y más violencia lo destapan, sobre todo a nivel técnico, ya que en el libreto sigue mandando Garland. Aparece un elemento súper interesante, como es la secta satánica y toda la mitología demoníaca que van desgranando a lo largo de la película. También gran parte de las intervenciones del siempre impecable (interpretativamente hablando) Ralph Fiennes son interesantes, pese a que comparte subtrama con uno de los personajes más inquietantes, a todos los niveles, de la película; Sansón. La idea del “infectado inteligente”, o que comienza a recuperar recuerdos de su vida pasada como humano común, ya fue explorada por Romero primero en Day of the Dead y más tarde en Land of the Living Dead con yo creo bastante mejor resultado, ya que aquí si que puede que sean los momentos más te sacan de la película y que menos aportan. Aunque mucho me temo que en la última película que cerrará esta nueva trilogía el próximo año, sí que será de vital importancia.

Mentaba la subtrama porque, a mi entender, la película avanza gracias a tres de ellas; la secta, Sansón y el propio templo de los huesos que da título a la cinta y que es la que atrae a las otras dos en varios momentos hasta llegar a ese final que intenta jugar a ser blasfemo pero que, de forma incluso autoconsciente, termina siendo una fiesta.
Como decía, son varias las secuencias de gran violencia, siempre dentro de estándares comerciales, claro, pero que junto con la inverosimilitud que se va desarrollando, dotan al filme de una personalidad no esperada, pero bastante satisfactoria. Y todo esto pese a ser, probablemente, la que menos secuencias de ataques zombie tenga de la serie.
En resumidas cuentas, una inquietante sorpresa que eleva la saga y la deja en el punto exacto que todo fan quería ver. Ya sabéis a lo que me refiero.

Lo mejor: Un soplo de aire fresco en relación a la anterior.
Lo peor: La subtrama de Sansón
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