Cockneys vs Zombies

¿Quiénes son más brutos?

Cockneys vs Zombies

Andy y Terry son los conocidos hermanos Cockney. Un par de bribones de poca monta que un buen día se deciden a robar un banco para ayudar con las deudas de la familia. Pero como en lo que llevan de vida, las cosas se complican y una epidemia barre la zona este de Londres. Por si fuera poco, no se trata de un virus cualquiera, si no de uno que transforma a sus vecinos en hambrientos muertos vivientes. Ahora su atraco se torna algo más complejo: tienen que escapar con el botín por una “city” llena de zombis, rescatar a su familia (y a la tremenda asistenta del abuelo), huir de la policía y buscar una nueva vida en ambientes más tropicales.

Con el humor inglés que caracterizó a Shaun of The Dead, la “salvadora” de la mezcla de zombis y comedia, nos llegan imágenes frescas y fecha de estreno de esta nueva gamberrada británica. Cockneys vs Zombies se estrena en cines de Inglaterra este 31 de agosto, previo paso en première por el famoso Film4 FrightFest. Un poquito más tarde, octubre, será la fecha para que unos pocos privilegiados puedan disfrutarla en Sitges 2012.

Sus responsables no acumulan una biografía ni desarrollada ni impactante. Matthias Hoene, el director, viene de dirigir el extraño invento llamado Beyond the Rave (una serie web que finalmente se editó en DVD con un resultado más bien discreto); mientras que sus guionistas, James Moran y Lucas Roche, han estado involucrados en proyectos de medio pelo como la citada Beyond the Rave. A pesar de esta falta de buenas referencias, hay que reconocer que tanto el tráiler como la información que nos llega prometen una cinta de puro entretenimiento bastante cateta (el enfoque de “barrio” suele aportar un buen punto cómico) y satisfactoria para los amantes de los zombis que aun no estén hartos de “zombedys.” Un subgénero sobreexplotado, pero al que siempre se puede volver cíclicamente gracias a las tres o cuatro obritas de calidad que surgen cada año.

¿Será Cockneys vs Zombies una de estas? Bueno, todo sea por ver a la erótica y joven Michelle Ryan repartiendo tiros a diestro y siniestro, una actriz británica que no suele prodigarse en cintas de horror, pero que siempre alegra la vista allí por donde pasea.

Día Zombi en Almas Oscuras

Las flores para los muertos no valen nada…

Día Zombi en Almas Oscuras

No sé que tienen los lunes que uno se levanta más muerto que vivo. Serán los excesos, será la edad, el cambio climático. Vayan ustedes a saber, lo interesante del asunto es que los lunes los curritos de a pie nos desplazamos en masa hacia nuestro trabajo arrastrando los pies y lanzando murmullos inconexos. ¡Vamos! Lo más parecido a un zombi sin tener que usar sales de baño. Así de “podrido” me he sentido hoy al reincorporarme a mi puesto laboral, es más: la sensación de ser un zombi lleva persiguiéndome también en los escasos momentos de ocio de semanas atrás. Imaginar a miles de personas abducidas mirando en su televisor las distintas competiciones deportivas que pueblan nuestro estío no deja de ser otra genial analogía al mundo de los muertos vivientes. Pero más allá de esta sencilla metáfora está el obvio hecho de ese turismo descerebrado que acompaña mis escasas visitas a la playa, u otros lugares de ocio de la ciudad, donde se hacinan como cadáveres andantes, cámara en mano, los distintos visitantes que viajan, tal vez, en busca de cerebros frescos antes que paellas pasadas o jamón cortado a máquina (el octavo pecado capital, por cierto).

Apocalipsis Z

Una trilogía que "está de muerte"

Apocalipsis Z

La civilización ya no existe. No hay Internet. Ni televisión. Ni móviles. Ya no hay nada que te recuerde que eres un ser humano. El Apocalipsis ha empezado. Ahora sólo queda un objetivo: SOBREVIVIR.

EL ABOGADO DE LOS ZOMBIES


Porque los no muertos también tienen sus derechos, claro que sí. ¡Vivan los “zombisindicatos”! Y quien mejor para defender sus derechos que su autor Manel Loureiro, (1975) licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela donde compatibilizó sus estudios letrados con algunos trabajos televisivos hasta dedicarse a la escritura, vocación que en la actualidad ejerce junto a la jurídica.

APOCALIPSIS Z: EL PRINCIPIO DEL FIN

Un joven abogado lleva una vida tranquila y rutinaria en una pequeña ciudad española de provincias, hasta que un oscuro incidente médico en un remoto país del Cáucaso tiene lugar. Paulatinamente lo que tan solo era una pequeña noticia breve en los periódicos se transforma en una epidemia de proporciones devastadoras que amenaza con aniquilar a toda la humanidad. A medida que la enfermedad se acerca devorando país tras país, el caos comienza a cundir en España.

Furia

Un cuento de zombis por Beatriz T. Sánchez y Jorge P. López

Furia

Lo primero que proclama su unión de nuevo al cuerpo maltrecho es el dolor. El vivísimo dolor en cada fibra, en cada nervio, en la sangre espesada. Ha rondado como un polluelo abandonado alrededor del nido en putrefacción, pero, por fin, ha vuelto a caer sobre él. Sí, es su cuerpo, frío y abotargado. Otra vez le pertenece, después de ese vagar incorpóreo en torno a la zanja. Una sola pregunta reina tras la nube rojiza que inunda el cerebro reblandecido. ¿Qué es ese odio que hierve a la altura de sus entrañas, los destellos bermejos que punzan y sollozan tras sus febriles ojos?

Esa gasa roja vira al granate al recordarle a él y los dientes entrechocan, castañeteando, sin poder articular el deseado insulto. Los tendones, tiesos como viejos papiros, se estremecen tratando de tirar de los huesos incongruentemente pesados. Unas imágenes emborronadas se suceden semejando una vieja película en blanco y negro. El bosque, el coche que se para, el ruido de ambas puertas al cerrarse, los pasos alejándose al ritmo de la discusión; la discusión, otra más, él no va a abandonar a su mujer, sí, claro, prefiere la comodidad, la seguridad de lo cotidiano y conocido; los nervios se deshilachan ansiosos ante los terribles recuerdos que llegan sin ser deseados. Las malas palabras, el bofetón, la caída y la piedra… él se abalanza sobre ella sin darle tiempo a incorporarse, con aquel canto que hundió en su cabeza una vez, dos veces, tres veces… un estallido de cólera que todavía cala sus huesos, un arrebato convertido en la única certeza de aquel curioso claro lleno de escombros marmóreos. Él, ella, las ruinas. Una salmodia interior que ahora es su única guía.