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Aún emocionado por el pase de preestreno de ayer, me dispongo a analizar una de las que seguro será la favorita de la mayoría de vosotros este año. 2026 está siendo, con permiso de La momia de Lee Cronin, un tanto soso en lo tocante a fantástico. Backrooms llega a España una semana después de su estreno mundial. Un estreno que la ha colocado en el top de recaudación en medio planeta.
Para los que no lo sepan, la cinta se inspira en un universo creado por su propio director, Kane Parsons —antes conocido como Kane Pixels— que, con solo 20 años, ha logrado lo que muy pocos veteranos consiguen: subirse al podio de la creación del terror. Parsons es, como los hermanos Philippou, el relevo generacional que estábamos esperando.
El germen de todo comenzó el 12 de mayo de 2019 en el tablón paranormal «/x/» de 4chan. Un usuario anónimo publicó una inquietante imagen de una gran habitación vacía, con paredes de moqueta amarilla y luces fluorescentes. Pidió a otros que compartieran lugares que les provocaran una sensación de «inquietud» o «desubicación». Para acompañar la foto, otro usuario creó la primera descripción del concepto: un lugar al que se accede cuando uno «atraviesa la realidad en los lugares equivocados» y queda atrapado en un laberinto de aproximadamente seiscientos millones de kilómetros cuadrados de habitaciones vacías y segmentadas al azar. A partir de ahí, el concepto se transformó en un fenómeno viral que, lejos de frenarse, parece no tener techo.
Lo mejor: Tiene tanta originalidad, tan buena factura y tanta complejidad soterrada que la hace algo único. La forma nada invasiva en la que introduce el Found footage
Lo peor: En un determinado momento parece que ha enseñado todas su cartas, la presencia de Mark Duplass se queda como el anticipo de una secuela.