alienígenas

¡Nop!

Mucho SIP y un poco NOP

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Bienvenidos al fin del mundo

Una invasión alienígena alcoholizada

Bienvenidos al fin del mundo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Bienvenidos al fin del mundo

Con “Bienvenidos al fin del mundo” Francesc pone fin a su repaso a la “Trilogía Cornetto”, que incluye los títulos Arma Fatal y Zombies Party.

22 de junio de 1990, el último día de instituto la pandilla de Andy, Steven, Oliver, Peter y su autoproclamado líder, Gary King, también conocido como «el Rey» —por lo del apellido y eso—, una fecha importante que celebrar para una panda de adolescentes descontrolados como esta. Así que deciden recorrer la «Milla de Oro» de los pubs de su pequeño pueblecito, Newton Haven, para coger la borrachera más increíble de la historia. Sin embargo, allá por el sexto bar empiezan a perder miembros de su pandilla y, al final, acaban pedos en una colina a las afueras de su pueblo.

Veinte años después, todos ellos han madurado y se han convertido en personas respetables y trabajadoras. Todos excepto uno, Gary. Tras años de alcohol y drogas, Gary es un hombre de mediana edad que vive anclado en el pasado, sigue vistiendo igual, sigue conduciendo el mismo coche, sigue escuchando la misma cinta de cassette, como si el tiempo no hubiera pasado. Tras una terapia grupal de rehabilitación, Gary decide reunir a sus viejos amigos, que no lo quieren ni ver, para emborracharse una vez más y revivir la que fuera su mayor noche. Al principio parece que será la noche más aburrida de sus vidas, excepto para Gary, que está pletórico; pero, en el cuarto pub, todo cambia. Gary y sus amigos tienen una pelea con un grupo de chicos que, al desmembrarlos, se desmontan como «madelmans» y chorrean una extraña plasta azul.

Lo mejor: ser una buena revisión de los clásicos de invasiones alienígenas.

Lo peor: notarse que las ideas se agotan.


La Grieta

Serie B submarina

La Grieta

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

La Grieta

En poco menos de un mes se cumplirán cuatro años de la muerte de uno de los grandes maestros de la serie B, ya no sólo nacional, sino mundial. Juan Piquer Simón (J.P. Simon en su faceta más internacional) llevaba ya tiempo fuera del circuito cinematográfico, pero su sombra es harto alargada. Tanto, que nunca es un error reseñar una de sus películas.

Aquí tenemos La Grieta, un ejercicio claro de exploitation que en su 1990 natal se subió no a uno, sino a dos carros muy en boga. Por un lado tenemos el marcado deje de la saga Alien que predonimó en todos los noventa, y por otro el todavía más perceptible subgénero de terror submarino. El final de los ochenta y primeros noventa vivieron una contumaz subescena de misterios de las profundidades. Ahí encontraremos trasantlánticos de lujo como Abyss de James Cameron, pero también pateras como Profundidad 6 o Leviathan.

Ahí vio la veta nuestro querido embajador en los Estados Unidos para facturar una producto que exuda aroma a serie B por todos sus poros. Con todo, que nadie espere una trama compleja con mil capas. Aquí esta claro lo que va a pasar desde la sinopsis. Son otras las bazas de La Grieta, comentadas a continuación.

Lo mejor: Un simpar cóctel de actores. Humor involuntario.

Lo peor: Doblajes.


Cute Little Buggers

¿A quién no le gustan los conejitos (en 3D)?

Cute Little Buggers

En un pueblecito de Inglaterra aparecen unos pequeños conejitos (en 3D) extraterrestres que enseguida encandilan a la población. ¡Son taaaaan monos! Pero al poco empiezan a desaparecer las mujeres del pueblo. Peor aún, las más atractivas y jamonas, dejando a las esposas gordas y gruñonas junto a sus maridos borrachos (¡ah, la campiña inglesa!). Ante semejante panorama tendrá que enfrentarse el típico héroe cabestro, al estilo de “Evil Aliens”, para acabar con… ¡los putos conejitos (en 3D) del especio exterior!

Metidos en materia (fecal para la ocasión), me ha llamado la atención una película británica llamada “Cute Little Buggers”, pero no lo ha hecho por factor positivo alguno. Desde el horrible cartel con más retoque digital que la cara de Pedro Sánchez, hasta unas imágenes promocionales con más capacidad para provocar la vergüenza ajena que las postales de lagarteranas de cola larga, la cinta de Tony Jopia desprende malas vibraciones incluso en el nombre de su director. Ni más ni menos que un chileno, afincado en Inglaterra, con tres películas a estrenar este 2015, y todas ellas de la misma calidad que su único largo conocido: “Deadtime”, otra película producida por un empacho de “fish & chips” y en la cual andaba hasta Ian Hills de los míticos Judast Priest. Tampoco es que sea mucho decir, pero resulta curioso como Jopia (¡cómo mola decir este apellido borracho!) consigue engañar a antiguallas venidas a menos: por ejemplo a Caroline Munro, no menos mítica que la banda del Rob “leather King” Halford. Bien, la famosa actriz parece tener un rol reservado en esta especie de revisión cutre de “Critters”. Viendo el tráiler uno se pregunta cómo ha acabado aceptando participar… ¡ah, sí! En mi ingenuidad suelo olvidar que, al igual que un servidor, algunas personas han de prostituir sus habilidades para llevarse un mísero falafel a la boca.

Lifeforce, Fuerza Vital

Los vampiros del espacio

Lifeforce, Fuerza Vital

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Lifeforce, Fuerza Vital

Tobe Hooper siempre ha sido un director criticado, que se ha ganado muchos odios entre los fans del terror, y por diversos motivos. Unos critican su irregularidad, que le hacía entregar grandes títulos un año y productos olvidables el siguiente. Otros muchos un palpable deterioro de su inspiración, que le lleva a no conseguir acabar ninguna película digna de recuerdo desde finales de los ochenta. Pero la mayoría no le perdona por haber ridiculizado su primera y definitoria La matanza de Texas con su secuela doce años más tarde, en la que se huye de la seriedad de la seminal primera parte para ridiculizar todo horror presente con humor y música desenfadada.

Tanto si se concuerda como si no con esta visión de Hooper, la película que nos ocupa se rodó precisamente justo antes en ese lejano 1986, y qué sorpresa, también cosechó de todo menos unanimidad. Lifeforce, Fuerza Vital fue producida por el grupo Cannon, los estudios de los judíos Golan y Globus, expertos en entretenimiento rápido, barato y eficiente, que auspiciaron productos tan cutres pero entrañables en los 80 como las sagas de Delta Force y El guerrero americano, aparte de otros sueltos de la solera de Cobra o Contacto Sangriento. En esta ocasión se cuidaron más de lo habitual los valores de producción, y es que los efectos especiales de Lifeforce aguantan increíblemente bien el paso del tiempo, mejor que muchas otras películas de la época con más presupuesto detrás. El punto de partida era una novela de ciencia ficción del reputado escritor y filósofo británico Colin Wilson, novela que se intentó respetar al máximo.

Lo mejor: Efectos especiales e imaginería. Actores solventes en vez de caras bonitas inexpresivas.

Lo peor: Ridiculez por momentos. Diálogo inapropiado para ciertas escenas