apocalipsis

No mires arriba

El fin del mundo y el capitalismo

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Extinction:The G.M.O. Chronicles

El terror, hervidero de falsos profetas apocalípticos

Extinction:The G.M.O. Chronicles

Un retrovirus, el G.M.O. (Genetically Modified Organisms), concebido para la industria de la ingeniería genética, se ha escapado al control de sus creadores y se extiende como la pólvora. Se combina con el ADN de cualquier organismo, siendo las plantas las más resistentes debido a su complejo ADN y los humanos los más sensibles: en una persona causa mutaciones grotescas, agresividad e incluso la muerte. Dentro de una semana, el 90% de la población mundial estará tragando polvo.

Origen del Planeta de los Simios

Cuando los clásicos pueden evolucionar…para bien

Origen del Planeta de los Simios

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  • Título original: Rise of the Planet of the Apes
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Rupert Wyatt
  • Guión: Rick Jaffa, Amanda Silver
  • Intérpretes: Andy Serkis, James Franco, John Lithgow
  • Argumento: Un científico trabaja en una cura para el Alzheimer probando con monos. Algo sale mal y se ve obligado a llevarse a un mono recién nacido para evitar su muerte. El mono evoluciona de forma sorprendente, pronto empezará a plantearse algunos cambios.


Origen del Planeta de los Simios

En 1968 Charlton Heston descubrió en la orilla del mar de lo que creía un planeta extraño, que en el pasado la humanidad no hizo bien los deberes. Aquella terrible escena con la Estatua de la Libertad semihundida en la arena y con Heston maldiciéndonos a todos, ha perdurado hasta hoy como uno de los mayores iconos cinematográficos de la historia: el impactante clímax de una notable película llamada a convertirse en clásico de la ciencia ficción. Los simios eran amos del planeta Tierra y los humanos que quedaban eran los nuevos simios. El enorme éxito sirvió para que cuatro secuelas poco destacables y una serie de animación vieran la luz en los años posteriores. Sin embargo, ese éxito se perdió con cada nueva película y, pese a que en el 2001 Tim Burton lo intentó defecando un remake que vendió bastantes entradas, El planeta de los simios no volvió a ser lo que un día fue. Pero tranquilos, pues…

…Cada cierto tiempo sucede. Una película de la que nadie espera nada, que no cuenta con una publicidad enorme en comparación con otros blockbuster veraniegos o navideños, ni con un presupuesto que da para comprar el mundo tres veces y que parece sentenciada semanas antes del estreno…da la sorpresa. Si hace varios meses preguntabas a alguien sobre El origen del planeta de los simios te respondía con gesto áspero, cansado. O bien arqueaba una ceja. O bien te afirmaba con humo saliendo de las orejas que no vería nunca más algo que tenga en su titulo “planeta” y “simios”, después de sufrir el remake. Pero, señoras y señores, niños y niñas, cada cierto tiempo sucede. Y este origen, precuela a priori innecesaria, a priori insufrible, a priori ninguneada, se ha convertido no solo en un gran éxito comercial, sino también en una de las mejores películas en lo que va de año.

Lo mejor: Andy Serkis, los sorprendentes efectos especiales, un guión sencillo pero inteligente y siempre interesante, la puesta en escena del cuasi novato Rupert Wyatt…

Lo peor: El personaje-florero de Freida Pinto y algún otro personaje humano muy estereotipado.


Apocalypso

Ración triple del Fin del Mundo

Apocalypso

Arriba en lo alto se divisan cuatro jinetes, figuras espectrales que anuncian El Fin del Mundo. Les acompañan lúgubres fanfarrias y alaridos de dolor, la llamada a la recapitulación, el hermano se vuelve contra el hermano y los ríos descienden carmesíes hasta los mares y océanos hirviendo. Haz las cuentas, el juicio final nos espera a todos y no ha sido la naturaleza hastiada vomitando la enfermedad que le hemos inoculado, ni los misiles preñados de muerte, ni Ángeles exterminadores envidiosos de la menor de las creaciones del Señor. Rezad a vuestros ancestros, porque el culpable es el cine y de esta no nos salva ni Bruce Willis.

En los ochenta fue el horror nuclear el que impregnó de muerte y destrucción las pantallas de las salas de cine. Pero esto ya venía de largo, puesto que las productoras norteamericanas no cejaron de introducir propaganda, miedo para el pueblo, desde principios de los sesenta. Con Nixon al frente del país, la ciencia ficción estadounidense se convirtió en el medio más adecuado para bañar de terror al currito medio; eso sí, de forma más bien pedestre, no abandonando esta puerilidad hasta entrados los setentas (La Amenaza de Andrómeda – 1971 – o El Alimento de los Dioses – 1976 -).

Dead Shadows

La alargada y tentaculada sombra de Lovecraft

Dead Shadows

Chris es un joven que no olvidará fácilmente la noche de las sombras muerta.
Sus padres fueron brutalmente asesinados hace once años, cuando el cometa Halley fue visto por última vez desde la Tierra. Los gritos de terror de sus padres marcaron el preludio de esta nueva noche, en la que el cielo ennegrecido sobre la ciudad se ve iluminado por la fugaz visita de otro cometa.
Chris intenta reflexionar sobre su pasado mientras los ruidos de fiesta llenan el edificio de apartamentos punzando sus sensibles nervios: toda la ciudad celebra el evento astronómico tal que mañana se acabase el mundo. Y así, la noche va haciéndose más profunda y de los cavernosos pozos de sus entrañas, expuestas por la estela del siniestro cuerpo celeste, surge la locura, la desorientación… lo extraño.
Los vecinos se comportan de una forma muy rara; una extrema confusión se apodera de ellos reaccionando violentamente ante cualquier estimulo. Chris es testigo de excepción del fulgurante avance de este fenómeno, lleno de malos presagios busca una salida del edificio antes de que la situación sea incontrolable, antes de que las mutaciones extraterrestres, que intuye en los cuerpos de sus vecinos, se lo lleven al “otro lado” donde aguardan sus enmohecidos padres.