vampiros

Los Pecadores

Sangre y blues hasta el amanecer

Has filtrado por etiquetaa: vampiros

My Sucky Teen Romance

Conocer a unos pivones y que sean vampiresas, cosas que pasan

My Sucky Teen Romance

Un grupo de adolescentes conocen a unas chicas en una convención de temática de ciencia ficción. Los líos amorosos no faltarán, pero tampoco tardarán en descubrir que entre ellos tampoco faltan los vampiros reales.

Seamos sinceros, en un primer momento no me interesó una mierda esta película, es así. De hecho la característica más destacada por los medios era su “originalidad”, que es precisamente de lo que carece en mi opinión. Pero yo sabía que esto tenía que tener algo oculto, algo llamativo, algo que hiciese que aumentara considerablemente mi deseo por verla. El “secreto” de My Sucky Teen Romance es su directora/guionista que no es otra que Emily Hagins. ¿Qué pasa? ¿Que no sabéis quién es? No es algo demasiado extraño la verdad ya que Emily no tiene más que 18 años (en octubre cumple 19), es decir, es solo 9 meses mayor que un servidor. Quizás no os parezca tan extraño el hecho de poder hacer una película con esa edad, pero seguro que os sorprende su debut: Pathogen fue la primera película de la jovencísima Emily Hagins y la dirigió con tan solo 12 años. ¿Ahora qué? ¿Impresionados? Seguro que no fue la mejor película del mundo y que no pasará a la historia por algo que todo el mundo debería ver, pero por lo menos casi todos los que la han visto coinciden en que es una película entretenida y dinámica. Repito, estamos hablando de una chiquilla de 12 años. ¿Qué ha podido hacer ahora con casi 19?

Twixt

Un mal sueño de Coppola

Twixt

Ver ficha completa



Twixt

Hall Baltimore es un escritor de terror que acude a un perdido pueblecito para firmar libros. Allí se verá involucrado en una serie de crímenes, con un extraño sheriff también escritor, un grupo de góticos nómadas y un antiguo crimen que puede prolongarse hasta hoy. Una magnífica historia para un escritor en franco declive y que no consigue una historia propia. La presencia en sus sueños de E. A. Poe y una joven llamada V terminará por dinamitar las barreras entre lo ficticio y lo real.

Lo mejor: Val Kilmer y la estética onírica.

Lo peor: Su guión hace aguas, con uno de esos finales que no podría justificar ni la madre de Coppola.


The Thompsons

Los vampiros que chupan unidos permanecen unidos

The Thompsons

Un baño de sangre, acaecido en una gasolinera de un árido paraje, empuja a los Hamilton, una familia de vampiros, a dejar los Estados Unidos para buscar nuevas venas donde pastar. Una vez en el Reino Unido, desesperados por protección, buscan la ayuda de grupos de personas que supuestamente muestran simpatía por los de su raza.

Los cineastas Mitchell Altieri y Phil Flores, más conocidos dentro del mundillo como The Butcher Brothers, recogen el testigo de la película con que iniciaron su idílica relación como pareja cinematográfica de hecho – si olvidamos su verdadera opera prima, Long Cut, la cual era bastante primeriza e intrascendente -. Con algunos añitos más, unos seis en concreto, los directores norteamericanos especializados en cine del género sangriento buscan resucitar a los “Hamilton”, una extraña familia de vampiros cuyas andanzas allá por el 2006 no dejaron satisfechos a la gran mayoría, a pesar de las interesantes dosis de innovación que aplicaron al concepto vampírico y a la forma de narrarlo. Y es que pese a ser una película digna de mención, le faltaba “algo”, sobre todo afinar más la historia y profundizar en la definición de personajes. Un mal con el que han ido lidiando en sus dos siguientes cintas: la pésima – aunque esa es otra historia – Abril Sangriento y la apasionada The Violent Kind. Es precisamente en esta última cuando los hermanos metafóricos muestran un sentido del ritmo y de la narración superior y ya casi en plena madurez. Y eso que con The Violent Kind también jugasen a epatar de una forma demasiado efectista. Pero con ese nombre artístico, ¿se podría esperar otra cosa?

El Extraño talento de Luther Strode

El Noveno Arte Chorrea Tinta Roja

El Extraño talento de Luther Strode

TODO ESTÁ INVENTADO

Un euro. Si me hubieran dado un maldito euro cada vez que un “gafapastoso” (y ojo, os lo dice quien las luce, que mis siete dioptrías no dan tregua tras años de lecturas oscurantistas y visionados infames), me hubiera soltado la susodicha frasecita de marras con aires de estúpida suficiencia nihilista, ahora mismo sería rico y estaría… ¡Qué coño! Estaría haciendo exactamente lo mismo que hago ahora, escribir para Almas Oscuras porque me encanta hacerlo.

Tranquilos, que no voy a caer en la candidez nostálgica de creer que el género de terror en particular y en fandom en general vive sus mejores momentos (los años ochenta para nuestra desgracia, o fortuna, quien sabe, ya quedaron atrás). Y si bien es cierto que puedo conceder que el ufano aforismo de marras se ha convertido en la tónica general, ello no significa que existan las suficientes excepciones como para caer en la absurda desesperanza. Es más, si cabe, la encomiable labor de páginas como Almas Oscuras se asemeja a esos viejos mineros de Alaska que disfrutaban sus vidas cribando fango, para de vez en cuando toparse con una pepita de oro con la que iluminar su espíritu.