Exploitation

Benedetta

Esclava de Dios y amante de Safo

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Morituris

El miasma de la historia siempre resurge

Morituris

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Morituris

Dos jóvenes rumanas son recogidas por tres chicos cuando hacen autostop. El grupito se dirige a un bosque para celebrar una rave, pero en su lugar celebrarán una horrible violación. Poco sospecharían que el acto despertaría los “cadáveres” de unos legionarios romanos en busca de sangre para su Diosa.

Polémica. ¿Es eso lo que buscaba Raffaele Picchio en su debut como director? ¿Reflexión antropológica? Tal vez, a través de una descarnada exposición de la violencia misógina, el guionista Gianluigi Perrone quería hacernos indagar sobre la oscuridad inherente a todos nosotros, sobre la ceguera de la justicia, que es implacable con víctimas y verdugos cuando se reviste de venganza. Diseccionas fotograma a fotograma y buscas un mensaje, una enseñanza… lo haces en vano, no la hay. Seamos sinceros, en ningún caso el vacío de Nietzsche se alcanza de forma premeditada. Las referencias a Némesis, la diosa de la justicia retributiva, no son gratuitas, pero tampoco conducen a ningún sitio. ”Morituris” acierta de chiripa en lo que a (a)moralidad se refiere. Señala muy adecuadamente que la realidad forjada por el ser humano es una paradoja nihilista, porque el cine en sí mismo es efímera nadería. Un mensaje en una botella que necesita de un receptor para cobrar sentido; igual que un ataque necesita de dos partes.

Lo mejor: El intento de resucitar la explotación italiana más sucia y cerda.

Lo peor: Es sólo un intento y bastante mal realizado.


Cut and Run

Cierre de la trilogía caníbal

Cut and Run

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Cut and Run

Como reza el epígrafe, este título cerró la trilogía caníbal/selvática del iconoclasta Ruggero Deodato, especialista en sacudir a la sociedad de los setenta y ochenta con su cine extremadamente sádico, gráfico y violento. Se me ocurrió verla después de conocer el homenaje descarado de Eli Roth en The Green Inferno; director, el norteamericano, que por cierto no oculta su veneración por el italiano, a quien otorgó un cameo en la segunda parte de Hostel.

Nunca estrenada en España (de ahí el título en ingles/italiano), esta cinta de 1985 supuso un cambio de registro frente a las brutalmente explícitas Mundo caníbal, mundo salvaje y la madre del cordero, Holocausto Caníbal, tan controvertidamente célebre. Cut and Run: Inferno in diretta se desmarca decididamente de las dos obras anteriormente mencionadas, no sólo porque no hay canibalismo por ningun parte, sino porque Ruggero decidió no cargar tanto las tintas y ofrecer algo que, aun siendo salavaje en términos generales, no levanta cejas para el espectador medio. Es más, su escena más cruenta fue censurada en casi todos los países en los que la película logró estrenarse, pero de eso ya hablaremos más adelante.

Lo mejor: Violencia sin paños calientes.

Lo peor: Historia muy endeble y poco creíble.


Calles Salvajes

Justicieros juveniles

Calles Salvajes

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Calles Salvajes

Me resulta difícil valorar esta película sin ser subjetivo. Aún así, creo haberme resistido y he puesto las notas que merece, pese a la tentación de hacer lo contrario.

Muchos seres humanos son poco atractivos para el extraño, pero el centro del universo para sus parejas sentimentales. Sirviéndome de la comparación, alguien apasionado de los ochenta, la música rock, las bandas sonoras con sintetizador, las películas sobre la venganza y las chicas con actitud como es quien escribe este artículo, considera a Calles Salvajes un sublime producto, ya que aúna todo ello con maestría y sobre todo, honestidad. Nada es más odioso que un cineasta(s) que tratá de otorgar a su obra una pretenciosidad que no casa con lo que ofrece. En Calles Salvajes, Danny Steinmann no tropieza con esa piedra: él ofrece algo que parece exploitation, huele a exploitation y se inspira en exploitation. Sin titubeos. Sin falsas ínfulas. Sin cinismo. Y es por eso, aparte de por ofrecer toda esa ristra de elementos gloriosos arriba citados, que quiero recomendar esta película.

¿Qué tenemos en Calles Salvajes? Por un lado a Linda Blair, la niña de, para muchos, la mejor película de terror de la historia (El Exorcista) ya hecha toda una mujer, aunque haga de adolenscente por exigencias del guión. También a una scream-queen de primer nivel como es Linnea Quigley (El regreso de los muertos vivientes, Pesadilla en Elm Street 4, Night od the Demons y productos todavía menores). Y a un gran actor, nunca reconocido lo bastante, como es John Vernon. Ellos tres se reparten los papeles menos bidimensionales, ya que el resto no se apartan de los estereotipos del género: matones sin un ápice de humanidad que piden a gritos a lo largo de todo el metraje una muerte lenta y cruel.

Lo mejor: Exploitation sin tapujos ni falsas pretensiones

Lo peor: Quienes no aprecien el género verán excesivos desnudos y violencia gratuita


Werewolf in a women's prison

Bestias peludas, tetas, culos y gore

Werewolf in a women's prison

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Werewolf in a women's prison

Me gustaría dedicarles esta reseña a los amigos Bob Rock y Blanch… supongo que ellos ya saben porqué. Un abrazo tios.

Iniciaré esta reseña de manera poco habitual: describiendo una secuencia de la película. Que nadie se alarme; la secuencia en cuestión no destripa ningún punto clave en la trama de Werewolf in a women’s prison (en realidad no existen “puntos clave” en la trama de Werewof in a women’s prison). Sin embargo creo que la descripción servirá para os hagáis una idea bastante aproximada de lo que la película está dispuesta a ofrecernos; y si alguien se siente incómodo con esta manera de proceder, sencillamente que se dirija al próximo párrafo de la reseña. Vamos a ello: Dos presas son condenadas, debido a su insubordinación, al castigo conocido como “La Parrilla”. Dicho castigo consiste en atar sus pies a una estaca colocada en mitad del desierto. ¿El objetivo? Qué mueran deshidratadas bajo un sol abrasador… Para la ocasión nuestras presas favoritas aparecen prácticamente desnudas y ataviadas únicamente con unas sexy braguitas de encaje. Lo tienen crudo. Ninguna presa ha sobrevivido a “La Parrilla” con anterioridad. Pero estas chicas tienen solución para todo. Una de ellas se queda mirando fijamente a la otra, le pega un lametón en el brazo y añade: “Si lamemos nuestro sudor mútuamente, lograremos salir de este desierto con vida”. Lo que viene a continuación son 5 minutos de lametazo va, lametazo viene (no se dejan ni un solo recodo de piel sin explorar), en los que nuestras protagonistas se ponen moradas convirtiendo un castigo mortal en una secuencia softcore la mar de simpática y disfrutable.

Es una auténtica gozada acercarse a una bajeza cinematográfica del calibre de Werewolf in a Women’s Prison y acabar recibiendo, exactamente, aquello que buscas. Y lo que buscaba (o al menos un servidor buscaba) era situar el cerebro en modo stand by durante 90 minutos y atiborrarme con un cutre-banquete de tetas, culos, gore y monstruos peludos. Y cuando buscas algo con ahínco y acabas encontrándolo, se convierte en un hallazgo. De manera que, por imposible y absurdo que parezca, Werewolf in a women`s prison es todo un señor hallazgo. Vaya tela…

Lo mejor: Una mujer lobo, tetas, culos y gore. Serie Z sinvergüenzona. Justo lo que esperaba de ella.

Lo peor: Que alguien se atreva a verla esperando algo más...