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Has filtrado por etiqueta: sci-fi

The Mind's Eye

Nueva nueva carne

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Zack Connors y Rachel Meadows nacieron con capacidades psíquicas increíbles. Cuando la noticia de su talento sobrenatural sale a la luz, terminan prisioneros de Michael Slovak, un médico desquiciado cuya intención es cosechar esos poderes en beneficio propio. Después de una audaz fuga, nuestros protagonistas huyen de su siniestra institución, pero el médico corrupto no se detendrá ante nada para rastrearlos de manera que pueda continuar con la investigación de los enigmáticos poderes.

La norteamericana “The Mind’s Eye” ha despertado genuino interés por todo festival especializado en que ha sido exhibida. No es para menos, estamos ante un tributo confeso al gran David Cronenberg, y también a Brian de Palma según su propio creador; es más, algunos se atreven a calificarla como la secuela que se merecía la primera “Scanners”. La película no esconde sus intenciones nostálgicas, desde una banda sonora que podría estar interpretada por el Carpenter de principios de los ochentas, hasta unos títulos de crédito extraídos directamente de la era del videoclub. Seguir leyendo…

Harbinger Down

No es La Cosa, no es La Estación...

harbinger down

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  • Título original: Harbinger Down
  • Nacionalidad: USA | Año: 2015
  • Director: Alec Gillis
  • Guión: Alec Gillis
  • Intérpretes: Lance Henriksen, Camille Balsamo, Matt Winston
  • Argumento: Un grupo de estudiantes de biología alquilan un barco para estudiar los efectos del calentamiento global en las Orcas.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

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Harbinger Down es una sci-fi de bajo presupuesto que toma muchas ideas prestadas de La Cosa, esa gran película y mito ochentero creado por el maestro John Carpenter. Es una película de la productora Studio Adi, conocida también como Amalgated Dynamics Inc, de la que son propietarios Alec Gillis y Tom Wooddruff Jr. Un dato, a priori, intrascendente, pero que cobra relevancia al hacer memoria para comprobar que tanto Gillis como Wooddruff Jr nos suenan de algo (al menos a los aficionados más curtidos al género terrorífico). Lo cierto es que ambos son alumnos aventajados del gran Stan Winston, es decir, son creadores de efectos especiales que en esta ocasión se han pasado a la dirección, siendo Gillis el que aparece acreditado como director y ambos en la creación de los FX.

Ambos, siempre trabajando conjuntamente, han creado los efectos especiales de películas como Starship Troopers, Alien 3, Temblores e incluso han ganado un Oscar por su trabajo en La muerte os sienta tan bien. Por lo tanto estamos ante un tándem de prestigiosos creadores de F/X conocidos en el mundillo por sus enormes trabajos en películas de renombre. Con Harbinger Down han hecho “un Tom Savini, es decir, se han pasado a la dirección como lo hizo éste último en su día; y como lo de estar justo detrás de las cámaras dirigiendo el cotarro no se les da demasiado bien… la han jodido guapamente. Como se suele decir, “zapatero a tus zapatos”. Harbinger Down es un desastre lo mires por donde lo mires. Seguir leyendo…

Lo mejor: No verla.

Lo peor: Dirección, actuaciones, efectos especiales, decorados, guión...

Point B

El teletransportador más Geek

point b

Point-B es una película sobre un grupo de estudiantes de posgrado de física que construyen, accidentalmente, la más increíble pieza de tecnología que el mundo haya visto jamás: un dispositivo de teletransporte. A través de la experimentación, los ajustes y algún que otro mal uso del uso del dispositivo, descubrirán que la máquina puede tener consecuencias muy peligrosas. Además, una siniestra corporación internacional hará todo lo que sea necesario para poner sus manos sobre el invento.

El desconocido Conor Long es el director de Point B, una comedia independiente sci-fi muy influenciada por la estética (y por la música) de los años 80 y con un aroma muy geek (me ha recordado a la serie televisiva “IT Crowd”… creo que en España se la conoció como “Los Informáticos”). Siempre he oído decir que la distancia más corta entre dos puntos suele ser una línea recta (o algo parecido), pero por lo visto los protagonistas de Point B están dispuestos a viajar del punto A al punto B, siguiendo la ruta más enrevesada: un reactor experimental de energía limpia que les sale rana y acaba convertido en un cutre y destartalado artilugio de teletransporte que no desentonaría en el mismísimo ‎USS Enterprise. Seguir leyendo…

The Philosophers

Mira chaval, mejor no pienses

the philosophers

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  • Título original: The Philosophers
  • Nacionalidad: USA / Indonesia | Año: 2013
  • Director: John Huddles
  • Guión: John Huddles
  • Intérpretes: James D'Arcy, Sophie Lowe, Daryl Sabara
  • Argumento: Los alumnos de un colegio privado en Jakarta se enfrentan a su último día de la asignatura de filosofía. Lo hacen con un ejercicio que su profesor ha diseñado.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

The philosophers

Los trailer han perfeccionado, y de qué manera, esto de vender una cinta, de metértela por los ojos y crearte la ansiedad de salir corriendo a buscarla. Un buen trailer te deja loco, emocionado, conmocionado, salivando como un perro en una carnicería, ansiando saber más, matando por continuar la historia… un buen trailer genera una expectación que muchas veces poco o nada tiene que ver con el resultado del producto. En el caso de The philosophers, donde todo el interés de su propuesta radica en el trailer y la historia que cualquier espectador se forje tras ver sus fragmentos inconexos os aseguro que mejorará el resultado final de este producto… Si, amigos de Almas Oscuras, a esta le vamos a dar duro por tramposa, por tonta y por robarnos unos minutos preciosos de vida.

Los alumnos de un colegio privado en Jakarta, veinte en total, se enfrentan a su último día de la asignatura de filosofía. Lo hacen con un ejercicio de fin de curso que su profesor (James DÁrcy) ha diseñado: en esta dinámica empírica (pero que se mostrará ante el espectador como real), cada alumno recibirá un rol y todos juntos, basándose en las características de sus personajes, decidirán qué diez de ellos son los más aptos para sobrevivir, durante un año, en un refugio ante la llegada de una catástrofe que terminará con nuestra actual civilización. El descarte de caracteres sacará a relucir las diferencias en el grupo y demostrará la fragilidad de los vínculos afectivos con los que convivimos en la vida real. Seguir leyendo…

Lo mejor: Sus imágenes turísticas y la factura visual.

Lo peor: Absurda, tramposa, tonta y juvenil para mal.

Nightmare Hunters

Creo que he visto a un lindo gatito...

nightmare hunters

Cuando algo mata el perro del Sr. Harper y él es encontrado cerca del bosque, aterrorizado, la culpa recae sobre sobre un gran felino que se ha escapado. Dos amigos de once años, Sam y Raffi, se embarcar en una misión para capturar al felino. Pero esta no es una bestia ordinaria… y ellos no son los únicos cazadores en el bosque. Lo que comenzó como una simple diversión se convierte en un juego mortal a medida que descubren la verdadera naturaleza del animal, y sus vínculos con la oscura Bio-Corporation. Los chicos ahora sólo pueden confiar en ellos mismos en una lucha desesperada por la supervivencia.

Nightmare Hunters, debut en la dirección del británico Ewan Gorman, está basada en la historia real de la denominada “Bestia de Bavendean” (The Beast of Bevendean), un gran felino que durante el año 2008 aterrorizó a la población de Brighton. Un vecino de la localidad llegó a denunciar ante la policía que el desconocido felino atacó a su perro. Las autoridades trabajaron con la hipótesis de que podría tratarse de una pantera (tal y como aparece retratado el felino en el póster de la película), sin llegar nunca a aclarar cómo pudo llegar hasta allí el felino y cómo pudo sobrevivir durante años en los alrededores de la localidad. El mencionado Ewan Gorman, director de la Nightmare Hunters, ejerce de profesor de dirección cinematográfica en la Escuela de Cine de Brighton, y tras dirigir varios cortometrajes, encontró en la historia de la Bestia de Bavenden la inspiración para su salto al largometraje. Gorman define Nightmare Hunters como una película de acción y aventuras, con un toque de sci-fi (supongo que de ahí la referencia a la “Bio-Corporation” que aparece en la sinopsis) y algunos elementos de terror. Por lo tanto todo apunta a que Nightmare Hunters será una pequeña película apta para todos los públicos… lo cual no está nada mal. Os dejo con el tráiler y algunas imágenes de Nightmare Hunters. Seguir leyendo…

Cell Count

Vivir o morir es una cuestión médica

Cell Count Póster

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  • Título original: Cell Count
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2012
  • Director: Todd E. Freeman
  • Guión: Todd E. Freeman
  • Intérpretes: Robert McKeehen, Haley Talbot, Christopher Toyne
  • Argumento: Russel acepta reluctante a someter a su mujer Sadie a un tratamiento experimental que pueda salvarla de su enfermedad terminal. Una vez en las instalaciones todo se vuelve más confuso y terrorífico de lo que ambos esperaban.

80 |100

Estrellas: 4

Cell Count Grande

Actualización 09/07/2012: Hemos podido confirmar con el director de Cell Count, Todd E. Freeman, la presencia de esta genial película en el próximo festival de Sitges 2012. En propias palabras de Todd: “Se trata de uno de esos festivales en los que uno solo puede soñar ser aceptado. Estamos muy contentos de que la película vaya a proyectarse en Sitges, así como poder acudir para conocer a cineastas de sobrado talentos y de todas partes del globo. Me siento humildemente halagado de formar parte de festival tan increíble lleno de lo mejor que el género puede ofrecer.” Enhorabuena Todd, esperamos que el público de Sitges disfrute con tu entretenida obra.

Sadie está muy enferma, se va consumiendo poco a poco. Su marido, Russell, accede a la petición del Dr. Brandt. Así se interna con Sadie en una institución donde tiene lugar un tratamiento experimental que apenas entienden. Junto a otros sujetos, la pareja irá descubriendo que algo falla. Sienten un error dentro de ellos, aquel hospital casi parece una cárcel y sus compañeros de tratamiento están tan tristes y confusos como ellos. Sin respuestas claras lo único que perciben es como el Dr. los lleva hasta un mundo en que la enfermedad y la realidad dejan de cobrar sentido. Cansados de esperar un por qué, la pareja planea escapar de las instalaciones, es entonces cuando la falsa quietud de aquellas celdas revela su verdadero y deformado rostro.

Cell Count es sin paliativos una de las cintas de terror más prometedoras de este 2012. No solo por su inmediato valor argumental – aunque la situación de partida no es muy nueva, su tratamiento es absolutamente innovador -, si no por una serie de detalles que la convierten en un producto auténtico y sumamente entretenido. Siendo la primera y última capa de interés una mezcla de géneros dispares que luce equilibrada como desde hace tiempo no había podido disfrutar. Algo que quiero recalcar puesto que vivimos unos tiempos en los que el terror está aprendiendo a sobrevivir gracias a la “fusión”. Los géneros puros son recibidos con dureza por la taquilla, probablemente la principal razón para que muchos directores se dejen llevar y manipulen los guiones que tienen entre manos hasta convertirlos en una mezcla forzada y poco natural. Aquí el director de Cell Count, el joven Todd E. Freeman, sabe darle la vuelta a la tortilla a su particular cóctel, orquestando una deliciosa bebida fílmica que entra muy suave pero que sube con etílica rapidez.

Usando una idea base más propia de un thriller carcelario, va desgranado una historia de suspense psicológico con unas pinceladas de drama y que navega constantemente entre el terror más puro y visceral con la ciencia ficción más retorcida. Todo a un ritmo medido en que cada escena está colocada donde debe, y la ambientación envuelve un preciso trabajo coral por parte de los actores. ¿Cómo regalo? Un final que a nadie dejará indiferente, un giro de los acontecimientos que son toda una guinda para los amantes del horror fantástico, porque sin lugar a dudas Cell Count es todo un homenaje cinéfilo a los géneros tradicionalmente marginados del séptimo arte. Un tributo alejado de la nostalgia y con su radar puesto en el perfeccionamiento del discurso. Todd tiene claro que al otro lado de la pantalla nos contemplan seres inteligentes – el público -y la única misión de su cinta es satisfacer honestamente a esos espectadores que no tienen miedo de involucrarse emocionalmente con una obra de ficción.

Lo primero que impresiona de Cell Count es la intensidad de sus actuaciones. Más allá del argumento, la excelente planificación arropa a los actores ofreciendo un muestrario ideal de lo que puede conseguir una esforzada dirección artística dentro de un thriller. Los planos añaden la tensión, y las sentidas declamaciones de los actores cimientan una dimensión dramática que obliga al espectador a sumergirse en los pequeños horrores de unos protagonistas enfermos, confusos, pero muy vivos. La pareja protagonista, Russell y Sadie, son los guías ideales de una trama que va volviéndose más y más compleja hasta cobrar verdadero significado a su conclusión. La expresividad y presencia física de Robert McKeehen y Haley Talbot, respectivamente, nos sumergen en la narración con naturalidad. Dos actores que no son muy conocidos en España, pero que se revelan excelentes profesionales. Dupla de actores que está bien arropada por el resto del elenco, ni siquiera la presencia como “estrella invitada” por parte de Daniel Baldwin afea el conjunto, de las pocas veces que se ha visto creíble al miembro del famoso clan. Destacando por encima de todos los secundarios encontramos a Christopher Toyne – director y productor muy metido en el mundillo del documental musical – que en su rol de Dr. Victor Brandt da todo un recital de intimidación, manipulación y confusión.

Probablemente ayude a la intensidad estas actuaciones, el marco donde se desarrolla la acción: La institución, muy similar a una cárcel, que acapara el 100% de la acción, es tan sobria y fría que Todd consigue de forma espontánea centrar toda la atención del público en el desarrollo de la intriga. La claustrofobia llega con el inteligente uso de la iluminación, una claridad aséptica que trae reminiscencias de Cronenberg y las refuerza con una fotografía que se empeña en no esconder nada. Una capacidad de evocación que se reafirma constantemente con los extraños momentos que se van viviendo. Cuatro escenas puntuales dinamitan todo lo que creemos estar viendo, para elevar nuestra adrenalina a niveles prohibidos clínicamente. Como os comentaba más atrás, en ningún momento se renuncia al terror más básico y primigenio. Pese a ser una cinta orientada a lo reflexivo, a la interrelación entre personajes y la elucubración científica; Cell Count adquiere su verdadera personalidad cuando asoma los colmillos y nos muerde sin piedad. De hecho, es la inclusión de esos elementos de terror tan puros y variados (bien sean humanos, basados en la especulación o dirigidos casi al gore y al fantástico más alocado) lo que convierten a Cell Count en una experiencia única capaz de satisfacer a tantos niveles.

Otra cosa es que tamaña variedad de atmósferas en solo hora y media obliga al espectador a dar bastante de sí. Es decir, tampoco estamos ante una película completamente digerida. A nivel de trama existen momentos puntuales en que la confusión de los personajes, sobre su estado y situación, se traslada sin piedad al público, obligando a tomar varias copas de paciencia y no agobiarse por la aparente falta de rumbo de la parte central de la cinta. La verdad que fijándose en pequeños detalles y disfrutando de las escenas más directas uno puede llegar hasta la conclusión de Cell Count sin mucho problema, así descubrirá que está ante una de esas maravillosas cintas que cobran vida propia cuando acaban. Todd juega tanto con el estilo narrativo como con la morosa construcción de su guión, pero solo responde a la premisa de que cualquier aficionado que vea la película con atención quiere una pequeña dosis de incógnita en el metraje, para formularse preguntas y teorías sobre lo que está viendo. Dudas que son respondidas en los últimos minutos con un giro arriesgado, uno de esos vuelcos de la trama que odias o amas. Siendo honesto he de decir que un servidor no lo esperaba en absoluto, lo cual acaba siendo un valor añadido a tener en cuenta.

Espero que estas breves pinceladas sobre Cell Count os hayan puesto los dientes largos. Honestamente, no es para menos. Todo alcanza muy buen nivel en Cell Count desde la imprescindible y atmosférica banda sonora hasta unos efectos especiales, que presentan una de las escenas más asquerosamente biológicas que he haya visto nunca, con un realismo digno de elogiar para una producción independiente. Un triunfo técnico que logra no desmerecer una faceta artística muy trabajada, sobre todo en cuanto a labor actoral se refiere (¿unos diálogos creíbles y sentidos? ¡No busques más!).

Todd E. Freeman ha dado un paso de gigante desde sus anteriores producciones (Wake Before I die, Come Hell or Highwater) y puede presumir de haber realizado una película que resucita el espíritu más sucio y visceral de Cronenberg (sexualidad perversa incluida) con la vitalidad del discurso de Natali, siempre sin olvidar el sabor único de una voz propia, que aquí vendría a ser representada por ese aire onírico subyacente que da pie a un final trepidante, inesperado y jodidamente coherente. El mejor resumen de lo que esconde Cell Count lo tenéis embebido en el póster que tanto llamó la atención de la película, un collage de imágenes que sintetizan a la perfección lo que encontraréis en este largometraje.

Este próximo 20 de Mayo se celebrará la première mundial de Cell Count en la gala de clausura del Fantaspoa 2012, festival brasileño que resulta un adecuado punto de partida para la carrera de éxito que seguro vivirá esta pequeña joya que resucita viejas formas de horror sin falsa nostalgia y con el hígado del público como principal objetivo. Cine de terror moderno sin contemplaciones.

Lo mejor: El trabajo coral de los actores.

Lo peor: Su exigencia con el espectador.

Cell Count

¡Nuevas oposiciones para Mad Doctor!

Cell Count Grande

Cell Count PosterRussel Carpenter accede a someter a su mujer Sadie a un tratamiento experimental que puede salvarla de su dolorosa enfermedad degenerativa. Aunque se muestra escéptico ante las extrañas condiciones impuestas por el jefe de investigación: junto a otros seis pacientes se les encierra en unas instalaciones, inquietantemente similares a una cárcel, para la continua monitorización de sus progresos físicos. ¿Será peor la cura que la enfermedad?

Se ve que en tiempos de crisis nada mejor que un puesto de “científico loco” para asegurarse pingues beneficios, dudosos experimentos mediante. Y si no preguntadle al bueno de Martin. ¿Los efectos secundarios? Nada reseñable: deformación cutánea, tentáculos, vómitos sangrantes, agresividad sexual, proliferación de insectos extraterrestres en las entrañas de los pacientes. Vamos, lo habitual de la seguridad social.

Bromas aparte, luce extraordinaria esta nueva mezcla de horror y ciencia ficción, revestida con aires de thriller merced a la situación de encierro que se les plantea a nuestros protagonistas. Por su tráiler parece que estemos ante unos valores de producción bastante respetables, tanto a nivel estético – muy bien planteada esa fría fotografía que refleja con acierto la asepsia de todo tratamiento médico -, como a nivel argumental – una historia clásica pero sólida gracias a la ambientación pseudocarcelaria propuesta -. Por si fuera poco, alguna escena ya revela parte de los efectos del tratamiento, y no puedo negar lo “atractivas” que resultan sus secuelas. ¿El origen de la cura? Bueno, creo que todos deberíamos reservarnos nuestras elucubraciones, pero queda claro porque sus autores han decidido ingresar a Cell Count dentro del pabellón cinematográfico de la ciencia ficción.

Lo que es imposible ignorar vendría a ser el impresionante póster que The Dude Designs han elaborado para la promoción de la cinta. Tom Hodge, el hombre detrás del diseño y, actualmente, uno de los artistas gráficos comerciales más valorado en Estados Unidos, ha querido resucitar el estilo “orgánico” de los viejos pósteres tailandeses que venían a resumir el contenido de una película con varias escenas y personajes dibujados a mano. En sus propias palabras: “un montaje ilustrado moderno, que, aunque muchos cataloguen de retro, sigue tan vigente como hace treinta y cinco años”. Algo que el propio director y guionista de Cell Count, el desconocido Todd E. Freeman, dice sintetizar bien el espíritu de la película, puesto que refleja las raíces más básicas del terror científico, de ahí lo “retro”, pero su complejidad de situaciones, personajes y sorpresas arguméntales solo podían venderse a través de una composición “viva” como la que podemos disfrutar.

Con una lista de nombres en su elenco (Robert McKeehen, Haley Talbot, Christopher Toyne…) que no suenan mucho fuera de Estados Unidos, solo nos queda esperar a las reacciones del público ante la première mundial que se celebrará en Mayo, como broche de oro para el festival Fantaspoa, celebrado en Brasil. Teniendo en cuenta que en la pasada edición, la clausura se brindó al son de Stake Land, le auguramos un buen futuro a esta interesante cinta si es capaz de seguir los pasos de aquella genial película.

51

El aborto alienígena de Corman, Wood y Band

51 Poster

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  • Título original: 51
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Jason Connery
  • Guión: Kenny Yakkel, Lucy Mukerjee
  • Intérpretes: Bruce Boxleitner, Jason London, Rachel Miner
  • Argumento: El gobierno “yankie” decide realizar una jornada de puertas abiertas en el Área 51 para unos periodistas selectos. Sin embargo, los encargados del Área no esperaban que los prisioneros alienígenas que retenían decidiesen montarla ese mismo día.

30 |100

Estrellas: 2

51 Grande

Sobre puntuaciones: Todos sabéis lo complicado y, hasta cierto punto, injusto que es reducir una película a un número. De hecho, a todos nos ha dolido alguna nota que nos han colocado (en un examen, tras un polvo…) por considerarla inmerecida. Destaco esta cuestión porque últimamente me encuentro con gente muy disconforme ante mis puntuaciones. Creo que desde Almas Oscuras hemos insistido mucho en ello: las notas asignadas en una reseña reflejan la opinión personal de su autor. Básicamente son el medidor de “me lo pasé bien/mal viendo la película”. En el caso de 51 podría ser más sangrante el asunto. Como película es una tremenda bazofia, probablemente una puntuación de 0 le quedase alta; pero resulta, que de lo mala que es, a mi me entretuvo durante su metraje aunque solo fuese por lo estúpido de todas las situaciones planteadas. De hecho, la nota refleja exclusivamente esta ración de comedia (in)voluntaria. Bueno, puede que me esté dejando llevar un poco por mi lado devorador de basura fílmica (véase mi afición por Troll 2 u otras luminarias del cine casposo), pero lo mejor será entrar en materia y no dilatar más el asunto…
¡Acompañadme por una instalación militar que tiene más animación y menos luces que el camarote de los hermanos Marx!

¿Qué tienen en común Roger Corman, Ed Word Jr. y Charles Band (los tres conocidos de sobra por todos vosotros)? Entre otras cosas, que si hubiesen coincidido en el tiempo y el espacio, junto a una buena provisión de tinto Somontano, bien podrían haber perpetrado este disparate de dimensiones bíblicas llamado 51.

Pero por desgracia, la reunión mentada nunca tuvo lugar, y el encargado de ofrecernos otra basura en celuloide es el After Dak Originals 2011. Si con Husk parecía que los responsables del festival hubieran descubierto la fórmula para realizar películas de fantasía oscura al mínimo coste, pero con un marcado sabor a entretenimiento simple y eficaz, ahora presenciamos apenados como la influencia de su alianza con el canal Sci-Fi cristaliza en un despropósito digno del peor Uwe Boll. Aun con desvergüenza, o la simpatía que me producen este tipo de proyectos cubiertos de caspa, 51 no se preocupa en ocultar o maquillar todos los defectos propios de una película hecha rápidamente y de forma irreflexiva; los estigmas más evidentes de la televisión a la que está destinada. En definitiva, estamos ante un relleno en la programación diaria, solo apta para insomnes.

Tal vez si otro realizador más propenso al exceso se hubiese hecho cargo de la cámara, e incluyendo mayores dosis de ironía, auto parodia y psicotronía, 51 sería de obligado visionado aunque solo fuese por lo rematadamente mal que actúan los actores. Sin embargo, es Jason Connery (sí, hijo del famoso 007) quien encarna el ímprobo papel de director de serie B, no podemos esperar mucho de un tipo que ha rodado la igualmente pobre mezcla de ciencia-ficción/terror The Devil’s Tomb o participado como actor en, ¡ni más ni menos!, Alone in the Dark II. Con todo, tal vez exista una perspectiva cómica desde la que juzgar este esperpento, puesto que no es difícil leer entre líneas el homenaje implícito a Corman y la escasa estima que todos los participantes se tienen a si mismos, causa de jolgorio entre el público habituado a la serie B. Y es que aun careciendo de ese “algo mágico” que ha conseguido grabar en nuestra memoria películas igual de malas o peores (Not of This Earth, Plan 9, Terrorvision), si podremos presenciar alguna escena que dada su mala realización y aires psicodélicos pueda arrancarnos muecas de asombro.

Al guión es imposible meterle mano por ningún lado: todos los tópicos, clichés y personajes arquetípicos pueden encontrarse a patadas. Robando impunemente ideas de decenas de películas previas (más de treinta años después y Alien sigue creando escuela, ¡quien lo iba a decir!) e incluyendo diálogos escuchados, en boca de marines, cientos de veces, se nos intenta contar… ¡nada! Hacía tiempo que no sentía de forma tan acuciante la sensación de cómo la falta de argumento e ideas llevaban hora y media de mi tiempo al sumidero, a la par que topaba con una espiral de sin razones que merecen verse únicamente por lo absurdo de su presentación; magro consuelo para el aficionado. Todos hablamos en la presente generación del estado del séptimo arte en general; bien, 51 es la síntesis de esta penosa situación… aunque no quiero hacer más sangre de la necesaria puesto que al menos provoca la simpatía de lo deforme, al meno en mi caso.

Vamos a ver, ¿solo se le podía ocurrir al extraterrestre más (dudosamente) peligroso de la galaxia escaparse de su celda, en el Área 51, cuando unos periodistas han sido invitados a realizar un reportaje supervisado por el gobierno? Además, con lo bien que estaba el “multimorfo” escuchando música trance mientras lo alimentaban con una jeringa llena de sabrosa gelatina naranja – la puesta en escena del “villano” principal es lo único genuinamente interesante en todo el metraje – ¿Dónde están las fuerzas del ejercito? ¿Cinco marines con deficiencias mentales tienen que salvar a la humanidad? ¿Por qué hay además un marciano cabezón que ayuda a los Estados Unidos? ¿Y unos cutre-alienígenas dignos de un H. R. Giger oligofrénico? ¿Por qué los periodistas pululan sin orden ni concierto por los almacenes abandonados que ejercen de instalaciones militares? ¡¿Por qué?! ¿¡Por qué?!

Como veis, llega un punto en que tu cerebro sufre una traumática implosión y se produce un curioso efecto narcótico que te obliga a tomártelo todo como lo que es: una tomadura de pelo. En ese momento ya puedes disfrutar un poquito de las peores actuaciones que he visto en los últimos veinte años, señores embutidos en trajes ortopédicos (los aterradores monstruos dan menos miedo que un clic de Playmobil maquillado), decorados basados en paredes grises de quita y pon, un montaje desequilibrado como pocos – sobre todo acercándose al descafeinado final que aun consigue arrancarnos una cansada sonrisa. – Son muchos los problemas, especialmente los técnicos o profesionales, de 51 y, sin embargo, lo peor es la es la ausencia de desparpajo.
Quizás algo inevitable dada la falta absoluta de carisma poseída por los personajes. Mención especial merece una marine traumatizada por sus experiencias en oriente próximo; desde aquí le mando un rendido aplauso a la actriz encarnando tan patético carácter, por su interpretación a base de sollozos y mohines. Protagonista de los más vergonzantes diálogos que he podido ver en una película, y, por si fuera poco, también líder de unas escenas de acción tronchantes, donde una mezcla histérica de imágenes fragmentadas sirven de remedo a las escenas de tensión de la endiosada Aliens (alabado seas Bishop)
Todavía no salgo de mi asombro, ¿acaso el encargado del casting llevaba el día de las pruebas dos carajillos de más? Sin lugar a dudas.

En resumen, superado el deseo de “ver para creer”, os aseguro que 51 no merece existir; un paso de gigante, pero en el sentido de los cangrejos, para la singladura del After Dark Originals. Ahora, si alguno desea que el resto de películas que vea este año le parezcan obras maestras, solo tiene que darse una vuelta por el Hangar 18 sito en este auténtico “caspafilm”.
Siento el tremendo varapalo, pero encuentro muy poco positivo que decir… ¡Ah! Los efectos de sonido están logrados y la banda sonora de deja escuchar… ¡no! Espera un momento… ¡no, ni eso! ¡Si todo lo relativo al audio es peor que una mala tarde junto al pianista de Parada! ¡Por qué nos hacen esto?! ¡¿Por qué?!

Lo mejor: Tan mala en algunos aspectos que se hace bastante simpática, y hasta involuntariamente cómica.

Lo peor: Los actores jamás podrán volver a mirar a sus madres a la cara: ¡qué personajes! ¡Qué interpretaciones! ¡Qué diálogos!