slasher

Terrifier 2

El GORE conquista las salas.

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Night Warning

Express Yourself, Don't Repress Yourself

Night Warning

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Night Warning

Billy (Jimmy McNichol) se ha criado con su tía Cheryl (Susan Tyrrell) desde que era un niño. Sus padres fallecieron en un accidente de coche, y ella se encargó de cuidarle. Sin embargo, no es la tía perfecta que pretende hacer creer a todos, y su verdadera identidad comenzará a salir a la luz a raíz del creciente interés de su sobrino por la joven Julia, que amenaza con separarle de ella para siempre…

Night Warning pertenece al subgénero de “familiar malo”: en esta ocasión, no es el hijo, el hijo adoptado, el padrastro, la madrastra o la niñera; la mala es la tía. Además, es una de esas películas que, bajo una forma un tanto tosca (por momentos, puede parecer un telefilm) esconde un acertado estudio psicológico de sus personajes protagonistas y sus motivaciones. En última instancia, es otro VHS que grabé siendo niño de un pase de madrugada en televisión, y quería comprobar si el recuerdo la había engrandecido, como a tantas otras, y en realidad se trataba de un producto más bien mediocre. Por suerte, no ha sido así.

Incluida en la infame lista de Video Nasties del Reino Unido, Night Warning avanza rápido y sin rodeos para poner sobre la mesa, en pocos minutos, los elementos que necesita para jugar sus cartas. Y estos elementos son dos represiones: deseo sexual y homosexualidad.

Lo mejor: Susan Tyrrell. Es un psycho-thriller ochentero al cien por cien.

Lo peor: Cierta tendencia al folletín. No está en dvd, sólo en vhs.


Maldito Amor

Slasher, giallo, comedia... ¿chileno?

Maldito Amor

Un grupo de adolescentes ve arruinada su noche de graduación cuando se descubre el asesinato de su maestro Marion a dos días del gran evento. Por los pasillos del instituto se rumorea que el asesino es un maniaco sin rostro, pero todos sabemos que los chicos jóvenes son especialmente sensibles a las habladurías, ¿verdad? Arturo, ajeno a los chismes, está destrozado pero no por la muerte de su profesor: estaba esperando el baile de graduación como excusa para declararse a la chica de sus sueños, María Elena, que acaba de comenzar una penetina relación con un mago misterioso. Aunque no todo está perdido, Arturo comienza una amistad con Beatriz, la chica más popular de la escuela, con el objetivo de poner celosa a su particular Ginebra. Lo que Arturo no sabe es que el loco sin rostro ha puesto nombre a sus mejores cuchilladas: y serían los de sus amigos. Así que si quiere llegar entero y verdadero al baile de graduación deberá resolver el misterio del asesino sin cara.

Desde Chile, el director de comedias Gonzalo Badilla enrola a su hermano Santiago como guionista y protagonista para verter en un largometraje su visión del cine de horror, del cual se declara fan irredento. Intentando arropar un típico slasher con el envoltorio del giallo, nos presenta una trama con fuertes dosis de comedia romántica anunciada como fiel homenaje a Carpenter, Argento, Fulci, Craven, Cronenberg y Hitchcock. Una lista de grandes clásicos que al menos ve reflejado su sabor añejo en la típica trama que su sinopsis desgrana con excesivo detalle.

Stage Fright

El espectáculo debe continuar...

Stage Fright

“Scream” conoce a “Glee” en esta comedia negra musical acerca de una adolescente soñadora llamada Camilla Swanson que aspira a seguir los pasos de su madre, una auténtica diva de Broadway. Sin embargo, Camilla se vé atrapada en su nuevo trabajo de cocinera en un campamento de artes escénicas. Decidida a cambiar su destino, se cuela a la audición para la obra de verano y consigue un papel principal en la obra. Pero al tiempo que se inician los ensayos, la sangre comienza a brotar.

Supongo que la comparación con Scream y con la serie Glee será del todo acertada (aunque reconozco que, a pesar de ser un entusiasta del género musical, jamás he visto un solo episodio de Glee), pero aprovechando que el asesino de Stage Fright se esconde bajo una máscara kabuki, permitidme que saque a pasear mi lado más freak y me acuerde del gran Sgt. Kabukiman NYPD (1991), el antihéroe de la Troma que a principios de los 90 compartía protagonismo en la mítica productora junto a nuestro queridísimo Toxic Avenger. Y puestos a viajar al pasado comentar, de pasada, que Stage Fright también me ha traído ecos de Aquarius (1987), el espléndido y salvaje slasher de Michele Soavi en el que un asesino con máscara de búho (o lechuza) montaba una masacre entre bambalinas. De hecho, en el mercado anglosajón a Aquarius se la conoció bajo el título de Stage Fright.

Friday The 13TH (La Saga)

Jason Voorhees, Un Tío Con Suerte.

Friday The 13TH (La Saga)

Viernes 13 es un rip-off de manual: copia los rasgos más importantes de dos obras predecesoras, pero ofrece las suficientes variaciones al espectador para que su visionado resulte placentero. El argumento es de sobra conocido: tras los asesinatos de dos monitores, el campamento Crystal Lake permanece cerrado durante diez años, hasta que el joven Steven Christy (Peter Bouwer) se decide a reabrirlo. Cuenta con la ayuda de seis monitores, entre quien se encuentra Alice (Adrienne King). Al primer día de preparación no sobrevivirán todos…

Dos años antes, en 1978, La Noche de Halloween había hecho saltar las taquillas. Era una película barata y con un argumento fácilmente trasmutable a cualquier otro entorno. Sean Cunningham, siempre presentado como alguien con mayor ojo comercial que talento, fue quien se llevó el gato al agua en cuanto a las imitaciones de la obra de Carpenter: un anuncio en la revista Variety le dio la financiación necesaria, y una agresiva campaña de márketing calentó el ambiente hasta el día del estreno. Las cifras fueron de fábula.

Viernes 13 es, sobre todo y por encima de todo, la película-enciclopedia del slasher. Normalizó y reguló las reglas que regirían el subgénero durante más de dos décadas. Si bien Carpenter utilizaba el sexo y el entorno sin adultos para acentuar la sensación de peligro cerniéndose sobre los adolescentes, así como un modo subterráneo de explicar el porqué del horror al que se enfrentaban esa noche, Cuningham lo convierte en ley escrita, lo mecaniza y lo vacía de signficado al apegarlo demasiado a los motivos del asesino: ya no es una clave soterrada, es el porqué de la ira de Voorhees.